Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Yo sé, es tarde, se quedaron tus pestañas dormidas
en el tiempo, con la danza de los labios
cansada en la espera, con los ojos dibujados,
con las ganas en un cajón polvoriento.
Se fueron los soles y las golondrinas
muertas forman un silo de dolor, en la
puerta donde yacen tus dones.
Era mortal nuestro amor, no era para
siempre como dijeron las palabras
que como las gaviotas del puerto
se nos pegaban en la boca,
como las olas que repetían te quiero,
te quiero.
Eran solo eso, las lluvias del verano, los
soles en invierno, instantes de loca
boca, instantes de firmar fuerte
en la roca, Te quiero, te quiero,
decían los cuerpos llenos de arena.
Con sabores salados y recuerdos cubiertos
de escarcha, solo el momento de mí y de ti,
pero juntos ahora, en un verano
violento, en un momento olvidable.
Donde el sol interrumpe el coloquio, donde la
luz nos revela los ojos rojos de sentimiento, donde
las olas acusan la hora, es la instancia donde
te revelas, es el instante donde miras mis ojos
cansados de amarte, es el momento donde
culpo a la arena, por meterse entre nosotros,
es el momento donde renuncio a todo,
por una hora más entre tus brazos.
Yo no soy responsable de esto,
fueron tus ojos.
en el tiempo, con la danza de los labios
cansada en la espera, con los ojos dibujados,
con las ganas en un cajón polvoriento.
Se fueron los soles y las golondrinas
muertas forman un silo de dolor, en la
puerta donde yacen tus dones.
Era mortal nuestro amor, no era para
siempre como dijeron las palabras
que como las gaviotas del puerto
se nos pegaban en la boca,
como las olas que repetían te quiero,
te quiero.
Eran solo eso, las lluvias del verano, los
soles en invierno, instantes de loca
boca, instantes de firmar fuerte
en la roca, Te quiero, te quiero,
decían los cuerpos llenos de arena.
Con sabores salados y recuerdos cubiertos
de escarcha, solo el momento de mí y de ti,
pero juntos ahora, en un verano
violento, en un momento olvidable.
Donde el sol interrumpe el coloquio, donde la
luz nos revela los ojos rojos de sentimiento, donde
las olas acusan la hora, es la instancia donde
te revelas, es el instante donde miras mis ojos
cansados de amarte, es el momento donde
culpo a la arena, por meterse entre nosotros,
es el momento donde renuncio a todo,
por una hora más entre tus brazos.
Yo no soy responsable de esto,
fueron tus ojos.
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