1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

    !!!Te va a encantar, no te la pierdas!!!

    Cerrar notificación
Color
Color de fondo
Imagen de fondo
Color del borde
Fuente
Tamaño
  1. A tu sombra vendré un día,
    en una cómoda caja,
    que habrá sido savia como vos.

    Y me entregaré a tus quietos pies,
    que me llevarán a la torreta de tus ramas,
    para sentir el viento sobre mis disueltos líquidos,
    y al fin,
    podré conversar con los pájaros.
  2. Guagüeto



    Estaba Guagüeto tirado sobre el césped del fondo, a la sombra del paraíso. Era un día precioso y aprovecho para hacerse una buena siesta; después de todo su persona lo había agasajado con el resto del asado y una buena morcilla; y la modorra hacia que baje las orejas y cierre los ojos.

    En eso desde la pared del fondo una alondra lo llama.

    - Psst psst. Con sonido de alondra, claro.

    Guagüeto en duermevela, sólo movió la oreja izquierda con un intento de espantarse una mosca con la cola.

    - Psst, psst. Insiste la pájara.

    Por fin, con un bostezo de león número 19, Guagüeto le dice:

    - ¿Qué hay?

    - ¿Cómo que hay?

    - Sí, ¿Qué hay?

    - ¿Usted es Guagüeto?

    - Sí, así me llama mi persona, más bien personita, Braulio se llama.

    - Ajá.

    - ¿Ajá qué?

    - ¿Usted piensa que yo hice más kilómetros que una migración de primavera para llegar hasta acá, para que usted diga “aja qué”?

    - Bueno, está bien, disculpe señora viajadora, ¿Qué pasa?

    - Paso a explicarle. Resulta que tengo una prima que no es alondra sino gaviota que vive en Islandia, un lugar requetefresquito, que me cuenta que al cormorán alfa se le perdió la medalla de plata.

    - ¿Y usted vino hasta acá por una simple medalla de plata?

    - A no señor, esa no es una medalla cualquiera, ni una medalla olímpica tiene más valor en Islandia. Se la regaló la mismísima Björk por haber avisado que una ballena había encallado. Y no cualquier ballena, una ballena blanca, tataratataratatara nieta de Moby Dick y no sólo eso, luego le puso el cuerpo a un barco ballenero que quería arponearla. Por suerte, allí estaban Björk, Sting, Bono y Yoko Ono para evitarlo. ¿Los conoce?

    - Hum, sí, pero no se lo diga a Braulio, todavía está en la etapa de Trompita y Manuelita, va a salita de cuatro.

    - Bueno señor, resulta que, en uno de sus vuelos de reconocimiento, porque como Usted sabe, una medalla trae grandes responsabilidades, esta se le cayó al volcán Eyjafjallajökull, que ahora está calmo y su cráter ahora congelado. No sé si lo conoce.

    - Sí, lo ví en Nat geo, pero…Y yo, ¿Qué tengo que ver en todo esto?

    - Mire señor, le preguntamos a los cormoranes que les preguntaron a las gaviotas que les preguntaron a los delfines que les preguntaron a los pulpos que les preguntaron a las ballenas australes que les preguntaron a las ovejas del sur. Y en todos lados nos dieron la misma respuesta, que usted es el mejor buscador de todo el orbe, llamado por las personas planeta tierra.

    Guagüeto ufano ante semejante reconocimiento casi se rompe el cuello de tanto estirarlo,

    - Psé, eso dicen. Como esa ballena blanca yo desciendo de un perro alsaciano cuyo dueño fue el mismísimo Sherlock Holmes.

    - ¡Faaa!, mirá vos.

    - ¿Entonces?

    - ¿Cómo entonces? Que nos ayude a buscarla. No me va a decir que su personita no lo va dejar.

    Guagüeto lo pensó un rato y dejando un hueso sobre otro, al estilo pirata, que era la señal cada vez que salía de misión, acompañó a la alondra saliendo por entre las rejas de entrada.

    Caminaron, mejor dicho, él caminó, ella volaba de rama en rama. Hasta que llegaron a la estación de ferrocarril, se subieron a un tren de carga que los llevó hasta el puerto de Buenos Aires. Y allí, la alondra, que era una gran políglota de gorjeos, le señaló un barco que tenía una gran inscripción, un nombre que no sabía que decía y debajo dos palabras una decía Iceland y la otra Island, con su bandera azul cruzada por una cruz roja y blanca.

    Era un carguero que traía carbón y se llevaba cebollas y papas, porque dicen los islandeses que las papas argentinas son tan buenas como el carbón islandés, que justo estaba por zarpar.

    Guagüeto se apuró a subir por la larga explanada de madera y sin necesidad de esconderse, ya que los recibió un sonriente marinero Senegalés, que habiendo visitado a unos parientes en Buenos Aires, volvía a su trabajo. Y que sorpresa fue saber que el marinero hablaba castellano, más bien rioplatense para más datos, como le había enseñado su primo. De modo que, aunque ni alondra ni perro lo hablaran sí lo entendían, porque a diferencia de la plurilingüe alada, Guagüeto ni jota de islandés.

    Comenzado el viaje, Guagüeto notó que la convivencia entre marineros de variopintos lugares era alegre, lo cual aliviaba el trabajo. Porque en un barco no es sólo cargar y viajar.

    Pasaron unos días, quizá 7, y cuando estaban cruzando la línea del Ecuador, ¡zas!, una tormenta, que Guagüeto ya había sufrido en otras de sus misiones, pero esta se llevaba la palma. Por suerte el barco con tan formidable manga y eslora, se meneó de lo lindo, pero superó la tormenta luego de cuatro movidísimas horas.

    Llegaron a Reykjavík un sábado por la mañana, de modo que ni cortos ni perezosos pájara y perro, luego de saludar a su ahora amigo marinero que los tuvo bien cobijados y alimentados, bajaron por la larga explanada de madera.

    La distancia entre la capital y el volcán era, a ojo de buen cubero, de unos 200km, de modo que no habiendo ningún camión que fuera hacia el mismo, a Guagüeto se le ocurrió usar el mismo medio de transporte de Walter Mitty, una patineta. Pero como el camino en una parte se hizo de subida y no avanzaba fueron divisados por un tal Nigel, un pelícano australiano con aire vanidoso, por haber trabajado, según dijo, en Buscando a Nemo, cosa que Guagüeto no cree salvo que los pelicanos vivan tantos años. Pues bien, la gran ave con alma de socorrista le tiró una cuerda y llegaron volando, mejor dicho, alondra y pelícano, que a Guagüeto sobre la patineta las orejas le flameaban y parecía que se le saldrían. La cosa que llegaron en un periquete.

    Pues bien, allí estaban todos, gaviotas, osos, renos, lobos, cormoranes, etc. tantos que Guagüeto no había visto tantos ni siquiera en Nat Geo.

    Pero lo que vino a verlo lo hizo caer de cola, la mismísima Bjork, que nada que ver con eso de que no veía una vaca dentro de un baño como en Bailando en la oscuridad, acompañada por Isadora.

    El problema era que como el volcán era tan escarpado era difícil llegar hasta donde se suponía había caído la medalla, lugar aproximado ya que entre la altura el viento y una fumarola pudo haber sido arrastrada lejos. De todos modos, Plaft, el cormorán, dice que cayó dentro del cráter de unos 4km de diámetro.

    La pregunta obligada fue

    - ¿Y cuál es el diámetro de la medalla?

    - Cuatro centímetros. Le dijeron

    Guagüeto comenzó a gruñir que en lenguaje de persona sería un

    - ¡Ah, bueno!… ¡ah, bueno!”

    Para colmo no podía usar su finísimo olfato, no tanto porque la medalla fuera de plata sino por el olor a azufre que despedía la fumarola.

    Pero se le ocurrió una solución, pasearse por la superficie del lago congelado, con la misma patineta en que había llegado y con la misma ayuda. El vanidoso australiano, que Guagüeto se guardó la pregunta, ¿Qué hacía un australiano en Islandia? Cosa que le mismo Nigel le respondíó.

    - Si Marlin pudo recorrer todo un arrecife en busca de su hijo, él lo hizo siguiendo a una pelícana paseandera.

    La idea era simple, era mediodía y primavera, y si bien los rayos del sol en esa latitud no caen a plomo, es decir como desde el techo, igual esperaba distinguir el brillo metálico de la medalla que, según le habían dicho, no era labrada sino por su nombre; moviéndose en espiral desde el centro hacia las paredes del cráter. Así, mientras todo el mundo miraba desde los bordes escarpados del cráter, las aves con su vuelo, las personas con máscaras de oxígeno debido a la altura casi dos kilómetros, comenzaron el periplo espiral dejando unos 10 metros entre línea y línea, o sea la distancia entre punta de ala y ala de Nigel y los cuatro compañeros que lo secundaban, entre vuelta y vuelta lo cual, las personas que miraban con calculadora en mano decían que serían unas 20 vueltas que se hacían cada vez más largas a medida que se alejaban del centro.

    La cuestión fue que, luego de la última vuelta, y a pesar de los 6 pares de ojos, de la medalla ni noticia. Tanto que Nigel que era quien tiraba de la patineta, y por lo tanto el más cansado, estiró sus alas hacia atrás como forma de desperezarse, tocando la rígida pared del cráter y quedándosele enganchada el ala derecha en una rama de alerce que afloraba como árbol loco de la misma pared. Tiró para destrabarse y se escuchó un sonido raro que no era a rama ni pluma. Y como, por lejos el que mejor oído tenia era Guagüeto lo identificó de inmediato. Metálico. Así que pegó un ladrido que traducido a persona era “¡quietos nadie se mueva!” Luego de esas dos horas las sombras habían avanzado bastante, así que si era la medalla o cualquier cosa metálica había que buscarla al tanteo. Pero como algunos saben, los ojos de los cormoranes no sólo distinguen las líneas magnéticas terrestres sino sus alteraciones por los metales, de manera que Plaft, tomó altura y se dejó llevar por el instinto y aterrizó a unos pocos metros de allí, donde había caído el objeto. Pero no dijo nada. Le chistaron tres veces y tampoco. Así que Guagüeto fue hasta donde estaba. Y no era que no hablara, sino que lloraba de emoción. La había encontrado. Unas personas al darse cuenta de la algarabía que se expresaba en ladridos y graznidos, comenzaron a arrojar bengalas para iluminar la escena.

    Ahora todos a comer, unos sobrevolando un barco pesquero que regresaba de su tarea diaria, otros con una ración de carne, a sabiendas de que uno era de la Pampa, que para un islandés común, decir Buenos Aires, Pampa, Patagonia o el Amazonas era lo mismo.

    Luego a dormir, cada uno en su nido, madriguera, a falta de su lejana cucha, para Guagüeto la casa de una persona.

    Por la mañana la sorpresa fue mayúscula, Guagüeto no volvería en barco sino en un avión de Greenpeace, gratis por supuesto.

    El regreso fue con la misma compañía que la ida, la alondra que lo dejó en la puerta de su casa.

    Había faltado sólo 15 días y la mamá de Braulio, que no sabía dónde había podido estar, lo recibió con un plato fideos con tuco y en la sala vieron un documental de Islandia.
  3. Por culpa de Silvio Rodríguez,
    no pude trabajar,
    no pude pensar,
    no pude respirar.

    Absurda rima de mañana nublada.

    Memoria asociativa musical,
    eso dicen en Villa Freud.

    Sí escuchaba su amor por Nicaragua,
    recordaba sus observaciones gramaticales,
    sus correcciones de estilo,
    sus apuntes de capítulo.

    Si le engullía una serpiente,
    (vaya causalidad)
    escuchaveía sus relatos de amor por Ja,
    (amor simple de corazón ingenuo)
    su pantalón verde de entrecasa,
    (fotos trucadas de su Ja pidiendo recompensa)
    su regado de las plantas del patio interior.
    (Enredadera, jazmines, pies descalzos)

    Unicornio perdido.
    (Flores sin rescate)
    ¿Cuál? ¿Éste?
    Tangible imposible.
    (Flores sin rescate)
    su forma de cortar la lechuga.

    Sus indicaciones de alacena,
    (teléfono, cuchillas, penitencia,
    hombro contraído, dedo de nuca)
    para que su amigo loco,
    invitado a cenar,
    (trrrremenda lucha para aceptar)
    pueda cocinar.
    (qué no sabía, despiste de varón,
    del teflón de la plancha,
    y le ha venido una alucinación,
    de dos décadas atrás).

    ¿Qué sabrá La Maza, de finales abiertos,
    hamburguesas caseras,
    acertijo de trama,
    huevos salados,
    proyectos editoriales,
    aceite de soja sobre zanahoria rayada?

    Ni fumar un cigarrillo tranquilo,
    me ha dejado este cubano.

    Salir a mi patio,
    (pequeño como el suyo)
    y creer escuchar por la ventana,
    sus poemas cantados por otra voz.

    (Que me perdone Silvio,
    me gusta más la voz de ella)

    Caramba,
    lo tuve que quitar,
    digo, a ese CD prestado,
    vaya tontería.

    ¿Tendrán razón los burgueses?
    Los poetas nos dominan,
    a través del corazón.

    Sí, mejor cambio, mejor Björk,
    para pensar en otra voz.
    Otro azúcar,
    ojos esquimales.

    ¡Y minga que le devuelvo el Unicornio!
  4. Ahora funciona.
    No sé a quien le debo dar las gracias, pero gracias por arreglarlo.
  5. Nombres
    A Gala

    Te llamaré con todos tus nombres.
    Rastrearé desde el curso del tiempo, tu hado
    Buscaré la inscripción de tu casa celestial.
    Cruzaré los océanos de mis abismos.
    Arriesgaré mis tesoros de cristales quebrados.

    Serás soberana,
    de este territorio rico y desolado.
    Tengo aguas dulces debajo del lodo,
    cielos abiertos detrás de las nubes negras,
    miel de ángeles, entre la sangre de hiel.

    Serás la maga de mis conjuros,
    plegando la niebla con tu sonrisa
    destrozando fantasmas con tus susurros.
    pintando arabescos sobre mis telarañas,
    construyendo puentes en mis ciénagas.

    Entonces sí, te nombraré.
    Diré tu nombre de este tiempo, de agua, aceite y ceniza.
    El de tus ciclos de soles pasados, de boca de los tronos.
    El de tu futuro al fin de la galaxia, de núcleos diabatizados.
    Los infinitos de mi embeleso, en fiebres de espera.

    2000
    A bristy y hunnie les gusta esto.
  6. Desamparame de tus ojos

    A Gala

    Desamparame de tus ojos.
    Nublan mi entendimiento y mi cordura.
    Haceme entender que nada puedo esperar de tus huesos,
    Que el tiempo y la miseria carcomieron mi piel amarga.

    Pero, si veo tus ojos vivos.
    Inocentes de mi pena.
    El mundo desaparece mágica e inexorablemente,
    viniéndome palabras reblandecidas,
    pulsos irregulares, garganta seca
    y razonamientos idiotas.

    ¿A donde se va el universo, cuando afloran tus ojos?
    Enojaré a la más dulce de las brujas, por mi falta oído.
    Sólo por estar distraído y distante, mirando tus ojos.

    No le hagas caso a estos versos;
    mal conformados,
    Es que estaba pensando en tus ojos.

    2000
    A hunnie le gusta esto.
  7. Acepciones

    ¿Cuál es la diferencia?
    No es mejor decir;.
    cuanta diferencia.

    Cuando pronunciamos cópula.

    Vos que me has pedido ser atravesada,
    partida, enajenada, sometida.
    Para que emerjan todas tus bestias.

    Yo tenderme sobre tu piel,
    para sentirte aleteos de pájaros.
    Besarte uno a unos los dedos,
    rodear de espirales los pezones,
    despegarte suavemente el alma,
    de tu cuerpo enredando mi boca,
    de tu clítoris.

    Yo pretendiendo la suavidad del Cyrano,
    vos el avasallamiento del Caballero Negro.
    Yo un leve acoplamiento de naves,
    en el espacio ingrávido.
    Vos un choque de planetas,
    contra tu superficie polvorienta.

    Y preguntarme, ahora,
    si todas las lunas,
    tendrán tu misma definición de palabras.

    Porque quizá
    no sepa que mi diccionario esta obciso,
    quizá haya nacido con las definiciones cambiadas,
    y esté escribiéndote,
    que es escribirle al pasado de horrendas marcas;
    cuando no me puedo quitar otra mariposa de las manos,
    que quizá tenga tus mismas definiciones.
  8. Contingencia
    Título caprichosamente extraído de "La contingencia del lenguaje", Richard Rorty

    A Gala


    Niña, dejame nombrarte.

    La ventana me llevará lejos a las espumas de mar...
    y seguiré viendo gusanos en la tersura de las rosas.

    La luna me acariciará,
    levitándome en los cuartos crecientes.
    Pero le entregaré mi pecho, a los cuervos.

    Tendré tu sonrisa amiga,
    tu voz, tu cuaderno...
    tus mates...
    pero me arrastraré de arpones.

    Si embargo... (mariposilla) dejame nombrarte.

    Dejame decir(te)le a un espejo (que guardo para esta magia)
    ... amor... (se ríe de cristal y me da un caramelo)

    Si sabés que no te reclamo.
    ¿Para que explicar los rumbos de tu corazón?
    Si soy yo el que ha gastado tardes sin sol.
    No vengas a visitar mis lápidas.
    Si ya me mostraste la luz, (que había olvidado),
    no quieras adelantar mis relojes.

    Niña, no me regales de tus dulces excusas.
    (que avergüenzan mis libros)
    No confundas mis celos con ansias de pertenencia.

    Sabemos es cierto,
    que sos primavera y yo otoño.
    Tus caminos blancos,
    mis sendas cadenas.
    Tu mañana, luminoso,
    mi noche, telarañas amargas.
    Y eso sí es simple contingencia.

    Pero, ya sabés,
    (nunca lo he ocultado),
    que otra me ciño a esta roca.
    Y deberé arrastrarla marcando mis desiertos,
    hasta que la muerte nos separe.
    Y esto, el cielo lo sabe, no es contingencia.

    Viste que no tengo poesía, fuera de tus ojos.
    (Me vienen estos ataques cuando no te veo).
    ¿Acaso son bellas estas absurdas articulaciones?

    Entonces, dejame nombrarte,
    (es una mentira de uso privado)

    Ya que nunca serás mi amor,
    dejame soñar,
    tontamente,
    con el mejor de los nombres.
    A hunnie le gusta esto.
  9. ¡Quién me habrá mandado!

    Yo no sé para que abro
    a la luna mi ventana
    estas noches otoñales
    melancólicas y blancas.
    Juan Ramón Jiménez

    A Gala


    ¡Quién me habrá mandado a mí mirarte a los ojos!
    Si estaba gozando las navajas de mis muertes.
    Hundido de traiciones en los fríos abisales.

    Pero se me ocurrió,
    ¡estúpido!,
    escuchar tus poemas.
    Que no eran para mí,
    pero que me importa.

    ¿Cómo hago ahora
    para quitarme este resplandor de luna inútil?
    Que se destila como veneno en mis vapores,
    se me escapa como víbora de las comisuras,
    y me muerden escorpiones la garganta.

    Si hasta me fui buscando juicio.
    Declarando a cada testigo lo indeclinable del adiós.
    Nadie me creyó.

    Y volví sin bellotas ni reinos extraños.
    Y aquí estoy, esclavo de tu frescura.
    Esperando que encuentres tu príncipe astronauta;
    mientras sigo cayendo en llamas al mar.

    2001
  10. una la

    Women is the nigger of the world. (Jhon Winston Ono Lennon)


    Ella, Eva, la culpable.

    (Digo, eso dijo, el jovato,
    que vino de arriba con un broli
    firmado por el diretó.
    Pero yo el garfio no lo ví.
    Mucha soldadura halógena, vea)

    Culpa de madera.
    De manzana, de zarza, de olivos.
    El serrucho dejado por una luz.
    Y ella allí.
    Llorar al crío.

    Culpa de piedra.
    Pies ligeros acabando con el honor.
    (Silencio señó que la yegua está montando
    versos alejandrinos).
    y la Ifi dando vientos.

    Culpa republicana.
    La Lucre, la pura, la bol... la intacta.
    Esta, la que no envenena,
    ni cuida las artes.
    (Y el bruto ese, bah.)

    Culpa roja.
    Uno, que vino de vasijas.
    Y la pequeña vagina romana
    conquistó la furia.
    (Ma no te preocupei:
    fuel verso del alfil.)

    Culpa culta.
    Hypatia, bonita y sabia.
    Pagan Baby
    Escándalo a la sinrazón.
    Quemen sus papiros con ella.
    Sólo un libro.
    (Todavía matamos por cual)

    Culpa campesina.
    Asadito a la Juana.
    Buena idea.
    Otra que se la creyó.
    Hombres necios.

    Culpa diferente.
    Hocus Pocus.
    (Salem con fritas.)

    Culpa llana.
    María pensaba en el que no tenía brain.
    Virtud por vida,
    rechazo por el que dirán.
    (Ma sí, dejalo que se haga el pajonal.)

    Culpa punzó.
    Moño rojo sin brea.
    Isidora baila refalosa.
    Camila paga las Alianzas.

    Culpa rubia.
    Mis grasitas,
    ¿Podrian decirme
    donde está mi cuerpo?
    Don´t cry for my, Madonna.

    You, Daddy, bastard.
    Haceme lugar debajo de tu zapato.
    Boys don´t cry, Brandon,
    hacete hombre.
  11. Hypatia

    La vi pasar
    con su habitual cadencia al caminar,
    sin prestar atención al mundo,
    midiendo a Vespera
    con su astrolabio.
    Mientras, quizá,
    planea una de sus clases.

    Algo ha cambiado en ella,
    ya no sonríe como antes,
    ¿Qué le preocupa?
    No lo dice.

    Quizá esa guerra desatada,
    entre la razón y la oscuridad,
    allí en las calles,
    entre luminosos filósofos paganos y
    esas escuadras violentas de cristianos.
    Ya hubo sangre en las fuentes
    y fuego en las hogueras.

    Pero ella,
    se mantiene firme,
    mientras lee a Ptolomeo de un papiro.
    Su ojos se llenan de fuego y mar,
    ¿Quién quemaría a Euclides, Platón y Eratóstenes?

    Pero ya lo han hecho.

    El sol se ha puesto,
    Véspera ilumina los patios de la Biblioteca.
    Las hordas de Cirilo han entrado.
    Ha ordenado la muerte de la pagana.

    Pero, ¿por qué?
    No arrodillarse ante los nuevos dioses,
    o por envidia de su inteligencia,
    o la lujuria desatada en él,
    a causa de su otoñal belleza.

    Mi ojos se nublan por mi maestra,
    oigo sus desgarradores gritos,
    mientras la desollan viva.

    Voy hacia ella,
    aunque sé,
    correré su misma suerte.

    2019

    Pd: El 8 de marzo de 415 dc, Hypatia fue desollada viva, descuartizada, partes de su cuerpo incinerados. Pero no con honra sino con oprobio. Un hecho que para muchos inició el período más oscuro la Edad Media. Es considerada una de las primeras científicas de la historia.
    A hunnie le gusta esto.
  12. Disculpeme niña
    A Gala

    Discúlpeme niña,
    yo sé que esto no es poesía,
    no hay estructura,
    ni desestructura,
    no hay novedad, ni desafío,
    en mis ojos cansados,
    mirando su sonrisa fresca.

    Discúlpeme preciosa, hoy... no, ya ayer,
    me deleité mirando sus dedos de mano izquierda,
    apoyados como patas de modulo lunar,
    sosteniendo el sol de su rostro,
    mientras su blanca mano derecha,
    articulaba un flash de agujero negro.

    Que extraño es esto,
    yo tecleando mi insomnio,
    de la lejanía de sus hojas verdes,
    para convertirlo en documento,
    que subirá a los satélites,
    teniéndola, hace minutos apenas,
    a cuarenta centímetros de mi cuaderno.

    Usted estará, ahora, descansando fatigas,
    soñando, quizá, otro poema,
    mientras yo bailo como títere de barro,
    atado a los hilos intangibles de sus yemas,
    envidiando a las teclas de su piano.

    Yo sé que no le sucede como a mí,
    de pensar usted en mí como yo en usted,
    para dibujar sus versos contundentes de tareas inconclusas,
    antes que suene la campana de cualquier round,
    y se terminen los granos del más pequeño de los relojes,
    mientras yo, vampiro embelesado,
    beso la bombilla que usted ha besado.

    No trate de explicar lo que yo no me explico,
    de poder conocer los motivos de este amor irredento,
    déjeme con este tozudo dulce dolor,
    déjeme disfrutar mi éxtasis de ciento veinte minutos,
    sabe, usted, que no pude alejarme de sus ojos.

    Mis celos son genuinos,
    no del que posee y conserva desconfiado,
    sino del que sabe lo indeclinable del destino,
    que alguna vez, usted se irá, como ya fue, prestando cintura,
    y yo volveré, en algún otro solsticio,
    a morderme los labios bajo el limonero.

    No se haga cargo,
    (sé que no lo hará, pero por las dudas)
    de este sentimiento de otoño.

    Es que a mí sí,
    me ha pasado la vida por encima,
    por mis culpas de silencios,
    por mis miedos de palabras.

    Y me arrebatan sus inocencias;
    sus cabellos en todas las medidas,
    sus romances de piel, ilusión y papel,
    sus pájaros, su niño judío y sus zapatos.

    Sólo le pido una cosa;
    (no le haga caso, en mis ansias
    a todo lo que pide mi mirada)
    regáleme un poema,
    con lo peor de sus palabras,
    que aún así será eterno.

    Lo enmarcaré, lo enalteceré, lo conservaré.
    Junto a la foto de mis hijos,
    que me sonríen como ya no me sonríen.
    Junto a otro poema de niña adolescente,
    y su foto de psicóloga haciendo flan.
    Junto a mi pulsar, mi baobab, y leones.

    Y pediré llevármelo,
    si alguna vez tengo quien me escuche,
    entre mis manos,
    junto al blanco de mi mortaja.

    2001
    A hunnie le gusta esto.
  13. Geométrica

    A Gala

    Soy un eslabón perdido,
    de manos libertarias reprimidas,
    de cadenas de oración no escuchadas,
    girando en norias oxidadas.

    Soy un segmento,
    sin rótulo que me designe,
    sin punto de fuga donde asilarme,
    buscando concatenar tus esperanzas.

    Soy una hoja multiforme,
    de inciertas condiciones iniciales,
    de verdades no escritas,
    creyendo en la sombra de los girasoles.

    Soy un neutrón,
    acorazado en su núcleo,
    consciente de su historia,
    que estallaré cuando te me acerques.

    Soy un prisma,
    de caras aburridamente regulares,
    de planos inquebrantables,
    me despliego de arco iris en el brillo de tus ojos.

    Soy un punto,
    de espacios no cuantificados,
    de oraciones no terminadas,
    hilvanado por azar en tu trama.

    ¿Que pasará si aumento mi entropía?,
    ¿Se licuarán mis paredes de celdas?
    ¿Se quebrarán los marcos relativos?
    ¿Se despedazarán los triángulos?

    No me sonrías, irresponsable,
    que me gravito a tu eclíptica.

    2000
  14. Girando alrededor de una estrella invisible

    Sigo girando de eternos espines,
    alrededor de mi estrella invisible,
    que no tiene nombre,
    ni catálogo,
    ni magnitud.

    Ha colapsado a su centro,
    con toda mi luz,
    en su luz,
    tragada de sí,
    en el abismo.

    ¿Que verán?

    Nada.
    Una roca excéntrica
    girando alrededor de la nada.
    Sólo yo que giro
    inventando un centro que no existe.

    O quizá... si exista.

    Si no escaparía en radios exógenos
    hacia el fondo límite de las fronteras inacabadas.

    Es tan grande su densidad,
    (y no saberlo)

    Mejor me quedo aquí,
    ya de cristales congelados,
    ya de furia incendiaria.
    Demasiada levedad,
    para engullirme a su centro.

    2000
  15. Estableceré un espacio

    A Gala

    Estableceré un espacio,
    en el territorio mágico de las palabras.
    Donde mis angustias son esperanzas.
    Saber que hacer con el desatado poder de la sangre,
    poder lavar mis heridas de perfumes.
    Donde me alcancen los brazos para contenerte.
    Y las manos para escribirte.

    Sucio papel, esta pantalla.
    Que incita a cerrar los ojos cansados,
    y me dibuja tu rostro, despreocupado y libre.
    Tus palabras, algas de patio.
    Me enredan la garganta.

    Quiero sustraerme, mirarte serio e impávido.
    Y me llevo, otra tarde, la angustia de tu ausencia,
    por tu presencia imposible.

    Si te enfrentara, si te hablara.
    Me responderías lo que fatalmente, ya sé.
    Sería el final de esta espera... y de esta ilusión.
    Mágica como las palabras,
    intangible como tu espíritu blanco,
    y mi alma condenada.

    Pero, quiero imaginar, compañera.
    Que una playa nos sorprenda sorprendida,
    jugando a las escondidas entre los juncos,
    contando ángeles entre las estrellas.

    En un espacio sin tiempo.
    Mezclando tu futuro en mi pasado

    No quiero llorar mas a escondidas,
    no quiero refugiarme de tus ojos,
    quisiera volver a la sensatez.

    No hay arcones de juguete, ni enojo suficiente.
    Que puedan abrir mi frente, y quitarte de mi mente.
    No entenderás nunca cuanto necesito negarte, cada instante,
    para no caer en el ridículo de amarte.

    Quiero jugar una guerra de almohadones,
    con tus muñecos de peluche.
    Si ni siquiera te conozco.
    ¿Que será de mí cuando me olvides?

    Soy de amor fiel y pertinaz.
    Silencioso y pesado.
    Hago cargos de conciencia.

    Los ángeles no me acompañan;
    Los dejé cuidando a mis retoños.
    Por eso no ves luz en mi aura.

    Quizá solo seas un espejismo, en mi desierto.
    Para beber suave de tu mano y continuar sediento.
    Para encontrar un valle donde arar nueva tierra.
    Pero no me quiero ir de tu oasis.

    Otra gota cayó sobre mi teclado.
    ¿Porque llueve tanto en las habitaciones,
    de las almas abandonadas?

    2000