Esteban Castaño
Poeta recién llegado
Zarabanda
Tranvía esquivo
huye a prisa y sin razón
ligero viaja de equipaje.
¡Ah! viento somnoliento
que al camino sus piedras evitó.
Días que se acarician con olvidos
desteñidos en el beso no entregado.
¿Por qué detenerse en la carrera
de adioses asesinos dichos con amor?
¡Oh! molino, solemne molino...
Nocturno atardecer
que en brazos de ausencia,
al acantilado ayer voló.
Y si fuese río aquella pena
¿Quién se abrazara a tus brazos?
¡Oh! molino ya sin tus estrellas,
el tiempo del tranvía ya pasó.
Tranvía esquivo
huye a prisa y sin razón
ligero viaja de equipaje.
¡Ah! viento somnoliento
que al camino sus piedras evitó.
Días que se acarician con olvidos
desteñidos en el beso no entregado.
¿Por qué detenerse en la carrera
de adioses asesinos dichos con amor?
¡Oh! molino, solemne molino...
Nocturno atardecer
que en brazos de ausencia,
al acantilado ayer voló.
Y si fuese río aquella pena
¿Quién se abrazara a tus brazos?
¡Oh! molino ya sin tus estrellas,
el tiempo del tranvía ya pasó.
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