Alex Becquer
Poeta recién llegado
ZAFIRO
Debió ser en uno de mis
constantes desvaríos de ensueño
en el que por primera vez
vi danzar aquella hermosa, nívea lechuza.
Bailaba sobre un singular
jardín de flores, color zafiro centelleante,
a las que cuidadosamente la belleza
de la luna menguante iluminaba
junto a dos profundos astros
rojizos, amantes, soñadores.
Debió ser que aquella escena
que cual paisaje y teatro,
ha cautivado mi atención y delirio
pues noche tras noche
ha estado presente en el spleen
de mi angustia solitaria.
¡Debe ser ella alma mía!
un sueño hecho mujer.
Debió ser en uno de mis
constantes desvaríos de ensueño
en el que por primera vez
vi danzar aquella hermosa, nívea lechuza.
Bailaba sobre un singular
jardín de flores, color zafiro centelleante,
a las que cuidadosamente la belleza
de la luna menguante iluminaba
junto a dos profundos astros
rojizos, amantes, soñadores.
Debió ser que aquella escena
que cual paisaje y teatro,
ha cautivado mi atención y delirio
pues noche tras noche
ha estado presente en el spleen
de mi angustia solitaria.
¡Debe ser ella alma mía!
un sueño hecho mujer.