ricky lagarto
Poeta recién llegado
"Zumbidos"
El viejo más sabio dijo acerca de su vida que ha llegado
al final de todo a la conclusión que toda su existencia fue
tan efímera como lo que vuela una hoja en un gris otoño.
Que los ladridos lastiman sólo a los que les ponen su
atención.
Que las criticas siempre en su naturaleza su objetivo fué
dañar y en su superficie es adornar una cuestionada
sinceridad.
Que el odio compartido es una ironía de querer odiar.
Que le dirá el amor a la venganza, que le reclamaría el
infiel a la indiferencia.
Que le confesarán las lágrimas a las burlas o el asesino a la
excitación.
En quien nos refugiamos y a quien fingimos en nuestros
locos pensamientos.
Que me dirá mi otro yo y que le contestaría sin ofenderme
a mí mismo.
A quien le contaras lo que sueñas y a quien le gritaras lo que
crees si en el espejo ya no cabe nada más.
Vamos a exponer nuestra teoría de que en toda la vida se
repiten las cosas pero lo vemos diferentes por incrédulos
o por necedad.
La sangre apesta igual que las tragedias inevitables y nos
damos cuenta que todas las despedidas son tan vulgares.
Conjuramos un maleficio a la dignidad y brindamos por
la más falsa bondad que de la boca de todos los que nos
conviene queremos aceptar.
Ya no hay propósito solo excusas y nos mortificamos por
ruidos insignificantes.
Perdimos el paso a través de los años y peregrinamos los
mas aberrantes senderos de la curiosidad y sólo pedimos
piedad a la soledad.
Unos pequeños aleteos nos taladran la razón cada madrugada
y desfallecemos sin avisar en una profunda oscuridad.
El viejo más sabio dijo acerca de su vida que ha llegado
al final de todo a la conclusión que toda su existencia fue
tan efímera como lo que vuela una hoja en un gris otoño.
Que los ladridos lastiman sólo a los que les ponen su
atención.
Que las criticas siempre en su naturaleza su objetivo fué
dañar y en su superficie es adornar una cuestionada
sinceridad.
Que el odio compartido es una ironía de querer odiar.
Que le dirá el amor a la venganza, que le reclamaría el
infiel a la indiferencia.
Que le confesarán las lágrimas a las burlas o el asesino a la
excitación.
En quien nos refugiamos y a quien fingimos en nuestros
locos pensamientos.
Que me dirá mi otro yo y que le contestaría sin ofenderme
a mí mismo.
A quien le contaras lo que sueñas y a quien le gritaras lo que
crees si en el espejo ya no cabe nada más.
Vamos a exponer nuestra teoría de que en toda la vida se
repiten las cosas pero lo vemos diferentes por incrédulos
o por necedad.
La sangre apesta igual que las tragedias inevitables y nos
damos cuenta que todas las despedidas son tan vulgares.
Conjuramos un maleficio a la dignidad y brindamos por
la más falsa bondad que de la boca de todos los que nos
conviene queremos aceptar.
Ya no hay propósito solo excusas y nos mortificamos por
ruidos insignificantes.
Perdimos el paso a través de los años y peregrinamos los
mas aberrantes senderos de la curiosidad y sólo pedimos
piedad a la soledad.
Unos pequeños aleteos nos taladran la razón cada madrugada
y desfallecemos sin avisar en una profunda oscuridad.
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