Anwar
Poeta recién llegado
El tiempo se me ha ido. A mi edad ya no pienso en enamorarme —ironizo tal vez si solo tengo 23 años—, no quiero saber que de un momento a otro un hombre va a dejar de amarme, me abandonará porqué hay algo más intenso en su pasado.
Debí amar a alguien a los 15 años, debí ser amada con intensidad a los 18, pero no sucedió. Ahora siento que en mi espalda pesan 50 años de emociones vividas, cálidas y fugaces. Pero individuales. No me quejo, supongo que tuve una buena vida… 23 años… 23 años… y ningún amor del pasado, 23 años y ninguna ilusión en el presente, 23 años y ninguna visión del futuro. Tal vez me queden 10 años más de vida, un poco más de emociones fugaces e intensas.
Esta nota está llena de números, cálculos de mí misma. Tal vez las matemáticas si lo controlen todo.
Debí amar a alguien a los 15 años, debí ser amada con intensidad a los 18, pero no sucedió. Ahora siento que en mi espalda pesan 50 años de emociones vividas, cálidas y fugaces. Pero individuales. No me quejo, supongo que tuve una buena vida… 23 años… 23 años… y ningún amor del pasado, 23 años y ninguna ilusión en el presente, 23 años y ninguna visión del futuro. Tal vez me queden 10 años más de vida, un poco más de emociones fugaces e intensas.
Esta nota está llena de números, cálculos de mí misma. Tal vez las matemáticas si lo controlen todo.