sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo sabría que las rosas eran como el sol,
y te esperarían en el corazón de un ruiseñor,
yo sabría que la vida
es el compás de mi alegría,
yo sabía que las rosas eran tu mar de fantasía.
Yo quiero siempre estar ahí,
y las luces eran sol para ti,
yo sabía que la luz,
me llevaría hasta tu balcón,
y las rosas de tu amor me llevarían a tu sol.
Yo sabría que la luna,
tenía el compás de tu locura,
yo tendría siempre que estar ahí al ritmo de tu aventura.
Yo te diré,
que eres la luz de una estrella,
yo creo en tu luz divina
con el amor
y la gracia de tu sonrisa eterna,
harás que la luna siempre sea más que una estrella.
Las estrellas y las luciérnagas son de ardor,
y la lluvia siempre es el compás del color.
Te diría,
que las luciérnagas decían,
que son el vapor de las nubes
y van a tus ojos negros
para darle esperanza al color.
Yo te diría,
que las rosas siempre estarán en tu corazón,
que el amor siempre lloverá sobre tu amor.
Yo se que la vida es el día a día,
yo sabía que la vida es el color del sol
y mirando a las estrellas yo te hablé,
y mirando a las luciérnagas yo te besé
para que veas a mi sol renacer.
Yo sabría que la luz,
con claridad y color,
siempre será el esplendor de tu sol.
La mañana es bella,
y la luz siempre será de color,
con luz y claridad,
y al compás de ruiseñores cantando,
las luciérnagas
se evaporaban con tu amor.
Yo querría saber,
si esta luz es tu día,
yo quisiera saber,
si tu amor es locura,
yo quisiera saber,
si tu vida era color de rosa,
pero a veces la mala suerte puede estar en tu boca.
Yo quiero ser
cantante de mil estrellas,
yo quiero ser
el compás de tu recuerdo bajo la luna,
yo quiero hacer
el amor desde tus caricias en las estrellas,
porque así siempre el sol lloverá en tu alma bella.
Yo quiero ser esa luz,
desde las estrellas a mi sol,
yo quiero ser claridad,
y ver más allá del mar,
yo quiero ser horizonte,
pero antes quiero ser amapola,
para después ser como un girasol,
y aprender a estar ahí.
Yo quiero ser,
como las estrellas cuando se reflejan en tu sabor,
pero antes quiero ser
dulce como una amapola,
quiero ser esa flor
para aprender a acariciarte,
porque tú quieres ser ardor,
para que tu vida sea amor.
Quiero tocarte desde las estrellas,
haciéndote caricias siempre,
también quiero ser la luz del día,
pero primero quiero ser amapola,
para aprender a mirarte
y más tarde saber besarte.
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