1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

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  1. Te diviso lejos

    No me faltes… no me faltes!
    No me faltes las madrugadas
    que te busca mi sueño.
    Y mi despertar te desea
    te desea, en los labios,
    en las uñas, en la piel húmeda,
    donde se corta la respiración
    en las entrañas, dónde te sueño.
    En el cristal de la ventana verde,
    donde ya no vienes.
    En el horizonte de mi pensamiento
    Te diviso lejos… en amaneceres rojos,
    Y alfalfa amarilla, donde estuvimos.
    No me era fácil buscar tus ojos,
    pero siempre los vi, ¡Desde aquí!
    Las mañanas, se viten de ti,
    Y me dejan besos colgados,
    en la ventana verde, de tus recuerdos.
    Antier, no comí, no tenía apetito,
    leí, tus poemas y lloré…
    me abandoné, en mi sillón preferido,
    para olvidarte.
    Y cuando desperté,
    estabas a un lado de mí, y me leías
    "Llamó corazón" del poeta Antonio Machado
    tu escritor, favorito.
    Y me volví a dormir, para verte llegar,
    pero no te vi llegar,
    me doy cuenta que me faltas.
    Yo que te rogué tanto…
    ¡No me faltes!
    Y mi voz se ahogó en el silencio de tu ausencia.

    Alicia Pérez Hernández
    No es la pluma la que escribe, es el alma
    Todos los derechos reservados©

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    A Reniel Floyer le gusta esto.
  2. El auricular del corazón
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    Quisiera que no fueras el fantasma
    de mis sueños.
    Que fueras el beso que espero
    y la caricia que mi piel extraña.
    El sol que brilla, cada vez que te pienso,
    la palabra precisa que mi ser ansia,
    desde que no te tengo.
    La llama que una vez ardió
    con besos y pasión.
    La fuente que apagaba mi sed.
    el recuerdo extraviado
    que mis labios tocó.
    -la llamada que nunca más se escuchó,
    en el auricular del corazón-.
    El verso que mis labios declamaba,
    haciéndose poesía en mi alma.
    La herida, que tu AMOR borró,
    tu ausencia la volvió hacer.
    Quisiera qué fueras mío hoy, y mí siempre.
    Mi VIDA y no mi muerte.
    El vestido pegado a mi piel.
    La noche que deseo amanezca en mi cama.
    Y el beso que se quedó a mitad del camino.
    Pero sólo eres el fantasma de mis sueños.
    En la eternidad eres conmigo no más…



    Alicia Pérez Hernández
    No es la pluma la que escribe, es el alma
    Todos los derechos reservados©
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    Enferma estoy de AMOR…

    De ése AMOR que sólo diviso de lejos.

    De ése que sus besos deja en versos

    Y su mirada se pierde en mi poesía.

    Pero él no nota mi presencia…

    vuelve sus ojos pa donde no debe.

    Segura estoy que no se imagina, que

    muero porque él sea de mí, y yo de él,

    antes de que se acabe el mundo.

    Muero de AMOR… de ése amor

    que veo pasar y no viene a mí.
  4. Ese día no me dijiste adiós
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    Hay un rico sabor entre tus labios y los míos.
    Hay mañanas que amanecen en mi mesa,
    tomando conmigo café.
    Otras veces la luna quieta se descuelga,
    y es ella, quien me acompaña
    en mis noches insomnios.
    Ahora, no tengo nada que contar,
    el sol se fue en la tarde, por el horizonte
    donde yo te veía llegar,
    a mitad del camino me devolví, sin ti,
    en la espera de verte llegar cerré mis brazos,
    y alce mis hombros, y dije; ¡No viene más!
    Pienso, que bien la pase contigo y sin ti,
    tantas veces de tu adiós, y el día señalado
    no hubo adiós, te quedaste dormido, para siempre
    y no llegué, a cerrar tus ojos.
    no abracé la noche de tu llanto.
    Sólo tu fotografía durmió conmigo, esa noche,
    para no dejarte sólo, bajo ése puño, de tierra.
    Cómo recordé tus poemas filosóficos.
    =Donde tanto decías, existo y no existo,
    soy materia, que se vuelve polvo,
    soy vida, que se vaciará un día, de mí.
    y mi sino, es vivir en soledad la agonía,
    de mi eterno morir, por ti=
    ¿Cuántos poemas se quedaron en el tintero?
    ¿Cuántos soles y lunas no nos vieron caminar juntos?
    Tú allá, y yo aquí,… sintiendo tu mano en la mía,
    durmiendo en tu cama y despertado en la mía
    las veces que la piel se juntaba para sabernos amados.
    Tuvimos amaneceres románticos, bailamos sin música
    la canción del AMOR.
    Y nos olvidamos que no estábamos juntos,
    y la VIDA nos juntó, como una rebanada de pan.
    Y en poesía, los labios, en forma de corazón,
    como dos tontos románticos, llorábamos en cada
    despedida, por no saber cuándo sería la última.
    Y mira por dónde que ese día, no me dijiste ¡adiós!



    Alicia Pérez Hernández
    No es la pluma la que escribe, es el alma
    Todos los derechos reservados©

    A Reniel Floyer le gusta esto.
  5. La silueta de tu amor y el mío dueto (Salvador y Alicia)
    Salvador
    Bien: te dejo,
    no quieres hablar conmigo,
    te siento mía,
    huyes calle arriba,
    te llamo,
    corres,
    me dejas en medio de la calle,
    con las manos en los bolsillos
    me alejo al parque,
    a sentarme frente al río:
    a pensar en mi mala suerte.
    Hundo mis pensares.
    Ya no vislumbro tu silueta:
    te has perdido de mí vista...
    La noche se me echa encima.


    Alicia

    No te vayas quédate conmigo,
    mi alma sin ti se muere de frío,
    dame el calor de tus besos,
    lléname de tu cuerpo,
    júntalo con el mío,
    que se estremece de frío,
    no te vayas por el río:
    mi alma sufre
    al ver que te has ido,
    un “te amo” va para ti.
    Si te vas, sufro de amor por ti.

    Salvador
    Bajar te veo la cuesta,
    te miro: mi corazón salta,
    es ella, Alicia, Alicita,
    con su pelo al aire
    (¿vendrá del país
    de las maravillas?)
    No, su esbelto cuerpo
    taconeando baja.
    Mira, pero no me encuentra.
    Me escondo. Silbo.
    Escucha:
    Es un silbo amoroso.
    Lo reconoce.
    Me sigue buscando.
    De entre unas matas
    surjo.
    Se abraza. Me abrazo
    Me come a besos.


    Alicia


    Te como a besos
    con tanto amor,
    quiero el silbido de tus brazos
    arrullándome con amor.
    Deseo el sabor de tus labios
    en los míos,
    sentir que tu cuerpo es mío,
    que mis labios pasean por el,
    que me quedó atada a tu cintura,
    para sentir tu piel.
    te abrazo me abrazas,
    para juntar el AMOR.

    Salvador


    Lo más dulce que podemos
    darnos: la miel
    de los labios,
    llenar la rosa de amor
    y el clavel de su perfume,
    llegar al lecho, y extasiados
    subir al séptimo cielo.
    Con el amor que nos tenemos
    veremos la gloria
    y nos quedaremos
    así soñando que allá en el cielo
    nos amaremos por siempre.
    Sintiendo tu desdén, que duele,
    ha traído decires el viento
    de la tarde cuando el sol se oculta.
    -en mis adentros te sigo amando-

    Alicia

    Vida de mi vida,
    ningún desdén te he hecho,
    mi amor por ti es tan tuyo,
    mi cuerpo de ti hambre tiene,
    y tu desperdiciando el tiempo
    en desdenes, que de mi no vienen.
    Puede ser, que no lo creas,
    pero en el mundo no habrá nadie,
    Que te quiera más que yo.
    Que con amor te arrullé, entre mis brazos,
    inventare mil sueños en tus ojos negros
    y haré que sean eternos muchas noches.
    Me quedo amándote hasta la vida.
    No habrá nadie que te quiera
    Más que yo… mí siempre AMOR.

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  6. Todavía escucho tus pasos irse .


    No recuerdo cuándo te fuiste de mi vida,
    no sé, fue ayer, o un día anterior.
    una cosa sé, que te fuiste con el sol, y las lunas
    de nuestros amores, marcados en el calendario,
    que ahora, me recuerda que te amé.
    Fuimos, las cuatro estaciones,
    primavera, verano, otoño e invierno.
    Fuimos equinoccio de AMOR.
    Fuego en invierno, flores en primavera,
    era tu rosa de Abril.
    Tu junio enamorado,
    y tu mayo, sediento de mí.
    Nos vimos muchas noches, en el espejo del mar,
    y la luna con su brillo, dibujaba las siluetas
    de dos cuerpos enamorados
    con la piel, en la arena morena, del mar azul
    contemplativo, de nuestro AMOR.
    Antes, estuvimos pendientes,
    de no dejar el beso olvidado, por ahí,
    Y nuestros labios, buscando la boca,
    Que querían besar
    en lontananza de nuestro AMOR.
    Me acercaba el pensamiento a ti,
    para darme a ti, en un beso,
    cómo despedida, cuando despierta el día,
    y con beneplácito, recibirte por la noche
    en el pensamiento que te busca.
    Que te busca mi boca, que te buscan mis ojos,
    te busco, como la amada, que fui de ti,
    qué espera, en el lecho boda,
    Deseando quites velo y corona,
    Que ha sello nuestro AMOR.
    Deseando deslices, el vestido blanco,
    Y dejé, al descubierto mi piel
    que te evoca, entre sábanas de tul,
    cómo si nunca te hubieras ido.
    Veo en mi mano, el lazo azul, que nos ató al AMOR,
    del cuál no puedo soltarme.
    veo tu nombre en la argolla que pusiste en mi dedo.
    Sin yo, buscarlo, tu recuerdo se prolonga.
    Será qué todavía escuchó tus pasos irse?
    Y mi VIDA se va tras de ti…


    Alicia Pérez Hernández
    Escribo lo que pienso… para hacerte pensar
    Todos los derechos reservados©

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  7. Nos vivimos en poesía


    He tocado el cielo con tus versos
    he vivido en la grandeza de tu poesía,
    el más bello recuerdo.
    Ajustamos el tiempo de no vivirnos,
    dejamos que el AMOR abrecé lo que fue,
    rima, prosa, poesía, canción, o recitación
    en el sueño, de estar juntos.
    Conquistamos el tiempo extinto,
    más la piel siempre se juntó
    Cómo beso, cómo caricia, cómo amanecer
    que respira bajo la piel.
    Éramos pasión, antojo de tenernos,
    Acomodados al modo de amarnos.
    Sufrimos, lloramos, bailamos, reímos,
    conjugamos el verbo AMAR.
    Tiempos enclaustrados en el espacio,
    que te pienso, reloj sin manecillas,
    para no detener el tiempo, que inerte expiró
    buscando los labios que besaba,
    con el sabor a vino tinto,
    con miel entre tus labios, como fuente
    de vida, con dulzura, y con pasión,
    aterrizamos las nostalgias que nos separaban,
    y acortamos el cielo para vernos,
    con estrellas, sin estrellas, con sol, sin sol,
    Éramos tú, y yo, fuente de AMOR ERTERNO.
    Adolezco ahora, no tenerte,
    Ser de tu poesía, presente, pasado y futuro,
    En un reino elegido por ti, y por mí,
    En el verso, de la POESÍA, que nos vivió,
    Cuándo nació éste AMOR DE POESÍA.

    Alicia Pérez Hernández
    No es la pluma la que escribe, es el alma
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