Nael ramirez dominguez
Poeta recién llegado
Y de repente...
ella blanca y serena acerca los pasos
como incolume armagedon,
Sin titubéo alguno mira a profundidad,
Da como pocas esa media vuelta
Esas como velas mi región,
Se toma suave su cintura,
Toma asiento...
Ya comoda se acerca más..
Puedo oir sus labios, incluso sentir su aliento.
Es algo raro, pero confieso, se desploma mi valor.
Y allá, mientras esto avanzaba,
a escasos once pasos, se alejaba su amor, lo supongo porque algo así nunca se podra ocultar,
Él con paso apurado pero sencillo, torna al sur, se aleja y lo pierdo de vista, quizas busque el cobijo de la marimba y el danzón, no lo se...
Pero es ahora cuando supongo, que ella blanca y serena, sólo buscaba la mejor versión, un recuerdo oaxaqueño, artesanía por montón.
Así como bruma de oriente, con cadencia y sin rubor, levanta sus augurios y se va...
Tarde en el Zócalo.
ella blanca y serena acerca los pasos
como incolume armagedon,
Sin titubéo alguno mira a profundidad,
Da como pocas esa media vuelta
Esas como velas mi región,
Se toma suave su cintura,
Toma asiento...
Ya comoda se acerca más..
Puedo oir sus labios, incluso sentir su aliento.
Es algo raro, pero confieso, se desploma mi valor.
Y allá, mientras esto avanzaba,
a escasos once pasos, se alejaba su amor, lo supongo porque algo así nunca se podra ocultar,
Él con paso apurado pero sencillo, torna al sur, se aleja y lo pierdo de vista, quizas busque el cobijo de la marimba y el danzón, no lo se...
Pero es ahora cuando supongo, que ella blanca y serena, sólo buscaba la mejor versión, un recuerdo oaxaqueño, artesanía por montón.
Así como bruma de oriente, con cadencia y sin rubor, levanta sus augurios y se va...
Tarde en el Zócalo.