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M Matilde Maisonnave en Mariposas angelicales · · 0 comentarios · ♥ 0
Mujer alma de fuego de luz tienes entrañas,

entregas con tus manos amor sin condiciones


brillando tus estrellas regalan ilusiones,


logrando resurgir de lastimosas marañas.




Las voces de los hijos cuando faltan extrañas


son ellos los vestigios de tus buenas acciones,


sembrando sin tormentas productivas lecciones.


Que nada contamine lo que tú desentrañas.




Consuelas a los tuyos regalando caricias,


descubres el apego, resplandeces belleza,


encanto del jardín, de virtud pundonorosa.





Mujer alma de fuego que guardas las delicias


de frutos y de flores, color y entereza,


destilas tus amores honrosamente, diosa.







Matilde Maisonnave

M Matilde Maisonnave en Mariposas angelicales · · 0 comentarios · ♥ 0
Los besos diluyeron las cadenas


en mástiles encuentro tus antojos,


advierto en tu mirada mis sonrojos


esclavo de mi piel te condenas.



Tu boca riega flores a mis venas


alegre me sonríes sin enojos,


regálame el encanto de tus ojos


con mieles, hipnotizas, encadenas.



Unidos nuestros cuerpos tiernamente,


debajo de la lluvia parecemos


dos aves que retozan amorosas.



Pecando nos amamos locamente,


con luna placentera nos mecemos


infieles y soñando mariposas.







Matilde Maisonnave
M Matilde Maisonnave en Mariposas angelicales · · 0 comentarios · ♥ 0
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Hoy te vi mariposilla,

no sé dónde te escondes,


el cielo no brilla


si tu no respondes.



A mi corazón vuela


en impulso de pasión,


para que ya jamás duela


y seas mi inspiración.



No me huyas mariposa,


sé que soy puro fuego


que necesita sosiego


de tu frescura traviesa.




Sedosa rosa carmín...


¡Sí ven y pósate al fin!


Liba todos sus manjares,


danza en sus pétalos suaves.




Gira y vuelve flor del aire


no te alejes demasiado;


duende de mi jardín olvidado


no le robes tu donaire.




Dulce y fresca, tan fugaz...


Brisa de colores danza,


esparce en tu mudanza


tu esencia viva y audaz.




Brizna etérea momentánea,


raro destino te acosa...


Quisiera ser mariposa


y así, en esa ilusión,


tu y yo mi palomilla,


seremos la flor más bella


del jardín de mi invención.







Matilde Maisonnave
Hejaran Hejaran · · 0 comentarios · ♥ 0
LÁGRIMAS DEL ALMA

Estás triste,
has perdido la sonrisa
y seguramente tienes afectada
el alma.

¿Qué motiva
esta tristeza?, que
te hizo perder la calma,
lloras y te afliges sin encontrar
consuelo.

Has amado,
pero tu tristeza
no es de amor,
tienes una sombra
escondida que no te
desampara, ni
te deja vida.

Muchas veces,
te sientes incapaz
de cualquier cosa;
porque te domina el
desaliento y abandonas
lo emprendido.

Amaneces
confundida
y sin orientación,
empañados los ojos
como si tuvieras un manto
que te enceguece, y te hace
perder la razón.

Si no sabes
de dónde proviene
la tristeza, retrocede la
mente como si fuera una
película, allí podrás ver, que en
medio de tanta abundancia y tanta
dicha en que vivías, pasabas por
encima de todo y de todos.

Como si
estuvieras
sobre un trono,
imponías, ordenabas,
y criticabas.

Para los tuyos,
todo eran privilegios,
sin tener en cuenta los
valores de los demás, para ellos
era todo y más.

Recuerda,
que uno mismo
se labra la dicha o la
tristeza, y en medio de
tanto orgullo, y soberbia,
acabaste con todo lo que te
hacía grande.

Ahora, no te
encuentras ni sabes
el motivo que te acongoja,
porque la mente se atrofia, y no
hay peor ciego que el que no quiere ver,
y menos la realidad.

Los dos, nos amamos
adoramos y veneramos,
pero pudo mas tu orgullo y tu
prepotencia, sin tener en cuenta
ni sentimientos ni amor, y no solo
cerraste la puerta, la trancaste por
dentro, con chapa y pasador.

Hoy tienes
por compañía,
tu misma sombra,
los triunfos y las glorias
quedaron atrás, encerradas
en el mismo aposento, donde
seguramente compartes la tristeza
con tu soledad y con tu sombra.

Pídele,
Al Dios de la vida,
que retroceda el tiempo,
para que puedas ver lo bello
que eran tu cuerpo, tus ojos y tu
rostro, encantos, que se llevaron los
años y que hoy cubres con un
manto, como si fueras
un espanto.

Nada tengo
que perdonarte,
solo te critico que
de mi hijos y nietos me
alejaste, buscando con esto
las mismas glorias, ventajas y
privilegios de la ocasión, que finalmente
fueron tu perdición.
Hejaran Hejaran · · 0 comentarios · ♥ 0
LÁGRIMAS DEL ALMA

Estás triste,
has perdido la sonrisa
y seguramente tienes afectada
el alma.

¿Qué motiva
esta tristeza?, que
te hizo perder la calma,
lloras y te afliges sin encontrar
consuelo.

Has amado,
pero tu tristeza
no es de amor,
tienes una sombra
escondida que no te
desampara, ni
te deja vida.

Muchas veces,
te sientes incapaz
de cualquier cosa;
porque te domina el
desaliento y abandonas
lo emprendido.

Amaneces
confundida
y sin orientación,
empañados los ojos
como si tuvieras un manto
que te enceguece, y te hace
perder la razón.

Si no sabes
de dónde proviene
la tristeza, retrocede la
mente como si fuera una
película, allí podrás ver, que en
medio de tanta abundancia y tanta
dicha en que vivías, pasabas por
encima de todo y de todos.

Como si
estuvieras
sobre un trono,
imponías, ordenabas,
y criticabas.

Para los tuyos,
todo eran privilegios,
sin tener en cuenta los
valores de los demás, para ellos
era todo y más.

Recuerda,
que uno mismo
se labra la dicha o la
tristeza, y en medio de
tanto orgullo, y soberbia,
acabaste con todo lo que te
hacía grande.

Ahora, no te
encuentras ni sabes
el motivo que te acongoja,
porque la mente se atrofia, y no
hay peor ciego que el que no quiere ver,
y menos la realidad.

Los dos, nos amamos
adoramos y veneramos,
pero pudo mas tu orgullo y tu
prepotencia, sin tener en cuenta
ni sentimientos ni amor, y no solo
cerraste la puerta, la trancaste por
dentro, con chapa y pasador.

Hoy tienes
por compañía,
tu misma sombra,
los triunfos y las glorias
quedaron atrás, encerradas
en el mismo aposento, donde
seguramente compartes la tristeza
con tu soledad y con tu sombra.

Pídele,
Al Dios de la vida,
que retroceda el tiempo,
para que puedas ver lo bello
que eran tu cuerpo, tus ojos y tu
rostro, encantos, que se llevaron los
años y que hoy cubres con un
manto, como si fueras
un espanto.

Nada tengo
que perdonarte,
solo te critico que
de mi hijos y nietos me
alejaste, buscando con esto
las mismas glorias, ventajas y
privilegios de la ocasión, que finalmente
fueron tu perdición.
Hejaran Hejaran · · 0 comentarios · ♥ 0
LÁGRIMAS DEL ALMA

Estás triste,
has perdido la sonrisa
y seguramente tienes afectada
el alma.

¿Qué motiva
esta tristeza?, que
te hizo perder la calma,
lloras y te afliges sin encontrar
consuelo.

Has amado,
pero tu tristeza
no es de amor,
tienes una sombra
escondida que no te
desampara, ni
te deja vida.

Muchas veces,
te sientes incapaz
de cualquier cosa;
porque te domina el
desaliento y abandonas
lo emprendido.

Amaneces
confundida
y sin orientación,
empañados los ojos
como si tuvieras un manto
que te enceguece, y te hace
perder la razón.

Si no sabes
de dónde proviene
la tristeza, retrocede la
mente como si fuera una
película, allí podrás ver, que en
medio de tanta abundancia y tanta
dicha en que vivías, pasabas por
encima de todo y de todos.

Como si
estuvieras
sobre un trono,
imponías, ordenabas,
y criticabas.

Para los tuyos,
todo eran privilegios,
sin tener en cuenta los
valores de los demás, para ellos
era todo y más.

Recuerda,
que uno mismo
se labra la dicha o la
tristeza, y en medio de
tanto orgullo, y soberbia,
acabaste con todo lo que te
hacía grande.

Ahora, no te
encuentras ni sabes
el motivo que te acongoja,
porque la mente se atrofia, y no
hay peor ciego que el que no quiere ver,
y menos la realidad.

Los dos, nos amamos
adoramos y veneramos,
pero pudo mas tu orgullo y tu
prepotencia, sin tener en cuenta
ni sentimientos ni amor, y no solo
cerraste la puerta, la trancaste por
dentro, con chapa y pasador.

Hoy tienes
por compañía,
tu misma sombra,
los triunfos y las glorias
quedaron atrás, encerradas
en el mismo aposento, donde
seguramente compartes la tristeza
con tu soledad y con tu sombra.

Pídele,
Al Dios de la vida,
que retroceda el tiempo,
para que puedas ver lo bello
que eran tu cuerpo, tus ojos y tu
rostro, encantos, que se llevaron los
años y que hoy cubres con un
manto, como si fueras
un espanto.

Nada tengo
que perdonarte,
solo te critico que
de mi hijos y nietos me
alejaste, buscando con esto
las mismas glorias, ventajas y
privilegios de la ocasión, que finalmente
fueron tu perdición.
Hejaran Hejaran · · 0 comentarios · ♥ 0
LÁGRIMAS DEL ALMA

Estás triste,
has perdido la sonrisa
y seguramente tienes afectada
el alma.

¿Qué motiva
esta tristeza?, que
te hizo perder la calma,
lloras y te afliges sin encontrar
consuelo.

Has amado,
pero tu tristeza
no es de amor,
tienes una sombra
escondida que no te
desampara, ni
te deja vida.

Muchas veces,
te sientes incapaz
de cualquier cosa;
porque te domina el
desaliento y abandonas
lo emprendido.

Amaneces
confundida
y sin orientación,
empañados los ojos
como si tuvieras un manto
que te enceguece, y te hace
perder la razón.

Si no sabes
de dónde proviene
la tristeza, retrocede la
mente como si fuera una
película, allí podrás ver, que en
medio de tanta abundancia y tanta
dicha en que vivías, pasabas por
encima de todo y de todos.

Como si
estuvieras
sobre un trono,
imponías, ordenabas,
y criticabas.

Para los tuyos,
todo eran privilegios,
sin tener en cuenta los
valores de los demás, para ellos
era todo y más.

Recuerda,
que uno mismo
se labra la dicha o la
tristeza, y en medio de
tanto orgullo, y soberbia,
acabaste con todo lo que te
hacía grande.

Ahora, no te
encuentras ni sabes
el motivo que te acongoja,
porque la mente se atrofia, y no
hay peor ciego que el que no quiere ver,
y menos la realidad.

Los dos, nos amamos
adoramos y veneramos,
pero pudo mas tu orgullo y tu
prepotencia, sin tener en cuenta
ni sentimientos ni amor, y no solo
cerraste la puerta, la trancaste por
dentro, con chapa y pasador.

Hoy tienes
por compañía,
tu misma sombra,
los triunfos y las glorias
quedaron atrás, encerradas
en el mismo aposento, donde
seguramente compartes la tristeza
con tu soledad y con tu sombra.

Pídele,
Al Dios de la vida,
que retroceda el tiempo,
para que puedas ver lo bello
que eran tu cuerpo, tus ojos y tu
rostro, encantos, que se llevaron los
años y que hoy cubres con un
manto, como si fueras
un espanto.

Nada tengo
que perdonarte,
solo te critico que
de mi hijos y nietos me
alejaste, buscando con esto
las mismas glorias, ventajas y
privilegios de la ocasión, que finalmente
fueron tu perdición.
M Matilde Maisonnave en Mariposas angelicales · · 0 comentarios · ♥ 0
Ver el archivos adjunto 22549
Témpano desprendido de glaciar-Argentina

He de dialogar con la brisa

Dispuesta a escuchar mi voz.


Ya no han de seguir mis letras…


Valiente todo lo dije, es evidente.




Así enredado en mi lengua


Queda el verbo a flor de labios,


Los adjetivos se mueren


Pues sólo aumentan tristezas.




Lo dicho hace años se cumple


Resquebrajándolo todo.


Empujé letras y logré


Cosechar sendas de agravios…


A mí se adhirió el espanto


Y me cubrió con su manto.




Miraré las altas olas,


El mar con su sortilegio,


Bosquejaré vaguedades…


Tan sólo trivialidades.




Diré como corolario:


¡Nada fue un artilugio!








Matilde Maisonnave
Hejaran Hejaran · · 0 comentarios · ♥ 0
MUCHACHITA

Ayer me sorprendiste
y me puse un poco triste,
al percibir que te habías
aplicado un perfume
de mujer.

Porque quieres alejarte
de algo tan maravilloso
como es la juventud y menos
sin haberla vivido, olvida
tu afán y disfruta de algo
tan espectacular.

Mira hacia adelante
y le veras el colorido a la vida,
y en el espejo podrás observar
reflejados como florecen tus
maravillosos encantos,
que se van viendo crecer.

Sé que te gustaría ser,
ya, en este momento,
una mujer, yo diría
un monumento, pero a cada
afán se le llega su momento.

Piensa que cada día que
pasa te acercas más a
una madurez,que te
fortalecerá el camino
para llegar a la cúspide
y a una lejana vejez.

Pero no pretendas
acercarte tan a la carrera
a la vejez, porque estarías
viviendo la vida al revés;
yo sé que este escrito
está cortico, pero para
finalizar te quiero recordar,
que la vida es un ratico.
Hejaran Hejaran · · 0 comentarios · ♥ 0
BASADO EN LA NOVELA LA
VORÁGINE, DEL ESCRITOR
JOSÉ EUSTASIO RIVERA.​

LA VORÁGINE Y MI IMAGINACIÓN

Para
entenderme
con la mujer que quiero,
tuve en cuenta que nada supe
de los deliquios embriagadores
ni de la confidencia sentimental,
porque fui siempre el dominador cuyos labios no
conocieron la súplica, y siempre ambicioné el don
divino del amor ideal.

Para que mi alma
destellara en mi cuerpo,
como la llama sobre un leño,
hacía mucho tiempo había renunciado
ya a la esperanza de sentir un afecto puro,
y no hice como algunos que se hincaron ante
muchas mujeres, implorando un amor
misericordioso.

Lo mío no
fue un amorío fácil,
si se entregó fue por amor y lo
hizo con muchas vacilaciones, porque
en su mente temía que su desgracia se oponía a
mi porvenir, por eso me propuso.

-Toma mi suerte, pero dame el amor.

Aquella noche
tuve por confidente
al insomnio, en mi desvelo
veía parpadear las estrellas
y el follaje de las palmeras que
el viento hacia inclinar ante la noche
clara, y un silencio infinito flotaba en el ámbito,
azulando la transparencia del aire, mientras mi
amada dormía con agitada respiración.

Entonces tuve
reflexiones agobiadoras,
pensando siempre en la jovencita
que quería inmolar mis pasiones, amparada en
sus sueños de gloria, y sus ansias de triunfo.

Mi mente
me recordaba
que el lazo que a esta
niña me une, lo anuda el hastío,
atribuyéndole lo que en ninguna hembra
descubrí jamás.

Saciado el antojo
qué mérito tiene el cuerpo
que a tan caro precio adquirí,
aunque reciba el calor de su sangre,
estaré tan lejos de ella, como la constelación
taciturna que se inclina sobre el horizonte.

En ese momento
me sentí pusilánime,
no era que mi energía
desmayara sino que empezaba
a invadirme un fastidio silencioso
siempre que la observaba desnuda,
pero después de las locuras de poseerla qué
seguía.

Sentía que este
amor me estorbaba
como un grillete, si al
menos fuera menos agraciada
y menos bisoña, nunca había visto
mansedumbre semejante, lo raro fue
que después de poseerla, se quiso apoderar
de esa libertad de espíritu que yo no estaba en
condiciones de perder.

Desde
la silenciosa
alcoba veía cómo
unas sombras intermitentes
se movían, como si alguien
las aguijara, y resolví conseguir un
cocimiento de yerbas para bajarme
la tensión.

Sabía que el
escándalo ardía,
ávidos por las
murmuraciones de
nuestros malquerientes,
parecíamos que huyéramos
de un fantasma, cuyo poder
se lo atribuíamos nosotros mismos.

Ya entrada la noche me manifestó:

-Estoy convencida de que te canso.

No le respondí
hasta el otro día,
que multipliqué las dádivas y
estreché el asedio.

Entonces,
en agradecimiento,
se lanzó nuevamente
a mis brazos y me dijo:

-De ti no quiero nada,
busca por el mundo
un alma que no sea infame
como la mía, que nada espero de ti.

Mientras
recostada a una
enorme matera, yo la poseía,
ella con una mano convulsa arrancaba puñados
de yerba, enfrentándoseme
recalcó:

-Crees que no advertí
ayer tus persecuciones a la
greñuda que no te quitó el ojo,
y que seguramente has seducido
más de una vez; déjame que contigo
no iré ni al cielo.

Hubiera deseado
mantenerla abrazada y
agradecerle sus celos, en cambió
le pedí:

-No me hables
más de esa joven,
y menos en un instante
como este.

Una claridad
rojiza se encendió
de súbito, y al lado de donde nos
amábamos, surgió el insomne reflejo.

Entretanto
continuábamos
acariciándonos en silencio,
en mi espíritu penetraba una
sensación que fluía de las constelaciones
cercanas, y otra vez volví a recordar que esta
niña se había hundido irremediablemente en la
mitad de mi ser.

Podía comprometer
mi edad, y hasta la razón
de mis ilusiones; porque cuando
reflexionara ya no habría quizá a quién
ofrendarlas, o dioses desconocidos ocuparían el altar
a que estaban destinadas.

El amor que me
servía de remordimiento,
era el lenitivo de mi congoja,
a pesar de que iba tan bien como
la semilla que impulsa el viento buscando
la tierra que la espera.

Parecía que hubiera
triunfado su timidez,
y las consecuencias que
imponen las cosas irreparables,
aunque no te ame como quieres,
decía, serás para mi el hombre que me
enseñó y me hizo experta, no como otros
que lo único que hicieron fue entregarme a la
desgracia.

Por eso no
podré olvidar
el papel que has
desempeñado en mi vida,
tú sabes que soy ridículamente
hermosa, y el amparo que ahora te pido
no es el de tu dinero, sino el de tu corazón.

Entonces le pregunté:

-¿Por qué me
imploras lo que me
apresuré a ofrecerte de
manera espontánea?,
si por ti dejé mis anteriores
amores y me lancé a la aventura
de tu amor, cualesquiera que fueren
los resultados, y te pregunto si tendrás valor de
sufrir y confiar.

-La adversidad
es una sola, y nosotros
seremos dos, -me respondió-.

Al oír su respuesta le dije en tono despectivo:

-Pareces hermana
de las nueve musas- y oí su risa
sarcástica, que me pareció un alivio para su
nerviosismo.

Un instante
después añadió:
-Seguramente nuestro amor
es tan imposible como desear
que esta noche salga el sol- y emprendió
la única carrera de la cual no me hubiera gustado
presenciar su partida.
M Matilde Maisonnave en Mariposas angelicales · · 0 comentarios · ♥ 0
illust1928.png






CONGRESO MEMORABLE EN LA CASITA DE TUCUMÁN




en San Miguel de Tucumán, capital de una de las provincias argentinas más lindas, está la casa en la que se juró nuestra Independencia. Imagen de la casa de Tucumán y gente con ropa de época


mendoza_jpg.jpg






































M Matilde Maisonnave en Mariposas angelicales · · 4 comentarios · ♥ 0

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Adormezco en los brazos de Morfeo


Con un palpitar dulce y sereno,


El silencio del bosque es eterno


Con su aura tocando la luna.




Percibo caudales deliciosos


Vertiendo aromas mis deseos,


Ramilletes de colores en el aire


Deleitando mis sueños con eneros.




Y renacen en mí fuegos pasados


Con lirios y besos de horizonte.


Amanezco tersa y viva flor,


Musitando una elegía con tu nombre.










Matilde Maisonnave
M Matilde Maisonnave en Mariposas angelicales · · 0 comentarios · ♥ 0
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Cuánta tierra habré pisado

Desértica de amor, mustia;

cuántas montañas divisado

En esa ruta de angustia;

semillas por cientos sembrado

Con mucha dedicación.




Fueron de mi alma canción

Sus ternuras me brindaron,

Poniendo con devoción

Flores frescas en mis manos.




Sin saber me regalaron

La más exquisita lección…

Semillitas he regado

Con buena disposición

Para dejar un legado:

Ser justos seres humanos.








Matilde Maisonnave



2004

M Matilde Maisonnave en Mariposas angelicales · · 0 comentarios · ♥ 0
Ver el archivos adjunto 22534


La luna se adentra con platas

colándose en mi ventana…


Noches de nuevas estrellas

cuando con él soñaba,

noches de luna mágica

dueña de mis primeros versos.

¡Tú sabes cuánto lo amaba!

Pasando ha ido el tiempo…



Tiempo, dueño de la Tierra

girando tan suave.

Ni lo he notado, pasaste…

Y la luna sigue en mi alma

adentrándose con fuerza,

aún en mis ojos tristes

deja resplandores nuevos

y sigo bordando sueños…


Fantasías fugaces, tan pronto,

alzando el vuelo…



Matilde Maisonnave


M Matilde Maisonnave en Mariposas angelicales · · 0 comentarios · ♥ 0
Ver el archivos adjunto 22532
Los besos diluyeron las cadenas


en mástiles encuentro tus antojos,


advierto en tu mirada mis sonrojos


esclavo de mi piel te condenas.



Tu boca riega flores a mis venas


alegre me sonríes sin enojos,


regálame el encanto de tus ojos


con mieles, hipnotizas, encadenas.



Unidos nuestros cuerpos tiernamente,


debajo de la lluvia parecemos


dos aves que retozan amorosas.



Pecando nos amamos locamente,


con luna de placer nos mecemos


infieles y soñando mariposas.






Matilde Maisonnave



M Matilde Maisonnave en Mariposas angelicales · · 0 comentarios · ♥ 0
Ver el archivos adjunto 22531


En mi sangre llevo las delicias

Que he de ofrecerte complaciente,

Adolezco de impuras tentaciones

Me hundo en tus brazos seductores.




Bebo de la copa del buen vino

De la parra me cuelgo si es preciso,

Desmayo sin pudor ante el abismo,

Desfallezco ante tu piel lozana.




De tu boca acepto me desprendas

Muy lento la blusa y lo que queda…

Gozo la tortura de tus manos,

diablitos ardientes son tus dedos,

tus pies, enredados en los míos

Hasta que me quiebra la locura.




Sobre tu cuerpo voy cayendo,

Dejando mis gotas y mis mieles…

Jadeantes apuramos ansias

Y amantes somos para siempre.






Matilde Maisonnave
M Matilde Maisonnave en Mariposas angelicales · · 0 comentarios · ♥ 0
Las nubes se desmayan cayendo entre colores


arrecia impredecible cual llanto en la penumbra,


escucho los sonidos, en tierra se vislumbra


el brillo de los charcos y pájaros mentores,




lavando las alturas, los bajos y las flores…


El árbol prominente majestuoso deslumbra


haciendo sus raíces trabajo que lo encumbra,


ni rayos ni ventiscas que causen sinsabores.




La lluvia me recuerda la fecha memorable


del pueblo pregonando, gritando ¡Libertad!


Primer sagrado grito rompiendo las sentinas.




¡Martín Güemes preclaro salteño venerable!


Sus criollos combatieron con suma lealtad


¡Alcemos con orgullo banderas argentinas!








Matilde Maisonnave



25/05/11
Mamen Mamen · · 0 comentarios · ♥ 0
Comentario regalado por Lore1, por mi poema

"Recuerdos amargos del ayer"



Versos de dolor bien plasmados. Un niño nunca debería pasar por ese sufrimiento y menos que venga de un padre, que debería darle todo su cariño y apoyo para llegar a ser un adulto feliz y seguro de si mismo. Siento mucho Mamen que sufrieses ese maltrato por parte de tu padre. Aunque diga que no se acuerda, yo creo que esa falta de amor nunca se olvida. Tú sigue hacia adelante y que este grito de dolor te sirva para suavizar tus heridas. Un placer pasar. Abrazos y estrellas.
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