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Recuerdo cuando al llamarte preciosa
tu piel se sonrojaba y tus ojos se iluminaban
¡Cállate no digas tonterías!
Tu me decías.
Aún recuerdo lo preciosa que te ponías.
Recuerdo todos los versos escritos,
pero recuerdo aún mejor
los versos rotos,
aquellos versos en los que las palabras
se quedaban...
Llevas razón, de echo tengo una errata en el último verso, debería aparecer encontramos en vez de encontremos, ya que cómo tu dices, queramos o no, ella siempre viene a nosotros. Cometí un error de principiante, un abrazo a ti también
Lo peor de la soledad no es ella misma
pues no quiere hacerte daño,
sólo es una dama más
que consuela sus grandes penas,
acompáñandonos a nosotros;
Nosotros los que de tanto brillar
creímos que eramos la única luz del firmamento,
muy osados fuimos hasta que con vos topamos.
En ese instante nos...