Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
En un parpadeo
en un roce otoñal de hojas secas
inspiradas en el viento,
te perdí,
como si fuéramos cenizas
de tantos besos,
como si fuéramos granos
de arena
inundados por olas gigantes,
te perdí,
cenizas que se llevaron simples
aleteos de gaviotas distraídas,
brisas,
hijas de un huracán por venir,
te perdí.
Yo no sabía nada,
yo ignoraba lo que era un mundo congelado,
yo no sabía nada de un mundo
en donde hay que pagar suspiros
para vivir,
donde hay que superar estos abismos oscuros
que todos llaman noche,
donde hay que superar soles fríos
y amaneceres interpelados
por la conciencia,
yo no sabía,
no,
no sabia
lo que era vivir sin ti.
El viento del otoño
se llevara poco a poco
el polvo de tu recuerdo,
mal venida la soledad
y este frío que no pasa,
la lluvia no cesa
y yo cuento con cada gota
como si quisiera lavar el olvido.
Yo no sabía,
no,
no sabia
lo que era vivir sin ti.
en un roce otoñal de hojas secas
inspiradas en el viento,
te perdí,
como si fuéramos cenizas
de tantos besos,
como si fuéramos granos
de arena
inundados por olas gigantes,
te perdí,
cenizas que se llevaron simples
aleteos de gaviotas distraídas,
brisas,
hijas de un huracán por venir,
te perdí.
Yo no sabía nada,
yo ignoraba lo que era un mundo congelado,
yo no sabía nada de un mundo
en donde hay que pagar suspiros
para vivir,
donde hay que superar estos abismos oscuros
que todos llaman noche,
donde hay que superar soles fríos
y amaneceres interpelados
por la conciencia,
yo no sabía,
no,
no sabia
lo que era vivir sin ti.
El viento del otoño
se llevara poco a poco
el polvo de tu recuerdo,
mal venida la soledad
y este frío que no pasa,
la lluvia no cesa
y yo cuento con cada gota
como si quisiera lavar el olvido.
Yo no sabía,
no,
no sabia
lo que era vivir sin ti.
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