1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

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  1. No me interesa la carne

    ni sus suplicios, la masturbación insólita

    de un edén castrado desde una perturbación

    atmosférica, captado desde mi perspectiva

    el paraíso es una montaña de boñigas, donde





    quiebran los espejos las gallináceas y otras aves

    excesivamente estentóreas.



    Me atrae en cambio la letra insomne de un vagabundo

    su culminación de rosa la impoluta composición aniquilable

    y esa estatua que orina sobre mis jardines consolados.





    Oh simbolismo, oh modernismo, oh estratos de una esfera

    cuya rueca no encuentra Penélope, no halla fin en el mundo!

    Acaso no os sirve el mismo satán con sus drogas y sus calendarios

    mecánicos? Vísteme de turbio, yo no encuentro el camino-.





    ©
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  2. Donde la carne se viste de fragua

    trama la sanguinolenta estufa metida a vencedor

    lánguidas manos acarician su pudor de sombra

    como en las manos del devorador de pájaros



    soñoliento como nadie y sin cabeza dividida

    en mi mundo no caben tus certezas igualitarias

    excluyo los extremos con contundencia de simple criminal

    que aspira a someterse a lo lógico por una imprudencia de estómago





    reputaciones desterradas, sótanos de piso bajo visitado

    por la palma de mi mano, tan enclenque y esquelética,

    que formula su torreón de altas luces sinuosas hasta la espuma.





    Me gustan los trasiegos del mosto azucarado

    el nácar de los dioses en sus vainas de acero

    mi temblor de azucena pisoteada por uniformes

    la marcial ejecución de un príncipe sostenido.





    Entre candelabros la piel invita al deseo

    por qué no te vas ya? Reitero, eco desigual.



    ©
    A laureano y José Luis Galarza les gusta esto.
  3. Oh qué broma es ésta

    torturas la lánguida melodía

    con tu opacidad de lenguaje

    la estrategia de un estulto

    inutilizando su material virginal

    con brillos y destellos



    esa broma insaciable, protestada

    por incansables juncos.



    Flexibles sueños los que ocuparon

    tu mente. La exigencia doctrinal,

    antepuesta a tus pies turbios cansados.



    En mi mente todavía ocupan exceso

    de espacio. Sí! Aun brillan su locuacidad

    y sus estentóreos trinos caníbales.





    Oh sí, qué broma es ésta.

    Después de las mejillas siempre está el cráneo.



    Los flecos de su estampilla valerosa

    mancillan mis ropas estranguladas.



    Labios que estancan sus preciosas somnolencias.





    Realeza de mi estirpe muerta en baúles secretos

    ese aire de bodegón instintivo de apetito que fulge.





    Siempre está el cráneo. Su solidaria y concisa

    estirpe. Me gusta saborear la lírica

    mampostería. El adobe de los objetos circuncisos.





    Círculos objetivos me catapultan a los labios

    palabras y palabras inútiles, ineptas;



    ©
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  4. Ya nada de lecturas.

    Sólo la boca que se abre

    y el pico que se alarga.

    Alambre mecánico

    de sustancias químicas

    insensibles. Insensatamente

    la sensación prescribe; son azules

    las líneas de un cielo que emerge

    sin luz. Cóncavo en lo sustancial.

    Misterio incesante, tu lúbrica mirada.

    Promueves el encanto, la ebriedad innecesaria.

    Tras las lunas, aspavientos y gesticulaciones

    imprecisas. Ese eslavo que comenta

    tu precisión de analogista. Tu indecisión

    proteica y ampulosa. Señorean

    los espacios empapados, los vestigios

    enamorados; ese incesante polvo de amianto

    en la garganta. ©
  5. Donde ayer hubo fuego

    hoy hay serenidad. Permanezco,

    al lado del sendero, siendo

    opaco justiciero, o solamente

    bondad. Veo, de lejos, ferrocarriles

    escasamente transitados, sin nostalgia

    alguna. Quizás, en esta orilla, quede

    lo de todos: el pan, la seguridad, el barro

    de las sendas, las hojas secas y un sueño

    reparador. ©
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  6. Quiero estar kurda

    sentirme basura

    excremento oportuno

    en los nocturnos

    de los bancos silenciados.

    Y sentir el humo

    de las humaredas entre

    chopos y copos aburridos.

    Oh plural de tu cuerpo!

    Que, en vasijas, yace

    como un energúmeno

    entre huesos de aceituna!

    ©
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  7. Atrapa el ratón

    considerado y metódico

    lascivo en la súbita delgadez

    donde acaricio el mundo hundido

    su epopeya destruida cual cuadro desvencijado.

    Atropella atropella la latitud norte

    el cuerpo con su botella inapreciable

    el sorteo de la avenida y el fanal de luz.

    Entre sombrías enajenaciones

    masturbaciones de un sólo ídolo

    donde crepitan las tumbas con su rigor

    tempestad de llanto en las tripas

    con su decoro aminorado.

    Pinar viejo, de antiquísimas religiones,

    de venerables hermafroditas y sigilosas ecuaciones,

    del vértigo y el sueño del matrimonio feliz.

    Vapulead el ámbito de mis dientes con su líquido amniótico

    la supervivencia de los riquezas deglutidas

    sobre mapas encuestas y rosáceas aniquilaciones, oh, sí

    destruid mi hipocresía, la falsa autonomía, el cuerpo robusto

    del cerdo matriarcal en que, últimamente, voy transformando



    tanto crepúsculos como mañanas-.



    ®
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  8. Resplandor de un día, convocación

    de dioses más taciturnos, nuestras

    evocaciones, no fueron, sino sortilegios

    de una despedida: adioses carcomidos

    en la mitad de la vereda. Pinares

    antiguos, viejos, y arcaicos, piedras

    sin santos, aburridos y maquinales,

    nos esperaron, serenos y altivos.

    Fuimos eternidades que se cruzan,

    que mantienen alta la moral en la vigilia,

    para luego, escaparse y morar en la cuneta.

    ©
  9. Se me pudren los anillos en los dedos

    raíz convergente unificadora de labios

    más protege un silbido en los huesos

    de tanto rumiar los sinsabores. De razón

    rectangular, olvido en los lagos, corpulencia

    desmedida, sombra emancipada, finalmente.

    Llovizna dulce de la tierna siembra, cosecha

    arracimada de pétalos ocasionados, esa sombría

    enajenación del cuerpo contra la pared.

    Órbita celeste desprotegida, donde ayer,

    crecimos juntos y esas cosas-.



    ©
  10. Un triste labio

    la secundaria raíz

    el semen distribuido

    la sombra enérgica

    de un gesto antiguo.

    Un beso prohibido

    la razón del olvido

    la materia disgregada

    sobre descendientes

    color acero.

    Labios y más dientes

    sobre orgías de sangre

    cumpliendo su agonía

    entre restos de combate.

    Se olvidan de las leyes

    las materias disfrazadas

    de elegantes sinónimos

    con vueltas de sigilo.

    Maquinaria antigua

    esparces el viento atroz sistema

    desde las lánguidas tardes

    crepúsculos desvanecidos.

    Todos entre ellos

    y en sus restos metálicos

    la carne que agrieta un rostro.

    ©
  11. Porqué no me vas matando

    lentamente, y entras y perforas,

    circundas y penetras, fuerzas mis

    salidas, especulas contraria, despeluznas

    mis estupideces, y finges eso, ser sostén

    de mis animadversiones. Oh, sí,

    que el llanto forme meandros recónditos

    en la superficie de mis venas, tú, utilitaria

    de los días adversos, mi fórmula vesánica.

    Y después, excitas mis nervios y mi óptica,

    se diversifica, se estimula, con congruentes

    afirmaciones, allá, donde anida el deseo

    y son colchones de honestidad, los parásitos.

    ©
  12. No pedí lavarte los zapatos

    de charol que mezclabas

    con aquel espantoso fondo de armario

    amarillo festivo y de recurrente fama:

    pedí acaso ser tu esclavo, siquiera

    con la mirada de un desconocido?

    Obtuve en cambio un zigzagueo,

    un titubeo de los ojos, de los iris,

    que entablaron una pequeña disputa

    por cesar de mirarme y acabar

    fulminándome con ella: demasiado

    minúsculo y pequeño como para

    otorgarle una excesiva relevancia.

    Sentado en aquel parque, sobre

    aquel enjuto banco de madera,

    junto al Paseo de la Castellana,

    me miraste, pero no obtuviste respuesta

    en consonancia. Famoso. ©
  13. Que el tonto ignore su ignorancia,

    es cosa que a ti, no debe de importar.

    Es más, sea digna de alabanza y de glosa,

    su escasa predilección por enciclopedias y

    discernimientos, que, en lo que a ti atañe,

    no excava tu fosa con sus inútiles argumentos.

    Las solas palabras no harán que acabe en acciones

    de memoria,

    sus tejemanejes pueriles e indiscretos. Así que,

    adecua tu mirada y tu postura siempre, a no ser

    por él visto ni oído, suscitado o impulsado, ya que

    no vives en el libro, sino en la vida real, donde

    existe esa extraña mezcolanza de cosas e ideas,

    cuerpos y almas, en vergonzosa desproporción

    y desequilibrio-.



    ©
  14. Peculiar exención

    tributando en la palacios ajenos

    emulando el precipicio vestíbulo

    de altiva manera su opúsculo vestido

    la broma confiscada ser nocturno

    que imita formas o las deshace, cierto.

    En su columpio la nieve sigue cayendo

    excelente modo de ocultar la marea soterrada

    frívola medida, escasez de abundancia, vestigio

    decorado en la tregua insensata, fragor sin sensación.

    La nieve, su eterna promesa de niño antiguo,

    su fórmula secreta para emancipar labios, lo

    oscuro tizón en las estaciones garabateadas

    por tirabuzones de carbón pétreo, encendido.

    06/10/22
  15. Cerrado a perpetuidad

    el corazón dañado, luz

    solar, inunda su vegetación,

    antaño florida, hoy seca.

    Y cada puerta, es una ventana,

    que sangra al porvenir.

    Y cada sombra, se alarga

    como un espectro sin fin.

    ©