¡Cuántas veces he muerto por amor!
Hay en cada estación un tren perdido,
hay un faro encendido en cada puerto,
hay en cada rincón un sueño vano...
Hoy lancé mis deseos a volar
y conservo en mi hatillo algunas vidas.
He sufrido y gozado muchas vidas
se muere y se revive por amor,
renacer de cenizas y volar
al no dar nunca nada por perdido,
aunque todo parezca ya tan vano,
aunque nadie me espere en ese puerto.
Una bruma de ausencias cubre el puerto,
en la espera se apagan muchas vidas,
todo aguardar penoso y largo es vano,
la vida se marchita sin amor
Si yo ha hallara ese sueño que he perdido
lanzaría campanas a volar.
Yo quisiera volar, poder volar,
y regresar al fin al viejo puerto
recuperar el tiempo ya perdido
olvidar lo sufrido en otras vidas
llevando en mi equipaje solo amor,
convirtiendo en auténtico lo vano.
Todo esfuerzo habría sido en vano
si yo perdiera el rumbo en mi volar
y confundiera el faro del amor
con luz de candilejas en el puerto;
diré que he malgastado muchas vidas
tras la sombra de un triste amor perdido.
Si a cada muerte todo se ha perdido,
¿No es el soñar, con otro mundo, vano?
si no hay nada después, tras estas vidas,
¿no es absurdo el deseo de volar?.
Queda un soplo de aliento hasta ese puerto
ya diviso la efigie del amor
Esa brizna de amor que no he perdido,
ha llegado a su puerto, ¡nada es vano!
ya dejé de volar tras otras vidas.
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