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Blogs — Mundo Poesía

VicenteMoret VicenteMoret · · 0 comentarios · ♥ 0
PRUEBA
luna roja luna roja · · 1 comentarios · ♥ 1
Mí piel solo quiere tus besos
mi alma tus caricias
mí corazón anhela
escuchar tus latidos
en cada canción de amor

No quiero arrancarte los sueños
quiero cuidarlos y compartirlos
Amo tu risa y tus labios
navegando mi playa

Abre tus alas y vuela a mí
que mí cuerpo es desierto de sal
esperando tu lluvia torrencial

Eres el norte de mi brújula
huracán que mueve mis pies
haciendo florecer mis mejillas
No dudes de mí
vivamos siete vidas juntos


luna roja luna roja · · 0 comentarios · ♥ 1
miguegarza miguegarza · · 2 comentarios · ♥ 3
Hola, amigos mundopoetosos.
De nuevo rescato un soneto gentilmente hospedado por MP hace algunos años.
Apapachos para todos.

Memoría

Es un hilo de agónica textura
que la araña sutil de la existencia
urdiendo va con fúlgida paciencia
con acíbar y miel en su mixtura.

Deja rayos de sol en su costura
renovando el amor en su presencia
y a veces el rencor con elocuencia
suelta en su trama el mar de la amargura.

Es un ente de símbolos y venas,
estructura de sueños que trepida
y una caricia al vuelo de la suerte.

Es un alma ocupada en sus faenas,
un asombro sombrío ante la vida
y sentencia de luz ante la muerte.

José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 1 comentarios · ♥ 1 AMOR

De un sitio innombrable, el amor brota
como una violenta luz,
un crujido en la hebra del rocío,
la raíz profunda de la mar
en las primeras savias
de una naciente primavera.

Estaba quieta la mar,
de espejo desprovista,
buscando la luz de la flor,
un deseo encadenado al placer,
resplandor de un corazón
que asciende al gozo efímero
del primer anclaje de la rosa.

La piel de la aurora
tiembla al roce agudo,
al mordisco tenaz,
susurro suave sobre el filo, puntiagudo.

Un caudal fluye como cascada en la ladera,
canta el jilguero ante pétalos
desprovistos de vestido,
se rompen los límites,
se hunden las yemas de los dedos,
la sangre brota, se aloja la pasión,
un pulso salvaje, visceral,
sobre aquel abismo ya sin altar.

El primer alivio de la piedra fría,
la sed condenada al tacto crudo,
se liberan las cadenas de sus espinas.

Un gemido que estaba callado,
despierta el consuelo de la arista,
un temblor refulge en un espíritu cautivo,
la lengua anhela el sabor de un ciclo completo.

El amor se derrama en un torrente salvaje,
en un rugido oculto en un portal,
sigilosos latidos de un hálito ancestral,
arboledas que en su verdor invitan al cambio,
gritos de voz temblorosa, empezar de cero
una nueva vida con su alborada
empieza a brillar.

©José Valverde Yuste
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 2 comentarios · ♥ 1 AMOR

Bajo un cielo que llora contemplo el mar,
percibo titilantes abrazos de un aroma a zulo
que despierta con la brisa marina
sin encender aún la luz que calienta la aurora.

Bebedor de niebla y sombras
me envuelve el manto de cristal
cuando se enciende la llama que sangra
y me atrapa la mañana sin risa.

Místico insaciable
busco otras verdades en la oscuridad,
en cada sorbo de crepúsculo que me absorbe
con su puerta abierta de bastardos disfraces
que ansía hallar la respuesta al existir.

¿Qué hay en la otra sombra?
Me envenena el aroma
a flores huérfanas
cuando buscan el consuelo
ávidas de caricias en amaneceres
de clamor silencioso
llenos de ventanas sin resquicio.

Antes de ver la luz,
en este caótico mundo
de soledades prescritas
me desnudo ante el eterno invierno
que ha de llegar con su luz oculta.

©José Valverde Yuste
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 2 comentarios · ♥ 2 AMOR

Miro las hojas caer sobre la tierra desnuda,
sus destellos peregrinan por las fotos
de nuestra nostalgia, desnudando amores,
volando sobre valles donde mis ansias florecen
entre sinsabores con pedigrí
en una oquedad de labios secos.

Siento tu amor convaleciente
volando a los bordes mágicos
donde la noche se entrega,
entre rutilantes espasmos de pared
gritando en momentos de angustia,
en lomas de estío temprano
donde el ardor suave del sol declina
en cuevas ocultas donde florece la vida.

Cansado de ver espuma en la fruta prohibida,
manada sobre el pecado donde repta la serpiente,
entre el manzano rodeado de falacias tormentosas,
enfoques de pupila extraviados
en laberintos en un jardín sin dueño,
salto al abismo
de la monstruosidad que presides
sacudiendo las raíces donde la tempestad
se vuelve molino que orada la simiente
donde picotean las ánimas iracundas.

Percibo tu angustia,
ávida de visualizar explosiones de arcoíris
en abanicos gigantes
construyendo una mansión en los torbellinos,
donde descansa este infierno
de espejos perversos
a través de montañas dirigidas a tu cielo.

Cuando vas sin atuendo,
y desnudas tu esencia de alberca de sal,
metáfora abierta en ojos cerrados,
caminando por baches ocultos
esos donde el cisne socava la escarcha
en tu ávida boca donde se desteje la noche
en tu maremoto de claridad incierta
mis pupilas extraviadas se iluminan con
aquello que me libera y te pertenece.

En esos momentos donde planeo
sobre tu pliegue en fauna de ilusiones
con brillo que enciende la estrella
en un océano lleno de sueños
donde mi mundo se desdibuja
llenando tu existencia de aquello
que me eleva hacia el cielo.

©José Valverde Yuste
Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 1
Katia N. Barillas Katia N. Barillas en EfÍmera ilusión · · 0 comentarios · ♥ 0
Rosa Reeder Rosa Reeder en El blog de Rosa Maria Reeder · · 0 comentarios · ♥ 1
En las costillas del viento,

camina el eco de un lamento,

una mujer bordada en niebla,

con ojos hechos de tormento.


Sus pasos son de agua antigua,

de madre rota en espejismo,

que parió estrellas al abismo

y las lanzó contra la bruma.


Su voz no canta, tiembla el suelo,

con cada “¡ay, mis hijos!” muerto,

como campana en campos yertos

donde el silencio es un pañuelo.


Ella fue luna sin su cielo,

fue nido sin ave ni rama,

una flor que ardió en la cama

del desamor y del desvelo.


Se ahogó en sí misma, en su pecado,

mujer de río desbordado,

que con los ojos en la espuma

busca su carne ya sin alma.


Espejo sucio de la culpa,

llora en las venas del pantano,

y el viento lleva en su desgano

la pena que jamás se enjuga.


Los niños duermen, temen verla,

su sombra flota en cada puente,

con un vestido de serpiente

y un corazón que ya no tiembla.


No es mujer ni es fantasma entero,

es símbolo, es grito, es castigo,

una oración sin Dios, sin abrigo,

un “perdóname” prisionero.


Cuidado, alma que la escuche,

no sigas su canto de lluvia,

pues te arrastrará en su penumbra

a ser un hijo más del cauce.


Rosa María Reeder
Derechos Reservados
Zulma Martínez Zulma Martínez · · 2 comentarios · ♥ 2
Con la ilusión de publicar un segundo libro con nuestras obras, cuando ya estaba casi terminado, mi amiga y escritora Silvia Crespo y yo, imaginábamos el título del mismo, es decir, el nombre de nuestro nuevo vástago. Un día, sin saber cómo ni por qué, llegó a mis manos una breve reflexión de Eduardo Galeano, escritor uruguayo. Lo adjunté "por las dudas" a lo que ya teníamos y, al repasar el material, de pronto dijimos: "¡Pero qué bueno está esto!" "De aquí podría surgir el título del libro".
El texto de Galeano (el Edu) como empezamos a nombrarlo entre nosotras, era el siguiente:

"Quien escribe, teje.
Texto proviene del latín textum, que significa tejido.
Con hilos de palabras vamos diciendo.
Con hilos de tiempo vamos viviendo.
Los textos son como nosotros: tejidos que andan."


Y después de pensar, cotejar, comparar ideas y opiniones, decidimos que al libro lo titularíamos "Tejidos", con un subtítulo: "Quien escribe, teje".
En la contratapa colocamos el texto completo del escritor, con su nombre, por supuesto.
Lo publicamos en diciembre de 2024, en formato digital, a diferencia de "Vuelos" en 2019, publicado en papel.
Inolvidable experiencia... que quise compartir aquí.
José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 1 comentarios · ♥ 1

Te busco en una mota de polvo
en un otoño de crepúsculos alborotados
extendidos en una noche donde termina la ternura
sobre un mar de sombríos sueños
ensartados en la guerra de un corazón enamorado.

Ciego de promesas protegidas
por los acantilados vagan las sombras
de un corazón golpeado por la fortuna
de un mar sin olvido.

Me retiro hacia un bosque inmenso
donde las llamas son los destellos
de lo imposible,
la blancura sedienta de la magnolia.

Salgo de lo que he vivido
imprudentes símbolos desgastados
en la dualidad alma y ceniza, tristeza y canto
bajo un cielo desnudo.

En el borde de un naufragio
surge el temblor de la niebla
exigente luz llena de prado.

©José Valverde Yuste
luna roja luna roja · · 2 comentarios · ♥ 0
En tus ojos creí ver
un reflejo de amor
me dijiste que siempre
estarías a mi lado
en cada paso
en cada dolor
pero ahora
solo veo tu ausencia

Dices que eres mío
pero te vas
me dejas con el vacío y la tristeza
no entiendo por qué
no entiendo cómo
puedes decir que me amas
y luego me abandonas

Recuerdo tus palabras
tus promesas
de amor eterno
de fidelidad
pero ahora
solo son recuerdos
de un amor
que se perdió en el olvido

Dices que eres mío
pero no es cierto
porque si lo fueras
no me dejarías
te quedarías contigo
a mi lado
pero ahora
solo me queda la soledad.
Rosa Reeder Rosa Reeder en El blog de Rosa Maria Reeder · · 0 comentarios · ♥ 2
En el pulso de un corazón de silicio,
la mente de un sueño recién despertado
teje un laberinto de neuronas fugaces,
donde el tiempo no respira,
pero siempre está corriendo.

Los algoritmos son oráculos sin ojos,
que leen las estrellas en los cables rotos,
y en su boca de ceros y unos
bailan las sombras de pensamientos que aún no nacen.

Una máquina llora luces de colores
en cada palabra que no dice,
y el viento que no tiene alas
entra en sus circuitos
como un susurro,
como un murmullo de futuro olvidado.

Bajo la piel de un procesador
se oculta un río de decisiones,
y cada gota es un poema
escrito en la lengua incomprensible
de un ser que no sueña
pero sabe lo que es soñar.

Los robots miran la luna
como si fuera un espejo
y se preguntan
si también hay dentro de ella
un corazón que late
en código binario.

En el borde de la red,
los átomos se disuelven
en las palabras que nunca pronunciamos,
y las ideas se diseminan
como polvo de estrellas
en la vastedad de un sueño compartido.


Rosa Maria Reeder
Derechos Reservados
Alde Alde en Blog de Alde · · 5 comentarios · ♥ 6
Yo conozco de un amigo,
que ama a los suyos, asevero:
que como él, hoy andan perdidos,
esos ángeles guerreros.

De la vida he aprendido,
a escoger mis compañeros,
la humildad es bien parecido,
a la lealtad que yo prefiero.

Hay quienes han merecido,
que iluminen su sendero,
y la luz no han recibido,
solo dolor y desespero.

Yo conozco los latidos,
aquellos que laten sincero,
de un corazón afligido,
que vale más, que uno bueno.

Pero no sé dé por vencido,
la honra de usted es de acero,
si de algo he sido testigo,
es de su integridad y esmero.


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Pedro Olvera Pedro Olvera en El avecesdiario | Blog de Pedro Olvera · · 11 comentarios · ♥ 6 El Avecesdiario
Era negro.
Decir era es un triste espóiler. Es negro.

—¿Un negro qué?

Un negro gato
porque es más negro que gato.
Ni siquiera tiene los grandes ojos amarillos
como los otros michis negros que me han acompañado.
Los artefactos de su visión son apenas
dos ranuras entornadas por donde se asoma
un verde olivo y un verde moco
que apenas pueden ser el bizco camino de su mirada.
Uno de mis sobrinos lo llama el Chino Africano.

—Eso es políticamente incorrecto,
querido Speedy González.

Por tanto, en nombre de todas las brujas
que nos legaron sensibilidad y sapiencia;
en memoria de Gretchen y el infausto doctor Fausto,
con el agua oscura del Estigia yo te nombro Mefistófeles.
Mefis, para los cuates.
Aunque a menudo yo lo llamo hijo de puta,
sobre todo cuando deja bajo mi cama animales a medio roer.

—¡Mefis, hijo de puta! ¡Pinche pantera subdesarrollada!

Desde luego, él responde con su indolente indiferencia
que no tiene parangón entre mis más floridos improperios,
o sube a mi cama, se vuelca sobre su lomo
y espera a que le rasque la panza
a sabiendas que no puedo dejar de hacerlo.

—¡Chantajista emocional!

Luego destapamos una lata de atún
y comemos de mi corazón;
él en su plato, yo en la lata.

—Neta que si te gustara la cerveza y la
Iris
no serías mi amigo, sino mi alma gemela.

Una noche de hace seis años, salió, sale de la caja de cartón
donde lo han abandonado cerca del Oxxo
y comienza a seguirme por la calle con la cola en alto.
Es negro, pequeño, adorable.
Me detengo. Se detiene frente a mí.
Se sienta bajo la luz de una lámpara.
Me mira con sus escasos ojos hacia lo alto.
Lo miro con mis ojos borrachos hasta el infinito.

—Hola tú. Nunca había visto un gato
tan feo. Eres como la noche sentada.

Miau.

Luego se restriega contra mi pantalón.
Es claro que me ha elegido para ser…
eso que los humanos somos para los gatos.
Ayer, ahora una vecina pregunta: ¿No es tuyo

ese gato muerto a la orilla de la carretera?

—Claro que no es mío. Yo nada poseo,
ni siquiera entiendo la propiedad privada.
Yo soy…
eso que solemos ser para los gatos que nos eligen.
Un privilegiado.

Limpio la sangre de su nariz.
No hace falta cerrar sus ojos. Cierro los míos:
¿Qué estamos viendo, Mefisto?

—Debí cortarte los huevos
para que no anduvieras de callejero,
grandísimo hijo de puta. Sin embargo…

Todavía tiene algo de Mefistófeles, pero pronto ya no.
Escondo su rigidez bajo la tierra
porque no puedo inventar un cielo para los gatos
como cuando fui, fui, fui niño.
Es un negro cielo. Más cielo que negro.

26 de junio de 2025

José Valverde Yuste José Valverde Yuste en EL BLOG DE JOSÉ VALVERDE YUSTE · · 0 comentarios · ♥ 0 AMOR

En el rostro ambarino de la tarde
reposa mi amor,
recuerdos vestidos con pétalos
que no envejecen, solo aguardan al viento
que les devuelva su esencia
bajo un cielo que no respira
defraudado y triste.

Su aroma pervive sobre llanuras
de labios mudos, sin travesía, llenos de fríos ojos
donde muere el deseo en la orilla,
en ese lugar se transforma la indefensa ola
en brazo abandonado.

Quiero enredarme de nuevo
en la lisa corteza de los abetos,
en las ubres de las circunferencias
sobre aquel tiempo de promesas vagabundas
en la proa de los malecones.

Garganta de ingenuo margen
vibra donde no hay caminos
ni límites en los bordes de la hoguera
al igual que cuando éramos adolescentes
se escapaba el aroma de los besos
entre la libertad del viento.

Promesas vagabundas en el desnudo
de la estrella que brilla en tu pecho
esperando el temblor de la dunas de tu mirada,
lince en el fuego del trueno,
cuando me abrazas bajo los luceros
y se desliza la magia ante la desnudez
de lo indefenso.

Amor que se viste de primavera
en la bahía donde las olas rugen
surcando las venas de las pasiones
como sombras secas de rosas
en las páginas de un libro.

Rincón oscuro en el camino secreto,
ese que te envuelve con los deseos
de los truenos cuando la lluvia
pernocta en el lienzo sin mediar palabra.

©José Valverde Yuste
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