Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Furtivos
Dulce voz que enardece mis entrañas;
solicito con premura que calles tus palabras
y dejes sólo un suspiro a mis oídos...
Permíteme escuchar tus latidos emergiendo
como alaridos de fiera,
hasta que cese la trepidante agonía
en que se mecen nuestros deseos.
El sabio y el amor
Me invade un deseo inmenso por gritar que te amo,
pero tengo miedo, miedo a que me llames loco;
a veces supongo que ya lo sabes y por eso no comprendo tus lágrimas.
Te ves como un inocente niño;
uno indefenso en medio de oscuras calles, reclamando el amor y la sapiencia...
Ay mi querida Anamer, si la nostalgia supiera cuan ardor y desenfreno causa, pero es a la vez un refugio que encuentra el alma para reparar una historia rota, después de aquello, se va asomando tímido el olvido, como queriendo aliarse con nuestra sonrisa, tal vez ayude, pero los viejos aires...
Mira que al amor mismo es una trova, es un cuento, es una canción, es un jugo vertiendo lo más exquisito en nuestro cerebro y decantado en nuestro corazón, o ¿en el corazón y luego al cerebro?, en fin... todo un castillo al que sin duda no ingresa la razón. Un gusto leerle. Cordial saludo.
Mi amigo, aquel soneto evoca un arpegio que tras el "tacata" resonante, desata los propios versos en el corazón. Yo no tuve la fortuna de ver en mi infancia tal galope, ni de acariciar mi mente con el paisaje alegre de un "Espejo" reflejando las maravillas del valle, más bien tuve que ver...
Gracias mi querida Anamer por dedicarle tiempo a mis desahogos. ciertamente son tiempos complicados, aunque no sé cuál tiempo habrá sido menos tedioso. Un abrazo enorme.
Entre el amo y la libertad
Permítame usted decidir,
amo de las negras cavernas,
sé que levantar mi mano débil
para abrazar la libertad es una
grave afrenta al horrendo precepto
que ha establecido, sin embargo,
por la gracia oculta suplico que tenga
piedad de este insurrecto, para
viajar...
En tu corazón están las impresiones y las maravillas que animaron estas líneas, los sentidos a veces engañosos no buscan bien, así que la mejor manera es escribirlos, luego, luego los leemos; los otros, los que alguna vez hemos buscado también aquel amor incandescente.
Este amor transformado en vacío no está a la altura de nuestros deseos, grande sería devolverlo y sentir cómo la represa de nuestro corazón se inundara de nuevo, con fuerza y poder... pero ni modo, cuando al estirar la mano solo se halla la ausencia, no queda sino transformarla en verso. Saludos.
Todo grito libertario debe retumbar en millones de ecos, y así ser escuchado incluso por sordos auto destructivos. Es un gusto el asomo al sentimiento que sus versos claman. Saludos.