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Es por la gente que duerme
que el espíritu del mundo
vela en la soledad de la noche.
Una noche verde —¿invernal?— donde
el trigo resucita el traje
de las diminutas vertientes
del río de la escarcha
del corazón herido
por el centro de su
cielo de sangre escarmentada,
por el latigazo azul que...
Una gastada llama en la selva de la ciencia.
Ciencia que huele a naranjo bajo el hule del recodo.
Tiene manecitas húmedas en el ángulo de la arista.
Es la ciencia de Arquímedes y Galileo,
la ciencia que soñaba Aristóteles en su religión,
mas hoy día es la ciencia aplicada a la ciencia,
la...
En cuatro puñados de arena
relucen los ojos turbios de yeso
que dan a luz translúcidos gritos
de silencio por los poros del antepecho.
Quiebran por doquier sus troncos
por el impúdico festín del deseo
en sus allanados cuerpos y conchas
que amasan con la gelatina del ungüento.
Grandes son las...
Mi querida Isabel, qué manera tan hermosa de plasmar esa dicotomía humana: la razón cediendo su trono ante la verdad del corazón, ajeno a los disfraces de la codicia del mundo. Un poema lleno de lucidez filosófica y con un ritmo magnífico. Un placer leerte, como siempre, compañera.
Mi querida Isabel, tus letras siempre me conmueven: el bosque como hermosa cárcel de sombras y el mar como destino ineludible del alma. Un poema soberbio, muy lírico y profundamente evocador. Un placer leerte, como siempre. Saludos.
Sombra de candelas turbias
se arracima en la ventana.
Sombra de tintes azules
de tristes flores del alba.
Un carámbano de hielo
se deshace en la baranda,
con suspiros de la luna
y sonrisas de hojalata.
¿Quién soy yo para mirarte,
en este cielo de escarcha?
La luna se escapa huyendo
por el...
Agradezco mucho tu mirada analítica y tus observaciones técnicas, Guadalupe. La reiteración del agua fue una elección deliberada para construir esa atmósfera claustrofóbica y de estancamiento, pero tomo muy en cuenta tu valioso apunte sobre las rupturas imprevisibles para futuros textos. Gracias...
Hermosos versos, Gustavo, con un sangrado muy original. Tu casa es un templo orgánico, vivo y vegetal que late y ofrece refugio. Un placer leerte. Saludos
Muchas gracias por pasar, Gustavo. Me alegra que te haya gustado la manera de plasmar esta agonía arquitectónica. Con gusto me pasaré a leer tu obra. Un saludo.
Las yemas de mis dedos se han quemado.
Restos de piel en el cenicero azul.
Un ruiseñor pinta con su pico
mi caja de cartón. La piel del cenicero
se disuelve en mil burbujas.
Las yemas de mis dedos han supurado
las llagas, cenicientas en su huida,
como clavellinas blancas.
Ahora son cera de...
La casa sufre de un fallecer profundo.
La casa que respira sus cenizas.
En breve tenderá sus redes amarillas.
Cuatro botes de cicuta resbalan por tus pasillos.
Cuatro botes por pasillos de helado silencio.
Pero en las cuatro esquinas se ven tus ojos yertos.
Agua que vierte cuerdas de sangre en...
El agua corre por el manantial
del llanto.
El agua corre.
Una lucerna enciende su luz
líquida en la marea
de la habitación azul.
Quieta madrugada
recorre sus salones
inundados.
La espuma de la golondrina
ha cuajado la alfombra
del agua que no desagua
por tuberías embozadas.
La casa ahogada
en su...