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Yo también creí que eras Lolita

penabad57

Poeta veterano en el portal
¿De dónde partir? Aquella gárgola se despereza,
tiene su yugo, su almendra, sus mil preguntas de ámbar.

Pienso en alas de terciopelo, enormes alas de cansancio,
que me abrazan hasta la savia de un árbol sin ojos,
(ya sé, hay demasiados peldaños para el equilibrista,
sus pies no recitan el verso, ni adornan los tapices del hemisferio).

¿Quién incendió el idioma sobre el tacto,
a tan sólo cuatro metros de tu espejo?

Yo volví a los tambores, pero tu huella exacta no orinó como brasa de quietud .

Tú, tú y tú sois el hacha de mi mentira,
sin canción, sin miércoles, sin el adiós de los trenes
ni la media negra acostada en mi sexo.

¿Queda algún rumor de fuentes blancas?
Increíbles los ópalos en tu mano escarchada,
o tu labio inaudito abriéndose como una pulpa roja en los manglares.

Nada, ni un jazmín amándose, ni la princesa en su ortodoxia,
ni el crisol que engaña el paso
me enseñaran tu fina grieta de asombro.

Niña del deseo, tu juventud se extiende como un mar o un sueño de pájaros .

¿Hacia dónde?
 
¿De dónde partir? Aquella gárgola se despereza,
tiene su yugo, su almendra, sus mil preguntas de ámbar.

Pienso en alas de terciopelo, enormes alas de cansancio,
que me abrazan hasta la savia de un árbol sin ojos,
(ya sé, hay demasiados peldaños para el equilibrista,
sus pies no recitan el verso, ni adornan los tapices del hemisferio).

¿Quién incendió el idioma sobre el tacto,
a tan sólo cuatro metros de tu espejo?

Yo volví a los tambores, pero tu huella exacta no orinó como brasa de quietud .

Tú, tú y tú sois el hacha de mi mentira,
sin canción, sin miércoles, sin el adiós de los trenes
ni la media negra acostada en mi sexo.

¿Queda algún rumor de fuentes blancas?
Increíbles los ópalos en tu mano escarchada,
o tu labio inaudito abriéndose como una pulpa roja en los manglares.

Nada, ni un jazmín amándose, ni la princesa en su ortodoxia,
ni el crisol que engaña el paso
me enseñaran tu fina grieta de asombro.

Niña del deseo, tu juventud se extiende como un mar o un sueño de pájaros .

¿Hacia dónde?
Unas profundas líneas en una bella poesía.

Saludos
 
¿De dónde partir? Aquella gárgola se despereza,
tiene su yugo, su almendra, sus mil preguntas de ámbar.

Pienso en alas de terciopelo, enormes alas de cansancio,
que me abrazan hasta la savia de un árbol sin ojos,
(ya sé, hay demasiados peldaños para el equilibrista,
sus pies no recitan el verso, ni adornan los tapices del hemisferio).

¿Quién incendió el idioma sobre el tacto,
a tan sólo cuatro metros de tu espejo?

Yo volví a los tambores, pero tu huella exacta no orinó como brasa de quietud .

Tú, tú y tú sois el hacha de mi mentira,
sin canción, sin miércoles, sin el adiós de los trenes
ni la media negra acostada en mi sexo.

¿Queda algún rumor de fuentes blancas?
Increíbles los ópalos en tu mano escarchada,
o tu labio inaudito abriéndose como una pulpa roja en los manglares.

Nada, ni un jazmín amándose, ni la princesa en su ortodoxia,
ni el crisol que engaña el paso
me enseñaran tu fina grieta de asombro.

Niña del deseo, tu juventud se extiende como un mar o un sueño de pájaros .

¿Hacia dónde?
Muy bueno, aunque más bien parece poema surrealista. Un gusto leerte
 
¿De dónde partir? Aquella gárgola se despereza,
tiene su yugo, su almendra, sus mil preguntas de ámbar.

Pienso en alas de terciopelo, enormes alas de cansancio,
que me abrazan hasta la savia de un árbol sin ojos,
(ya sé, hay demasiados peldaños para el equilibrista,
sus pies no recitan el verso, ni adornan los tapices del hemisferio).

¿Quién incendió el idioma sobre el tacto,
a tan sólo cuatro metros de tu espejo?

Yo volví a los tambores, pero tu huella exacta no orinó como brasa de quietud .

Tú, tú y tú sois el hacha de mi mentira,
sin canción, sin miércoles, sin el adiós de los trenes
ni la media negra acostada en mi sexo.

¿Queda algún rumor de fuentes blancas?
Increíbles los ópalos en tu mano escarchada,
o tu labio inaudito abriéndose como una pulpa roja en los manglares.

Nada, ni un jazmín amándose, ni la princesa en su ortodoxia,
ni el crisol que engaña el paso
me enseñaran tu fina grieta de asombro.

Niña del deseo, tu juventud se extiende como un mar o un sueño de pájaros .

¿Hacia dónde?
Toda esa intensidad no es más que un juego para esta otra Lolita.
Un abrazo, Ramón.
 
¿De dónde partir? Aquella gárgola se despereza,
tiene su yugo, su almendra, sus mil preguntas de ámbar.

Pienso en alas de terciopelo, enormes alas de cansancio,
que me abrazan hasta la savia de un árbol sin ojos,
(ya sé, hay demasiados peldaños para el equilibrista,
sus pies no recitan el verso, ni adornan los tapices del hemisferio).

¿Quién incendió el idioma sobre el tacto,
a tan sólo cuatro metros de tu espejo?

Yo volví a los tambores, pero tu huella exacta no orinó como brasa de quietud .

Tú, tú y tú sois el hacha de mi mentira,
sin canción, sin miércoles, sin el adiós de los trenes
ni la media negra acostada en mi sexo.

¿Queda algún rumor de fuentes blancas?
Increíbles los ópalos en tu mano escarchada,
o tu labio inaudito abriéndose como una pulpa roja en los manglares.

Nada, ni un jazmín amándose, ni la princesa en su ortodoxia,
ni el crisol que engaña el paso
me enseñaran tu fina grieta de asombro.

Niña del deseo, tu juventud se extiende como un mar o un sueño de pájaros .

¿Hacia dónde?

Un placer siempre dejar mi huella en tu espacio poético amigo Pena.
Un fuerte abrazo.

 
"tú, tú y tú sois el hacha de mi mentira",
"labio inaudito abriéndose como una pulpa roja en los manglares"
hay una mezcla de intensidad y reflexión en cada imagen, muy profunda.
Un cordial abrazo;):)
 
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