1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

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Donde doy cabida a otros poemas de carácter menos exigente. Un enorme abrazo a todos los que están por ser!!
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  1. Ascendí, amor, por las ramas

    del aire. Hermoso,

    cautivador y titubeante,

    en mi cuerpo excavó,

    sus horizontes y cavidades.

    Horizontes y crisálidas, de nuevos

    y verticales cálices, de removidos

    columpios interminables.

    Vertí en él, sangre de mi memoria,

    bruscas tempestades, luces matinales.

    Dejó en mí, su altura de objeto inconquistable.



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  2. Recuerdo las tardes de mi juventud

    en que pretendía salir de mí mismo.

    Normalmente, todas acababan en una

    pesadilla de cerveza y latas por ahí tiradas.





    ''Sí, bueno, algún verso, no está mal.''

    Sin concretar ningún tipo de entrevista

    con ningún editor, considero que ésta

    sería la frase que argumentaría para rechazar

    mis poemas.

    No hay que hacerse viejas ilusiones.



    Soy demasiado viejo para empezar

    a ser ilustrado y metafísico. Igual

    que para preocuparme por otras cosas

    que no sean mis carpetas y el subsidio del paro.





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  3. Últimamente leí poemas.

    Tampoco hay mucho más que decir

    al respecto.

    Bueno, sí. Lo malo de los poemas,

    es que, detrás, siempre hay poetas.

    Es decir, hombres. Y, casi con toda

    seguridad, existen, con su vello carnoso

    y su sien plateada, seguramente, con todo

    su bulbo raquídeo mostrándose abiertamente.

    En fin, donde manda patrón, no manda marinero,

    aseguran los que no son poetas.







    Que la vida es una estupidez, podemos fácilmente

    constatarlo. Con el mando a distancia de la tele,

    a cierta distancia inasequible.

    La distancia que emerge de una mujer que lo controla.





    Casi todo me parece ridículo, y no por nada.

    Me parece que nunca, o casi, me ha atraído

    la poesía social, inestimable para tantos.

    Sencillamente, porque nunca tuve adeptos

    para mi propio drama.







    Buscadle un sentido a la vida.

    Un silencio como de lata, y algo que

    inevitablemente, pasa.





    No veo porque el hombre no ha de colgarse

    o parecido. Los accidentes de coche y las máquinas

    causan más dolor que todos

    los suicidios juntos.





    Pocas veces me concentro cuando leo.

    Pocas o ninguna. El caso

    es que cuando lo consigo, lo que está escrito

    ha perdido todo su interés.







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  4. Apenas retumbo

    ignoro desisto entrometo

    en pie, en manoseadas canciones

    vetustas, imploro venganza o paz.

    Apenas mi retumbar de orquídeas sonoras,

    entre capiteles de asustados tallos, brazos

    humanos alcanzando el vértigo de largas

    trenzas amarillas. Retumbar, sí, aplastar

    la miel de tus ojos: renacer de aquellas piscinas.

    Acuáticos miembros, persianas cerradas,

    trastos tirados sobre un escombro azul.

    Mientras los insectos murmuran su capa auditiva.

    Mientras los lagos visitan el imperio de las dalias.

    Mientras las cenas nocturnas persisten en su error

    indecente de sexuales acrobacias. Mientras

    los sueños se visten de perfumes iracundos y mueven

    la conciencia tan deslumbrante.

    Yo, aquí, permanezco encerrado en el claustro,

    dormido.

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  5. Allí anidó un hueco de luz

    permanente ofrenda de barcos encendidos

    estalactitas sumergidas en lo amplio

    superficie ignorante de sus lascivas manos.

    Allí anidaron bocas de azufre

    pantalones de seda sombras ajustadas

    reticentes comuniones zozobrando

    el brazo sobre eternas cremalleras de castigo.

    Fue azul la madrugada con su oxígeno

    donde habitaba la esperanza dormida

    con sus camiones desdentados y profesionales

    entonces, la visita de dios no tuvo ocupación

    en la tierna memoria secuestrada.

    Fue absorbida la primavera con sus años imantados

    prefirieron la absorta maleza el cuello mágico de las botellas

    el suplicio infantil de los insectos la materia vernácula

    o el exigente culo de un vaso siempre dispuesto.

    Sacrificio! Opinaban los sacerdotes tercermundistas:

    razones de peso, igualitarias formas fecundas,

    racimos crepusculares de odios fanáticos y raíces hondas

    de suspiros. Sacrificio! Fueron dictando al unísono

    sus largas lenguas desempleadas, sus escuetos procesos

    racionales. No hubo respuesta,

    el hombre obtuvo su semilla de putrefacción,

    en lo opinable del mediodía.



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  6. Y fuimos quitando vendas

    y la criatura emergió de sus apósitos sumergidos

    donde habitaba con fiereza un temblor de sangre

    o apenas una realidad de existencias precedentes:

    gritos renacidos deterioros evidentes físicos líquidos,

    efervescentes materiales, represiones solitarias

    de dedos y yemas caídas donde el océano duerme.

    Antes tiernamente preocupado, un mirón de lunas

    y lunas, observando los límites de una guarnición

    exclusiva, paredones tras paredones, emergieron

    sucesos de tierras adentro. Cráneos exiguos, calaveras

    o rosas heridas, subterráneas, al igual que jazmines de oxígeno

    inquebrantable. Todos, fueron constatando realidades

    concebidas únicamente en secreto.

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  7. Transijo con celestes formas

    concedo múltiples desaliños

    la reverencia principesca más hostil,

    el desacato terciado menos conforme:

    agredo, simultáneamente, frondas opulentas

    y límites que no me pertenecen.

    Vean el contenido de mi espíritu:

    formas ausentes, vaivenes ineptos,

    sombrías ejecuciones de almas y cuerpos.

    Pero no me traduzco, imagino las fábulas

    que los demás, se crearán con esto:

    infame, dirán, triste, inoportuno,

    es igual, la sangre todavía corre.



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  8. Ahora empieza el día

    no hay más que quemaduras

    en los ojos

    blanco palpitar de asombrosos

    dédalos discontinuos, tus iris o pupilas.

    Ahora empieza el día

    con sus cosas, sus objetos de segunda mano,

    sus participadas ofrendas de dedos cansados

    y gastados en monedas y fe y bisuterías.

    Hasta el pan crea falsas alucinaciones.

    Oasis y tentadero de ocasiones singulares.

    Ahora, el día,

    que se estrena con vocación de impulso,

    de frecuencia cardíaca, de vaso sanguíneo

    a punto de apurarse.

    De una arteria dilatada que emerge expulsando

    sangre.

    Lo natural, la noche, la jungla,

    culminan en ese estado desastroso

    de camiones y estrépito constante.

    La vida, va buscando su solución,

    una mirada llena de amnesia

    para el día inédito.



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  9. Tristes huracanes visitan hoy mis rocas:

    yo me aferro a ellos con el espíritu doblegado,

    hasta saciar los latidos de mi envoltorio.

    Distraen mis sentidos las mareas convergentes,

    las señales eléctricas que las aves emiten en su maléfico

    sonido.

    Distribuyo panes, concéntricamente, admitiendo

    los bálsamos futuros, como tantos hombres desechos.

    Dejo lamentables apósitos de mis vendajes infectos:

    suavizo sábanas herméticas y queridas de mis pequeños

    insectos, donde duerme mezquinamente tanto tardío

    estrépito de navajas.

    La tierra, como mancha de gasolina, todavía espera-.





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  10. Tributo con mis pies despojados

    de herramientas y tristes utensilios

    las maderas obsequiosas donde

    trituré mi adolescencia y mi infancia.

    Son sacrilegios que me permito:

    sangres indolentes de vidas pretéritas,

    consecuencias insomnes de rostros ausentes.

    Mi vida resplandece casi tristemente:

    fuera del exterior de un cuerpo iluminado,

    en la verticalidad del día inmenso e infinito.

    Los verbos delicados imaginan sus preferentes

    ideas, y lastimeramente, exigen sus perfecciones

    al dios de la saliva. Infantes de muslos delicados,

    guadañas de fiereza dormida, ausentes, tus ídolos

    de inventiva desgraciada. Duermes con la ropa

    encima, los lazos nocturnos escancian su pelo,

    sobre largas cabelleras de vino. En la partida del mundo

    tu cuerpo busca su esencia-.



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  11. Aquí nadie va a ayudarte

    no habrá sombras en los sacos

    diarios de escoria y malnutrición.

    En los lagos de la discordia

    todavía se aúnan religiosamente

    los discos de la divina celosía

    junto a los frascos de colonia impecable.

    Ni luces resplandecientes que aborden

    temas cruciales, tu vida, la vida, la vida

    de los otros. Aquí, sólo existe tu salvación.

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  12. Fuiste lo que fuiste.

    Por el camino,

    hallaste mujeres, niños y hombres,

    llenos de humilde desesperanza,

    completos de viejos acordes

    que no merecían la pena.

    No fueron tus hitos

    hilos de un son divino

    ni resplandores en tu pecho

    anidaron con violencia.

    Y es que fuiste lo que fuiste,

    huelga hacer recuento de

    todas tus veleidades y vilezas.

    Acaso serías más heroico

    si cuenta te dieras, que para

    ser anónimo, no basta con ser una piedra.



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  13. No quiero acabar entre estas rejas.

    Tumulto de sombras, donde reposa

    mi vieja memoria absorta. No quiero

    que la vida sea incierta, golpe de agua,

    de luz, de antiguas maquinarias solemnes

    y rotas. No quiero que dios visite

    palacios de niebla. Ni se enseñoree

    la muerte, tapa de ataúd abierta.

    No quiero corolas ni aceites privilegiados.

    Ni rosas de pesado perfume artificioso.

    Sarcófago de plata, me inspira poca confianza.

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  14. Con la grasienta cópula

    la viril inmovilidad removida

    los instintos domeñados

    la clandestina absorción

    el delito impunemente corregido

    la materia vergonzante idealizada

    el tamaño exigente de algunas paupérrimas ramas

    los órganos enraizados y las pupilas ardidas

    como brasas. Así los brazos

    sostienen el puño como un corazón disecado.

    Como el enésimo golpe de un futuro disuelto.

    O como la potencia del agua al estancarse la presa.

    Con esa sequía incierta de lo materialmente virgen,

    las vestales enardecidas mostrando sus atributos angélicos,

    las huestes realistas convulsionando tras los baños esporádicos.

    Me golpeas con tu rama de amplia envergadura

    los líquenes afean mi estatua de perfecto perfil

    mis abrazos son la risa que espera en el anfiteatro

    conceder una tregua a la tragedia acometida.

    Siento un músculo tensarse

    es como el arma de un muro en su distancia

    de edificio hermético, cerrado,

    cerrarse transmite un hueco de pura galaxia

    y los niños saben ya sacudirse los astros que anidan

    en su vientre.

    Yo sigo en el paseo sigo en el vientre

    la ballesta contumaz asume el golpe

    tengo la herradura próxima al lenguaje

    y la brutalidad inherente a la falacia

    me conmueve siendo maníaco desertor.

    Con lo que quiero con lo que deseo

    con la floración incesante de pequeños guantes de niño

    de niña de criatura feliz y arrogante de crepitante músculo

    asiduo, de arma naciente en los labios y de albas matemáticas

    ondulando la locura.
  15. Entre fantasmas y temblores,

    se ha diluido tu recuerdo.

    Soporto el día con sus humillaciones,

    como buenamente pudo y al desgaire.

    No me desanimo, influyen el viento

    y el aire de este pueblo.

    De la estancia que compartimos,

    en aquellos mejores tiempos, queda

    un ramo de agresivas violetas, y un bote

    con números y pinturas garabateadas.

    No me desaliento ni convalezco, ya te lo dije.

    Queda el viento de este pueblo y la persiana

    cerrada.



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