Ad Libitum
Poeta recién llegado
Yo no puedo ofrecerte
amarte como nadie.
Sólo puedo ofrecerte
amarte de tal forma
que todas las que me rodeen
se enamoren
tanto
como yo
de ti
de tanto verte
reflejada en mis ojos.
Sólo puedo,
sólo quiero,
amarte con tantos infinitos
que al tiempo le salgan
agujeros negros
en los que futuro y pasado
no sean más ni cicatriz ni golpe,
/porque tu presente
no será
nunca más
una herida./
Yo no puedo
ni quiero
amarte como nadie.
Quiero amarte con tantas multitudes
que todas a mi alrededor
se paren al mirarme
y se contagien
y busquen
en los atardeceres
las puestas de sol
que más te favorezcan.
Sólo puedo,
sólo quiero
amarte de una forma tan única
que a los dos minutos
se convierta en vulgar
porque en todos los ojos que me miren
se contagie ese vértigo.
Sólo quiero quererte
tanto
que quiera quererte
tanto
conmigo
como
sin mí,
tanto
en mí
como entrando en las otras,
y que no pueda dejar de desearte
a todas esas otras
que también me brillan en los ojos
brillándote en los tuyos
con la misma intensidad
para que la magia
que me despiertan cada día
pueda hacerte también
a ti
expandir
el cielo.
amarte como nadie.
Sólo puedo ofrecerte
amarte de tal forma
que todas las que me rodeen
se enamoren
tanto
como yo
de ti
de tanto verte
reflejada en mis ojos.
Sólo puedo,
sólo quiero,
amarte con tantos infinitos
que al tiempo le salgan
agujeros negros
en los que futuro y pasado
no sean más ni cicatriz ni golpe,
/porque tu presente
no será
nunca más
una herida./
Yo no puedo
ni quiero
amarte como nadie.
Quiero amarte con tantas multitudes
que todas a mi alrededor
se paren al mirarme
y se contagien
y busquen
en los atardeceres
las puestas de sol
que más te favorezcan.
Sólo puedo,
sólo quiero
amarte de una forma tan única
que a los dos minutos
se convierta en vulgar
porque en todos los ojos que me miren
se contagie ese vértigo.
Sólo quiero quererte
tanto
que quiera quererte
tanto
conmigo
como
sin mí,
tanto
en mí
como entrando en las otras,
y que no pueda dejar de desearte
a todas esas otras
que también me brillan en los ojos
brillándote en los tuyos
con la misma intensidad
para que la magia
que me despiertan cada día
pueda hacerte también
a ti
expandir
el cielo.