Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo no sé decirte hogar, residencia que se atrae,
ya mismo, es solo una certeza blanca
o sustancia que cruza desprovista
en los caminos formidables del afán
la que pronto se ahonda tironeando el júbilo
en los aromas y raíces hasta herirse
su piel extensa examinando los temblores,
el entusiasmo de su fina bandera
que cruce por mi alma.
No lo sé, amada, no se decirte casa,
ventana que se inmola dentro de un paisaje;
tengo pájaros en los dedos que me llevan con la espiga
o en el aire los caminos de un ser continuo
disuelto en el celaje hasta su olvido, hasta su llave oscura
su rastro de universo que brota de tus ojos,
amada, ya no eres subterránea ya no eres del mar
vas en cada gesto en cada lira
ya no sabré decirte hábitat, no lo sabré amada
tú eres del aire.
ya mismo, es solo una certeza blanca
o sustancia que cruza desprovista
en los caminos formidables del afán
la que pronto se ahonda tironeando el júbilo
en los aromas y raíces hasta herirse
su piel extensa examinando los temblores,
el entusiasmo de su fina bandera
que cruce por mi alma.
No lo sé, amada, no se decirte casa,
ventana que se inmola dentro de un paisaje;
tengo pájaros en los dedos que me llevan con la espiga
o en el aire los caminos de un ser continuo
disuelto en el celaje hasta su olvido, hasta su llave oscura
su rastro de universo que brota de tus ojos,
amada, ya no eres subterránea ya no eres del mar
vas en cada gesto en cada lira
ya no sabré decirte hábitat, no lo sabré amada
tú eres del aire.
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