Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo, niña de agua.
Yo,
/niña de agua/
me abrazo a tu luz,
la flor fecunda
que habita en el silencio de tus ojos,
de donde nacen aves como himnos de amor
y son rezo
en carne y alma a medianoche.
Yo,
/niña de agua/
me visto de hojas de tu dulzura,
dejo que llueva el amor,
que la tierra se ilumine con él,
que en cuatro pétalos de labios
se alce en forma de plegaria a Dios
y que mis pájaros de barro cobren vida.
Yo,
/niña de agua/
quiero sentir el temblor de tus alas cada amanecer
y hasta en el último suspiro
de este cielo abierto.
Niña de agua he leído tus versos de dulzura y he quedado seducido. Una felicitación por el reconocimiento tan bien merecido y mi saludo cordial.