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Es mi sonrisa es un sol radiante, una rosa perfumada; el bote salvavidas siempre a punto cuando estoy triste; las palomas de esperanza que sobrevuelan mi alma cansada.
Es mi sello personal, porque casi siempre sonrío, ya que sosiega mi alma y quema el estrés galopante de la vida.
En mi sonrisa un mundo contagioso, salpico alegría a todos los que tocan mis bordes, ¡Me gusta ver felices a las gentes!
Río y sonrío y los problemas se convierten en pompas de jabón, río para que no se apague mi ilusión, río para tener la vela de la esperanza prendida.
Ojalá que al final de mis días, pueda esbozar una sonrisa agradecida a la señora vida, por sus hermosas flores regaladas, por sus lecciones ofrecidas a mi persona cada día.
Y hasta el día de mis exequias quisiera ver a mis familiares sonriendo y que exclamen: Alla se va Edith la poeta alegre, que siempre le ofrecía mil rosas de sonrisas a la vida, aunque ella a veces le daba latigazos y espinas.
It is my smile, it is a radiant sun, a scented rose; the lifeboat always ready when I am sad; the doves of hope that fly over my weary soul.
It is my personal stamp, because I almost always smile, since it calms my soul and burns the galloping stress of life.
In my smile a contagious world I spread joy to all who touch my edges, I like to see people happy!
I laugh and smile And the problems turn into soap bubbles I laugh so that my illusion does not go out, I laugh to light the candle of hope.
I hope that at the end of my days, I can smile a smile grateful to the lady life, for the beautiful flowers that she gives away, for your lessons offered to my person every day.
And until the day of my funeral I would like to see my family smiling and what can they say: There goes Edith that happy poet, the one that always offered a thousand roses of smiles to life, although she sometimes she gave him whips and thorns.
Author: Edith Elvira Colqui Rojas-Peru-All rights reserved
Una rama oxidada,
un silencio que no se apaga
en las sombras olvidadas.
Palabras mudas escondidas en el tintero del alma,
un sol que no llega,
una luna dormida, cansada de alumbrar
Solo de polvo se alimentan las hojas secas,
llanto, tez cansada;
el tornado del virus no se acaba.
Miles de preguntas flotan, nadan
en el océano de la mente ya casi insana.
Espaldas encorvadas
sumidas en nubes de desesperación,
gotas de llanto derramándose como charcos.
Y ahora,
¿Qué sol nocturno alumbrará nuestras pupilas?
¡Qué paloma esperanzada
nos visitará del cielo!
Los pétalos de la esperanza
se deshojan una a una,
y cuando creemos que llega la paz
ramas secas nos aprisionan y nos ahogan.
¡Qué sol nuevo alumbrará
nuestras ciudades!
¡Qué ángel iluminado pondrá paz
en nuestras inquietas almas!
Necesitamos una mano salvadora
embadurnada en tecnología
y con piel de verdadera humanidad.
Necesitamos un Dios
que baje de sus ostentosos altares
y consuele nuestros humanos pesares.
¡Cuánta lluvia de llanto por este virus malsano!
¡Cuántos nudos en la garganta
desangrándose en nuestros corazones!
Cuántas familias del mundo llorando,
un padre un hijo, un hermano, un abuelo...
Señor, para el ciclo invasivo de la muerte,
aleja el virus de nuestras calles y ciudades,
queremos vivir tranquilos
y no en la feroz incertidumbre:
¿Seré quizá mañana uno de los fallecidos estrenado mortaja?
¡Cuánto dolor regándose
por la humanidad cansada!
¡Cuántas lágrimas durmiendo en nuestras camas!
Nos agobia el encierro,
nos asfixian las mascarillas
pero debemos seguir las normas
y cuidar nuestras preciadas orlas.
¿Quién inventó este virus desquiciado?
¿Qué descuido originó su propagación?
La humanidad entera paga los platos rotos:
Millones son los fallecidos
sin contar los ocultos.
El caballo amarillo de la muerte
pisa fuerte,
a galope desenfrenado se lleva humanos
a sus moradas.
Esto es una era apocalíptica
las enfermedades proliferan
ni las grandes potencias pueden frenarlas.
¿Será que en verdad se llevará la cuarta parte de la tierra?
¿Se acelerará el proceso de vacunación
antes que esto suceda?
Lluvia de lágrimas ensombrece el planeta,
¡Señor apiádate,
danos tregua!
Qué el virus levante sus garras
de nuestras espaldas,
muchas lágrimas han rodado ya
en nuestras veredas.
How much rain of tears for this unhealthy virus! How many knots in the throat bleeding into our hearts! How many families in the world crying, a father a son, a brother, a grandfather ...
Lord, for the invasive cycle of death, keep the virus away from our streets and cities, we want to live in peace and not in fierce uncertainty: Maybe tomorrow I will be one of the deceased wearing a black cape?
How much pain spreading for weary humanity! How many tears sleeping in our beds!
We are overwhelmed by the confinement, our masks suffocate us but we must follow the rules and take care of our precious borders.
Who Invented This Deranged Virus? What carelessness caused its spread? The whole of humanity pays for the broken dishes: Millions are the deceased not counting the hidden ones.
The yellow horse of death stomp, at a wild gallop he takes humans to their abodes. This is an apocalyptic age diseases proliferate not even the great powers can do anything.
Will it really take a quarter of the earth? Will the vaccination process be sped up before this happens?
Rain of tears darkens the planet, Lord have mercy give us truce! Let the virus lift its claws from our backs, many tears have already rolled on our sidewalks.
Author: Edith Elvira Colqui Rojas-Peru-All rights reserved
No todo tiene ser perfecto para ser felices.
La vida se pasa pronto en sus carruseles apurados
y esperando un futuro almibarado
no disfrutamos sus hermoso regalos.
¡Disfrutad, sentid, vivid!
Hallad la alegría en los cabellos simples de lo cotidiano.
Emocionarse ante una puesta de sol,
una curiosidad infantil,
un abrazo sincero,
una canción del recuerdo,
entonando para el otro la palabra te quiero.
No perder la capacidad de asombro y entusiasmo.
Ser generosos con la vida y ella será generosa también,
ser positivos perseverantes y alegres,
luchad con tesón por alcanzar las metas.
No necesitamos tenerlo todo,
saberlo todo,
poseerlo todo para comenzar a sonreír
porque a menudo la gente que lo tiene todo
se siente muy vacía
porque todo lo consigue muy fácil y ya nada le asombra o conmueve.
Que la alegría de la sencillez
moje los corazones,
que la luz de la fe nunca se apague en nuestras almas,
que seamos solidarios y compasivos siempre con nuestros prójimos,
sean amigos o enemigos.
La entereza se muestra en las adversidades y trabajos,
(no los rehuyamos nunca)
que en el facilismo
no está
el manzano frondoso del éxito.
Aquí me tienen, crucificada en las cuerdas de la medicina,
con algunos perros de miedo y lechuzas de malestar.
Mi cuerpo está cansado de noches sin dormir y agujas de tedio.
Me aferro al Dios del cielo y sigo en la lucha.
¡Qué noche tan larga me regala el destino!
Pero mi lámpara de fe Jesucristo está a mi lado y cuida los velones de mi cuerpo.
Yo sé que su luz no merezco, pero a su misericordia de azúcar apelo y cruzo los dedos para que la medicina amarga, haga su trabajo.
De la vida ya he gustado sus infinitas dulzuras y quizás sea el justo momento de recibir sus agrias hierbas. Yo solo clamo a su piedad inmensa y espero, en el banco silencioso y mudo de los impávidos.
¡Dormiré!, Hay que mantener la paz en días oscuros.
Autora Edith Elvira Colqui Rojas -Perú-Derechos reservados
Colgada en el aire de la soledad,
una rama seca se resiste a desprenderse de su árbol,
no quiere dejar su última esperanza de vida.
Espera en su cama impávida la lumínica redención.
Abre sus ventanas pero la luz no llega;
su garganta está roja y ronca de tanto gritar:
¡Clemencia!
Así, los habitantes de la mundo, se bambolean en la incertidumbre,
por un virus malsano que sus garras no quiere apartar del globo de la tierra.
Impotente observa su galope destructor,
quiere arrancarle los cabellos de sus estragos, pero no puede,
y se sienta en el banco infame del dolor.
Sus dientes chirrían de la rabia por no poder hacer nada contra él,
pero sus brazos de fe no se cansan.
Enciende un cirio y lo hace arder en cielos despejados,
pone cabeza fría y las chispas de su fe se encienden.
Dios no se ha olvidado del hombre,
aunque él muchas veces lo niegue y le eche la culpa de los males que el mismo se granjeó.
Al tiempo de una profunda oscuridad viene siempre un tiempo de la clara luz.
¡Paz en tu alma mundo!
Sereno espera el tiempo de tu redención.
Mientras tanto sujétate a tu verde rama,
defiende con uñas y dientes los vestidos de tu esperanza,
¡Sé valiente, ten fe!
Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
Es la era del aislamiento, dejar de vernos por un momento. Era de poco movimiento.
La sigo descontento pues soy un ser sociable, pero sé que es un mal necesario.
Esta época será recordada como la era de los cubrebocas. Saludamos con señas crucificamos los besos, le quitamos los brazos a los abrazos.
Para palear sus efectos las cosen de diversos modelos: graciosos, serios y medicados. Todos caminamos con ellos a todos lados. Esta era de los tapabocas nunca lo hubiéramos imaginado
THE ERA OF THE TAPABOCAS It is the era of the masks was when people went crazy for going out and the awkward call of silence.
It is the era of isolation. stop seeing us for a moment. it was of little movement.
I don't follow her so unhappy because I am a sociable being, But I know it is a necessary evil.
This the era will be remembered as the era of The masks. We salute with signs we crucify kisses, We take the arms away from the hugs.
To shovel its effects, they are sewn in different models: Funny, serious and medicated. We all walk with them everywhere. This was the masks that we never imagined
No sé si soy pluma de oro de cobre u hojalata, solo sé que escribo versos que mi alma delatan.
No sé si habré llegado siquiera a la punta de los pies de Calderón o de Garcilaso, o habré tocado, algún hilo de la orla de las vestiduras de Dante, solo sé que disfruto haciendo mis garabatos.
No sé si mis metáforas tienen alcurnia garbo o agudeza, solo sé que cuando termino de elaborarlas hay sismos y terremotos en mi cabeza.
No sé si mi poesía valdrá un penique o un sol en el mercado, solo sé que disfruto ejerciendo el don que Dios me ha dado.
No sé si la crítica los apruebe o desapruebe, solo sé que me llena el ama de manzanas de satisfacción porque los hago con máxima dedicación.
No sé si al lector le interese o guste mi mundo de letras, solo sé que los hago amor e intensión recta.
No sé si mis letras vivirán o se las tragará el pozo largo del olvido si dormirán desnudos, huérfanos en anaqueles solitarios sin luz y sin sustento.
No sé si este arte u oficio de escribir sea una profesión, algo real, para ayudar a mi nación o solo sea una quimera de un Quijote iluso que un día quiso vencer los molinos de vientos de los males del mundo con su espada inspirada de letras y salió expectorado, volando por los aires, entre sueños de gran poeta.
No sé si soy poeta o una ilusa anacoreta, solo sé que cuando escribo, sueño con los ojos abiertos ¡Y les juro! (Dios sabe que no miento) que a veces he llegado a tocar el cielo. con mi pluma sencilla de letras.
De la noche a la mañana cambió nuestra historia, los que nos creíamos seres libres, estamos como perros enjaulados ladrando desolados. Como monjes budistas recluidos, como aves sin aire, respirando miedo.
La vida social para nosotros se ha apagado y solo con una sonrisa o con señas saludamos. Nuestro círculo social se ha reducido a la familia es bueno conversar, pasar con ellos las horas, pero el encierro, hace que veces perdamos la paciencia. Son las consecuencias del maligno virus que nos sigue con sus pisadas de muerte.
Las calles están vacías y mudas las playas ya no ríen con el sol. Nos alejamos de todos ¡Cómo apestados!
De la noche a la mañana cambió nuestra rutina, nuestro feliz estado. Ahora valoramos la vida, ahora sabemos que no hay don más preciado que la libertad.
En el hemisferio sur nos sancochamos con el calor y el tedio. Las gentes desesperadas como ratas buscan como protegerse y alimentarse.
La gente vive con psicosis pues todos piensan tener el virus.
Rogamos al Dios del cielo: que pronto acabe este encierro, que volvamos a ser y vivir como antes. Que se acabe esta peste, que la gente converse, que los niños pobres no se aburran, ¡Qué no se muera la gente como moscas!
De la noche a la mañana debemos adaptarnos, hasta que tengamos la vacuna ansiada. Hay que tener paciencia, hay que enfriar un poco nuestros impulsos, hay que aceptar el cambio de buena gana, aunque nos cueste.
Nuestros ruegos el Dios del cielo oiga, que los estados adopten las mejores medidas, y pronto regresemos a nuestra vida cotidiana.
Mantengamos la paz; sino el miedo y el desasosiego nos matarán antes que el virus.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados imagen de la red
Nacer en ti madre mía, es sentir que tengo casa, que tengo abrigo, una bóveda que me cuida y alimenta; un pañuelo que seca y limpia mis lágrimas eternas.
En ti madre, me siento seguro, siento que el mundo no puede hacerme daño.
Tus latidos me acompañan, tus suspiros me besan, y tus desvelos me dicen que en verdad me quieres, ¡Madre primavera de entrega sincera!
No me dejes madre mía, sin ti viajo solo en este mundo oscuro perdido, soy una frágil fruto desvalido, ¿Quién si no tú me dará los aliños de su cariño? Alma, que de madrigueras de amor ha salido.
No hagas caso de las voces de los halcones madre mía, ellos quieren desgarrar mis carnes, quebrar mi vida en sus criminales vasos; ¡Sálvame de sus tenazas!
Sangre de tu sangre soy, madre mía, pepa inocente de tu fruto.
¡Feliz año amigos, feliz año! Recibamos al nuevo calendario con ojos esperanzados y aliento renovado.
Quememos en la hoguera de la catarsis los ropajes de lo negativo de las penas y fracasos con todos sus lazos.
Brindemos en copas doradas por un nuevo año que se avecina regocijado.
El Champán espumante de las buenas vibras entren en tu casa Fuegos artificiales de buenos deseos te dedico en este nuevo año: ¡La consigan debe ser trabajar y no hacer daño!
Feliz año amigos interconectados en la red, feliz año amigos reales de mi ciudad. ¡Qué reine en el mundo entero la alegría y la hermandad! ¡Que se acaben los odios y egoísmos y triunfe la bondad!
Soy un poema que abre sus ojos en una noche estrellada, un verbo ansioso que busca un verso donde acampar.
Soy una lágrima que habla del dolor de mis hermanos y de mi propio dolor también.
Un poema vestido de sueños, anclado en lo infinito ¡Siendo tan pequeña!
En las ondas de mis cabellos escondo una luna que brilla en la noche más tenebrosa. Para ella la oscuridad es un mito humo que aplaca con su luz esplendente.
Una lágrima también soy, esperando un mesías que resucite mis sueños muertos.
El poeta se esconde en los paraguas de las letras y si hace lluvia en su corazón solo él lo sabe. A veces debe brillar como el sol aunque por dentro muera de dolor.
Un poeta es un actor, un fabricante de ilusiones. Detrás de sus máscaras habita un ser humano común y corriente que piensa, que llora, que ríe...
Ama intensamente en su noche estrellada de ilusiones, es amante, es ave, es pintor, es arquitecto de letras.
Con sus violines encantados enamora hasta las piedras.
Algunos poetas mantienen sus secretos hasta la tumba: A quien amaron intensamente, que poema es su poema emblemático si lo que escribieron es parte de su vida o solo invento de su amplia imaginación.
Un acto detestable es el tráfico mercantil de la pornografía infantil. Angelitos mancillados en sus cuerpos y sus almas, marcados con huellas de dolor que durarán toda su vida.
Hombres egoístas, codiciosos, enfermos, a quienes no les importa más que el brillo del oro trafican con sus inocentes cuerpos los condenan a la explotación sin piedad ¡Pobres pajaritos en orfandad!
Orfandad de la gente que no dice nada, orfandad del estado que hace poco ante estas redes despiadadas.
son el signo de una sociedad decadente que ha llegado a los niveles de la bestialidad. ¿Qué hicieron para merecer este terrible mal? ¡Son niños, por Dios! Pueden ser tus hijos, tus sobrinos, tus nietos... son los seres más sensibles de la sociedad.
Pagarán muy caro los que mancillen su flor blanca, en esta vida con la cárcel y en la otra con el fuego infernal.