Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Hay tantas cosas que escribirte, que confesarte, que creo que se me está acabando el aire y las palabras. Ya tengo tan poca inspiración que de solo tocar la pluma y el papel me siento seca, como estrujada, como si en muy poco tiempo hubiera vomitado todas las palabras que necesitaba decirte...
Tu último beso, de sabor amargo,
insaciable droga de mi agonía.
Me asosiega, me refugia, me adormece.
Es tu último aliento helado,
sobre mi hombro tembloroso.
Y tu cuerpo, acunándose en mis brazos,
piel tersa y terciopelo.
Regocijante deseo que me consume,
como brazas ardientes...