1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

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  1. Cómo voy a extrañar un nuevo despertar
    y el sol en la ventana con ecos en mi hogar.

    Sentarme en la mañana en el jardín con flores
    y el beso al corazón impreso en mis amores;
    el ímpetu del tiempo rasgando los temores
    y por qué no también los llantos por dolores.

    Son muchos los matices que invaden nuestras venas
    en este recorrido con tirria a las verbenas.

    Son celos por perennes, quisiera su lugar,
    vivir eternamente sin fin en mis albores
    y así poder tener las manos siempre llenas.

    Atarme con cadenas
    si fuese necesario para evitar se cierren
    mis ojos para siempre y un día los entierren.​
  2. CON MI SOMBRA

    Quisiera ser el aire que abrace tu figura
    al tiempo que descubres el blanco de tu piel,
    poder sentir el fuego quemando mi locura
    y en ese mismo instante beber toda tu miel.

    Quisiera ser la música que al tímpano procura
    llegar sin condiciones, tenerte, serte fiel;
    saberme tu elegido, mover a tu cintura
    al ritmo que ella marca vestida en oropel.

    Quisiera ser la voz que en tono melodioso
    atrae tu atención y muestra gran esbozo
    febril entre tus labios sabiendo que te nombra.

    Quisiera ser color que pinte luminoso
    por dónde tú caminas con paso puntilloso;
    descalza me acaricies tendido entre tu alfombra.

    Y aquí se ve mi sombra,
    no quiere despegarse y no me da descanso,
    por eso es que no puedo tenerte, no te alcanzo.
  3. MALA INTENCIÓN

    Sin medir lo que sucede
    se puede
    entre frases o al actuar
    matar
    aunque nunca se denigre
    a un tigre.

    La maldad no es que peligre,
    si un disparo hizo estragos
    ni las flores son halagos,
    se puede matar a un tigre.
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  4. OTRA VARIANTE

    Qué fue de aquella luna embelesada
    que al brillo de luciérnagas campestres
    cuidaba por las noches la velada
    y hacía tan eternos los semestres.

    Y el viento que ululaba en la arbolada
    imitando a los pájaros silvestres.
    Dejaron la casona abandonada
    o siguen entre bártulos rupestres.

    Preguntas que un adobe no responde,
    ni el ruido del cemento sofocante
    con el triste recuerdo que ello esconde.

    Los años que en desgarro lacerante
    llevaron una vida quizás donde
    el ser feliz encuadra otra variante.

    Ángel César Cocuzza.
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