hisabell ortiz castillo
Poeta recién llegado
Yo
Oh sentimiento claustro
de ataduras de silencio
de cavilar un suspiro
me reprimes la dicha del sentir
que bóveda perpleja
me ata a que no vuelen las palabras
¡que queden enterradas!
me escuche decir
envuelta en un manto de atardecer
me engañas a no creer
y yo como una lerda niña me deje caer
en medio de pergaminos y tinteros
que se han vuelto mis eternos compañeros
caballeros del ayer.
Oh mirada de zombi
de atardeceres que se fueron
de sollozas noches que quedaron
de nubosos amaneceres que no llegaron
en una lagrima por cada segundo
no cegó mi lúgubre contemplación
déjame zurcir de nuevo
la bomba que no da paso a tus luceros
aquella llamada corazón.
Oh beldad de congoja
de silencio que solo quedo
clavado en mi pecho se arroja
al turbio mundo de aceptación
de la dicha y la ruptura
de las lagrimas que no poseen control
dame el suspiro que comparte tu corazón,
me dirijo a ti inconsciente
que no tienes reparo a la bofetacion
me has vociferado tantas veces
tanto que mi aturdida mente
ya no tiene razón
a tal punto que has puesto, este punto llamado valor.
Oh autista solitario
vago en atares de amor
dame los recuerdos de antaño
aquellos que alguna vez desecho
mi cielo de cristales
caíste en cientos de astillas
que has de impregnar en mi cuerpo
causando el triste recuerdo
que eres tu quien ha dado fin a esta razón.
Oh sentimiento claustro
de ataduras de silencio
de cavilar un suspiro
me reprimes la dicha del sentir
que bóveda perpleja
me ata a que no vuelen las palabras
¡que queden enterradas!
me escuche decir
envuelta en un manto de atardecer
me engañas a no creer
y yo como una lerda niña me deje caer
en medio de pergaminos y tinteros
que se han vuelto mis eternos compañeros
caballeros del ayer.
Oh mirada de zombi
de atardeceres que se fueron
de sollozas noches que quedaron
de nubosos amaneceres que no llegaron
en una lagrima por cada segundo
no cegó mi lúgubre contemplación
déjame zurcir de nuevo
la bomba que no da paso a tus luceros
aquella llamada corazón.
Oh beldad de congoja
de silencio que solo quedo
clavado en mi pecho se arroja
al turbio mundo de aceptación
de la dicha y la ruptura
de las lagrimas que no poseen control
dame el suspiro que comparte tu corazón,
me dirijo a ti inconsciente
que no tienes reparo a la bofetacion
me has vociferado tantas veces
tanto que mi aturdida mente
ya no tiene razón
a tal punto que has puesto, este punto llamado valor.
Oh autista solitario
vago en atares de amor
dame los recuerdos de antaño
aquellos que alguna vez desecho
mi cielo de cristales
caíste en cientos de astillas
que has de impregnar en mi cuerpo
causando el triste recuerdo
que eres tu quien ha dado fin a esta razón.