Lyonella
Poeta recién llegado
La temperatura se eleva,
mientras nuestros cuerpos se acercan.
Es un eterno deslice de sensaciones,
un subir y bajar de emociones.
Un camino que no tiene comienzo ni fin,
un viaje que no tiene mas meta que dejarse llevar;
disfrutar el momento como en el agua un delfín,
zambullirse en el simple echo de amar.
Sube la temperatura entre ambos,
entre besos y abrazos;
leves sollozos y roces,
siendo como palomas suaves y feroces como leones.
Deslizarse sin dirección,
dejándose guiar por la emosión.
Un juego en el que no se sabe a que llevará,
si quedará en la noche o del amanecer irá mas allá.
Un juego echo a dos,
donde entre ambos solo la temperatura cambia;
una demostración de amor,
que no acaba incluso cuando llega el alba.
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