Daniel Rodríguez
Artista
Me viste sin respirar mientras sentía tu fuerza
y me sonreíste como enamorada,
yo no supe ser nada
y después te diste la vuelta para no mirarme;
yo solo ponía cuerpo de amor e intentaba mirarte tan fuerte
porque había luces mágicas en mi vientre.
Te enamoraban callando mis alas imaginadas,
mis gestos con hacer todo y sin hacer nada;
si abrí la boca se me cayeron suspiros
y si los esperaste se paralizó el destino
y mi persona inmóvil fue a buscarte sin ir;
te enamoraba enamorado.
Cuando me enamorabas
ni sabías que se iba mi vida
ni sabías qué amabas de mi tristeza;
los segundos, las horas tuyas,
los instantes tuyos
me acariciaban con el olvido de hoy,
me desprendían en la cólera de hoy,
me deshacían ante la desesperación… de hoy.
Qué pronto se desvaneció la piel del mundo
en la herida que lloran tus besos,
guardé el dolor tanto tiempo y se murió mi corazón por la mitad,
y de las ganas de vivir
ahora tenía dos corazones
pero los dos enamorados de ti,
uno de tenerte cuando estás
y otro de tu ausencia
de los cuales morí en ambos
y en los dos sin ti.
Hoy, que te dicen guapa,
que te miro en alguien embelesada,
como un fantasma de ausencia me pisas la mirada;
hoy, que era feliz, que dormía en tu calma, que estaba abrazado al deseo,
vuelves a traicionar mi dulce esperanza
con palabras de un poema del recuerdo;
hoy sé que se marchitan en pedazos los dos corazones
pero estallando más lentamente:
doliendo el placer en cada latido
eternamente.
Hoy, otra vez, he aprendido a que no me sientas;
he aprendido a que no me mires si sonríes y a que no me quieras.
Hoy que amar es una derrota,
he querido que mi sufrimiento exista y me has llevado;
he pedido a mi alma renacer… Hoy odié jamás amarte.
Yo tenía dos corazones enamorados
del color que danza en tu voz,
de tus alas de mariposa
y de tu mirada de sueño.
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