¡Adelante, compañerita poetisa Paula, u Olivia!
Te digo "compañerita", porque ya leí tu presentación, y allí contás que sos adolescente. Yo voy para los 52 años, así que, por la edad, podría ser tu padre, y quizás tu abuelo.
Leí por ahí, en un comentario a otro poema tuyo, que un sonso te criticaba. No sé que tan bueno o malo era tu poema, porque lo borraste. Pero lo que sí, sé, es que quien te criticó es lo que dije: un sonso. Porque una persona que no lo sea, te hubiese mandado un mensaje privado (este portal tiene esa función) y te hubiese dado su opinión de qué es lo que estaba mal, y porqué, y lo hubiese hecho con amabilidad.
Esta persona hizo todo lo contrario: un mensaje público, agresivo y sin una sola palabra de crítica útil, solo menosprecio, sin exponer los fundamentos de su crítica, o sea, sin intentar enseñarte nada. Una persona que hace eso, es un ser digno de lástima. Solo debemos desear que alguna "fuerza superior", cuanto menos, el sentido común, le haga ver el triste camino que como persona transita.
El primer intento de poema que escribí, a mis quince años, lo tengo guardado por ahí, con papeles viejos, en alguna caja. La primer estrofa era más o menos así:
"Noche de luna llena
quiero salir a vagar..."
Y no me acuerdo que más, hasta finalizar el cuarto verso con la palabra "ciudad".
Hace unos diez años revisando papeles lo encontré y me moría de risa. Pero lo conservo celosamente, porque ese intento de poema fue el inicio de un hábito de escribir, que me acompañó hasta hoy, y sin ser hoy un "escritor", escribo bastante mejor que cuando escribí ese poemita.
En alguna otra caja (me mudé hace poco y tengo previsto volverme a mudar pronto, por eso tengo todo en cajas) tengo un libro de un escritor argentino llamado Abelardo Castillo. El libro se llama "Ser escritor". Allí él desgrana algunos consejos para quienes desean ser escritores. Lo leí hace bastantes años. Me quedó grabada una cosa de ese libro. Allí él dice que su consejo para quienes deseen escribir es: leer, leer, leer.
Una persona que no lee, no creo que pueda llegar a escribir bien. Al menos yo no lo creo. Pero una persona que lee, y cada tanto ejercita también la escritura; tarde o temprano, va a escribir medianamente bien. Castillo fue más prosista que poeta, pero vale el consejo en general.
Otro escritor, cuentista, uruguayo, Horacio Quiroga, aconsejaba, entre otras cosas, lo siguiente:
"Cree en un maestro -Poe, Maupassant, Kipling, Chejov- como en Dios mismo" (él cita maestros prosistas, pero vos podés elegir tus maestros poetas, los que a vos te gusten; nunca pierdas la oportunidad de revisar libros viejos en la biblioteca pública que te quede más a mano).
"Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo".
"Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia".
"Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón".
"No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino".
Ahora te voy a dar yo mi consejo, no por escritor, que no soy, si no por viejo, que sí, soy:
Nunca te dejes apabullar por una crítica destructiva, o sea, como la del sonso aquel. Porque las críticas destructivas solo provienen de personas mediocres. No digo "escritores mediocres". Digo: "personas mediocres". Tal vez pueda ser una persona que escriba bien. Pero una persona valiosa que además sea un escritor valioso, puede cambiar el mundo para bien. Una persona mediocre, por más bien que escriba, nunca va a cambiar el mundo para bien. Y sus críticas no son útiles a nadie. Sí, tomá en serio, las críticas que sean constructivas; las que te digan qué es lo que estaría mal, porqué, y que lo digan con amabilidad, con generosidad, queriendo enseñarte, no con vanidad, queriendo menospreciarte.
Por eso, vuelvo al principio:
¡Adelante, compañerita poetisa!
Que nada ni nadie te detenga.
Un fraterno saludo desde Neuquén.
Lisandro