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Luna que brillas tenue en el cielo de la noche nublada,
déjame ver su rostro, permíteme mirar su sonrisa.
Ella se ha ido a tu lado y me ha dejado con prisa,
con prisa de mirar la noche estrellada y mirarla junto a ti.
Luna que en el cielo pasas los días,
déjame ver el brillar de sus ojos...
Diana, tú atraes a la flecha hasta tu centro;
el arquero la lanza buscando dar justo ahí.
¡Qué belleza para el león observar desde el cerco!
Pero le queman las manos por tener él las flechas,
más en sus manos la oportunidad no está.
Es tan descorazonador para él aceptarlo:
él quiere también...