Piedad Acosta Ruiz
Poeta recién llegado
Estuviste en mi pensamiento
en cada minuto
de cada millonésima de segundo,
en cada hora de cada calendario
de tu existencia, de mi existencia.
Llamarte quise,
a cada minuto,
de cada segundo,
pero te sentías perseguido,
te sentías atrapado,
y asediado,
me evadías fastidiado.
Yo solo quería escuchar tu voz
para no sentirme sola,
para poder vivir
con algo real de tu ser,
con la existencia de tu recuerdo,
cuando no estabas a mi lado.
No eran celos enfermizos,
te lo juro,
era tan solo el deseo,
de estar siempre a tu lado.
Cuanto amases,
todo lo que llamase tu atención,
despertaban con rabia mis celos,
porque quería ser
el centro de tu vida,
de tu existencia,
de tu amor y dolor,
de tu atención.
Por ese solo error,
terminé sola,
viviendo del recuerdo
de esta nueva
y larga separación.
en cada minuto
de cada millonésima de segundo,
en cada hora de cada calendario
de tu existencia, de mi existencia.
Llamarte quise,
a cada minuto,
de cada segundo,
pero te sentías perseguido,
te sentías atrapado,
y asediado,
me evadías fastidiado.
Yo solo quería escuchar tu voz
para no sentirme sola,
para poder vivir
con algo real de tu ser,
con la existencia de tu recuerdo,
cuando no estabas a mi lado.
No eran celos enfermizos,
te lo juro,
era tan solo el deseo,
de estar siempre a tu lado.
Cuanto amases,
todo lo que llamase tu atención,
despertaban con rabia mis celos,
porque quería ser
el centro de tu vida,
de tu existencia,
de tu amor y dolor,
de tu atención.
Por ese solo error,
terminé sola,
viviendo del recuerdo
de esta nueva
y larga separación.