Erase una vez un hombre,
Y créanme compañeros que eso no es poca cosa;
que ser un hombre no es tan simple como parece,
ni tan común, ni tan obvio, ni siquiera es tan tan.
Erase una vez un hombre,
creciendo desde abajo,
un tallo nuevo,
imperceptible apenas en la oscura tierra,
mirando con grandes ojos de café torrado,
el verde inmenso de los árboles
tan altos, tan bellos, tan libres en su inmovilidad de árboles.
Erase una vez,
hace mucho tiempo ya,
un hombre,
que aún sigue creciendo
hacia las hojas llenitas de luz
movidas por el viento.
Marzo 2023.
[Un gran amigo de mi perro zagal y su paseador oficial hasta la plaza de acá no más.
Mirar trabajar a las hormigas, esas, las que son negras y que de chiquitas casi no se ven.]
La imagen del avatar es de
Egea María Julia