ALYA
Poeta fiel al portal
Te regalé mis ojos un día,
mis manos y mis costillas
la noche entre mis pestañas
y el sol bañando mañanas.
Te regalé un collar
de te quieros,
un Sendero de azul cielo
una promesa despierta,
de estar siempre ante tu puerta.
Un futuro quejumbroso
con ruidos de permanencia
con los perennes suspiros
de tu boca en mis orejas.
Y una lagrima rota
en la cuenca de la angustia
que cuelga siempre dispuesta
a lavar todas tus culpas.
Un cuento de no acabar,
una historia con sus hilos
para coser en el tiempo
tus sueños junto a los míos.
Mis venas abiertas siempre
para circular tus miedos
y el sudor de los ángeles
y de los buenos el miedo.
De los malos sus momentos
de eterno arrepentimiento
con pensamientos al aire
que transparentan anhelos.
Te regale mi ADN
codificado en mis besos,
las huellas de mis ancestros
tatuadas sobre mi cuerpo.
Mis células y la vida
que se inició con ellas
y el polvo de mis huesos
cuando la muerte así quiera.
Mis pies y todos sus pasos
los que aún no han recorrido
las huellas de mis pecados
y mis instintos dormidos.
Mis guerras, mis desventuras,
mi paz siempre en construcción
y un rótulo para siempre
de ti aquí en el corazón.
mis manos y mis costillas
la noche entre mis pestañas
y el sol bañando mañanas.
Te regalé un collar
de te quieros,
un Sendero de azul cielo
una promesa despierta,
de estar siempre ante tu puerta.
Un futuro quejumbroso
con ruidos de permanencia
con los perennes suspiros
de tu boca en mis orejas.
Y una lagrima rota
en la cuenca de la angustia
que cuelga siempre dispuesta
a lavar todas tus culpas.
Un cuento de no acabar,
una historia con sus hilos
para coser en el tiempo
tus sueños junto a los míos.
Mis venas abiertas siempre
para circular tus miedos
y el sudor de los ángeles
y de los buenos el miedo.
De los malos sus momentos
de eterno arrepentimiento
con pensamientos al aire
que transparentan anhelos.
Te regale mi ADN
codificado en mis besos,
las huellas de mis ancestros
tatuadas sobre mi cuerpo.
Mis células y la vida
que se inició con ellas
y el polvo de mis huesos
cuando la muerte así quiera.
Mis pies y todos sus pasos
los que aún no han recorrido
las huellas de mis pecados
y mis instintos dormidos.
Mis guerras, mis desventuras,
mi paz siempre en construcción
y un rótulo para siempre
de ti aquí en el corazón.