Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo quería hacer el amor contigo
le dijo el fuego a la madera
y convirtieron una mañana en un siglo
cuando se transformó en hoguera.
Caminaron juntos sin hacer ruidos
y sucedió que sucedía
que un concierto de gemidos
nadie supo de dónde provenía.
Antes de la misa del gallo comenzaron
como en una maratón sin dar respiro,
entre sudor, tequila y sexo se animaron
sin frenos porque así se hace un buen giro.
Yo también quería amanecer contigo
le dijo la madera al fuego que quemaba,
porque me soñé que tú conmigo
era un pecado glorioso que empezaba.
La lujuria es el pecado de los pecados,
la noche es una amante clandestina
que no sabe llevar recados
y se desnuda en cualquier esquina.
El fuego ardió sin darse cuenta
que su amante con el orgasmo no podía
y en una tienda de compra y venta
hecha cenizas, al final del día la vendía.
le dijo el fuego a la madera
y convirtieron una mañana en un siglo
cuando se transformó en hoguera.
Caminaron juntos sin hacer ruidos
y sucedió que sucedía
que un concierto de gemidos
nadie supo de dónde provenía.
Antes de la misa del gallo comenzaron
como en una maratón sin dar respiro,
entre sudor, tequila y sexo se animaron
sin frenos porque así se hace un buen giro.
Yo también quería amanecer contigo
le dijo la madera al fuego que quemaba,
porque me soñé que tú conmigo
era un pecado glorioso que empezaba.
La lujuria es el pecado de los pecados,
la noche es una amante clandestina
que no sabe llevar recados
y se desnuda en cualquier esquina.
El fuego ardió sin darse cuenta
que su amante con el orgasmo no podía
y en una tienda de compra y venta
hecha cenizas, al final del día la vendía.