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El brillo en mis brazos tendidos
al cielo nogal rojizo a mediacama,
de una noche azul,
permite ver entre mis dedos
confinados, un suspiro frío y
una canción entonada al son
de luces blancas danzarinas.
Son carne blanca de una castaña de temporada otoñal.
Las canciones son las mismas,
un coro...
Es muy amable. La idea es que el relato no muera ahí y hacer una segunda parte jajajaj
Te agradezco el tiempo de lectura y tu comentario.
Mis saludos cordiales para ti también.
Veo al sol tardando en caer
sobre estos minutos soñados;
es arena!
busca posada en mis ojos
que caen desde las estrellas.
Escucho el baile en su vestido,
golpea mi puerta en las mañanas,
hacen como grillos al sol.
cri cri
cri cri
Rasga la lluvia los sueños muertos
perdidos al fondo de un botellón,
pero no,
lo boto y recojo
para volver a acordarme de ti,
tu rostro en el maldito escapulario!
Sin ti, dios, me persigno
con mi cuerpo desnudo ante el diluvio.
Va la sombra con sus sabuesos
tras el ratoncito y su bolsa,
que muy rápido salió huyendo
con una medialuna en su boca.
Han dejado a noche sin luna.
Tristes por las negras mañanas,
las sombras fueron a comprar
un redondo queso blanco
para el cielo poder regalar.
Debo salir y comprar un queso...
Se ha escapado un perico
para cantar después de las 12,
se ha parado en mi puerta
a contar secretos extraños,
susurra cosas habla de la medianoche,
una voz extraña y mal decida
congela mis huesos quiebra mi quijada
me pone de rodillas...
Muy agradecido, pero este poema es el único por el que siento vergüenza jajajaj lo subí tal cual salió, sin ninguna iteración.
Por lo mismo, no creo estar a la altura de su felicitación y entusiasmo. Pero siempre agradezco una lectura, muchas gracias
Un saludo cordial.
Cruzas la puerta. Exiges silencio.
Ahogas el canto de las lloronas. Duermes
en el pesado perfume de las flores.
Tus ojos preludian una ópera de responsos.
Me pides decir algo.
Con mi mano en tu mejilla,
mis palabras se queman al frío
de unos cirios.
Marcho contigo
como si estuvieras presente...
Volví a tener
un sueño de ti,
el sudor en mi cuello
recorre el hueco de mis hombros,
cae frío en mi pecho
hasta encontrar su nido.
No recuerdo tu rostro;
vedado entre laderas
se esconde entre cortinas
de niebla y madera.
Corres de mí,
dejando centellas
que aprieto a mi cuerpo
antes de...