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  1. Estimada yo:

    Cómo estábas¡?¡?¡¡?

    Super bien, lo sé, dichosa por tener un bebé a cargo.
    Después de 13 años de depresión, el punto es que después de esa etapa tuviste que pasar por tu crisis nerviosa a los 44.
    Querida yo, ahora sé que hiciste mal. Cuando tenías 22 años y el médico te dijo que tomaras x cantidad de complejo B y x cantidad de vitamina C, no estaba jugando al médico, tú tenías que hacerlo. No lo hiciste, he de recordarte que el stress casi te mata y pudiste haberlo evitado.
    Tú sabes lo que sucedió, convulsionaste por no hacer lo que el médico dijo, así que obviando al nutricionista, la siguiente parada tenía que ser el psiquiatra, el problema con los medicamentos psiquiátricos son los efectos secundarios y tener que trabajar teniendo que repasar mentalmente hasta que significa cada luz del semáforo, no es lo mejor que te pudo haber pasado.
    Tenías que haber vuelto al nutricionista, después de esa terapia. Por no mencionar que lo del psiquiatra es más caro y ni modo, a hospital nacional, para observar a los internos del neuropsiquiátrico, cosa que no puedo olvidar, sin olvidar que...
    Eso va en otra carta.

    Ya sé que nunca fué lo tuyo ocuparte de la salud, pero eso lleva siempre a tener que visitar más ólogos de los que en realidad hubiesen sido necesarios.

    Hay que controlar el nivel de serotonina, él psiquiatra sabe que otros neurotransmisores hay que controlar, si lo hubiera tenido claro a los 33 años, se lo hubiera dicho a mi mejor amiga, y quizá eso hubiera evitado que se suicidara.
    Además la suma de problemas y mala actitud, son mala combinación, y es que con mil problemas con resolver quién puede definir si tiene buena o mala actitud.


    Y ahora qué¡?¡?¡?¡, el endocrinólogo, el internista, el gastroenterólogo, el proctólogo, el psicólogo porque quién soporta tener que visitar tanto ólogo sin querer no tener que hacerlo en realidad.

    Repasando, primero el internista, que nos refiere al nutricionista que nos da de alta si hicimos rigurosamente lo que tenemos que hacer.

    Pasaron lo años y ahora, urge el internista antes de que me mate la tiroides, ah y el hígado también, porque vivir en este país es una mierda.

    Hay que irgnorarlo y no decirlo para que no me reprochen el asunto, pero hay sitios peores, Marte por ejemplo, no hay oxígeno. En fin.


  2. /es.wikipedia.org/wiki/Categoría:personajes_de_la_Odisea


    Categoría:personajes de la Odisea


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  4. es.wikipedia.org/wiki/Odisea

    Odisea


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    Para otros usos de este término, véase Odisea (desambiguación).
    Odisea
    de Homero [​IMG]
    [​IMG]
    Manuscrito de la Odisea del tercer cuarto del siglo XV.
    Género Epopeya [​IMG]
    Tema(s) Guerra de Troya
    Idioma Griego [​IMG]
    Título original Ὀδύσσεια [​IMG]
    País Antigua Grecia [​IMG]
    Texto en español Odisea en Wikisource
    Ciclo troyano
    Regresos

    Odisea
    Telegonía
    [editar datos en Wikidata]
    La Odisea (en griego: Ὀδύσσεια, Odýsseia) es un poema épico griego compuesto por 24 cantos, atribuido al poeta griego Homero. Se cree que fue compuesta en el siglo VIII a. C. en los asentamientos que tenía Grecia en la costa oeste del Asia Menor (actual Turquía asiática). Según otros autores, la Odisea se completa en el siglo VII a. C. a partir de poemas que sólo describían partes de la obra actual. Fue originalmente escrita en lo que se ha llamado dialecto homérico. Narra la vuelta a casa, tras la Guerra de Troya, del héroe griego Odiseo (al modo latino, Ulises: Ὀδυσσεὺς en griego; Vlixes en latín). Además de haber estado diez años fuera luchando, Odiseo tarda otros diez años en regresar a la isla de Ítaca, donde poseía el título de rey, período durante el cual su hijo Telémaco y su esposa Penélope han de tolerar en su palacio a los pretendientes que buscan desposarla (pues ya creían muerto a Odiseo), al mismo tiempo que consumen los bienes de la familia.

    La mejor arma de Odiseo es su mētis o astucia. Gracias a su inteligencia —además de la ayuda provista por Palas Atenea, hija de Zeus Cronida— es capaz de escapar de los continuos problemas a los que ha de enfrentarse por designio de los dioses. Para esto, planea diversas artimañas, bien sean físicas —como pueden ser disfraces— o con audaces y engañosos discursos de los que se vale para conseguir sus objetivos.

    El poema es, junto a la Ilíada, uno de los primeros textos de la épica grecolatina y por tanto de la literatura occidental. Se cree que el poema original fue transmitido por vía oral durante siglos por aedos que recitaban el poema de memoria, alterándolo consciente o inconscientemente. Era transmitido en dialectos de la Antigua Grecia. Ya en el siglo IX a. C., con la reciente aparición del alfabeto, tanto la Odisea como la Ilíada pudieron ser las primeras obras en ser transcritas, aunque la mayoría de la crítica se inclina por datarlas en el siglo VIII a. C. El texto homérico más antiguo que conocemos es la versión de Aristarco de Samotracia (siglo II a. C.). El poema está escrito usando una métricallamada hexámetro dactílico. Cada línea de la Odisea original estaba formada por seis unidades o pies, siendo cada pie dáctilo o espondeo.1 Los primeros cinco pies eran dáctilos y el último podía ser un espondeo o bien un troqueo. Los distintos pies se separan por cesuras o pausas.

    Índice
    Estructura y argumento[editar]
    La obra consta de 24 cantos. Al igual que muchos poemas épicos antiguos, comienza in medias res: empieza en mitad de la historia, contando los hechos anteriores a base de recuerdos o narraciones del propio Odiseo. El poema está dividido en tres partes. En la Telemaquia (cantos del I al IV) se describe la situación de Ítaca con la ausencia de su rey, el sufrimiento de Telémaco y Penélope debido a los pretendientes, y cómo el joven emprende un viaje en busca de su padre. En el regreso de Odiseo (cantos del V al XII) Odiseo llega a la corte del rey Alcínoo y narra todas sus vivencias desde que salió de Troya. Finalmente, en la venganza de Odiseo(cantos del XIII al XXIV), se describe el regreso a la isla, el reconocimiento por alguno de sus esclavos y su hijo, y cómo Odiseo se venga de los pretendientes matándolos a todos. Tras aquello, Odiseo es reconocido por su esposa Penélope y recupera su reino. Por último, se firma la paz entre todos los itacenses.

    Canto I[editar]
    [​IMG]
    Inicio de la Odisea escrita en el dialecto griego jónico.
    Concilio de los dioses. Exhortación de Atenea a Telémaco. Homero comienza la Odisea invocando a la Musapara que cuente lo sucedido a Odiseo después de destruir Troya. En una asamblea de los dioses griegos, Atenea aboga por la vuelta del héroe a su hogar. Odiseo lleva muchos años en la isla de la ninfa Calipso. La misma Atenea, tomando la figura de Mentes, rey de los Tafios, aconseja a Telémaco que viaje en busca de noticias de su padre.

    Canto II[editar]
    Telémaco reúne en asamblea al pueblo de Ítaca. El palacio de Odiseo se encuentra invadido por decenas de pretendientes que, creyendo que él ha muerto, buscan la mano de su esposa: Penélope. Gracias a la ayuda de Atenea, aparecida ahora en forma de Méntor, el joven convoca una asamblea en el ágora para expulsar a los soberbios pretendientes de su hogar. Finalmente, Telémaco consigue una nave y emprende viaje a Pilos en busca de noticias sobre su padre.

    Canto III[editar]
    Telémaco viaja a Pilos para informarse sobre su padre. La siguiente mañana, Telémaco y Atenea, que continua en la forma de Mentor, llegan a Pilos. Allí, invitados por Néstor, participan en una hecatombe para Poseidón. El rey Néstor les relata el regreso de otros héroes desde Troya y la muerte de Agamenón, pero no tiene información específica de Odiseo. Les sugiere que vayan a Esparta a hablar con Menelao, quien acaba de regresar de largos viajes. Atenea pide a Néstor que uno de sus hijos acompañe a Telemaco a Esparta y desaparece milagrosamente. Impresionado porque un joven esté escoltado por una diosa, Néstor ordena el sacrificio de una vaca en honor de ella y arregla que su hijo Pisístrato acompañe a Telémaco a Esparta.

    Canto IV[editar]
    Telémaco viaja a Esparta para informarse sobre su padre. Continúa el viaje hasta Esparta, donde lo reciben Menelao y Helena. Menelao le cuenta acerca de su conversación con Proteo, quien le informó acerca de la suerte que había corrido Odiseo, encontrándose éste en una isla retenido por Calipso. Mientras tanto, los pretendientes, sabiendo del viaje del joven, preparan una emboscada que le tenderán a su regreso.

    Canto V[editar]
    Odiseo llega a Esqueria de los feacios. En una nueva asamblea de los dioses, Zeus toma la decisión de mandar al mensajero Hermes a la isla de Calipso para que ésta deje marchar a Odiseo. La ninfa promete a Odiseo la inmortalidad si se queda, pero el héroe prefiere salir de la isla. Tarda cuatro días en construir una balsa, y emprende el viaje al quinto día, pero es hundido por Poseidón, enfadado con Odiseo desde que el griego cegó a su hijo Polifemo. Odiseo es ayudado por la nereidaLeucótea, quien le da una manta con la que debe taparse el pecho y nadar hasta la isla de los feacios.

    Canto VI[editar]
    [​IMG]
    Charles Gleyre, Odiseo y Nausícaa.
    Odiseo y Nausícaa. Atenea visita, en un sueño, a la princesa Nausícaa, hija de Alcínoo, rey de Esqueria, y la conmina a hacerse cargo de sus responsabilidades como mujer en edad de casarse. Al despertar, Nausícaa pide a su padre un carro con mulas para ir a lavar ropa al río. Mientras ella y sus esclavas descansan y otras juegan a la pelota, Odiseo despierta, las ve y pide ayuda a la princesa. Nausícaa, impresionada por su forma de hablar, acoge al héroe y le brinda alimentos, le dice que la siga hacia la casa del rey y le indica cómo pedirle a su madre, la reina, hospitalidad. Le señala un bosque consagrado a Atenea, situado en las afueras de la ciudad y donde podrá descansar. Odiseo aprovecha la ocasión para implorar a la diosa que lo reciban y lo ayuden a llegar a su isla patria.

    Canto VII[editar]
    Odiseo en el palacio de Alcínoo. Guiado hasta allí por Atenea, Odiseo es recibido en el palacio por Alcínoo, rey de los feacios, que lo invita al banquete que se va a celebrar. Odiseo cuenta todo lo acaecido hasta ese momento, con lo que el rey queda impresionado y le ofrece la mano de su hija, mas Odiseo no acepta, por lo que el rey cambia su ofrecimiento por ayudarlo a llegar a su isla.

    Canto VIII[editar]
    Odiseo agasajado por los feacios. Se celebra una fiesta en el palacio en honor del huésped, que aún no se ha presentado. Tras una competición de atletismo, en la que Odiseo asombra al público con un gran lanzamiento de disco, comienza el banquete. El aedo Demódoco ameniza la comida con un canto sobre la guerra de Troya. Al hablar del episodio del caballo, Odiseo rompe a llorar. El rey manda al aedo que deje de cantar, y pregunta al huésped sobre su verdadera identidad.

    Canto IX[editar]
    Odiseo cuenta sus aventuras: los cicones, los lotófagos, los cíclopes. Odiseo se presenta, y comienza a relatar su historia desde que salió de Troya.

    Primero destruyeron la ciudad de Ísmaro (donde estaban los cicones), y allí perdió a bastantes compañeros.

    Más tarde, llegaron a la isla de los lotófagos. Allí, tres compañeros comieron el loto, y perdieron el deseo de regresar, por lo que hubo de llevárselos a la fuerza.

    Posteriormente, llegaron a la isla de los cíclopes. En una caverna se encontraron con Polifemo, hijo de Poseidón, que se comió a varios de los compañeros de Odiseo.

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    MENÚ

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    Me llamo Nadie (Odisea, IX, 360-370). Narrado en la lengua original
    Estaban atrapados en la cueva, pues estaba cerrada con una enorme piedra que les impedía salir a ellos y al ganado de Polifemo. Odiseo, con su astucia, emborrachó con vino a Polifemo, mandó afilar un palo y cegaron con él al cíclope mientras éste dormía. Ya ciego y para asegurarse de que no escapasen los prisioneros, el cíclope tanteaba el lomo de sus reses a medida que iban saliendo de la cueva para ir a pastar, pero cada uno de los marinos iba vientre con vientre con una res y agarrado al vellón de ella.

    Luego de escapar, Odiseo le grita su nombre a Polifemo y este le pide a su padre, Poseidón, que castigue a Odiseo.

    Canto X[editar]
    La isla de Eolo. El palacio de Circe la hechicera. Odiseo sigue narrando cómo viajaron hasta la isla de Eolo, que trató de ayudarles a viajar hasta Ítaca. Eolo entregó a Odiseo una bolsa de piel que contenía los vientos del oeste. Al acercarse a Ítaca, sus hombres decidieron ver lo que había en la bolsa, se escaparon así los vientos y se desencadenó una tormenta que hizo desaparecer la esperanza del regreso al hogar. Tras seis días de navegación, llegaron a la isla de los Lestrigones, gigantes antropófagos que devoraron a casi todos los compañeros de Odiseo. Huyendo de allí, llegaron a la isla de Circe. La hechicera se enamoró de Odiseo y logró retenerlo allí un año, pero nunca se vio correspondida y finalmente le dejó marchar, no sin antes decirle que antes de regresar a casa tendría que pasar por el Inframundo para pedir consejo al ya difunto adivino Tiresias.

    Canto XI[editar]
    Descenso al Hades. Tras llegar al país de los Cimerios y realizar el sacrificio de varias ovejas, Odiseo visitó la morada de Hades para consultar con el adivino Tiresias, quien le profetizó un difícil regreso a Ítaca. A su encuentro salieron todos los espectros, que quisieron beber la sangre de los animales sacrificados. Odiseo se la dio en primer lugar a Tiresias, luego a su madre, Anticlea, y también bebieron la sangre varias mujeres destacadas y algunos combatientes que habían muerto durante la guerra de Troya.

    Canto XII[editar]
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    Ulises y las Sirenas en un cuadro de Herbert James Draper.
    Las sirenas. Escila y Caribdis. La Isla de Helios. Ogigia. De nuevo en ruta, Odiseo y sus compañeros lograron escapar de las Sirenas, cuyo canto hacía enloquecer a quien las escuchara. Para ello, siguiendo los consejos de Circe, Odiseo ordenó a sus hombres taparse los oídos con cera exceptuándolo a él, que mandó ser atado al mástil. Escaparon también de las peligrosas Caribdis y Escila. Consiguieron llegar a Trinacria (nombre griego de Sicilia), la isla del Sol. Pese a las advertencias de no tocar el ganado de Helios, los compañeros sacrificaron varias reses, lo que provocó la cólera del dios. Al hacerse de nuevo a la mar, Zeus lanzó un rayo que destruyó y hundió la nave, y sólo sobrevivió Odiseo, que arribó a la isla de Calipso (lugar donde se encuentra al principio de la historia).

    Canto XIII[editar]
    Los feacios despiden a Odiseo. Llegada a Ítaca. Cuando el héroe termina de contar su viaje, su regreso al hogar es dispuesto por el rey. Acompañado por navegantes feacios, Odiseo llega a Ítaca. Atenea lo disfraza de vagabundo para que no sea reconocido. Por consejo de la diosa, Odiseo va a pedir ayuda a su porquerizo: Eumeo.

    Canto XIV[editar]
    Odiseo en la majada de Eumeo. Odiseo no revela su verdadera identidad a Eumeo, quien lo recibe con comida y manta. Se encuentra con la diosa Atenea, y juntos preparan la venganza contra los pretendientes.

    Canto XV[editar]
    Telémaco regresa a Ítaca. Atenea aconseja al joven Telémaco salir de Esparta y regresar a su hogar. Le advierte que los pretendientes quieren ponerle una trampa para matarlo y le dice que viaje de noche.

    Mientras tanto, Eumeo relata su vida y sus orígenes al mendigo, y de cómo llegó al servicio de Odiseo.

    Canto XVI[editar]
    Telémaco reconoce a Odiseo. Gracias a la ayuda de la diosa, el joven consigue eludir la trampa que los pretendientes le habían preparado a la entrada de la isla. Una vez en tierra, se dirige por consejo de la diosa a la casa de Eumeo, donde conoce al supuesto mendigo. Cuando Eumeo marcha a casa de Penélope a darle la noticia del regreso de su hijo, Odiseo revela su identidad a Telémaco, asegurándole que en verdad es su padre, a quien no ve desde hace veinte años. Tras un fuerte abrazo, planean la venganza, con la ayuda de Zeus y Atenea.

    Canto XVII[editar]
    Odiseo mendiga entre los pretendientes. Al día siguiente, Odiseo, de nuevo como mendigo, se dirige a su palacio. Sólo es reconocido por su perro Argos, que, ya viejo, fallece frente a su amo. Al pedir comida a los pretendientes, Odiseo es humillado e incluso golpeado por ellos.

    Canto XVIII[editar]
    Los pretendientes vejan a Odiseo. Aparece un mendigo real, llamado Iro, quien solía pasarse por el palacio. Riéndose de Odiseo, lo reta a una pelea. Los pretendientes aceptan que el ganador se junte a comer con ellos. Le dan 2 trozos de pan a Odiseo, que, tras quitarse su manta y dejar ver sus músculos, gana fácilmente al mendigo. A pesar de la victoria, ha de seguir soportando las vejaciones de los orgullosos pretendientes.

    Canto XIX[editar]
    La esclava Euriclea reconoce a Odiseo. Odiseo, ocultando su verdadera identidad, mantiene una larga conversación con Penélope, quien ordena a su criada Euriclea que lo bañe. Euriclea, que fue nodriza del héroe cuando era niño, reconoce una cicatriz que a Odiseo, en su juventud, le hizo un jabalí cuando se encontraba cazando en el monte Parnaso. La esclava, pues, reconoce a su amo, que le hace guardar silencio para no hacer fracasar los planes de venganza.

    Canto XX[editar]
    La última cena de los pretendientes. Al día siguiente, Odiseo pide una señal, y Zeus lanza un trueno en medio del cielo azul. Este gesto es entendido por uno de los sirvientes como una señal de victoria sobre los pretendientes. Odiseo aprovecha para ver quién es fiel al desaparecido rey y, por tanto, habrá de conservar la vida. Un profeta, amigo de Telémaco, avisa a los pretendientes de que pronto los muros se mancharán con la sangre de ellos. A pesar de que algunos de ellos dan crédito a la profecía y huyen, la gran mayoría de ellos se ríe de ella.

    Canto XXI[editar]
    El certamen del arco. Aparece Penélope con un arco que Odiseo dejó en casa a su marcha a Troya. Promete a los pretendientes que se casará con aquel que consiga hacer pasar la flecha por los ojos de doce hachas alineadas. Uno tras otro, los pretendientes lo intentan, pero ni siquiera son capaces de tensar el arco. Odiseo pide participar en la prueba, pero los pretendientes se lo deniegan. Tras la insistencia de Telémaco, le es permitido intentarlo. Con suma facilidad, Odiseo tensa el arco y consigue hacer pasar la flecha por los ojos de las hachas, ante el asombro de los presentes. A la señal de su padre, Telémaco se arma, preparándose para la lucha final.

    Canto XXII[editar]
    La venganza. Antínoo, jefe de los pretendientes, se encuentra bebiendo cuando Odiseo le atraviesa la garganta con una lanza y le da así muerte. Ante las quejas de los demás, Odiseo responde con amenazadoras palabras, y los pretendientes temen por sus vidas. Se inicia la feroz lucha, con los numerosos pretendientes por un lado y Odiseo, su hijo y sus dos fieles criados por otro. Melantio, infiel cabrero de Odiseo, consigue armas, pero gracias a la ayuda de Atenea, todos aquellos que traicionaron a Odiseo van muriendo uno por uno. Las esclavas son colgadas del cuello en el patio del palacio, mientras que Melantio es cortado en pedazos para que se lo coman los perros. Odiseo manda a Euriclea que haga fuego y limpie el patio con azufre. La esclava avisa a las mujeres que fueron fieles al héroe, que llegan y abrazan a su amo.

    Canto XXIII[editar]
    Penélope reconoce a Odiseo. Después de matar a los pretendientes que se hospedaban en su casa, Odiseo manda a los presentes que vistan sus mejores trajes y bailen, para que los vecinos no sospechen lo ocurrido. Con la ayuda de Euriclea, el héroe se presenta a Penélope. Como el aspecto de Odiseo es distinto al que conocía Penélope, que además está casi convencida de que él ha muerto, el héroe no es reconocido por su esposa. Entonces, Odiseo describe el lecho conyugal, y cómo lo hizo él mismo de un olivo. Penélope, convencida ya, abraza a su esposo, que le narra sus aventuras. Finalmente le cuenta que aún tendrá que hacer otro viaje antes de terminar su vida en una tranquila vejez.

    Canto XXIV[editar]
    El pacto. Las almas de los muertos viajan al Hades, donde cuentan lo ocurrido a Agamenón y Aquiles, compañeros del héroe en la expedición de los aqueos a Troya. Odiseo marcha a casa de su padre, Laertes, que se encuentra trabajando en la huerta. El hombre se encuentra envejecido y apenado por la larga ausencia de su hijo. Para ser reconocido, Odiseo le muestra la cicatriz y recuerda los árboles que en su infancia le regaló su padre.

    Mientras, los familiares de los pretendientes se juntan en asamblea, y piden venganza por la muerte de los suyos. Odiseo, su hijo y su padre, que se encuentran en la casa de éste, aceptan el reto, y da comienzo la lucha. Laertes dispara una lanza que mata al padre de Antínoo. Pero en ese momento cesa la lucha. Interviene la diosa Atenea, que anima a los itacenses a llegar a un pacto, para que juntos vivan en paz durante los años venideros.

    Traducciones al español[editar]
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    Portada de La Odisea de Homero, por Antonio de Gironella, 1851.
    Entre las traducciones al español cabe citar a Gonzalo Pérez (1550), Antonio de Gironella en verso (1851), Luis Segalá y Estalella (1910), Ángel María Garibay K. (1931), José Manuel Pabón y Suárez de Urbina (1982), José Luis Calvo Martínez (1988) y Carlos García Gual (2004). La única versión española que se conoce realizada por una mujer es la de la cubana Laura Mestre Hevia. El filólogo mexicano Pedro Tapia Zúñiga realizó la versión más reciente (2013), en verso.

    Impacto cultural de la Odisea[editar]
    [​IMG]
    Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en una publicación acreditada.
    Este aviso fue puesto el 9 de junio de 2013.
    Véase también: Categoría:La Odisea en el arte
    La repercusión de la Odisea en la cultura occidental se puede ver en las numerosas adaptaciones y versiones que su argumento ha tenido en prosa, verso, teatro, cine, televisión e historieta. Además, ha legado al idioma español los términos odisea y mentor (y términos similares en otros idiomas occidentales).

    Literatura
    • La novela Ulises, del irlandés James Joyce, rinde tributo al antiguo poema homérico con un ligero matiz irónico, ya que narra los hechos cotidianos que ocurren en un solo día en la vida de su protagonista.
    • La novela autobiográfica de José Vasconcelos Ulises Criollo, que se enfoca en la vida del filósofo durante los tiempos de la Revolución Mexicana y su participación en ella.
    • La novela Adán Buenosayres, de Leopoldo Marechal, es una reescritura del recorrido de Ulises, encarnado por un intelectual y poeta que desanda una Buenos Aires mítica plagada de simbologías y alusiones universales.
    Música
    Véase también: Categoría:La Odisea en la música
    Cine y televisión
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    Fotograma del corto de Méliès.
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    El actor yugoslavo Bekim Fehmiu (1936 - 2010) representó el papel principal en la adaptación televisiva italiana dirigida por Franco Rossi (1919 - 2000).
    • Odisea de Homero (L'Odissea, 1911): mediometraje dirigido por Giuseppe De Liguoro (Giuseppe De Liguoro di Presicce: 1869 - 1944), Francesco Bertolini y Adolfo Padovan (1869 - 1930).
    • Odissea: revista musical para televisión producida por la RAI y emitida el 18 de abril de 1964. Es una adaptación en verso con ripios parecidos a los de la astracanada. Se puede ver, entre otras cosas, a las Gemelas Kessler haciendo de sirenas y a los dioses del Olimpo como si fueran tertulianos o presentadores de un programa de televisión, además de barruntar de antemano los viajeros el tamaño del cíclope Polifemo por el peine en lugar de por el hacha. La revista es la última de las ocho parodias que constituyeron la serie Biblioteca di Studio Uno.
    • La Odisea o Las aventuras de Ulises (Odissea o Le avventure di Ulisse, 1968): miniserie de televisión producida por la RAI y Dino De Laurentiis, y dirigida por Franco Rossi. De ella se montó después un condensado para el cine. La obra da un tratamiento teatral a las secuencias en interiores.
    • Ulises 31: anime franco-japonés, adaptación libre de la Odisea que sitúa la historia en el siglo XXXI.
    Teatro
    Véase también[editar]
    Notas y referencias[editar]
    1. Hexámetro dactílico: verso de seis pies métricos, unos dáctilos y otros espondeos. Se llama «espondeo» al pie compuesto en la métrica clásica por dos sílabas largas (en la métrica moderna, por dos sílabas acentuadas).
    Bibliografía[editar]
    Enlaces externos[editar]
    • Higino: Fábulas (Fabulae),
      • 125: La Odisea (Odyssea).
      • 126: Reconocimiento de Ulises (Ulyssis cognitio).
    • Georg Autenrieth: Diccionario homérico para escuelas e institutos (A Homeric Dictionary for Schools and Colleges). Harper and Brothers. Nueva York. 1891.
    • Miguel Castillo Didier: "Odisea" de Kazantzakis. Itaca, punto de llegada y de partida.
    Categorías:
    En otros proyectos

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  5. es.wikipedia.org/wiki/Ilíada



    Ilíada


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    Ilíada
    de Homero [​IMG]
    [​IMG]
    Portada de la edición Rihel hacia 1572.
    Género Epopeya [​IMG]
    Subgénero Épica [​IMG]
    Tema(s) Guerra de Troya
    Idioma Griego homérico y griego antiguo [​IMG]
    Título original Ἰλιάς [​IMG]
    Texto en español Ilíada en Wikisource
    Ciclo troyano
    Cipria [​IMG]
    Ilíada
    Etiópida y Posthoméricas [​IMG]
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    La Ilíada (en griego antiguo Ἰλιάς: Iliás; en griego moderno Ιλιάδα: Iliáda) es una epopeya griega, atribuida tradicionalmente a Homero. Compuesta en hexámetros dactílicos, consta de 15 693 versos (divididos por los editores, ya en la antigüedad, en 24 cantos o rapsodias) y su trama radica en la cólera de Aquiles (μῆνις, mênis).1 Narra los acontecimientos ocurridos durante 51 días en el décimo y último año de la guerra de Troya. El título de la obra deriva del nombre griego de Troya, Ιlión.

    Tanto la Ilíada como la Odisea fueron consideradas por los griegos de la época clásica y por las generaciones posteriores como las composiciones más importantes en la literatura de la Antigua Grecia y fueron utilizadas como fundamentos de la pedagogía griega. Ambas forman parte de una serie más amplia de poemas épicos de diferentes autores y extensiones denominado ciclo troyano; sin embargo, de los otros poemas, únicamente han sobrevivido fragmentos.

    Índice
    Datación y autoría[editar]
    Artículo principal: Cuestión Homérica
    La fecha de su composición es controvertida: la opinión mayoritaria la sitúa en la segunda mitad del siglo VIII a. C., pero hay algunos estudiosos que pretenden situarla en el siglo VI a. C., mientras otros defienden que hay algunas partes del poema que deben ser muy anteriores, como el catálogo de naves del canto II.

    Por otro lado, la mayoría de la crítica opina que el canto X, denominado Dolonia, es una interpolación tardía, puesto que no parece tener conexión con el resto del poema ni hay en este canto referencias a sucesos narrados en el resto del poema. Algunos estudiosos, en cambio, defienden su autenticidad.

    Tanto la Ilíada como la Odisea se atribuyen generalmente a un mismo poeta, Homero, quien se estima que pudo vivir en el siglo VIII a. C., en Jonia (hoy región de Turquía). No obstante, se discute su autoría, e incluso la misma existencia de Homero, así como la posibilidad de que ambas obras hayan sido compuestas por una misma persona. Estas discusiones se remontan a la antigüedad grecolatina y han continuado durante la época moderna. El siglo XX no ha cerrado ese debate, pero la datación más común remite al siglo VIII a. C.

    Argumento[editar]
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    Primeros versos de la Ilíada
    Canta, oh musa, la cólera del pélida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves; cumplíase la voluntad de Zeus desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles.

    Este poema épico narra la cólera de Aquiles, hijo del rey Peleo y de la nereida Tetis, su causa, su larga duración, sus consecuencias y su posterior cambio de actitud. La ira del pélida Aquiles termina junto con el poema, cuando se reconcilia con Príamo, padre de su enemigo Héctor, momento en que se celebran los funerales de éste.

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    Tetis, tras la cólera de Aquiles, suplica a Zeus para que éste permita que los troyanos adquieran ventaja. Jean Auguste Dominique Ingres.
    Canto I: La peste y la cólera[editar]
    Después de nueve años de guerra entre aqueos y troyanos, una peste se desata sobre el campamento aqueo. El adivino Calcante, consultado sobre ello, vaticina que la peste no cesará hasta que Criseida, esclava de Agamenón, sea devuelta a su padre Crises. La cólera de Aquiles se origina por la afrenta que le inflige Agamenón, quien al ceder a Criseida, arrebata a Aquiles su parte del botín, la joven sacerdotisa Briseida. Al haberse producido todo esto Aquiles se retira de la batalla, y asegura que sólo volverá a ella cuando el fuego troyano alcance sus propias naves. Le pide a su madre Tetis, que convenza a Zeus para que ayude a los troyanos. Este acepta, ya que Tetis lo había ayudado cuando sus hermanos divinos se le rebelaron.

    Canto II: El sueño de Agamenón y la Beocia[editar]
    Zeus, inquieto por la promesa que le había hecho a Tetis, aconseja por medio de un sueño a Agamenón que arme a sus tropas para atacar Troya. Sin embargo, Agamenón, para probar a su ejército, propone a los aqueos regresar a sus hogares, pero la propuesta es rechazada. A continuación se enumera el catálogo de las naves del contingente aqueo y el de las fuerzas troyanas.

    Canto III: Los juramentos y Helena en la muralla[editar]
    El jefe de las tropas troyanas, Héctor, increpa a su hermano Paris por esconderse ante la presencia de Menelao. Ante ello, Paris decide desafiar a Menelao en combate singular. Helena, el rey Príamo y otros nobles troyanos observan la batalla desde la muralla, donde Helena presenta a algunos de los jefes aqueos (teichoscopía). La batalla se detiene para la celebración del duelo singular, con la promesa de que el vencedor se quedaría con Helena y sus tesoros. Menelao está a punto de matar a Paris pero éste es salvado por Afrodita, y es enviado junto a Helena.

    Canto IV: Violación de los juramentos y revista de las tropas[editar]
    Tras una pequeña asamblea de los dioses, éstos deciden que se reanuden las hostilidades, por lo que Atenea, disfrazada, incita a Pándaro para que rompa la tregua lanzando una flecha que hiere a Menelao y tras la arenga de Agamenón a sus tropas, se reanuda la lucha, en la que Ares y Apolo por una parte y Atenea, Hera y otras divinidades, ayudan respectivamente a los troyanos y a los aqueos.

    Canto V: Principalia de Diómedes[editar]
    Entre los aqueos destaca en la batalla Diomedes, asistido por Atenea, que está a punto de matar a Eneas, y llega a herir a Afrodita. Mientras, Ares y Héctor comandan a las tropas troyanas y también destaca Sarpedón, caudillo de los licios, que mata entre otros al rey de Rodas, Tlepólemo. Luego Diomedes, amparado nuevamente por Atenea, hiere a Ares.

    Canto VI: Coloquio de Héctor y Andrómaca[editar]
    Ante el empuje de los aqueos, Héleno, también hijo de Príamo y adivino, insta a Héctor a que regrese a Troya para encargar a las mujeres troyanas que realicen ofrendas en el templo de Atenea. Mientras en la batalla Diomedes y el licio Glauco reconocen sus lazos de hospitalidad y se intercambian las armas amistosamente. Héctor, tras realizar el encargo de su hermano Héleno, va en busca de Paris para increparle para que regrese a la batalla y se despide de su esposa Andrómaca.

    Canto VII: Combate singular de Héctor y Áyax[editar]
    Tras el debate entre Atenea y Apolo, interpretado por Héleno, Héctor desafía en duelo singular a cualquier aqueo destacado. Los principales jefes aqueos, arengados por Néstor, aceptan el desafío y tras echarlo a suertes, Áyax Telamonio es el elegido. El duelo singular tiene lugar pero la llegada de la noche pone fin a la lucha entre ambos y se intercambian regalos (don y contra-don). Héctor entrega una espada (con la que Áyax luego se suicidaría) y Áyax un cinturón púrpura. Néstor insta a los aqueos a construir una muralla y una fosa que defienda su campamento. Los troyanos en asamblea debaten si deben entregar a Helena y su tesoro (postura defendida por Anténor), o sólo su tesoro (postura defendida por Paris). Príamo ordena que se traslade a los aqueos la propuesta de Paris. La propuesta es rotundamente rechazada, pero se acuerda una tregua para incinerar los cadáveres.

    Canto VIII: Batalla interrumpida[editar]
    Zeus ordena al resto de los dioses que se abstengan de intervenir en la contienda. Los troyanos, animados por Zeus, avanzan en la batalla y hacen retroceder a los aqueos. Por parte de los aqueos Teucro causa graves daños en las filas troyanas con sus flechas. Atenea y Hera tratan de ayudar a los aqueos pero Iris les envía la orden de Zeus de que no intervengan. Al llegar la noche los troyanos acampan cerca del campamento aqueo.

    Canto IX: Embajada a Aquiles[editar]
    Fénix, Áyax Telamonio, Odiseo y dos heraldos son enviados como embajada, por consejo de Néstor, donde dan a Aquiles disculpas por parte de Agamenón (ofreciéndole regalos, la devolución de Briseida y a cualquiera de sus hijas como esposa) y le suplican que regrese a la lucha, pero éste se niega a pesar del consejo de Fénix.

    Canto X: Gesta de Dolón[editar]
    Diomedes y Odiseo, nuevamente por consejo de Néstor, realizan una misión de espionaje nocturna, en la que matan al troyano Dolón, que igualmente había sido enviado en misión de espionaje por Héctor. Luego, con la información conseguida a través de Dolón, asesinan a soldados tracios y a su rey Reso mientras duermen y se llevan sus caballos.

    Canto XI: Gesta de Agamenón[editar]
    Amanece, se reanuda la batalla y los aqueos empiezan llevando la iniciativa. Destaca entre ellos Agamenón, hasta que resulta herido por Coón y debe retirarse. Entonces toman la iniciativa los troyanos. Los aqueos contraatacan pero Diomedes, Eurípilo y el médico Macaón son heridos por flechas de Paris. Mientras el troyano Soco muere a manos de Odiseo, pero consigue herirle, Patroclo es enviado por Aquiles a la tienda de Néstor para enterarse de las noticias de la batalla.

    Canto XII: Combate en la muralla[editar]
    Los troyanos, siguiendo primero los consejos de Polidamante, atraviesan el foso previo al muro de los aqueos pero luego desoyen su consejo de no asaltar el muro. El licio Sarpedón abre una brecha en el muro que es atravesado por las tropas troyanas con Héctor a la cabeza, a pesar de la resistencia de Áyax y Teucro.

    Canto XIII: Batalla junto a las naves[editar]
    Poseidón se indigna al ver el favoritismo de Zeus hacia los troyanos y toma la forma de Calcas para animar a los aqueos. Se desata un combate en el que Poseidón ayuda a los aqueos y Zeus a los troyanos. Poseidón acude a la batalla para animar a los aqueos a resistir las cargas de los troyanos. Entre los aqueos se destaca Idomeneo, rey de Creta. Héleno y Deífobo deben retirarse tras ser heridos por Menelao y Meríones. Pero Héctor prosigue en su avance hasta que se le opone Áyax.

    Canto XIV: Engaño de Zeus[editar]
    Véase también: Engaño de Zeus
    Hera concibe un plan para engañar a Zeus y con ayuda del cinturón de Afrodita seduce a Zeus y con la de Hipnos lo hace dormir. Después encarga a Poseidón que intervenga en favor de los aqueos. Áyax Telamonio hiere de gravedad a Héctor, que es retirado del combate por sus compañeros y llevado cerca a la ciudad. A pesar de la resistencia de Polidamante y su hermano Acamante, los aqueos toman una breve iniciativa en la batalla.

    Canto XV: Nueva ofensiva desde las naves[editar]
    Zeus descubre el engaño del que ha sido objeto y ordena a Poseidón a través de Iris que deje de ayudar a los aqueos. Luego insta a Apolo a que infunda nuevas fuerzas a los troyanos. Ares tiene el propósito de ir a combatir al lado de los aqueos para vengar la muerte de su hijo Ascálafo pero Atenea le advierte que será objeto de la ira de Zeus. Héctor recobra las fuerzas y los troyanos llegan combatiendo hasta las naves de los aqueos. Incluso Áyax Telamonio tiene que retroceder.

    Canto XVI: Gesta de Patroclo[editar]
    Héctor logra prender fuego a una de las naves de los aqueos. Patroclo pide permiso a Aquiles para tomar sus armas y repeler el ataque y al mando de los Mirmidones, hace huir a los troyanos, que creen que en realidad se trata de Aquiles. Mata entre otros a Sarpedón, rey de Licia e hijo de Zeus. Pero Apolo acude en ayuda de los troyanos y golpea a Patroclo, que después es herido por Euforbo y rematado por Héctor.

    Canto XVII: Gesta de Menelao[editar]
    Menelao consigue matar a Euforbo y defiende el cuerpo sin vida de Patroclo, en torno al cual se entabla un duro combate. Los troyanos lo hacen retroceder y Héctor despoja a Patroclo de sus armas. Después acuden refuerzos aqueos al combate y consiguen llevar su cuerpo a las naves.

    Canto XVIII: Fabricación de armas[editar]
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    Tetis entrega a Aquiles la armadura fabricada por Hefesto. Hidria ática de figuras negras, ca. 575-550 a. C.
    Antíloco da a Aquiles la noticia de la muerte de Patroclo, a manos de Héctor y éste decide volver a la lucha para vengarse de su muerte. Cae la noche y los troyanos se reúnen. Polidamante es partidario de ir a Troya a refugiarse tras sus muros pero prevalece la opinión de Héctor de seguir peleando en campo abierto. La diosa tetis consigue que Hefesto fabrique armas nuevas para su hijo Aquiles.

    Canto XIX: Aquiles depone la ira[editar]
    Aquiles se reconcilia con Agamenón. Éste le devuelve a Briseida junto con varios regalos, además de hacer un juramento de que nunca estuvo con Briseida como es costumbre entre hombres y mujeres.

    Canto XX: Combate de los dioses[editar]
    Zeus da permiso al resto de los dioses para que intervengan en la batalla y ayuden a quien prefieran. Aquiles inicia un furioso ataque en el que lucha con Eneas, quien finalmente es salvado por Poseidón. Mata a Polidoro, hijo de Príamo y se le enfrenta Héctor, pero Atenea ayuda a Aquiles y Apolo aleja a Héctor del combate.

    Canto XXI: Batalla junto al río[editar]
    Aquiles mata, entre otros, a Licaón, hijo de Príamo y a Asteropeo, que consigue herirlo levemente. El dios del río Escamandro lo rodea con sus aguas y está a punto de ahogarlo, pero Hera acude a su hijo Hefesto para que aleje las aguas del río con las llamas. El resto de los dioses pelean entre ellos, unos a favor de los aqueos y otros al de los troyanos. El rey Príamo ordena abrir las puertas de Troya para que sus tropas se refugien tras sus muros. Apolo consigue, mediante un ardid, alejar momentáneamente a Aquiles de los muros de Troya.

    Canto XXII: Muerte de Héctor[editar]
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    Los troyanos llevan el cuerpo de Héctor a la ciudad. Sarcófago romano en el Louvre.
    Las fuerzas troyanas se refugian en la ciudad pero Héctor queda fuera, con ánimo de pelear contra Aquiles. Una vez los dos guerreros están frente a frente, Héctor huye y da varias vueltas alrededor de la ciudad. Pero luego aparece Atenea y se hace pasar por Deífobo engañando así a Héctor. Éste al creer que será una batalla de dos contra uno se enfrenta por fin cara a cara a Aquiles, quien lo mata, ata su cadáver a su carro de combate y subido en él vuelve a su campamento.

    Canto XXIII: Juegos en honor de Patroclo[editar]
    Artículo principal: Juegos fúnebres en honor de Patroclo
    Se celebran los Juegos funerarios en honor de Patroclo con las siguientes pruebas: carrera de carros, pugilato, lucha, carrera, combate, lanzamiento de peso, tiro con arco y lanzamiento de jabalina.

    Canto XXIV: Rescate de Héctor[editar]
    Príamo y un viejo heraldo se dirigen hacia el campamento aqueo: en el camino encuentran a Hermes (enviado por Zeus), que los ayuda a pasar inadvertidos hasta la tienda de Aquiles. Príamo ruega a Aquiles que le entregue el cadáver de Héctor y ofrece regalos, que Aquiles conmovido acepta. Luego Príamo pide a Aquiles un lecho para que lo acoja el sueño, y el hijo de Peleo ordena que se dispongan dos lechos; uno para Príamo y otro para su heraldo. Después de eso, Aquiles da, a petición del anciano Príamo, once días para los funerales de Héctor, de modo que el duodécimo día los troyanos volverían a pelear.

    Estilo[editar]
    Los análisis del estilo de la Ilíada suelen destacar principalmente dos elementos: el carácter específico de su habla ("Kunstsprache" o lenguaje poético), la cual sirve como base argumental para reconstruir la llamada "poesía de improvisación oral" que, viniendo de la época micénica, culminaría en la Ilíada y la Odisea; así como su modo de secuencia sintáctica y semántica, marcada por la yuxtaposición, la parataxis de elementos, y la autonomía de las partes. Los análisis narratológicos se enfrentan a su vez a la tarea de describir el carácter del narrador, que sería heterodiegético, distanciado y, como se ha dicho a menudo, objetivo, por muchas matizaciones que este adjetivo requeriría.

    Temas[editar]
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    Nostos[editar]
    Nostos, el regreso, ocurre siete veces en el poema (2.155, 2.251, 9.413, 9.434, 9.622, 10.509, 16.82). Temáticamente, el concepto de regreso es muy explorado en la literatura griega antigua, especialmente en la suerte que tuvieron los atreidas, Agamenón y Ulises. Así, el regreso es imposible sin haber saqueado Troya.

    Kleos[editar]
    Kleos (κλέος, "gloria, fama") es el concepto de gloria ganado en batalla heroica. 2 Para la mayoría de los invasores griegos de Troya, notablemente Odiseo, kleos se gana en un nostos victorioso (regreso a casa). Sin embargo, Aquiles debe elegir solo una de las dos recompensas, ya sea nostos o kleos . 3 En el Libro IX (IX.410–16), le dice de manera conmovedora a los enviados de Agamenón —Odiso, Phoenix, Ajax, suplicando su reincorporación a la batalla por tener que elegir entre dos destinos (διχθαδίας κήρας, 9.411). 4

    Al renunciar a sus nostos , ganará la mayor recompensa de kleos aphthiton (κλέος ἄφθιτον, "fama imperecedera"). 4 En el poema , afhthiton (ἄφθιτον, "imperecedero") ocurre otras cinco veces, 5 cada aparición denota un objeto: el cetro de Agamenón, la rueda de Hebe el carro, la casa de Poseidón, el trono de Zeus, la casa de Hefesto. El traductor Lattimore hace que kleos afhthiton sea siempre inmortal y como siempre imperecedero , lo que connota la mortalidad de Aquiles al subrayar su mayor recompensa al regresar a la batalla de Troya.

    Kleos es a menudo dado representación visible por los premios ganados en la batalla. Cuando Agamenón toma a Briseis de Aquiles, le quita una parte de los kleos que se había ganado.

    El escudo de Aquiles, elaborado por Hefesto y entregado por su madre Thetis, lleva una imagen de estrellas en el centro. Las estrellas evocan imágenes profundas del lugar de un solo hombre, sin importar cuán heroicas sean, en la perspectiva de todo el cosmos.

    Timê[editar]
    Parecido al kleos es timê (respeto u honor), el concepto que denota el respeto que un hombre acumula a lo largo de su vida. Los problemas griegos empiezan por el comportamiento poco honorable de Agamenón. El odio de Aquiles ante tal comportamiento lleva a la ruina de la causa militar aquea.

    Ira[editar]
    El poema empieza con la palabra μῆνιν (ira, cólera, furia), que es el tema principal de la Ilíada: la ira de Aquiles. Su ira personal y su vanidad herida impulsan la historia: los griegos pierden las batallas, Patroclo muere a manos de Hector y la caída de Troya. Enfadado por los actos de Agamenón, Aquiles pide a su madre Tetis que persuada a Zeus para que ayude a los troyanos. Mientras, Hector lidera a los troyanos atacando a los griegos. Después de la muerte de Patroclo, vuelve Aquiles a la batalla.

    Destino[editar]
    Destino (también llamado fátum, hado o sino) impulsa la mayoría de los eventos de la Ilíada . Una vez establecidos, los dioses y los hombres lo soportan, ni son capaces ni están dispuestos a cuestionarlo. Se desconoce cómo se establece el destino, pero se lo dice el Fates y el Zeus mediante el envío de presagios a los videntes como Calchas. Los hombres y sus dioses hablan continuamente de aceptación heroica y evasión cobarde de su destino programado. 6 El destino no determina todas las acciones, incidentes y sucesos, pero sí determina el resultado de la vida; antes de matarlo, Héctor llama tonto a Patroclus para evitar cobardes su destino, intentando su derrota; | fecha = noviembre de 2016}} réplicas de Patroclo: 7

    No, el destino mortal, con el hijo de Leto, me ha matado,
    y de los hombres era Euphorbos; eres solo mi tercer asesino.
    Y guarda en tu corazón esta otra cosa que te digo.
    Tú mismo no eres alguien que vivirá mucho tiempo, pero ahora ya
    La muerte y el destino poderoso están a tu lado,
    para bajar bajo las manos del gran hijo de Aiakos, Achilleus. 8

    Aquí, Patroclo alude a la muerte predestinada por la mano de Héctor, y la muerte predestinada de Héctor a la mano de Aquiles. Cada uno acepta el resultado de su vida, sin embargo, nadie sabe si los dioses pueden alterar el destino. La primera instancia de esta duda ocurre en el libro XVI. Al ver a Patroclo a punto de matar [a Sarpedon], su hijo mortal, Zeus dice:

    Ah, yo, que está destinado que el más querido de los hombres, Sarpedón,
    Debe bajar bajo las manos del hijo de Menoitios, Patroclo. 9

    Sobre su dilema, Hera le pregunta a Zeus:

    Majestad, hijo de Kronos, ¿qué tipo de cosas ha hablado?
    ¿Deseas traer de vuelta a un hombre que es mortal, uno desde hace mucho tiempo?
    condenado por su destino, por una muerte que suena mal y lo libera?
    Hazlo entonces; pero no todos los demás dioses lo aprobaremos. 10

    Al decidir entre perder un hijo o un destino permanente, Zeus, el Rey de los Dioses, lo permite. Este motivo se repite cuando considera a Hector, a quien ama y respeta. Esta vez, es Atenea quien lo desafía:

    Padre del rayo brillante, oscuro empañado, ¿qué es esto que dijiste?
    ¿Deseas traer de vuelta a un hombre que es mortal, uno desde hace mucho tiempo?
    condenado por su destino, por una muerte que suena mal y lo libera?
    Hazlo entonces; pero no todos los demás dioses lo aprobaremos. 11

    Nuevamente, Zeus parece ser capaz de alterar el destino, pero no lo hace, decidiendo en cambio cumplir con los resultados establecidos; sin embargo, al contrario, el destino ahorra a Eneas, después de que Apolo convence al troyano superpuesto a luchar contra Aquiles. Poseidón habla cautelosamente:

    Pero ven, déjanos alejarlo de la muerte, por temor
    el hijo de Kronos puede enojarse si ahora Achilleus
    mata a este hombre Está destinado a que él sea el sobreviviente,
    que la generación de Dardanos no morirá & nbsp; ... 12

    Con la ayuda divina, Eneas escapa de la ira de Aquiles y sobrevive a la guerra de Troya. Ya sea que los dioses puedan o no alterar el destino, lo soportan, a pesar de que contradice sus lealtades humanas; Así, el misterioso origen del destino es un poder más allá de los dioses. El destino implica la división tripartita y primitiva del mundo que Zeus, Poseidón y Hades efectuaron al deponer a su padre, Cronos, por su dominio. Zeus tomó el Aire y el Cielo, Poseidón las aguas y Hades elInframundo, la tierra de los muertos, pero comparten el dominio de la Tierra. A pesar de los poderes terrenales de los dioses olímpicos, solo los Tres Destinos establecen el destino del Hombre.

    Menis[editar]
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    The Wrath of Achilles (1819), de Michel Drolling.
    La palabra inicial del poema, μῆνιν ( mēnin , acusativo de μῆνις, mēnis , "ira, rabia, furia" ), establece el tema principal de laIlíada : la "Ira de Aquiles". 13 Su ira personal y la vanidad del soldado herido impulsan la historia: los griegos se tambalean en la batalla, los asesinatos de Patroclo y Héctor y la caída de Troya. En el Libro I, la Ira de Aquiles surge por primera vez en la reunión convocada por Aquiles, entre los reyes griegos y el vidente Calchas. El rey Agamenón deshonra a Chryses, el sacerdote troyano de Apolo, al rechazar con una amenaza la restitución de su hija, Chryseis, a pesar del sacrificio ofrecido de "regalos sin contar". 14 El sacerdote insultado reza la ayuda de su dios, y una lluvia de nueve días de flechas de plaga divina cae sobre los griegos. Además, en esa reunión, Aquiles acusa a Agamenón de ser "el más codicioso para la ganancia de todos los hombres". 15 A eso, Agamenón responde:

    Pero aquí está mi amenaza para ti.

    Incluso cuando Phoibos Apollo está quitando mis Chryseis. La devolveré en mi propia nave, con la mía seguidores pero tomaré el Briseis de mejillas claras, su premio, yo mismo voy a su refugio, para que pueda aprender bien cuánto más grande soy que tú, y otro hombre puede retroceder

    de compararse con mí y contender contra mí. 16

    Después de eso, solo Atenea mantiene la ira de Aquiles. Él jura nunca más obedecer las órdenes de Agamenón. Furioso, Aquiles le grita a su madre, Thetis, que convence a la intervención divina de Zeus, que favorece a los troyanos, hasta que se restablezcan los derechos de Aquiles. Mientras tanto, Héctor lleva a los troyanos a casi empujar a los griegos de vuelta al mar (Libro XII). Más tarde, Agamenón contempla la derrota y el retiro a Grecia (Libro XIV). Nuevamente, la Ira de Aquiles cambia el rumbo de la guerra en busca de venganza cuando Héctor mata a Patroclo. Agraviado, Aquiles se rasga el pelo y ensucia el rostro. Thetis consuela a su hijo de luto, quien le dice:

    Así que fue aquí donde el señor de los hombres, Agamenón, me enojó.

    Aun así, dejaremos que todo esto sea cosa del pasado y para todos nuestros el dolor venció por la fuerza la ira profundamente dentro de nosotros. Ahora iré, para adelantar al asesino de una vida querida, Hektor; entonces aceptaré mi propia muerte, en lo que sea

    el tiempo que Zeus desea provocar, y los otros inmortales. 17

    Aceptando la posibilidad de la muerte como un precio justo por vengar a Patroclo, regresa a la batalla, condenando a Héctor y Troya, persiguiéndolo tres veces por las paredes del troyano, antes de matarlo, y luego arrastrar el cadáver detrás de su carro, de regreso al campamento.

    Transmisión textual[editar]
    Se conservan papiros con copias de la Ilíada del siglo II a. C., aunque se tiene constancia de la existencia de uno anterior al año 520 a. C., que se utilizaba en Atenaspara recitarlo en las fiestas en honor de Atenea (las llamadas Panateneas).

    Ya en la antigüedad clásica se consideraba este poema como historia real y a sus personajes como modelo de comportamiento y heroísmo por imitar. Era práctica habitual su estudio y la memorización de extensos episodios.

    Posteriormente su transmisión se generalizó, sobre todo en Europa (a partir del siglo XIII) y en Bizancio (siglos IX al XV).

    Traducciones[editar]
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    Portada de la primera traducción impresa al español, por Ignacio García Malo, tomo I, 1788.
    Tradujeron la Iliada en verso castellano Juan de Lebrija Cano, el maestro Francisco Sánchez de las Brozas, Cristóbal de Mesa, el padre Manuel Aponte, Miguel José Moreno, Francisco Estrada y Campos y un anónimo. Existe en el Museo Británico una traducción en prosa castellana de los cinco primeros cantos de la Iliada, pero no es directa, sino desde la versión latina de Pedro Cándido Decinibre. Todas estas traducciones son manuscritas y muchas de ellas perdidas o de localización ignorada, como la de Manuel Aponte. En español la Odisea tuvo mejor suerte en la imprenta que la Iliada, ya que la primera traducción (impresa) de la Ilíada en castellano data de fecha tan tardía como 1788 y fue realizada por el escritor y dramaturgo neoclásico Ignacio García Malo (Madrid: Imprenta de Pantaleón Aznar, 1788); la segunda fue en endecasílabos por el preceptista José Gómez Hermosilla(Madrid: Imprenta Real, 1831). Entre las del siglo XX, si se deja aparte la incompleta y libérrima de Alfonso Reyes Ochoa, pueden destacarse la fiel y rigurosa de Luis Segalá (Barcelona, 1908; revisada en Obras completas en Barcelona: Montaner y Simón, 1927), muy reimpresa;18 la de Alejandro Bon, en prosa (Barcelona: Ediciones Populares Iberia, 1932); la José María Aguado(Madrid, 1935), que imita la épica medieval castellana en verso octosílabo y rima asonante (romance); las más recientes de Daniel Ruiz Bueno (Madrid, Hernando, 1956) en prosa rítmica; Fernando Gutiérrez, en hexámetros castellanos (Barcelona, José Janés, 1953); Francisco Sanz Franco (Barcelona: Ediciones Avesta, 1971); Antonio López Eire (1989); la versión rítmica de Rubén Bonifaz Nuño19 (México: UNAM, 1996); y la de Emilio Crespo (Madrid: Biblioteca básica Gredos, 2000). Mención aparte merece la versión rítmica de Agustín García Calvo (Zamora: Lucina, 1ª ed. 1995 2ª corregida 2003), en hexámetros asonantados y con un castellano que pretende alejarse de la lengua literaria para recrear el estilo original.20 En el siglo XXI se ha hecho la de Óscar Martínez García (Madrid: Alianza Editorial, 2010).21

    Impacto cultural de la Ilíada[editar]
    La repercusión de la Ilíada en la cultura occidental es enorme y se ha reflejado a través de adaptaciones y versiones en prosa, verso, teatro, cine, televisión e historieta.

    Cine y televisión[editar]
    • Helena de Troya (Helen of Troy). Estados Unidos-Italia, 1955. Director: Robert Wise. Intérpretes: Jacques Sernas, Rossana Podestá, Niall McGinnis, Robert Douglas, Stanley Baker, Torin Tatcher. Recoge el episodio de Briseida, la despedida de Héctor y Andrómaca y la muerte de éste.
    • La ira de Aquiles (L'ira di Achille / Fury of Achilles). Italia, 1962. Director: Mario Girolami. Intérpretes: Gordon Mitchell, Jacques Bergerac, Cristina Gajoni, Gloria Milland, Piero Lulli, Roberto Risso.
    • Troya (Troy). Estados Unidos, 2004. Director: Wolfgang Petersen. Intérpretes: Brad Pitt, Eric Bana, Orlando Bloom, Diane Kruger, Brian Cox, Peter O´Toole.
    Véase también[editar]
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    Aquiles y Príamo de Jules Bastien-Lepage
    Referencias[editar]
    1. Hexámetro dactílico: verso de seis pies métricos, unos dáctilos y otros espondeos. Se llama «espondeo» al pie compuesto en la métrica clásica por dos sílabas largas (en la métrica moderna, por dos sílabas acentuadas).
    2. [https: //web.archive.org/web/20100421140227/http: //athome.harvard.edu/programs/nagy/threads/concept_of_hero.html «El concepto del héroe en la civilización griega»]. Athome.harvard.edu. Archivado desde [http: //athome.harvard.edu/programs/nagy/threads/concept_of_hero.html el original] el 2010-04 -21. Consultado el 2010 -04-18.
    3. [http: //www.uh.edu/~cldue/texts/ introductiontohomer.html «Los héroes y la Ilíada homérica»]. Uh.edu. Consultado el 18 de abril de 2010.
    4. Saltar a:a b Volk, Katharina. "ΑΦΘΙΤΟΝ ΑΦΘΙΤΟΝ Revisited". Filología clásica , vol. 97, No. 1 (enero de 2002), pp. & Nbsp; 61–68.
    5. II.46, V.724, XIII.22, XIV.238, XVIII.370
    6. El destino tal como se presenta en "La Ilíada" de Homero, Everything2
    7. Guía de estudio Iliad, Brooklyn College Uso incorrecto de la plantilla enlace roto (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión).
    8. Homer. La Ilíada . Richmond Lattimore, traductor. Chicago: University of Chicago Press (1951). 16.849–54.
    9. Homero. La Ilíada . Richmond Lattimore, traductor. Chicago: University of Chicago Press (1951). 16.433–34.
    10. Homero. La Ilíada . Richmond Lattimore, traductor. Chicago: University of Chicago Press (1951). 16.440–43.
    11. Homero. La Ilíada . Richmond Lattimore, traductor. Chicago: University of Chicago Press (1951). 22.178–81.
    12. Homero. La Ilíada . Richmond Lattimore, traductor. Chicago: University of Chicago Press (1951). 20.300–04.
    13. Rouse, WHD La Ilíada (1938) p. 11
    14. Homero. La Ilíada , Richmond Lattimore, traductor. Chicago: University of Chicago Press (1951). 1.13.
    15. Homero. La Ilíada , Richmond Lattimore, traductor. Chicago: University of Chicago Press (1951). 1.122.
    16. Homer. La Ilíada . Richmond Lattimore, traductor. Chicago: University of Chicago Press (1951). 16.849–54.
    17. Homero. La Ilíada . Richmond Lattimore, traductor. Chicago: University of Chicago Press (1951). 16.433–34.
    18. Es accesible en Biblioteca de Traductores, y en el Proyecto Gutenberg.
    19. [1]
    20. [2]
    21. [3]
    Bibliografía[editar]
    Bibliografía analítica
    • Latacz, J. (1997). Homer. Der erste Dichter des Abendlands. Düsseldorf-Zürich.
    • Munro, D. V., Allen, T. W. (1920). Homeri Opera, recognoverunt brevique adnotatione critica instruxerunt. Oxford classical Texts.
    • Schadewaldt, W. (1975). Der Aufbau der Ilias. Frankfurt a. Main.
    Enlaces externos[editar]
    Categorías:
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  6. /es.wikipedia.org/wiki/Homero

    Homero


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    Para otros usos de este término, véase Homero (desambiguación).
    Homero
    [​IMG]
    Busto de Homero. Mármol, copia romana de un original helenístico del siglo II a.C., Museos Capitolinos, Roma.
    Información personal
    Nombre de nacimiento
    Ὅμηρος Hómēros
    Nombre en griego antiguo Ὅμηρος [​IMG]
    Nacimiento c. siglo VIII a. C.
    Smyrna, Turquía [​IMG]
    Fallecimiento c. siglo VIII a. C.
    Ios, Grecia [​IMG]
    Lengua materna Griego antiguo [​IMG]
    Información profesional
    Ocupación
    Aedo
    Lengua de producción literaria Griego antiguo
    Género Epopeya
    Obras notables La Ilíada y la Odisea
    [editar datos en Wikidata]
    Homero (en griego antiguo Ὅμηρος Hómēros; c. siglo VIII a. C.) es el nombre dado al aedo griego antiguo a quien tradicionalmente se le atribuye la autoría de las principales poesías épicas griegas —la Ilíada y la Odisea—. Desde el período helenístico se ha cuestionado si el autor de ambas obras épicas fue la misma persona; sin embargo, antes no solo no existían estas dudas sino que la Ilíada y la Odisea eran considerados relatos históricos reales.

    Es el pilar sobre el que se apoya la épica grecolatina y, por ende, la literatura occidental.

    Índice
    Etimología[editar]
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    Homero y su lazarillo, por William-Adolphe Bouguereau (1874).
    El nombre de Hómēros es una variante jónica del eólico Homaros. Su significado es rehén, prenda o garantía. Hay una teoría que sostiene que su nombre proviene de una sociedad de poetas llamados los Homēridai, que literalmente significa ‘hijos de rehenes’, es decir, descendientes de prisioneros de guerra. Dado que estos hombres no eran enviados a la guerra al dudarse de su lealtad en el campo de batalla, no morían en él. Por tanto, se les confiaba el trabajo de recordar la poesía épica local, para recordar los sucesos pasados, en los tiempos anteriores a la llegada de la literatura escrita.

    También se ha sugerido que lo que podría contener el nombre Hómeros es un juego de palabras derivado de la expresión ho me horón, que significa el que no ve.

    Biografía[editar]
    En la figura de Homero confluyen realidad y leyenda. La tradición sostenía que Homero era ciego y varios lugares reclamaban ser su lugar de nacimiento: Quíos, Esmirna, Colofón, Atenas, Argos, Rodas, Salamina, Pilos, Cumas e Ítaca.

    Datos biográficos recogidos por la tradición[editar]
    El Himno homérico a Apolo delio menciona «que es un ciego que reside en Quíos, la rocosa».1El poeta lírico Simónides de Amorgos atribuye al «hombre de Quíos» el siguiente verso de la Ilíada, «¿Por qué me preguntas mi linaje? Como el linaje de las hojas soy», convertido en proverbio en la época clásica.2 Luciano de Samósata dice que fue un babilonio enviado a Grecia como rehén, (griego antiguo ὅμηρος, homêros), y de ahí su nombre.3

    Pausanias transmite una tradición de los chipriotas, quienes también reclamaban para sí a Homero:

    Dicen que Temisto, una mujer del lugar, era su madre, y que Euclo profetizó el nacimiento de Homero en estos versos:

    Y entonces en la costera Chipre existirá un gran cantor,
    al que dará a luz Temisto en el campo,4 divina entre las mujeres,
    un cantor muy ilustre lejos de la muy rica Salamina.5
    Dejando Chipre mojado y llevado por las olas,
    Cantando él solo el primero las glorias de la espaciosa Hélade
    Será inmortal por siempre y no conocerá la vejez
    Pausanias, Descripción de Grecia x.24.3.
    Sin embargo, también se conserva el siguiente epigrama, atribuido al poeta helenístico Alceo de Mesene, en el que Homero protesta sobre su origen salaminio, y niega que se erigiera una estatua suya en esta ciudad y que su padre fuera un tal Demágoras:

    Ni aunque el martillo surgir como Homero de oro me hiciera entre rayos flameantes de Zeus, soy ni seré salaminio ni el hijo de Meles lo será de Demágoras; ¡tal la Hélade lo vea! Con otro poeta probad; y mis versos vosotros a los Helenos, Musas y Quíos, cantadlos.6

    Acerca del lugar donde murió, existe una tradición atestiguada al menos desde el siglo V a. C. de que se produjo en la isla de Íos.

    Pausanias recoge esta tradición y habla sobre una estatua de Homero que vio y un oráculo que leyó, en el Templo de Apolo en Delfos:

    Puedes ver también [en el pronaos del Templo de Apolo de Delfos] una estatua de bronce de Homero sobre una estela y en ella leerás el oráculo que dicen que tuvo Homero:

    Dichoso e infortunado, pues naciste para cambiar cosas,
    Buscas una patria. Tienes una tierra natal, pero no una patria.
    La isla de Íos es la patria de tu madre, que cuando mueras te recibirá. Pero vigila el enigma :de los jóvenes muchachos.
    Pausanias, op. cit.. x. 24.
    Además señala que:

    Los de Íos enseñan también un sepulcro de Homero en la isla y en otro lugar uno de Clímene, y dicen que Clímene era la madre de Homero.7

    Y por último, el geógrafo lidio revela que no le agrada escribir sobre la época en que vivieron Homero y Hesíodo:

    Sobre la época de Hesíodo y de Homero he indagado cuidadosamente y no me es agradable escribir sobre ello, porque conozco el afán de censura de otros, sobre todo de los que en mi tiempo se ocupan sobre la composición de poemas épicos.

    Pausanias, op. cit. ix.30.3.
    Aunque ya en la época de la Grecia Clásica no se conocía nada concreto y seguro acerca de Homero, a partir del periodo helenístico empezaron a surgir una serie de biografías acerca de él que recogían tradiciones muy diversas y a menudo datos de contenido fabuloso. En estos relatos se mencionaba que antes de llamarse Homero se había llamado Meles, Melesígenes, Altes o Meón, así como datos muy diversos y con numerosas variantes acerca de su ascendencia.

    Existe una tradición en la que se dice que la Pitia dio una respuesta al emperador Adriano acerca de la procedencia de Homero y su ascendencia:

    Me preguntas por la ascendencia y la tierra patria de una inmortal sirena. Por su residencia es itacense; Telémaco es su padre y la nestórea Epicasta su madre, la que le alumbró con mucho al varón más sabio de los mortales.8

    Investigación moderna[editar]
    Se considera que la mayor parte de las biografías de Homero que circularon en la antigüedad no contienen ningún dato seguro sobre el poeta. Sin embargo, suele admitirse que su lugar de procedencia debió ser la zona colonial jónica de Asia Menor, basándose en los rasgos lingüísticos de sus obras y en la fuerte tradición que lo hacía proceder de la zona.9 El investigador Joachim Latacz sostiene que Homero pertenecía o estaba en permanente contacto con el entorno de la nobleza.10 También persiste el debate sobre si Homero fue una persona real o bien el nombre dado a uno o más poetas orales que cantaban obras épicas tradicionales.

    Obras que le fueron atribuidas[editar]
    Además de la Ilíada y la Odisea, a Homero se le atribuyeron otros poemas, como la épica menor cómica Batracomiomaquia (‘La guerra de las ranas y los ratones’), el corpus de los himnos homéricos, y varias otras obras perdidas o fragmentarias tales como Margites. Algunos autores antiguos le atribuían el Ciclo épico completo, que incluía más poemas sobre la Guerra de Troya así como epopeyas que narraban la vida de Edipo y guerras entre argivos y tebanos.

    Los historiadores modernos, sin embargo, suelen estar de acuerdo en que la Batracomiomaquia, el Margites, los himnos homéricos y los poemas cíclicos son posteriores a la Ilíada y la Odisea.

    Datación[editar]
    Testimonios antiguos[editar]
    La mayor parte de la tradición expresaba que Homero había sido el primer poeta de la Antigua Grecia. Heródoto, que cita varios pasajes de la Ilíada y la Odisea, dice que Homero vivió cuatrocientos años antes que él,11 por lo que se situaría en torno al siglo IX a. C. Por otra parte, Helánico de Lesbos dijo que Homero había sido contemporáneo de la guerra de Troya y Eratóstenes sostenía que debió vivir un siglo después. Otros autores antiguos consideraban que Homero era contemporáneo de Licurgo o de Arquíloco.

    También en la antigüedad se discutía acerca de la relación cronológica entre Homero y Hesíodo. Jenófanes, Filócoro y Eratóstenes pertenecían al grupo de los autores que situaban a Homero con anterioridad a Hesíodo. El Certamen, una obra muy tardía, suponía que eran contemporáneos entre sí. En cambio, la Crónica de Paros12 y Filóstrato decían que Hesíodo había sido anterior.

    Con anterioridad a Heródoto, hubo otros autores que citaron a Homero: Heráclito, Teágenes de Regio, Píndaro, Simónides y Jenófanes. Además, Heródoto recoge la noticia de que el tirano Clístenes había prohibido a los rápsodos competir en Sición a causa de los poemas homéricos, pues estos celebraban continuamente a Argosy a los argivos. Sin embargo, esta última alusión es posible que se refiriera al ciclo tebano y no a la Ilíada ni a la Odisea.

    Redacción de los poemas homéricos en el siglo VIII a. C.[editar]
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    Arriba, el fragmento de la inscripción en la llamada copa de Néstor. Abajo, posible reconstrucción de su contenido completo.
    La mayoría de los historiadores sitúa la figura de Homero en el siglo VIII a. C., aunque existe controversia acerca de la fecha en la que sus poemas se pusieron por escrito. El hallazgo de una inscripción relacionada con un pasaje de la Ilíada en una vasija de Isquia conocida como la copa de Néstor, datada hacia el año 720 a. C., ha sido interpretada por algunos investigadores como Joachim Latacz como un claro indicio de que en aquella época la obra de Homero ya había sido consignada por escrito. Sin embargo otros autores como Alfred Heubeck y Carlo Odo Pavese niegan que de la mencionada inscripción puedan extraerse tales conclusiones. Algunos fragmentos de cerámica del siglo VII a. C. que representan un Cíclope cegado por Odiseo suelen interpretarse como influidos directamente por la Odisea. Existen otras obras de poesía arcaica que han sido interpretadas como influidas por Homero, como un poema de Alceo de Mitilene que alude a la cólera de Aquiles y un poema de Estesícoro en el que Helena se dirige a Telémaco para anunciarle que Atenea ha dispuesto su regreso.

    Redacción de los poemas homéricos en el siglo VII a. C.[editar]
    Algunos investigadores defienden que los poemas homéricos fueron puestos por escrito en el siglo VII a. C. Mencionan que de la referencia que hay en la Ilíada a la ciudad de Tebas de Egipto se deduce que ésta fue escrita tras la conquista de esta ciudad por el rey asirioAssurbanipal. Además algunos pasajes parecen referirse a tácticas hoplitas que se cree que tuvieron su origen en este siglo. También se cita la referencia a la ciudad de Ismaro de la Odisea como indicio, pues ésta estaba de actualidad en el siglo VII a. C. No creen que la redacción de los poemas fueran tampoco posterior porque consideran que hay suficientes referencias iconográficas y literarias para sostener que antes del siglo VI a. C. ya se conocían los poemas homéricos por escrito.13

    Redacción de los poemas homéricos en el siglo VI a. C.[editar]
    Hay una corriente de investigadores que sostiene, en cambio, la hipótesis de que los poemas homéricos sólo se pusieron por escrito a partir del siglo VI a. C. Creen que las coincidencias de temas entre los poemas homéricos y otros fragmentos literarios o iconográficos anteriores sólo indican que ambos bebieron de las mismas fuentes orales.

    Además, existen algunos testimonios antiguos, como un pasaje de Flavio Josefo, que defendían que Homero no había dejado nada escrito.14 Ya a fines del siglo XVIII algunos historiadores como Friedrich August Wolf consideraban que la primera redacción escrita de los poemas homéricos había sido en la época de Pisístrato, tirano de Atenas. Esta idea fue también defendida en el siglo XX por otros investigadores como Reinhold Merkelbach, que también han situado la primera redacción escrita de los poemas homéricos en el siglo VI a. C. Esta postura es criticada por los defensores de la redacción escrita de los poemas en el siglo VIII puesto que creen que supone confundir la composición escrita de los poemas con la manipulación que sufrieron al ser puestos por escrito en la época de Pisístrato. En contra de las tesis de Wolf ya se manifestó Ulrich von Wilamowitz, en un estudio realizado en 1884, que consideraba que lo que había ocurrido era que la versión realizada en Atenas de los poemas homéricos se había impuesto a las demás.

    La cuestión homérica[editar]
    Artículo principal: Cuestión homérica
    Se denomina cuestión homérica a una serie de incógnitas planteadas en torno a los poemas homéricos. Entre los interrogantes más debatidos se encuentran quién o quiénes fueron sus autores y de qué modo fueron elaborados.

    Los investigadores están generalmente de acuerdo en que la Ilíada y la Odisea sufrieron un proceso de estandarización y refinamiento a partir de material más antiguo en el siglo VIII a. C. Un papel importante en esta estandarización parece que correspondió al tirano ateniense Hiparco, quien reformó la recitación de la poesía homérica en la festividad Panatenea. Muchos clasicistas sostienen que esta reforma implicó la confección de una versión canónica escrita.

    Controversia en torno a la unidad de los poemas[editar]
    En la Antigüedad, durante el periodo helenístico, los filólogos alejandrinos Jenón y Helánico llegaron a la conclusión, a partir de las diferencias y contradicciones de todo tipo que hallaron entre la Ilíada y la Odisea, que sólo la primera de estas epopeyas fue compuesta por Homero, por lo que fueron llamados «corizontes» o «separadores». Su opinión fue rechazada por otros filólogos alejandrinos como Aristarco de Samotracia, Zenódoto de Éfeso y Aristófanes de Bizancio.15

    En época moderna, la filología homérica ha mantenido diferentes puntos de vista que se han agrupado en distintas tendencias o escuelas: la escuela analítica ha tratado de demostrar la falta de unidad existente en los poemas homéricos. Fue iniciada por el abad François Hédelin d'Aubignac en su obra póstuma Conjeturas académicas, publicada en 1715 y sobre todo a partir de la obra Prolegomena ad Homerum de Friedrich August Wolf en 1795. Los analistas defienden la intervención de varias manos distintas en la elaboración de cada uno de los poemas homéricos, que además serían producto de la recopilación de pequeñas composiciones populares preexistentes.

    Posteriormente, una escuela denominada neoanalítica ha interpretado los poemas homéricos como resultado de la obra de un poeta a la vez recopilador y creador.16

    Frente a ellos se halla un punto de vista unitario que sostiene que cada uno de los poemas homéricos tiene una concepción global y una inspiración creativa que impide que puedan ser resultado de una compilación de poemas menores.17

    Por otro lado, el investigador clásico Richmond Lattimore escribió un ensayo titulado Homero: ¿Quién era ella? (Homer: Who Was She?). Samuel Butler era más específico, teorizando que una joven mujer siciliana habría sido la autora de la Odisea —pero no de la Ilíada—, una idea sobre la que especuló Robert Graves en su novela La hija de Homero.

    No obstante, prevalece la postura que defiende que un único poeta fue el autor tanto de la Ilíada como de la Odisea.[cita requerida]

    Modo en que fueron elaborados los poemas[editar]
    Es objeto de debate el modo en el que los poemas homéricos fueron elaborados y cuándo podrían haber tomado una forma escrita fija.

    La mayoría de los clasicistas están de acuerdo en que independientemente de que hubiera un Homero individual o no, los poemas homéricos son el producto de una tradición oral transmitida a través de varias generaciones, que era la herencia colectiva de muchos cantantes-poetas, aoidoi. Un análisis de la estructura y el vocabulario de ambas obras muestra que los poemas contienen frases repetidas regularmente, incluyendo la repetición de versos completos. Milman Parry y Albert Lord señalaron que una tradición oral tan elaborada, ajena a las culturas literarias actuales, es típica de la poesía épica en una cultura exclusivamente oral. Parry afirmó que los trozos de lenguaje repetitivo fueron heredados por el cantante-poeta de sus predecesores y eran útiles para el poeta al componer. Parry llamó «fórmulas» a estos trozos de lenguaje repetitivo.

    Sin embargo existe una serie de investigadores (Wolfgang Schadewaldt, Vicenzo di Benedetto, Keith Stanley, Wolfgang Kullmann) que defiende que los poemas homéricos fueron originalmente redactados por escrito. Como argumentos a favor de esta postura señalan la complejidad de la estructura de estos poemas, los reenvíos internos a pasajes que se encuentran situados a considerable distancia o la creatividad en el uso de las fórmulas.18

    La solución propuesta por algunos autores como Albert Lord y posteriormente por Minna Skafte Jensen es la «hipótesis de la transcripción», en la que un «Homero» iletrado dicta su poema a un escriba en el siglo VI a. C. o antes.19 Homeristas más radicales, como Gregory Nagy, objetan que un texto canónico de los poemas homéricos como «escritura» no existió hasta el período helenístico.

    Geografía homérica[editar]
    Homero concebía un mundo que estaba completamente rodeado por Océano, el cual era considerado padre de todos los ríos, mares, fuentes y pozos.20

    El estudio de las menciones geográficas en la Ilíada desvela que el autor conocía detalles muy precisos de la actual costa turca y, en particular, Samotracia y el río Caístro, cerca de Éfeso. En cambio las referencias a la península griega, con excepción de la pormenorizada enumeración de lugares del Catálogo de naves, son escasas y ambiguas. Todo esto indicaría que, de haber sido Homero una persona concreta, se trataría de un autor griego natural de la zona occidental de Asia Menoro de alguna de las islas próximas a ella.

    El mencionado Catálogo de naves, que es la enumeración de los ejércitos de la coalición aquea, recoge un total de 178 nombres de lugar agrupados en 29 contingentes distintos. Se trata de un catálogo en el que muchos de los lugares geográficos mencionados ya no podían ser reconocidos por los geógrafos griegos posteriores a Homero, pero en el que no se ha podido demostrar ninguna localización errónea.21

    En la Odisea, Homero menciona una serie de lugares en la parte que trata de las aventuras marinas de Odiseo de los que la mayoría de los historiadores sostiene que se trata de lugares puramente fabulosos, a pesar de que la tradición posterior trató de encontrar una localización precisa de ellos. En la Biblioteca mitológica de Apolodoro se señala que:

    Odiseo, según dicen algunos, vagó errante por Libia, según otros por Sicilia y, según el resto, por el Océano o por el mar Tirreno.

    Otro aspecto controvertido de la geografía homérica ha sido la localización de la isla de Ítaca, patria de Odiseo, puesto que algunas de las descripciones de ella que aparecen en la Odisea no parecen corresponderse con la isla de Ítaca actual.

    Aspectos históricos de los poemas[editar]
    Artículo principal: Troya
    Rasgos de la sociedad descritos por Homero[editar]
    Homero describe una sociedad basada en el caudillaje; se trata de una sociedad guerrera en la que cada región tenía una autoridad suprema que habitualmente es hereditaria. Cada caudillo tenía un séquito personal formado por personas que guardaban un alto grado de lealtad. Disfrutaban de una serie de privilegios: las mejores partes en la distribución de botines y la propiedad de un dominio. Tenían una única esposa, pero podían tener numerosas concubinas, aunque hay un caso en el que Homero menciona una situación de poligamia: la del rey troyano Príamo. Las decisiones políticas eran discutidas en un consejo formado por el caudillo y los jefes locales y luego eran explicadas en la asamblea del pueblo. Los caudillos también tenían la función de presidir los sacrificios ofrecidos a los dioses.

    Homero describe un tribunal de justicia que juzgaba los delitos, aunque a veces las familias de los implicados podían llegar a un acuerdo privado que sirviera como compensación por el delito cometido, incluso en caso de asesinato.

    En las relaciones exteriores era importante la hospitalidad, que era una relación en la que los caudillos o embajadores estaban obligados a ofrecerse mutuamente alojamiento y ayuda cuando uno viajara al territorio del otro.

    Entre los hombres libres citados se encuentran los thètes o siervos, que eran trabajadores libres cuya supervivencia dependía de un escaso salario. También se mencionan los demiurgos, que eran profesionales que tenían una función pública, tales como artesanos, heraldos, adivinos o aedos.

    La esclavitud también era práctica aceptada en la sociedad descrita por Homero. Los esclavos solían tomarse entre prisioneros de guerra, o bien en expediciones de pillaje. Se citan ejemplos de compraventa de esclavos y de personas que ya habían nacido siendo esclavos. Los amos a veces recompensaban a sus esclavos concediéndoles tierras o una casa. Se cita la posibilidad de que una esclava pueda acabar convirtiéndose en la legítima esposa de su señor.

    En cuanto a los valores éticos descritos, se incluyen el honrar debidamente a los dioses; respetar a mujeres, ancianos, mendigos y suplicantes extranjeros y no deshonrar el cadáver de un enemigo muerto. La incineración es el uso funerario que aparece en los poemas homéricos.

    La religión era politeísta. Los dioses tenían características antropomórficas y decidían el destino de los mortales. Se realizaban numerosos ritos tales como sacrificios y plegarias para tratar de conseguir su ayuda y protección.

    Aunque se conocía el hierro, la mayor parte de las armas eran de bronce. Homero describe también el uso del carro de guerra como medio de transporte empleado por los caudillos durante las batallas.

    Controversia sobre los aspectos históricos descritos[editar]
    Desde el siglo VI a. C., Hecateo de Mileto y otros pensadores debatieron acerca del trasfondo histórico de los poemas cantados por Homero. Los comentarios escritos sobre ellos en el período helenístico exploraron las inconsistencias textuales de los poemas.

    Las excavaciones realizadas por Heinrich Schliemann a finales del siglo XIX, así como el estudio de documentos de los archivos reales del Imperio Hitita comenzaron a convencer a los investigadores de que podía haber un fundamento histórico en la Guerra de Troya. Sin embargo, aunque la identidad de Troya como escenario histórico cuenta con el acuerdo de la mayoría de los investigadores, no se ha podido demostrar que haya existido una expedición de guerra contra la ciudad comandada por atacantes micénicos.

    La investigación (encabezada por los antes mencionados Parry y Lord) de las épicas orales en idioma croata, montenegrino, bosnio, serbio y en lenguas turcasdemostraron que largos poemas podían ser preservados con consistencia por culturas orales hasta que alguien se tomase la molestia de ponerlos por escrito. El desciframiento del lineal B en los años 1950 por Michael Ventris y otros constató una continuidad lingüística entre la lengua notada por la escritura micénica del siglo XIII a. C. y la lengua de los poemas atribuidos a Homero.

    Por otra parte, la cuestión de saber a qué época histórica se pueden referir los testimonios de Homero y en qué medida pueden ser usados como fuentes históricas ha constituido el objeto de un largo debate, que se encuentra lejos de haber concluido. Algunos estudiosos como John Chadwick sostenían que la Grecia descrita por Homero no se parecía ni a la de su época ni a la de los cuatro siglos anteriores, mientras que Luigia Achillea Stella destaca que hay un importante legado micénico en los poemas homéricos. Joachim Latacz insiste en que el catálogo de naves del canto II de la Ilíada recoge la situación de la época del siglo XIII a. C., es decir, de la civilización micénica.

    En cambio, Moses I. Finley arguye que lo descrito por Homero no era ni el mundo micénico ni su propia época, sino la Edad Oscura de los siglos X y IX a. C., en todo caso una época anterior al desarrollo de las polis en el siglo VIII a. C.22

    Los descubrimientos arqueológicos han aportado ciertos elementos desaparecidos con la caída de dicha civilización, pero cuyo recuerdo (topónimos, objetos, costumbres, etc.) guardó Homero. De gran insignificancia, comparado con lo que Homero olvida decir del mundo micénico en el ámbito de las instituciones y de los acontecimientos, aunque los poemas homéricos pretendan ser una descripción de ese mundo desaparecido.23

    Por otro lado, según los datos aportados por las tablillas micénicas en lineal B, se da concordancia entre muchas de las armas mencionadas en los poemas homéricos y armas de la época micénica. El desciframiento de dichas tabillas ha puesto de manifiesto la diferencia entre el mundo micénico y la sociedad homérica. Los palacios micénicos, con su minuciosa burocracia, eran muy diferentes de los de los reyes homéricos, que tenían una organización mucho menos compleja y en los que no existe la escritura.24

    Homero sólo alude en una ocasión a los dorios y no nombra la migración griega a Asia Menor durante la Edad Oscura.

    Lo anterior, ha sido esquematizado por Michel Austin y Pierre Vidal-Naquet, afirmando que: «existen tres niveles históricos en Homero: el mundo micénico que el poeta trata de evocar, la Edad Oscura y la época en la que vivió; y no siempre resultará fácil distinguir con claridad lo que pertenece a uno otro nivel».25

    Lengua homérica[editar]
    Artículo principal: Griego homérico
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    Homero, por Philippe-Laurent Roland, Museo del Louvre.
    Se llama lengua o dialecto homérico al tipo de lengua griega utilizada en la Ilíada y la Odisea, adoptada en cierta medida en la tragedia y la lírica griega posterior. Es un dialecto griego artificial porque fue sólo usado para componer estas obras y no hay constancia de que hubiera sido realmente hablado.

    Es una lengua típica de la epopeya, arcaica ya en el siglo VII a. C., y más todavía en el siglo VI a. C.

    Las razones de la utilización de esta lengua obedece a motivos sociales, ya que estas serían obras dirigidas en principio a un público aristocrático y culto, y a motivos de estilo, ya que el verso hexámetro dactílico con que se componían los poemas épicos era muy rígido y se necesitaban variantes de la misma palabra que cupieran en las diferentes partes del verso. A veces la métrica del hexámetro dactílico, permite encontrar tanto la forma inicial como explicar ciertos giros. Por ejemplo, es el caso de la digamma (Ϝ), fonema desaparecido desde el primer milenio a. C., aunque utilizada por Homero en cuestiones de silabación, incluso si no era escrito o pronunciado. Así, en el verso 108 del Canto I de la Ilíada:

    griego antiguo ἐσθλὸν δ’ οὔτέ τί πω [Ϝ]εἶπες [Ϝ]έπος οὔτ’ ἐτέλεσσας

    El empleo concurrente de dos genitivos, el arcaico en -οιο y el moderno en -ου, o incluso dos dativos plurales (-οισι y -οις) muestran que el aedo podía alternar a su voluntad: «la lengua homérica era una mezcla de formas de épocas diversas, que nunca fueron empleadas juntas y cuya combinación resulta de una libertad puramente literaria» (Jacqueline de Romilly).

    Más aún, la lengua homérica combina diferentes dialectos. Se pueden descartar los aticismos, transformaciones encontradas cuando se plasmó el texto. Quedaron dos grandes dialectos, el jónico y el eolio, cuyas particularidades son manifiestas para el lector: por ejemplo, el jónico utiliza un êta (η) allí donde el jónico-ático utiliza una alfa larga (ᾱ), de ahí los nombres «Athéné» o «Héré», en lugar de los clásicos «Athéna » y «Héra». Esta «coexistencia irreductible» de los dos dialectos, según la expresión de Pierre Chantraine, puede explicarse de diversas maneras:

    • composición en eólico, que después pasó al jónico
    • composición en una región donde ambos dialectos son utilizados por igual
    • libre elección del aedo, como para la mezcla de formas de épocas diferentes, a menudo a causa de la métrica.
    De hecho, el dialecto homérico fue una lengua heterogénea que no existió más que para los poetas, que nunca fue realmente hablada, lo que acentúa la ruptura creada por la epopeya con la realidad cotidiana. Más tarde, mucho después de Homero, los autores griegos quisieron imitar los «homerismos» precisamente para «hacer literatura».

    Varía del griego clásico en la morfología de las palabras, en varias formas de declinación y flexión del nombre y el verbo, y en el vocabulario. La lengua homérica tiene una base de dialecto jonio, formas del dialecto dorio y de otros, formas tanto arcaicas como más modernas, y otras nuevas.

    Algunos ejemplos de usos dialectales:

    Del jonio
    • Pérdida total de digamma.
    • Uso de -ν eufónica.
    • Preposiciones sin apocopar y uso de preposiciones jonias como πρóς.
    • Tercera persona de plural en -σαν.
    • Genitivo "moderno" en -ου.
    Del eolio
    • Vocalización de digamma.
    • Relativos con geminada, como óππος.
    • Preverbios apocopados.
    • Dativos en -εσσι atemáticos fuera de la declinación en -σ-.
    • Aoristos en -σσ-.
    Del ático
    • Presencia del espíritu áspero.
    • Partícula -μην.
    • Dativos en -ει (jonio -ι).
    Coincidencias con el micénico
    • Genitivo en -οιο.
    • τε usada como adverbio (no como partícula).
    La épica tenía además sus propios usos de la lengua para expresarse:

    • La tmesis o corte del preverbio y el verbo pudiendo existir otra palabra en medio. Podría deberse a que en la época en que se compusieron los poemas aún no se utilizaban unidos.
    • El uso facultativo o no obligatorio del aumento verbal.
    • La digamma desaparece en la escritura y la dicción, pero se puede detectar al no producirse crasis inevitables en otros contextos. Influye en el recuento métrico aunque no se vea.
    • Una licencia poética que consiste en la diéctasis.
    Influencia de la épica homérica en la literatura griega posterior[editar]
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    La apoteosis de Homero, obra de Jean Auguste Dominique Ingres, 1827, Museo del Louvre.
    La épica homérica era tan apreciada entre los griegos que fue la herramienta de enseñanza utilizada entre ellos. Además sus versos eran memorizados y repetidos constantemente aunque la gente fuera iletrada, por ello fueron muy conocidos en casi todas las etapas de la historia griega desde la composición de los poemas. La influencia que tuvieron, por su importancia, en otros géneros literarios contemporáneos o posteriores es fácilmente rastreable en la lírica y el teatro griegos.

    La vinculación de la lírica a la épica es evidente en temas, influencia de vocabulario “épico” (“homerismos”, arcaísmos conservados por Homero, palabras muy técnicas sobre la guerra etc.), las fórmulas homéricas, los epítetos tradicionales, muchas escenas épicas (aumentadas, cambiadas o satirizadas para dar cuenta de la originalidad del poeta lírico).

    Las composiciones de ambos géneros se cantaban ante un público, aunque con funciones diferentes: la épica narraba hechos heroicos del pasado al son de la lira con una lengua elevada y culta; la lírica criticaba, celebraba, veneraba etc. al son de la flauta o la lira.

    En sus orígenes los versos épicos eran compuestos y cantados por los mismos autores. Con el tiempo se va separando el autor del ejecutante. En la épica queda un corpus cerrado interpretado por un rapsoda que se limita a ponerlo en ejecución. En la lírica también ocurre, aunque existen “poietés” líricos que componen y que insertan su nombre en las obras conscientes de su autoría, para que, sea quien sea quien interprete sus poemas, hable de él. El autor de épica podía componer lírica, aunque es una circunstancia especial (en la épica hay pasajes que bien podrían identificarse con monodias líricas mencionadas a la manera de la épica).

    Las obras de ambos se recitaron en banquetes o fiestas. Se fijaron para ello los poemas por escrito.

    Sin embargo el yambo es una parte de la lírica relativamente poco afectada por la épica. Cierto es que se recitaba ante público, pero por lo demás podríamos decir que el yambo es anti-épico. Los temas de la épica muchas veces aparecen totalmente parodiados, su lenguaje no es en absoluto alto, sino completamente contrario y el autor se manifiesta y da datos de sí mismo: el objetivo del yambo es escarniar a otra persona y contar historias realistas de personajes absolutamente antiheróicos.

    Véase también[editar]
    Notas[editar]
    1. « En griego antiguo: «τυφλὸς ἀνήρ, οἰκεῖ δὲ Χίῳ ἔνι παιπαλοέσσῃ», verso 172. El himno está datado entre mediados del siglo VII y principios del VI a. C.
    2. IliadaVI, 146; citado por Simónides, Kirk, p. 2.
    3. Luciano de Samósata, Historia verdadera o Sobre la muerte de Peregrino II, 20.
    4. Clímene y Temisto son ejemplos de la utilización de nombres de mujeres en tiempos míticos e históricos.
    5. Se sobrentiende que hace referencia a la ciudad de Salamina de Chipre.
    6. Alceo de Mesene, Epigrama 555, recogido en Antología Palatina
    7. Es presumible que dicha estatua es la que reprodujo en el relieve de la Apoteosis de Homero, obra del escultor Arquelao de Priene. Cf.Hitzig-Blümner, III.2, pág. 749.
    8. Certamen de Homero y Hesíodo, 37, según la traducción de Aurelio Pérez Jiménez y Alfonso Martínez Díez. Madrid: Gredos, 2000. ISBN 84-249-2462-2.
    9. Joachim Latacz. Troya y Homero, página 212.
    10. Michael Siebler. La guerra de Troya. Mito y realidad, página 97.
    11. Heródoto, Historia II,53.
    12. La Crónica de Paros A 28-29 ubica el florecimiento de Homero en una fecha que equivale al 906/5 a. C. y sitúa el de Hesíodo aproximadamente una generación antes de él.
    13. Andrew Dalby. La reinvención de Homero, páginas 187-189.
    14. Flavio Josefo, Contra Apión 1, 12.
    15. López Eire, Antonio (2005). «Introducción». Odisea (36ª edición). Madrid: Espasa. pp. 14-15. ISBN 84-239-1870-X.
    16. Luis García Iglesias. Los orígenes del pueblo griego, página 245.
    17. Antonio López Eire. Introducción a la Odisea. Editorial Espasa-Calpe. ISBN 84-239-1870-X.
    18. Juan Signes Codoñer. Escritura y literatura en la Grecia arcaica, página 143.
    19. Juan Signes Codoñer. Escritura y literatura en la Grecia arcaica, páginas 165-166.
    20. Homero, Ilíada xiv, 200; xviii, 606; xxi, 196.
    21. Joachim Latacz. Troya y Homero, página 303. Barcelona, 2003; E. Visser. Homers Katalog der Schiffe. Sttutgart/Leipzig 1997.
    22. Finley, Moses I. (1980). El mundo de Odiseo. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. p. 46. ISBN 84-7509-395-7.
    23. Austin, Michel y Vidal-Naquet-Pierre (1986 [1ª ed.]). Economía y sociedad en la antigua Grecia. Buenos Aires: Ediciones Paidós Ibérica. pp. p . 46. ISBN 84-7509-395-7.
    24. Vidal-Naquet, Pierre, Homére et le monde mycénien, á propos d'un livre et d'une polémique ancienne, Annales 18, París, 1963, p . 703-719.
    25. Austin, Michel y Vidal-Naquet-Pierre (1986 [1ª ed.]). Economía y sociedad en la antigua Grecia. Buenos Aires: Ediciones Paidós Ibérica. p. 47. ISBN 84-7509-395-7.
    Bibliografía[editar]
    • Alsina, José (1991). Teoría literaria griega. Madrid:Gredos. ISBN 84-249-1457-0.
    • Carlier, Pierre (2005). Homero. Madrid: Ediciones Akal S.A. ISBN 978-84-460-2151-3.
    • Crespo, Emilio (1982). Ilíada. Madrid:Gredos. ISBN 84-249-1446-5.
    • Dalby, Andrew (2008). La reinvención de Homero. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-3574-0.
    • García Gual, Carlos (2004). La Odisea. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-7750-7.
    • Latacz, Joachim (2003). Troya y Homero. Barcelona: Ediciones Destino.
    • Pomeroy, Sarah B. & Stanley M. Burstein, Walter Donlan y Jennifer Tolbert Roberts (2001). La Antigua Grecia. Barcelona: Crítica. ISBN 84-8432-302-1.
    • Rodríguez Adrados, Francisco & Fernández-Galiano, Manuel & Gil, Luis & Lasso de la Vega, J. S. (1984). Introducción a Homero. Madrid: Labor Editorial.
    • Ruipérez Sánchez (1965). Nueva Antología de la "Ilíada" y la "Odisea". Madrid: CSIC (reeditado en Ediciones Clásicas).
    • Signes Codoñer, Juan (2004). Escritura y literatura en la Grecia arcaica. Madrid: Ediciones Akal. ISBN 84-460-1748-2.
    • Wernher, Gretel & Páramo, Jorge (1995). Micenas y Homero (A propósito de Ilíada XV 187-193). Santafé de Bogotá: Instituto Caro y Cuervo.
    Enlaces externos[editar]
    • Homero en el sitio de la Bibliotheca Augustana.
    • Vida de Homero (Βίος Ὁμήρου; en latín, Vita Homeri Herodotea): biografía de Homero atribuida tradicionalmente a Heródoto.
    • Georg Autenrieth: Diccionario homérico para escuelas y colegios (A Homeric Dictionary for Schools and Colleges). Harper and Brothers. Nueva York. 1891.
    • La toma de Ecalia (Οἰχαλίᾱς Ἅλωσις), obra épica fragmentaria atribuida en la Antigüedad unas veces a Homero y otras a Creófilo de Samos (Κρεόφυλος). Se incluye en el Ciclo Épico.
    • Thomas R. Martin: An Overview of Classical Greek History from Mycenae to Alexander (Panorama de la historia de la Grecia Antigua desde la época micénicahasta la de Alejandro).
      • Apartado Homer and the Social Values of Greek Aristocrats (Homero y los valores sociales de los aristócratas griegos): texto inglés en el Proyecto Perseus.

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  7. /es.wikipedia.org/wiki/Hesíodo#Obras

    Hesíodo


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    Hesíodo
    [​IMG]
    «Pseudo-Séneca»: identificado mucho tiempo como un busto del filósofo estoico, podría representar realmente a un poeta arcaico, posiblemente Hesíodo. Copia romana de un original helenístico, Museo Británico.
    Información personal
    Nombre de nacimiento
    Hesíodo, Ἡσίοδος
    Nombre en griego antiguo Ἡσίοδος [​IMG]
    Nacimiento hacia la segunda mitad del siglo VIII a. C. o la primera del siglo VII a. C.
    Ascra, cerca de Tebas
    Fallecimiento Siglo VII a. C.juliano [​IMG]
    Ascra
    Lengua materna Griego antiguo [​IMG]
    Información profesional
    Ocupación
    Poeta, escritor, rapsoda y mitógrafo [​IMG]
    Género Poesía
    Obras notables Teogonía, El escudo de Heracles, Trabajos y días
    [editar datos en Wikidata]
    Hesíodo (en griego antiguo Ἡσίοδος Hēsíodos, en latín Hēsiodus) fue un poeta de la Antigua Grecia. Su datación en torno al año 700 a. C. es discutida. Se le considera el primer filósofo griego; dado que en su obra le otorga alegoría de «ser» a los aspectos transitorios o recurrentes de lo fenomenológico, Hesíodo se eleva por encima de las concepciones religiosas primitivas, aproximándose al pensamiento filosófico que pretende interpretar la realidad por medio de categorías conceptuales permanentes.[cita requerida]

    Índice
    Cronología[editar]
    Desde la Antigüedad se discutía acerca de la relación cronológica entre Homero y Hesíodo. Jenófanes, Filócoro y Eratóstenes pertenecían al grupo de los autores que situaban a Homero con anterioridad a Hesíodo.[cita requerida] El Certamen, una obra muy tardía, suponía que eran contemporáneos entre sí.12 En cambio, la Crónica de Paros y Filóstrato decían que Hesíodo había sido anterior.[cita requerida]

    La investigación actual suele situar cronológicamente a Hesíodo como posterior a Homero y sitúa su nacimiento hacia la segunda mitad del siglo VIII a. C. o la primera del siglo VII a. C. Hay acuerdo en que fue anterior a Simónides de Ceos ya que se considera evidente que este se inspiró en versos de Los trabajos y los días de Hesíodo. No es, en cambio, seguro que fuera anterior a Arquíloco de Paros puesto que es posible que las coincidencias que se dan entre la obra de ambos pueda ser debida a que los dos usaron una fuente común.3

    Biografía[editar]
    Los datos biográficos de Hesíodo se han obtenido principalmente de lo que él mismo dice en sus propias obras a excepción del dato del fallecimiento que procede de Aristóteles.

    Su padre se dedicaba al comercio de cabotaje en Cumas, en la costa occidental de Anatolia, donde pretendió hacer fortuna pero, arruinado, tuvo que regresar a la tierra de sus padres, Beocia. Allí, en la pequeña población de Ascra, se le concedieron unas tierras y se dedicó a cultivarlas y al pastoreo, y fue probablemente donde nació Hesíodo. Este pasó su infancia y adolescencia dedicándose también a la agricultura y al pastoreo, junto a su hermano Perses, con quien acabó enfrentado debido a la herencia que recibieron. Al parecer, Perses había dilapidado su parte rápidamente y entabló un pleito judicial con Hesíodo. El tribunal de justicia dio la razón a Perses y Hesíodo tuvo que darle parte de lo que había recibido como herencia. Con posterioridad, Perses volvió a quedar en situación económica precaria e intentó recurrir a la ayuda de su hermano al que incluso volvió a amenazar con ir a los tribunales, pero este rehusó ayudarle.

    Hesíodo cuenta que decidió hacerse poeta cuando las musas se le aparecieron mientras estaba con su rebaño al pie del monte Helicón.

    Fue a Calcis para asistir a unos juegos funerarios en homenaje a Anfidamante y allí participó en un certamen poético que venció. Obtuvo como premio un trípode de dos asas que ofreció a las musas del Helicón.

    Murió en Ascra. Poco tiempo después, Ascra fue atacada por los tespios, que destruyeron la ciudad. Los supervivientes se fueron a Orcómeno y llevaron con ellos las cenizas de Hesíodo, que colocaron en el agora, al lado de la tumba de Minias, el héroe epónimo de la ciudad.4

    Leyenda[editar]
    Hay otros datos acerca de Hesíodo que fueron transmitidos por otras fuentes antiguas: el Certamen de Homero y Hesíodo, una Vida de Hesíodo, el artículo de la Suda, un relato de Plutarco y otro relato de Pausanias. Sin embargo, estos datos se consideran legendarios.

    En el Certamen de Hesíodo y Homero se relata una competición poética en la que el público proclamó vencedor a Homero pero los jueces otorgaron el premio a Hesíodo por haber cantado este la paz mientras Homero había cantado la guerra.

    Una leyenda acerca de la muerte de Hesíodo decía que un oráculo había advertido a Hesíodo que debía evitar el paso por Nemea, por lo que cambió de ruta para tratar de eludir el peligro anunciado por el oráculo pero en Énoe, en Lócride Ozolia, encubrió a un hombre que sedujo a la hija de su huésped. Los hermanos de ella, para vengarse, atrajeron a Hesíodo al santuario de Zeus Nemeo, donde lo mataron, junto a su sirviente y lo tiraron al mar. El cuerpo fue recogido por los delfines que lo depositaron en Rion, situado junto a Molicria a la entrada del golfo de Corinto. Los locrios recogieron el cuerpo, persiguieron a sus asesinos, y los mataron y arrojaron al mar. Mientras, el cuerpo de Hesíodo fue sepultado en un lugar guardado en secreto por los habitantes de Naupacta, ya que los de Orcómeno querían llevarse los restos. Pero según Alcidamante, sus asesinos pudieron huir en una embarcación, hasta que Zeus los fulminó.

    Pausanias señala que algunos admitían como verdadero y otros no que la causa del crimen fuera el haber deshonrado a la hermana de los asesinos y cuenta que los de Orcómeno siguieron el vuelo de una corneja aconsejados por la Pitia, que les condujo hasta la tumba de Hesíodo y así se hicieron con sus restos.

    Se supone que el origen de la leyenda es la rivalidad que había entre Naupacta y Orcómeno por considerarse ambas como lugar de la tumba de Hesíodo.56789

    Obras[editar]
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    Hesíodo y la Musa, por Gustave Moreau (Museo de Orsay, París).
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    Hesiodi Ascraei quaecumque exstant, 1701
    Sus obras, como las de Homero, fueron objeto ya desde el siglo VI a. C. de estudio y veneración.

    Hesíodo puso por escrito y ordenó todo el cuerpo mitológico transmitido hasta entonces de forma oral. En su obra se basaron los mitógrafos posteriores clásicos, gracias a lo cual se ha conservado en gran parte.

    Se le han atribuido muchas obras pero actualmente se consideran auténticas solo la Teogonía, en la que relata la genealogía de los dioses de la mitología griega a modo profético (escrita en versículos), como lo escrito en Trabajos y días, los 54 primeros versos de El escudo de Heracles —el resto se considera apócrifo— y el Catálogo de mujeres (también llamado Eeas). De este último solo quedan fragmentos.

    Otras obras que le fueron atribuidas y de las que se conservan fragmentos son:

    • Consejos de Quirón o Lecciones de Quirón.10
    • La boda de Ceix.11
    • Grandes Eeas (Μεγαλαι εοιαι).12
    • Melampodia (Μελαμποδεια).13
    • Descenso de Pirítoo
    • Dáctilos ideos14
    • Grandes trabajos (Μεγαλα εργα)15
    • Egimio (Αἰγίμιος).16
    • Los alfareros
    • Ornitomancia
    • Astronomía17
    • Otros fragmentos.18
    Eponimia[editar]
    Véase también[editar]
    Bibliografía[editar]
    Ediciones[editar]
    • Friedrich Solmsen, R. Merkelbach et M. L. West (Ediderunt) (1970). Hesiodi Theogonia; Opera et dies; Scutum; Fragmenta selecta (en griego). Oxford: Oxford University Press. ISBN 978-0-19-814071-9.
    • Paul Mazon (Ed. y trad.) (1928). Hésiode Théogonie; Les travaux et les jours; Le bouclier (en griego/francés). Paris: Les Belles Lettres. ISBN 2-251-00152-2.
    Traducciones al español[editar]
    Referencias[editar]
    1. West, ML (1966). Theogony (en inglés). Oxford: Clarendon Press. p. 40. OCLC 359125.
    2. Griffin, Jasper (1986). «Greek Myth and Hesiod». En Boardman, J; Griffin, J; Murray, O. The Oxford History of the Classical World (en inglés). Oxford: Oxford University Press. p. 88. ISBN 978-0-192-85236-6. OCLC 12664004.
    3. Hesíodo, Los trabajos y los días. Teogonía. El escudo de Heracles, introducción de María Josefa Lecruyse y Enrique Palau, pp.15-16, Barcelona: Omega (2003), ISBN 84-282-1383-1.
    4. Hesíodo, Los trabajos y los días. Teogonía. El escudo de Heracles, introducción de María Josefa Lecruyse y Enrique Palau, pp.7-11.
    5. Hesíodo, Los trabajos y los días. Teogonía. El escudo de Heracles, introducción de María Josefa Lecruyse y Enrique Palau, pp.11-15.
    6. Pausanias, Descripción de Grecia IX,31,3-6; IX,38,3-4.
    7. Plutarco, Moralia: Banquete de los siete sabios 162C-E.
    8. Tucídides III,96.
    9. Certamen de Homero y Hesíodo 215-254.
    10. Consejos de Quirón.
    11. La boda de Ceix: facsímil de la edición de 1924 de H.G. Evelyn-White.
    12. Grandes Eeas (Μεγαλαι εοιαι): facsímil de la edición de 1924 de H.G. Evelyn-White.
    13. Melampodia (Μελαμποδεια): facsímil de la edición de 1924 de H.G. Evelyn-White.
    14. Dáctilos ideos: facsímil de la edición de 1924 de H.G. Evelyn-White.
    15. Grandes trabajos (Μεγαλα εργα): facsímil de la edición de 1924 de H.G. Evelyn-White.
    16. Egimio (Αἰγίμιος): facsímil de la edición de 1924 de H.G. Evelyn-White.
    17. Astronomía: facsímil de la edición de 1924 de H.G. Evelyn-White.
    18. Otros fragmentos: facsímil de la edición de 1924 de H.G. Evelyn-White.
    Enlaces externos[editar]
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  8. /es.wikipedia.org/wiki/Trabajos_y_días

    Trabajos y días


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    Comienzo de Trabajos y días (folio 3Av/4Ar).
    Los Trabajos y los días (en griego antiguo Ἔργα καὶ Ἡμέραι, referida a veces por el nombre latino Opera et Dies) es un poema de unos 828 versos escrito por Hesíodo en torno al 700 a. C.

    Índice
    Contenido[editar]
    La obra está compuesta a partir de géneros poéticos preexistentes que la tradición oral griega había incorporado del mundo oriental: sobre todo, variantes del "catálogo" (cuyo ejemplo homérico es el canto II de la Ilíada): los "calendarios" y los "días"; y de colecciones de consejos, instrucciones y proverbios (como el Ahikarasirio).1 La organización es, comparada con la Teogonía, menos clara, y no se vertebra cronológicamente (aunque los bloques de calendarios agrícolas y de navegación internamente respetan una cronología), sino temáticamente. Las colecciones de proverbios incluyen fábulas, símiles y mitos.2

    El poema gira en torno a dos verdades generales: el trabajo es el destino universal del hombre, pero sólo quien esté dispuesto a trabajar podrá con él. Los estudiosos han interpretado esta obra en el contexto de una crisis agraria en el continente griego, que inspiró una ola de colonizaciones en busca de nuevas tierras.3

    Esta obra muestra las cinco Edades del Hombre, además de contener consejo y sabiduría, prescribiendo una vida de honesto trabajo y atacando la ociosidad y a los jueces injustos (como los que decidieron a favor de Perses), así como la práctica de la usura. Describe a los inmortales que vagan por la tierra vigilando la justicia y la injusticia.4 El poema considera el trabajo como origen de todo el bien, pues tanto hombres como dioses odian a los holgazanes, que parecen zánganos en una colmena.5

    Notas[editar]
    1. Rodríguez Adrados, «La composición de los poemas hesiódicos», p. 203ss.
    2. Rodríguez Adrados, «La composición de los poemas hesiódicos», p. 214ss.
    3. Espinosa Alarcón,Andrés y Pérez Iriarte, José Luis. Las formas políticas de la Grecia arcaica a la luz de los factores socio-económicos en CONVIVIUM, Any: 1965 Núm.: 19-20 pág. 117. http://www.raco.cat/index.php/Convivium/article/view/76271/99079
    4. Hesíodo, Las obras y los días, Canto III, 250: «Sobre la tierra mantenedora de muchos hay treinta mil Inmortales de Zeus que guardan a los hombres mortales; y envueltos de aire, corren acá y allá sobre la tierra observando los juicios equitativos y las malas acciones.»
    5. Hesíodo, Las obras y los días, 300: «Los Dioses y los hombres odian igualmente al que vive sin hacer nada, semejante a los zánganos, que carecen de aguijón y que, sin trabajar por su cuenta, devoran el trabajo de las abejas.»
    Bibliografía[editar]
    Ediciones y traducciones[editar]
    • Friedrich Solmsen, R. Merkelbach et M. L. West (Ediderunt) (1970). Hesiodi Theogonia; Opera et dies; Scutum; Fragmenta selecta (en griego). Oxford: Oxford University Press. ISBN 978-0-19-814071-9.
    • Paul Mazon (Ed. y trad.) (1928). Hésiode Théogonie; Les travaux et les jours; Le bouclier (en griego/francés). Paris: Les Belles Lettres. ISBN 2-251-00152-2.
    • Paola Vianello de Córdova (1979). ΗΣΙΟΔΟΥ ΕΡΓΑ ΚΑΙ ΗΕΜΕΡΑΙ, Hesiodo: Los trabajos y los Días (en griego/español). México, D. F.: UNAM. ISBN 968-58-2543-2.
    • Hesíodo (2007). Teogonía. Trabajos y días. Escudo. Certamen. Buenos Aires: Editorial Losada. ISBN 978-950-03-9420-8.
      — (1997). Obras y fragmentos: Teogonía. Trabajos y días. Escudo. Fragmentos. Certamen. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-3517-7.
    Estudios[editar]
    Véase también[editar]
    Enlaces externos[editar]
    Categorías:


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  9. http://www.icesi.edu.co/blogs_estudiantes/religion/la-literatura-griega-en-la-epoca-alejandrina/


    La literatura griega en la Época Alejandrina
    4 agosto, 2015Richards Javier Salazar Giron
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    Recibe el nombre de alejandrina o helenística la literatura griega escrita a partir de las conquistas de Alejandro Magno y durante el gobierno de los diadocos y sus sucesores. Su ámbito es mucho más amplio que el de la época clásica y el centro cultural se traslada de Atenas a Alejandría (Egipto), ciudad famosa por su rica biblioteca y academias.

    Entre la multitud de literatos, eruditos, gramáticos, historiadores, filósofos y geógrafos que ilustran la época, se citará en primer lugar a varios poetas. Apolonio de Rodas (¿297-230? a. de J.C.), bibliotecario, gramático y gran erudito, es autor de un poema muy elaborado, Argonautika (Los argonautas), sobre el viaje de Jasón y sus compañeros en busca del vellocino de oro. A Teócrito de Siracusa (¿310-250? antes de Jesucristo) se deben pequeños poemas de circunstancias, casi siempre de tema bucólico, denominados «idilios», graciosamente compuestos. Su contemporáneo Calimaco (¿310-235? a. de J.C.) compone himnos, epigramas y leyendas mitológicas, de gran emoción personal.

    En el terreno de la prosa hay que mencionar en primer lugar a Teofrasto (¿372-287? a. de J.C.), que aborda infinidad de temas y se señala en las obras morales, especialmente con los ethikoi (Caracteres, 319?). El historiador más notable se llama Polibio (¿200-125? a. de J.C.), que vive algunos años en Roma como rehén.

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    En el largo período de dominación romana del mundo griego, debe citarse en primer lugar a Plutarco (;50-125<>) Su fama estriba primordialmente en las Bioiparaleloi (Vidas paralelas), conjunto de cincuenta biografías de hombres célebres, en las que, por regla general, traza un paralelismo entre un griego y un romano. Su intención es en esencia moralizadora, y en ocasiones engrandece pequeñas figuras históricas. Las Vidas paralelas han sido fuente para autores posteriores, especialmente medievales y renacentistas. Bajo el título de Ethika (Obras morales) se agrupan varios de sus tratados filosóficos, históricos y morales, sin conexión entre sí, escritos en estilo ágil y fluido.

    Por su espíritu crítico y mordaz se destaca Luciano de Sarnosata (125-192), principalmente con los Nekrikoi dialogoi (Diálogos de los muertos) y Dialogoi theon (Diálogos de los dioses). Es, por otro lado, uno de los más acerbos detractores del cristianismo.

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    A partir del siglo I d. de J.C. se desarrolla en el mundo griego un género no cultivado hasta entonces: la novela. Ha de entenderse por ella, en general, un conglomerado más o menos feliz de viajes, situaciones imprevistas, pérdidas y encuentros de dos amantes. Los más sobresalientes ejemplos del género son Ta epí Kairean kai Kalirroen (Las aventuras de Querea y Calirroe), de Caritón de Afrodisia (siglo I); Efesiaká (Las efesíacas), de Jenofonte de Éfeso (siglo II); Aithiopiká (Las etiópicas), difundida también con el título de Teágenes y Cariclea, obra de Heliodoro (siglo III) y una de las más típicas del género; Ta katá Leukipen kai Kleitofonte (Las aventuras de Leucipe y Clitofonte), de Aquiles Tacio (siglo III), y Ta katá Dafnin kai Kloen (Dafnis y Cloe), de Longo (siglo III), que se aparta algo del género por centrarse en un ambiente bucólico y tranquilo. La novela griega o bizantina ejerce gran influencia en la novelística occidental de los siglos XVI y XVII.

    Mención aparte exigen los escritos cristianos en griego. Todo el Nuevo Testamento emplea en su redacción este idioma (Koiné), incluso el Evangelio de Mateo, escrito originalmente en arameo. Los padres de la Iglesia griega, con sus tratados, homilías y cartas, alimentan una literatura religiosa de gran interés. Los principales son los santos Basilio Magno (329-379) Gregorio Nacianceno (¿330-390?), Gregorio Niseno (¿335-395?) y Juan Crisóstomo (344?-407), célebre por sus predicaciones, de ahí su apodo («boca de oro»).

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    MITOLOGÍA
  10. https://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_griega

    Literatura griega


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    La literatura griega, es aquella escrita por autores autóctonos de Grecia y áreas geográficas de influencia; muchas compuestas en sus dialectos. Se extiende a lo largo de todos los periodos de escritores de ese origen.

    Índice
    Literatura griega antigua (anterior al 300 a. C.)[editar]
    Artículo principal: Literatura griega antigua
    Literatura griega clásica[editar]
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    Busto doble de Homero y Menandro. Copia romana de un original griego perdido.
    La literatura griega clásica comprende aquella escrita en griego antiguo desde los más antiguos vestigios escritos en idioma griego hasta el siglo IV y el auge del Imperio bizantino.

    Autores principales de la literatura griega[editar]
    Poesía lírica[editar]
    Artículo principal: Poesía lírica
    Nace entre los siglos VIII y VII a. C. Los eruditos alejandrinos hablan del canon de los Nueve poetas líricos como de algo ya establecido: Alcmán de Esparta, Safo, Alceo de Mitilene, Anacreonte, Estesícoro, Íbico, Simónides de Ceos, Píndaro y Baquílides. La nómina es mucho más amplia:

    Tragedia y comedia antigua[editar]
    Artículo principal: Tragedia griega
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    Odeón de Mesene.
    En el siglo V, era clásica, surge el drama a partir de los misterios dionisíacos. De los centenares de tragedias escritas e interpretadas durante la época clásica, sólo ha sobrevivido un número limitado de obras:

    • Esquilo (525 a. C.-456 a. C.), considerado creador de la tragedia. Obras: Los persas, Los siete contra Tebas, Las suplicantes y la trilogía La Orestíada (Agamenón, Las Coéforas, Las Euménides).
    • Sófocles (495-406 a. C.), limitó el coro, aumentó a tres los actores, con lo que dio mayores posibilidades al diálogo. Se conservan siete tragedias completas: Antígona, Edipo Rey, Áyax, Las Traquinias, Filoctetes, Edipo en Colono y Electra.
    • Eurípides (485-406 a. C.). Gran penetración psicológica de los personajes. Obras: Alcestis, Medea, Heraclidas, Hipólito, Andrómaca, Hécuba, Suplicantes, Electra, Heracles, Troyanas, Ifigenia en Táuride, Ion, Helena, Fenicias, Orestes, Las Bacantes e Ifigenia en Áulide.
    La comedia antigua surgió del culto a Dioniso, pero en este caso las obras estaban llenas de una franca obscenidad, abusos e injurias. Autor destacado fue:

    • Aristófanes (444-385 a. C.). Aristócrata, ataca la charlatanería, tanto filosófica como política. Los caballeros, Las nubes (contra los filósofos), Las avispas, Las aves, Lisístrata (contra la guerra), Las ranas, La asamblea de las mujeres.
    Historia[editar]
    Artículo principal: Historiografía griega
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    Busto de Heródoto. Copia romanade un original griego perdido.
    Dos de los más influyentes historiadores que florecieron durante la era clásica griega:

    Un tercer historiador, Jenofonte (431-354 a. C.), comenzó sus Helénicas donde Tucídides había cesado su narración de la guerra del Peloponeso (alrededor del 411 a. C.), y prosiguió la historia hasta el 362 a. C. Otras obras suyas son Apología de Sócrates y Ciropedia o Educación de Ciro. Su obra más conocida es la Anábasis: Jenofonte acompañó con un ejército mercenario al príncipe persa Ciro el Joven contra Artajerjes II. Tras la derrota de Cunaxa, dirigió la retirada de los Diez Mil.

    Prosa[editar]
    Los mayores logros en la prosa del siglo IV a. C. se producen en la filosofía. Entre todos los filósofos, sobresalen tres nombres: Sócrates (470-399 a. C.), Platón (427-347 a. C.), y Aristóteles (384-322 a. C.).

    Surgen entonces los grandes oradores:

    Periodo helenístico[editar]
    Artículo principal: Literatura helenística
    En 338 a. C. todas las ciudades estado griegas excepto Esparta habían sido conquistadas por Filipo II de Macedonia. El hijo de Filipo, Alejandro Magno, extendió mucho el territorio conquistado por su padre. La ciudad de Alejandría en el norte de Egipto se convirtió, desde el siglo III a. C., en el centro destacado de la cultura griega.

    Poesía griega tardía[editar]
    Floreció durante el siglo III a. C.:

    Otros géneros[editar]
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    Columna en caracteres uncialesdel texto de Esdras de la Septuaginta.
    Una de las más valiosas contribuciones del período helenístico fue la traducción del Antiguo Testamento al griego. Su redacción se llevó a cabo entre los años 250 y 150 a. C., en Alejandría. Se la llama Septuaginta. Este nombre de Setenta se debe a que la tradición judía, recogida en la atribuye su traducción a 72 sabios judíos (seis de cada tribu) en 72 días.

    Época romana (146 a. C.-395 d. C.)[editar]
    En 146 a. C. Roma conquista Grecia y la convierte en una provincia del Imperio romano primero y del Imperio Romano de Orientedespués.

    Historiadores[editar]
    Los historiadores más significativos de la época posterior a Alejandro el Grande fueron:

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    Manuscrito bizantino del siglo XII en el que está escrito el juramento hipocrático en forma de cruz. Biblioteca Vaticana.
    Novela bizantina[editar]
    Artículo principal: Novela bizantina
    Se desarrolló durante los siglos II y III, aunque la datación exacta de las obras es controvertida.

    Otros géneros[editar]
    El médico Galeno (131-201) es el personaje más significativo de la Medicina antigua después de Hipócrates, que estableció las bases de la medicina en el a. C.

    Literatura bizantina (395-1453)[editar]
    Artículo principal: Literatura bizantina
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    Comienzo del evangelio de Lucasen un manuscrito bizantino de principios del siglo XI.
    La literatura bizantina es la escrita en griego medieval, durante la hegemonía del Imperio bizantino. Es expresión de la vida intelectual de la parte helenizada del Imperio romano de Oriente durante la Edad Media cristiana. Combina civilización griega y cristiana sobre el fundamento común el sistema político romano, ubicado en la atmósfera intelectual y etnográfica del Oriente Próximo.

    La literatura bizantina parte de cuatro elementos culturales distintos: el griego, el cristiano, el romano y el oriental, cuyo carácter se combinó. La imaginación oriental envuelve las aportaciones de la cultura intelectual helenística, la organización gubernamental romana y la vida emocional del cristianismo.

    Literatura griega moderna (posterior a 1453)[editar]
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    Ejemplo contemporáneo de antigua escritura griega.
    Artículo principal: Literatura griega moderna
    La literatura griega moderna es aquella escrita en griego moderno desde el siglo XV.

    Literatura contemporánea[editar]
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    Epitafio en la tumba de Nikos Kazantzakis. Traducción: «No espero nada, no temo nada, soy libre».
    En el siglo XIX, con la independencia de Grecia, se produce un renacimiento de su literatura:

    Ya en el siglo XX:

    Bibliografía[editar]
    • Bowra, C. M. (2007). Introducción a la literatura griega. Traducción a cargo de Luis Gil Fernández. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-2877-3.
    • Historia de la literatura clásica (Cambridge University). Madrid: Editorial Gredos.
    1. P. E. Easterling y B. M. W. Knox (eds.) (1996). Literatura griega. Traducción Federico Zaragoza Alberich. ISBN 978-84-249-1421-9.
    2. E. J. Kenney y W. V. Clausen (eds.) (1996). Literatura latina. Traducción Elena Bombín. ISBN 978-84-249-1402-8.
    • Lesky, Albin. Historia de la literatura griega. Madrid: Editorial Gredos.
    1. Volumen I. 2009. ISBN 978-84-249-0178-3.
    2. Volumen II. 2010. ISBN 978-84-249-1156-0.
    • Bergua, Juan B. La Grecia Clásica. Traducción, prólogo y notas por Juan Bautista Bergua, Clásicos Bergua. Madrid: Ediciones Ibéricas, La Crítica Literaria. ISBN 978-84-7083-059-4.
    Enlaces externos[editar]
    Categorías:


    • Esta página se editó por última vez el 24 oct 2018 a las 12:29.
  11. /sites.google.com/site/astronimia/

    CATASTERISMOS
    Los griegos dieron a los planetas, estrellas y constelaciones los nombres de los personajes de su mitología, creyendo que esos personajes se transformaron en cuerpos celestes al finalizar su vida en la Tierra. A estas transformaciones se les llamó catasterismos (καταστερισμοί). El término procede de una obra de Eratóstenes que explica los orígenes de las distintas constelaciones y asterismos según la mitología griega, indicando el porqué de esta transformación en estrellas de los diversos héroes y dioses representados en el cielo.
  12. Texto para entender la presencia de las deidades entre los humanos. Contexto: Mitología griega
    Consejo superior de investigaciones científicas.


    http://emerita.revistas.csic.es/index.php/emerita/article/view/286/294
  13. alkdfof
  14. /es.wikipedia.org/wiki/Pan_(mitología)

    Pan (mitología)


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    Escultura hallada en Pompeya, Italia: Pan enseña a Dafnis a tocar la siringa.ca. 100 a. C.
    Pan (en griego, Πάν) era el semidiós de los pastores y rebaños en la mitología griega. Era especialmente venerado en Arcadia, a pesar de no contar con grandes santuarios en su honor en dicha región. En la mitología romana se identifica a este dios como un Fauno.

    Pan era también el dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina. Dotado de una gran potencia y apetito sexual, se dedicaba a perseguir por los bosques, en busca de sus favores, a ninfas y muchachas.1 En muchos aspectos, el dios Pan tiene cierta similitud con Dioniso.

    Era el dios de las brisas del amanecer y del atardecer. Vivía en compañía de las ninfas en una gruta del Parnaso llamada Coricia. Se le atribuían dones proféticos y formaba parte del cortejo de Dioniso, puesto que se suponía que seguía a este en sus costumbres. Era cazador, curandero y músico. Habitaba en los bosques y en las selvas, correteando tras las ovejas y espantando a los hombres que penetraban en sus terrenos.

    Portaba en la mano el cayado o bastón de pastor y tocaba la siringa, a la que también se conoce como Flauta de Pan. Le agradaban las fuentes y la sombra de los bosques, entre cuya maleza solía esconderse para espiar a las ninfas.

    Se dice que Pan era especialmente irascible si se le molestaba durante sus siestas. Los habitantes de Arcadia tenían la creencia de que, cuando una persona dormía la siesta, no se la debía despertar bajo ningún motivo ya que, de esa forma, se interrumpía el sueño del dios Pan. En este caso, Pan se aproxima a la noción de Demonium Meridianum (Demonio del Mediodía).

    Por último, como deidad, Pan representaba a toda la naturaleza salvaje. De esta forma, se le atribuía la generación del miedo enloquecedor. De ahí la palabra pánico que, en principio, significaba el temor masivo que sufrían manadas y rebaños ante el tronar y la caída de rayos.

    Índice
    Genealogía[editar]
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    Mosaico romano con el rostro del dios Pan.
    Pan tiene diecinueve genealogías diferentes; en la mayoría de ellas su padre fue Hermes, en tanto que el nombre de la madre varía (usualmente ésta pertenecería a la raza de las ninfas; una hija de Dríope, Timbris, Sose, Calisto u Orneo).

    Según una de las tradiciones, cuando Hermes pastoreaba los rebaños de Dríope, tuvo una relación amorosa con una de las hijas de éste, de la que nació el dios Pan. Según esta versión, cuando nació, presentaba sus miembros inferiores en forma de macho cabrío y el resto del cuerpo con apariencia de hombre. En la cabeza tenía dos cuernos y su cara era arrugada, con una barbilla prominente, con todo el cuerpo cubierto por una espesa capa de pelo. Se dice que, apenas nacido, escapó a las montañas, donde Hermes tuvo que buscarlo para llevarlo al Olimpo envuelto en una piel de liebre. Una vez allí, lo llamaron Pan, puesto que era la diversión de todos.

    Otra de las tradiciones cuenta que Penélope, durante la ausencia de su esposo Odiseo, tuvo varios amantes, quedando encinta de uno de ellos. De esta manera, nació Pan, nombre que significa hijo de todos.

    Otra de ellas decía que, tras el regreso de sus viajes, Odiseo repudió a Penélope por sus infidelidades y que, una vez abandonada, concibió al dios Pan, fruto de su unión con Hermes.

    Otras tradiciones apuntan a que fue hijo de Zeus y de la ninfa Hibris, de Zeus y Calisto o de Hermes y una ninfa.

    En cuanto a su descendencia, varía según el autor. En las Dionisíacas de Nono se dice que Pan engendró a los doce Panes, una raza de sátiros menores que colaboraron con Dioniso. En otras fuentes aparece como padre de Croto (con Eufeme), Acis (con Simetis), Eurimedonte (sin especificar la mujer), Creneo (con la ninfa Isménide o Ismenis), Iinge (con la ninfa Eco) y finalmente el también célebre Sileno (habido con la Oceánide Melia).

    Relaciones con otros personajes mitológicos[editar]
    En cuanto a sus relaciones, se dice que tuvo amores correspondidos con la ninfa Pitis, que también era pretendida por Bóreas. Este último, arrastrado por los celos, arrojó a Pitis desde lo alto de una roca. Sintiendo pena, la diosa Gea la transformó en pino, siendo Pan, desde entonces, coronado con las hojas del pino. También existe la creencia de que el pino gime cuando sopla Bóreas.

    Asimismo, Pan estaba intensamente enamorado de la ninfa Siringa, quien no le correspondía. Se dice que una vez, mientras huía de Pan, se lanzó al río Ladón. Quedó acorralada y pidió ayuda a sus hermanas las ninfas quienes, conmovidas, la convirtieron en un cañaveral. Se cuenta que, cuando Pan llegó, sólo pudo abrazar las cañas que se mecían por el viento y el rumor que producían le causó tal agrado que decidió construir un nuevo instrumento musical con ellas. Así, creó la flauta siringa, en recuerdo de la ninfa de igual nombre.

    Del mismo modo, sedujo a Selene regalándole un vellón de gran blancura.2 Desde entonces, ambos fueron venerados en una caverna del monte Liceo.

    Culto[editar]
    Según cuenta Heródoto, unos días antes de la batalla de Maratón, un mensajero ateniense que volvía de pedir ayuda a Esparta encontró al dios y éste le prometió que vencerían a los persas. Por ello, tras ganar efectivamente la batalla a causa de un súbito pánico en las filas enemigas, fue incluido entre los grandes dioses reconocidos por el estado. En la propia ciudad de Atenas se le consagró una de las grutas de la vertiente norte de la Acrópolis y se decretó en su honor una fiesta anual donde se realizaban carreras de antorchas.

    También estaban consagrados a Pan los montes Ménalo, Lampea y Nomia, todos ellos en Arcadia.3 Por otra parte, en Licosura existía un santuario oracular de Pan.4

    Los ritos de fertilidad originales fueron asumidos a partir del siglo V por las Bacantes, que duraron hasta bien entrada la Edad Media. Desde entonces, y hasta nuestros días, la imagen tradicional de Pan se asocia con la imagen del diablo (en forma de macho cabrío) y los aquelarres.5

    Véase también[editar]
    Referencias[editar]
    1. Grimal, Pierre (2008). Diccionario de la mitología griega y romana. Editorial Paidós. pp. 402-403. ISBN 9788449322112.
    2. Virgilio, Geórgicas III,392.
    3. Pausanias VIII,38,11; VIII,24,4; VIII,36,8.
    4. Pausanias VIII,37,11.
    5. «¿Por qué Satán es una cabra? De tener sexo con animales a ser archienemigo de Cristo». Khronos Historia. 23 de marzo de 2017. Consultado el 30 de abril de 2018.
    Bibliografía[editar]
    Enlaces externos[editar]
    • Higino: Astronomía poética (Astronomica).
    • Pan en el Proyecto Perseus.
    Categorías:

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  15. es.wikipedia.org/wiki/Hermes

    Hermes


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    Para otros usos de este término, véase Hermes (desambiguación).
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    Hermes Ingenui, copia romana del original griego del siglo V a. C., museo Pío-Clementino, Ciudad del Vaticano.
    En la mitología griega, Hermes (en griego antiguo Έρμῆς) es el dios olímpico mensajero, de las fronteras y los viajeros que las cruzan, el ingenio y del comercio en general, de la astucia, de los ladrones y los mentirosos.1 En la posterior mitología romana era denominado como Mercurio. Hijo de Zeus y la pléyade Maya. El himno homérico a Hermes lo invoca como el «de multiforme ingenio (polytropos), de astutos pensamientos, ladrón, cuatrero de bueyes, jefe de los sueños, espía nocturno, guardián de las puertas, que muy pronto habría de hacer alarde de gloriosas hazañas ante los inmortales dioses».2 Hermes también es protagonista de muchos mitos, como, por ejemplo, el de Filemón y Baucis.3

    Índice
    Papeles[editar]
    • El rasgo principal en las tradiciones sobre Hermes consiste en su papel de heraldo de los dioses, puesto éste en el que aparece incluso en los poemas homéricos, compartiendo esta función con Iris. Un intérprete que cruza las fronteras con extraños es un hermeneus (έρμενευς). De Hermes procede la palabra «hermenéutica» para el arte de interpretar los significados ocultos. En griego un hallazgo afortunado era un hermaion (έρμαιον).
    Su carácter original de divinidad de la naturaleza pelasga o arcadia desaparece gradualmente en las leyendas. Como heraldo de los dioses, preside sobre la habilidad en el uso de la palabra y la elocuencia en general, pues los heraldos son oradores públicos en las asambleas y otras ocasiones.4567 Como diestro orador, era especialmente empleado como mensajero cuando se requería elocuencia para lograr el objetivo deseado.8910 De ahí que las lenguas de los animales sacrificados le fueran ofrecidas.1112

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    Hermes atándose la sandalia por François Rude (Museo del Louvre).
    Como los heraldos y mensajeros solían ser hombres prudentes y circunspectos, Hermes era también el dios de la prudencia y la habilidad en todas las relaciones de intercambio social.1314 Estas cualidades estaban combinadas con otras parecidas, tales como la astucia, tanto en las palabras como en las acciones, e incluso el fraude, el perjurio y la inclinación al robo, por lo que se le asocia al arquetipo del trickster. Es el dios del engaño, de lo incierto, de lo que pasa de un sitio a otro, por lo cual también conducía las almas de los muertos a la otra vida. Los actos de este tipo eran cometidos por Hermes siempre con cierta habilidad, destreza e incluso elegancia.15161718 Según el prominente folclorista Meletinskii, Hermes es un tramposodeificado.19 Concedía los poderes que él mismo poseía a los mortales y héroes que gozaban de su favor, así como a todos los que tenía bajo su especial protección o eran llamados hijos suyos.20212223

    Como inventor del fuego,24 Hermes es un paralelo con el titán Prometeo. Además de la siringa y la lira, Hermes inventó varios tipos de carreras y el deporte de la lucha, y por esto fue nombrado patrón de los atletas.25

    Hermes también actuaba como un psicopompo o guía de los difuntos, a quienes se les ayudaba a encontrar su camino hasta el Inframundo. En muchos mitos griegos, Hermes es representado como el único dios además de Hades y Perséfone que podía entrar y salir del Inframundo sin problemas. Además de escoltar a los muertos, Hermes solía ayudar a los viajeros a tener un viaje seguro y sin contratiempos. Muchos griegos le dedicaban sacrificios antes de viajar.2627282930

    Sus símbolos eran el gallo y la tortuga, y puede ser reconocido por su monedero o bolsa, sus sandalias aladas, su pétaso(sombrero de ala ancha) y su caduceo o vara de heraldo. Hermes era el dios de los ladrones porque era muy astuto y perspicaz, y porque él mismo fue un ladrón desde la noche en que nació, cuando se escapó de Maya y se fugó para robar el ganado de su hermano mayor Apolo.

    En la adaptación romana de la religión griega (véase interpretatio romana), Hermes fue identificado con el dios romano Mercurio, quien, aunque heredado de los etruscos, desarrolló muchas características parecidas, como ser el patrón del comercio. En la interpretación griega de los dioses egipcios, se lo equipara a Tot.

    Etimología[editar]
    Desde la demostración de Müller,31 se ha creído que el nombre «Hermes» procede de la palabra griega ἕρμα, ‘herma’, que alude a un pilar cuadrado o rectangular con la cabeza de Hermes (normalmente con barba) adornando su extremo superior y con genitales masculinos itífalos debajo. Sin embargo, debido al testimonio del dios en el panteón micénico, como Hermes Araoia (‘Hermes Carnero’) en las inscripciones en lineal B en Pilos y la Cnosos micénica,32 es más probable que la conexión ocurriese en el sentido contrario, desde el dios hasta las representaciones en los pilares. De la subsecuente asociación de estos hitos —que fueron usados en Atenas para evitar el mal y también como mojones en caminos y fronteras por toda Grecia— Hermes adquirió el patronazgo de los viajes por tierra.

    Epítetos[editar]
    Argifonte[editar]
    El epíteto de Hermes Argifonte (Ἀργειφόντης, ‘asesino de Argos’; en latín Argicida) recuerda el encargo que recibió de Zeus de matar al gigante de múltiples ojos Argos Panoptes, que estaba vigilando a la ninfa Ío en el santuario de la propia Hera.

    Logios[editar]
    Su epíteto Logios es la representación del dios en el acto de declamar, como orador, o como dios de la elocuencia. De hecho, junto con Atenea, era la representación divina estándar de la elocuencia en la Grecia clásica. El himno homérico a él dedicado (probablemente del siglo VI a. C.) lo describe dando un exitoso discurso desde la cuna para defenderse de la (verdadera) acusación de haber robado ganado. Algo después, el comentario de Proclo sobre La República de Platón describe a Hermes como dios de la persuasión. Aún más tarde, los neoplatónicos verían a Hermes Logios más místicamente como origen de una «cadena hermaica» de luz y radiación emanando del intelecto divino (nous). Este epíteto también produjo un tipo escultórico.

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    Mercurio por Hendrick Goltzius, 1611 (Frans Halsmuseum, Haarlem).
    Otros[editar]
    Otros epítetos de Hermes son:

    • Agoreo, ‘del ágora’;33
    • Acacesio, ‘de Acaco’;
    • Charidotes, ‘dador de hechizos’;
    • Crióforo, ‘portador del carnero’;
    • Cilenio, ‘del Cilene’;
    • Diactoros, ‘mensajero’;
    • Dolios, ‘confabulador’;
    • Enagonio (Εναγωνιος), ‘de los juegos (olímpicos)’;
    • Enodios, ‘en la carretera’;
    • Epimelio, ‘guardián de rebaños’;
    • Erionios, ‘que trae suerte’;
    • Poligio;
    • Psicopompo, ‘guía del alma’.
    Culto de Hermes[editar]
    Aunque había templos dedicados a Hermes por toda Antigua Grecia, un centro principal de su culto estaba en Feneo(Arcadia), donde las fiestas en su honor se llamaban Hermeas (Ἔρμαια; en latín, Hermaea). Un mito señalaba que Licaón, hijo de Pelasgo, mandó construirle el primer templo.34

    Como franqueador de fronteras, Hermes Psicopompo (‘guía del alma’) se encargaba de llevar las almas recién muertas al Inframundo y al Hades. En el himno homérico a Deméter, Hermes guiaba a la Coré (Perséfone) de vuelta con Deméter. También llevaba los sueños a los mortales vivos.

    Otra función importante de Hermes era su rol como patrón de todos los juegos gimnásticos de los griegos. Esta idea parece ser de origen tardío, pues en los poemas homéricos no hay rastro alguno de la misma y la apariencia del dios, tal como es descrita, resulta muy diferente de lo que podría esperarse del dios del arte gimnástico. Pero sus imágenes fueron erigidas en tantos lugares, entre ellos a la entrada de los gimnasios, que el resultado natural fue que, como Heracles y los Dioscuros, fuese considerado como protector de los jóvenes y los ejercicios y concursos gimnásticos.35 y que en una época posterior los artistas griegos derivasen su ideal del dios desde el gimnasio, y lo representasen como un joven cuyos miembros estaban bella y armoniosamente desarrollados gracias a ejercicios gimnásticos. Atenas parece haber sido el primer lugar en el que fue adorado en este papel.363738 Debe observarse que las diversas funciones del dios llevaron a algunos de los antiguos a asumir que varias deidades compartían su nombre. Cicerón distingue cinco.39 Servio distingue cuatro.40Pero estas cifras también incluyen las divinidades foráneas, que fueron identificadas por los griegos con su propio Hermes.

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    Estatua de Ptolomeo III vestido como Hermes, con la clámide (Egipto ptolemaico).
    La idea de Hermes como heraldo y mensajero de los dioses, de sus viajes de un sitio a otro y decidiendo tratados, implicaba necesariamente la noción de que era el promotor del intercambio social y el comercio entre los hombres, y que era amistoso con ellos.4142 En este puesto era considerado el mantenedor de la paz, y como dios de los caminos, que protegía a los viajeros y castigaba a quienes rehusaban ayudar a los que se equivocaban de ruta.43 Por ello los generales atenienses, al preparar una expedición, ofrecían sacrificios a Hermes, apellidado Hegemonio o Agetor, y muchas estatuas del dios fueron erigidas en los caminos y en las puertas, circunstancia por la que recibió varios epítetos. Como dios del comercio, era llamado διέμπορος, ἐμπολαἳος, παλιγκάπηλος, κερδέμπορος, ἀγοραἳος, etcétera44 y como el comercio es el origen de la riqueza, Hermes es también el dios de las ganancias y las riquezas, especialmente de las repentinas e inesperadas, como las adquiridas mediante el comercio. Como dador de riqueza y buena suerte (πλουτοδότης), también presidía sobre el juego de los dados, y quienes jugaban arrojaban una hoja de olivo sobre los dados, y primero tiraban esta hoja.45 Ya se ha señalado que Hermes era considerado el inventor de los sacrificios, y por tanto no sólo actúa en la parte de un heraldo en los sacrificios46 que es también el protector de los animales sacrificiales, y se creía en concreto que incrementaba la fertilidad de las ovejas.47 Por esta razón era adorado especialmente por los pastores, y se lo menciona en relación con Pan y las ninfas.48 Esta faceta de la personalidad de Hermes es un resto de la antigua religión arcadia, en la que fue el dios fertilizador de la tierra, que confería sus bendiciones a los hombres, y algunos otros rasgos de este carácter aparece en los poemas homéricos.49

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    Hermes atándose la sandalia, copia romana en mármol de un bronce de Lisipo (Museo del Louvre).
    Entre los helenos, como sugiere la palabra relacionada «herma» (‘piedra fronteriza’), Hermes personificaba el espíritu del cruce: se pensaba que se manifestaba en cualquier tipo de intercambio, transferencia, transgresión, trascendencia, transición, tránsito o travesía, todas ellas actividades que involucran algún tipo de cruce en cierto sentido. Esto explica su relación con las transiciones en la propia suerte, con los intercambios de bienes, palabras e información implicados en el comercio, la interpretación, la oratoria y la escritura, con la forma en la que el viento puede transportar objetos de un lugar a otro y con la transición al otro mundo.

    Muchas inscripciones dedicadas a Hermes han sido halladas en el ágora de Atenas, en relación con su epíteto Agoreo y su papel como patrón del comercio.33

    Originalmente, Hermes era representado como un dios fálico, viejo y barbudo, pero en el siglo VI a. C. este Hermes tradicional fue reimaginado como un joven atlético. Estatuas de este nuevo tipo de Hermes se erigieron en los estadios y gimnasios de toda Grecia. Entre las cosas a él consagradas pueden nombrarse la palmera, la tortuga, el número cuatro y varios tipos de peces, y los sacrificios que se le dedicaban consistían en incienso, miel, pasteles, cerdos y especialmente corderos y cabritillos.50

    Hermes[editar]
    Artículo principal: Herma
    En la temprana Grecia Antigua, Hermes fue un dios fálico de las fronteras. Su nombre, en la forma «herma», designaba a un montón de piedras usado para marcar los caminos y delimitar fronteras y propiedades. Cada viajero que pasaba por el camino añadía su piedra al montón, indicando así su presencia. Sobre el 520 a.C. Hiparco, hijo de Pisístrato, sustituyó los montones de piedras que señalaban el punto medio entre cada pueblo (deme) del Ática y el ágora de Atenas por pilares cuadrados o rectangulares de piedra o bronce coronados por un busto de Hermes, con barba y un falo erecto en la base. En las más primitivas hermas «cilenas», el pilar de piedra o madera era simplemente un falo tallado. En Atenas, las hermas se colocaban fuera de las casas para atraer la buena suerte. Como señaló Walter Burkert, «resulta asombroso que un monumento de esta clase pudiera ser transformado en un dios olímpico».51

    En 415 a. C., la noche anterior a la partida de la flota ateniense hacia Siracusa durante la Guerra del Peloponeso, todas las hermas atenienses fueron vandalizadas, lo que se consideró un mal augurio. (Véase Expedición a Sicilia). Los atenienses de la época creyeron que había sido obra de saboteadores, bien de Siracusa o de pacifistas de la propia Atenas. Se sospechaba que Alcibíades, pupilo de Sócrates, estaba implicado. Aunque éste lo negó y se mostró dispuesto a ser juzgado, Sócrates pagó indirectamente la impiedad con su vida.

    Desde estos orígenes, las hermas se incorporaron al repertorio de la arquitectura clásica.

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    Hermes portando el caduceo. Entre otros atributos, con él podía abrir y cerrar los ojos de los mortales. Se lo regaló Apolo, y Hermes a cambio le regaló a éste la lira.
    Iconografía[editar]
    Hermes suele ser retratado llevando el sombrero de ala ancha que usaban los viajeros para protegerse del sol y la lluvia (llamado pétaso) o un gorro alado. En épocas posteriores este atributo fue adornado con dos alas pequeñas, si bien a veces éstas le salen del pelo, no llevando entonces sombrero.

    También se lo representa calzando sandalias con alas. Aunque Homero no dice ni sugiere que estuvieran provistas de alas, en épocas posteriores aparecen con alas, de donde se lo llama πτηνοπέδιλος o alipes.52

    Otro de sus atributos era el caduceo (ῥάϐδος o σκἣπτρον), mencionado frecuentemente en los poemas homéricos como la vara mágica con la que cierra y abre los ojos de los mortales, no diciéndose de qué persona o dios la recibió, ni que tenga las serpientes entrelazadas con que aparece en obras de arte posteriores. Según el himno homérico a Hermes y Apolodoro, la recibió de Apolo, y parece que deben distinguirse dos báculos, que luego fueron unidos en uno: primero, la vara de heraldo ordinaria53 y segundo la vara mágica, como las que otras divinidades también poseían.54 Los lazos blancos con los que la vara de heraldo estaba originalmente adornada fueron cambiados por artistas posteriores por dos serpientes55 aunque los propios antiguos las justificaban bien como vestigio de alguna característica del dios, bien considerándolas representaciones simbólicas de la prudencia, la vida, la salud y similar. En épocas posteriores, el caduceo fue adornado también con un par de alas, expresando la rapidez con la que el mensajero de los dioses se movía de un lugar a otro.

    Nacimiento e infancia[editar]
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    Aplique romano de Hermes Niño proveniente de la península de La Magdalena (Santander, Cantabria.)
    Hermes fue hijo de Zeus y Maya, una de las Pléyades, hija de Atlas. Nació en una cueva del monte Cilene en Arcadia.56 Sin embargo alguna tradición sitúa su nacimiento en el Olimpo.57A veces se le aplica los epítetos de Atlantiades o Cilenio.

    En sus primeras horas de vida, se escapó de su cuna, fue a Pieria —se discute si se trata de un lugar situado en Acaya o de otro localizado en Tesalia— y se llevó algunos de los bueyes de Apolo.58 En la Ilíada y la Odisea no se menciona esta tradición, si bien Hermes es caracterizado como un astuto ladrón.59 Otras versiones, incluso, refieren el robo de los bueyes a una época más avanzada de la vida del dios.60 Para no ser descubierto por los rastros de sus pasos, Hermes se puso unas sandalias y condujo los bueyes a Pilos, donde mató dos y encerró el resto en una cueva.61 Las pieles de los animales muertos fueron clavadas a una roca, y parte de su carne fue cocinada y consumida, y el resto quemada; al mismo tiempo ofreció sacrificios a los dioses olímpicos, por lo que probablemente fuera llamado el inventor de la adoración divina y los sacrificios.62

    Tras esto volvió inmediatamente a Cilene, donde encontró una tortuga a la puerta de su cueva natal. Hermes tomó el caparazón del animal, tensó cuerdas a su través e inventó así la lira y el plectro. Algunos dicen que el número de cuerdas de su nueva invención fue tres y otros dicen que siete, y estaban hechas de tripa de buey u oveja.63

    Apolo, gracias a su poder profético, descubrió que fue Hermes quien robó parte de su ganado, y fue a Cilene a acusarlo de él delante de su madre Maya. Ésta mostró al dios el niño en su cuna, pero Apolo llevó al niño ante Zeus y exigió la devolución de sus bueyes. Zeus le ordenó que cumpliese con las demandas de Apolo, pero Hermes negó haber robado el ganado. Sin embargo, como vio que sus afirmaciones no eran creídas, condujo a Apolo hasta Pilos y le devolvió sus bueyes, pero cuando Apolo oyó los sonidos de la lira quedó tan encantado que permitió a Hermes quedarse los animales. Hermes inventó entonces la siringa y tras haber revelado a Apolo sus invenciones, los dos dioses entablaron una estrecha amistad.64

    Apolo obsequió a su joven amigo su propia vara dorada de pastor, enseñándole el arte de profetizar por medio de los dados, y Zeus lo hizo heraldo suyo y también de los dioses del mundo inferior. Apolo rehusó enseñar a Hermes el arte de la profecía y le refirió para ello a las tres hermanas que moraban en el Parnaso, pero le confirió el oficio de proteger ganados y pastizales.65

    Mito de Hermes y la negociación con Hades[editar]
    En la mitología griega involucran a Hermes como negociador con Hades, en su explicación sobre los cambios de las estaciones, de la siguiente manera: Hades, el dios del inframundo, sintiéndose muy solo, rapta a Perséfone de la Tierra y la convierte en su esposa, tras lo cual su madre Deméter (diosa de las estaciones y la tierra fértil, más antigua que Zeus), entristeció y echó maldiciones sobre la Tierra hasta que no vuelva a ver a su hija, comenzando así un período de agonía para la humanidad. Es entonces cuando Zeus envía a Hermes al inframundo a negociar con Hades para que la devuelva. El pacto fue finalmente que Perséfone pasaría seis meses en el inframundo con Hades, y otros seis en la Tierra con Deméter; los meses en el inframundo su madre entristece (otoño-invierno), y cuando regresa a la Tierra, su progenitora vuelve a ser feliz (primavera-verano).

    Descendencia[editar]
    Pan[editar]
    El dios griego de la naturaleza, las ovejas y los rebaños, Pan, se decía a menudo que era hijo de Hermes y Dríope. En el himno homérico a Pan, la madre del dios recién nacido huía de él, asustada por su apariencia cabruna.

    Hermafrodito[editar]
    Hermafrodito fue un hijo inmortal de Hermes con Afrodita. Fue transformado en hermafrodita cuando los dioses concedieron literalmente a la ninfa Salmacis su deseo de no separarse jamás de él.

    Abdero[editar]
    Abdero era un hijo de Hermes que fue devorado por las yeguas de Diomedes. Abdero había quedado encargado de custodiarlas mientras su amigo Heraclesluchaba con los hombres de Diomedes.

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    Afrodita, copia de la época helenística, Atenas
    Consortes y descendencia[editar]
    Afrodita

    Dríope o Penélope

    Eupolemía

    Herse

    Polimela

    Quíone

    Ctonofile

    En los mitos[editar]
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    Representación mural en azulejo de Hermes-Mercurio en Vigo, Galicia
    Sus servicios a Hermes no se limitaban a los oficios de heraldo y mensajero, sino que también era su auriga y copero.66 Como los sueños son enviados por Zeus, Hermes, el ήγήτωρ δυείρων, los conduce hasta los hombres, y por eso también es descrito como el dios que tenía en su poder enviar el sueño reconfortante o retirarlo.67

    La Ilíada[editar]
    Artículo principal: Ilíada
    En la Guerra de Troya Hermes estuvo del lado de los griegos.68 El cuerpo de Sarpedón fue sacado del campo de batalla por los dioses alados gemelos Hipnos (Sueño) y Tánatos (Muerte). La pareja se describe vestida con armadura y supervisada por Hermes Psicopompo en el canto XVI de la Ilíada:

    [Apolo] entrególo a los veloces conductores y hermanos gemelos: el Hipno y la Muerte. Y éstos, transportándolo con presteza, lo dejaron en el rico pueblo de la vasta Licia.69

    Además, Hermes ayudó al rey Príamo de Troya a internarse en el campamento aqueo para enfrentarse con Aquiles y convencerlo de que le devolviera el cuerpo de su hijo Héctor.70

    La Odisea[editar]
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    Estatua de Calipso en Ceuta donde algunos autores ubican la isla de Ogigia.
    Artículo principal: Odisea
    En el Libro V de la Odisea, Hermes es enviado por orden de Zeus a liberar a Odiseo de la isla de Calipso. En el Libro X protege a Odiseo de Circe dándole una hierba no identificada denominada moly que lo protegería de su hechizo. Odiseo, el protagonista principal de la Odisea, desciende por línea materna de Hermes.19

    Argos Panoptes[editar]
    Artículo principal: Argos Panoptes
    Cuando la ninfa Io, una de las amantes de Zeus, fue atrapada por Hera y puesta bajo la vigilancia del gigante de cien ojos, Argos Panoptes, Zeus ordenó a Hermes que robase a la ternera, pero fue denunciado por Hiérax. Hermes tuvo que matar a Argos. Por este asesinato es muy comúnmente llamado Argifonte.71 En otra versión, Hermes salvó a Io durmiendo al gigante con historias y canciones y decapitándolo entonces con una espada con forma de media luna. Los ojos de Argos fueron puestos en la cola del pavo real, símbolo de Hera.72

    Perseo[editar]
    Hermes ayudó a Perseo a matar a la gorgona Medusa dándole sus sandalias aladas y la hoz de Zeus. También le dio el casco de invisibilidad de Hades y le dijo que lo usara para que las inmortales hermanas de Medusa no lo vieran huir. Atenea también ayudó a Perseo prestándole su pulido escudo. Por último, Hermes lo guió al Inframundo.

    Prometeo[editar]
    En algunas versiones, Hermes fue quien ató a Prometeo en el Cáucaso.73

    En la tragedia Prometeo encadenado, atribuida a Esquilo, Zeus envía a Hermes a enfrentarse con el titán encadenado Prometeo por una profecía que aseguraba que el titán derrocaría al primero de los dioses. Hermes regaña a Prometeo por no ser razonable y querer prolongar su tortura, pero Prometeo rehúsa darle detalles sobre la profecía.

    Herse, Aglauro y Pándroso[editar]
    Cuando Hermes amaba a Herse, una de las tres hermanas que servían a Atenea como sacerdotisas (partenos), su celosa hermana mayor Aglauro se interpuso entre ellos. Hermes la transformó en piedra y fue padre de Céfalo con Herse, de Eumolpo con Aglauro y de Cérix con Pándroso.

    Otras historias[editar]
    • En la historia del músico Orfeo, Hermes llevó de vuelta a Eurídice al Hades después de que éste mirase atrás para ver a su esposa por segunda vez.
    • Hermes ayudó a proteger al dios infante Dioniso de Hera, después de que ésta matase a su madre mortal, Sémele, por celos: Rescató a Dioniso de las llamas tras su nacimiento o lo recibió de manos de Zeus para llevarlo a Atamas.74
    • Transformó a las Miníades en murciélagos.
    • Enseñó a las Trías las artes de la profecía y la adivinación.
    • Ató a Ixión a la rueda75
    • Llevó a Hera, Afrodita y Atenea al Juicio de Paris.76
    • Cuando los dioses crearon a Pandora, fue Hermes quien la llevó a las mortales y le otorgó su fuerte sentido de la curiosidad.
    • El rey Atreo de Micenas recuperó el trono de su hermano Tiestes siguiendo los consejos que recibió del tramposo Hermes. Tiestes accedió a devolverle el reino cuando el sol se moviese hacia atrás en el cielo, una hazaña que Zeus hizo posible. Atreo recuperó el trono y desterró a Tiestes.
    • Heracles fue vendido por él a Ónfale.77
    • Diógenes, hablando en broma, contaba el mito de Hermes apiadándose de su hijo Pan, quien suspiraba por Eco pero era incapaz de tenerla, y le enseñaba el truco de masturbación para aliviar su sufrimiento. Más tarde Pan enseñó la costumbre a los pastores jóvenes.78
    Véase también[editar]
    Notas[editar]
    1. Burkert (1985) iii.2.8; «Hermes». Encyclopedia Mythica (en inglés). Consultado el 30 de enero de 2008.
    2. Himno homérico a Hermes, 13.
    3. Ovidio: Las metamorfosis, VIII.
    4. Ilíada: I, 312-344; IV, 193; VII, 226-286; VII, 365-397; VIII, 517; XI, 684.
    5. Himnos órficos, XXVII, 4.
    6. Eliano: De la naturaleza de los animales (Περὶ ζώιων ἰδιότητος), X, 29.
    7. Horacio: Odas, I, 10, 1.
    8. Odisea, I, 28-43.
    9. Ilíada, XXIV, 281 - 467.
    10. Himno homérico a Deméter, 335.
    11. Aristófanes: La paz, 1062.
    12. Ateneo: Banquete de los eruditos (Δειπνοσοφισταί), I, pág. 16.
    13. Ilíada, XX, 35; XXIV, 282.
    14. Odisea, II, 38.
    15. Himno homérico a Hermes, 66, 260, 383.
    16. Eustacio: Sobre Homero, pág. 1337.
    17. Ilíada, V, 390; XXIV, 24.
    18. Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica, I, 6, 3.
    19. Saltar a:a b Meletinskii (1993), Introduzione, pág. 131.
    20. Odisea, X, 277; XV, 318; XIX, 397.
    21. Sófocles: Filoctetes, 133.
      • X, 123-134: texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus: ed. de 1898 de Richard Claverhouse Jebb (1841-1905); Cambridge University Press. En la parte superior derecha se encuentran los rótulos activos "focus" (para cambiar a las anotaciones de 1932 del propio Jebb, al texto inglés de Robert Torrance o al texto griego) y "load" (para la comparación entre textos ingleses, para el texto bilingüe o para la visión simultánea de texto y anotaciones).
    22. Hesíodo: Trabajos y días (Ἔργα καὶ Ἡμέραι), 67.
    23. Eustacio: Sobre Homero, pp. 18 y 1053.
    24. En el himno homérico se lee esto:
      ... dejó que se saciaran de hierbas las mugidoras vacas [...] reunió abundante leña y practicó el arte de encender el fuego. Habiendo cogido un espléndido ramo de laurel, los descortezó con el hierro y lo frotó con la palma de la mano; y se elevó en el aire un cálido humo

      Himno homérico a Hermes, 105; 108-110

    25. El mismo Mercurio [Hermes] enseñó primero la lucha a los mortales.

      Higino: Fábulas, 277
    26. Odisea, XXIV, 1-10.
    27. Himno homérico a Deméter, 379.
    28. Eustacio: Sobre Homero, 561.
    29. Diógenes Laercio, VIII, 31.
    30. Fábulas, 251: Quiénes volvieron del inframundo con permiso de las Parcas (Qui licentia Parcarum ab inferis redierunt).
    31. Müller, K. O. (1848). Handbuch der Archäologie der Kunst. Bresláu: J. Max. OCLC10578594.
    32. Ventris y Chadwick.
    33. Saltar a:a b Lang, M. (1988). Graffiti in the Athenian Agora. Ehola srotnmjfions of the Athenian Agora (ed. rev. edición). Princeton: American School of Classical Studies at Athens. p. 7. OCLC 20063799. Archivado desde el original el 9 de junio de 2004. Consultado el 14 de abril de 2007.
    34. Fábulas, 225: Quiénes erigieron los primeros templos a los dioses (Qui primi templa deorum constituerunt).
    35. Píndaro: Nemeas (Νεμεόνικοι), X, 53.
    36. Píndaro: Píticas (Πυθιόνικοι), II, 10.
    37. Píndaro: Ístmicas (Ισθμιόνικοι), I, 60.
    38. Aristófanes: Pluto (Πλοῦτος), 1161.
    39. Cicerón: Sobre la naturaleza de los dioses (De natura deorum), III, 56.
    40. Servio: Sobre la Eneida, I, 301; IV, 577.
      • I, 301 y 302: texto latino, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus. Empleando el rótulo activo "load", que se halla en la parte superior derecha, se obtiene ayuda en inglés con el vocabulario latino del texto.
      • IV, 577: texto latino en el Proyecto Perseus, con las mismas características.
    41. Odisea, XIX, 135.
    42. Ilíada, XXIV, 334 - 338.
    43. Ilíada, VII, 277. Teócrito xxv.5; Aristófanes, Pluto 1159.
    44. Aristófanes, Pluto 1155; Julio Pólux vii.15; Himnos órficos xxvii.6; Pausanias, Descripción de Grecia i.15.1, ii.9.7, iii.11.8.
    45. Homero, Ilíada vii.183; Aristófanes, La paz 365; Eustacio, Sobre Homero p. 675.
    46. Aristófanes, La paz 433.
    47. Himno homérico a Hermes 567; Homero, Ilíada xiv.490, xvi.180; Hesíodo, Teogonía 444.
    48. Homero, Odisea xiv.435; Eustacio, Sobre Homero p. 1766; Aristófanes, Las Tesmoforias 977; Pausanias, Descripción de Grecia viii.16.1; ix.34.2; Escolio sobre Filoctetes de Sófocles 14, 59.
    49. Homero, Ilíada xxiv.360; Odisea viii.335, xvi.185; Himno homérico a Hermes 27.
    50. Pausanias, Descripción de Grecia vii.22.2; Aristófanes, Pluto 1121, 1144; Homero, Odisea xiv.435, xix.397; Ateneo i. p. 16.
    51. Burkert (1985).
    52. Himnos órficos xxvii.4; Ovidio, Las metamorfosis xi.312.
    53. Homero, Ilíada vii.277, xviii.505.
    54. Luciano de Samósata, Diálogos de los dioses vii.5; Virgilio, Eneida iv.242.
    55. Escolio sobre Timeo i.53; Macrobio, Saturnalia i.19; Higino, Astronomía poéticaii.7; Servio, Sobre la Eneida iv.242, viii.138.
    56. Homero, Odisea viii.335, xiv.435, xxiv.1; Himno homérico a Hermes 1 y sig.; Ovidio, Las metamorfosis i.682, xiv.291.
    57. Filóstrato, Imágenes i.26.
    58. Himno homérico a Hermes 17.
    59. Homero, Ilíada v.390, xxiv.24.
    60. Apolodoro, Biblioteca mitológica iii.10.2; Antonino Liberal xxiii.
    61. Diferentes estratagemas con las que escapó en Himno homérico a Hermes 75 y Antonino Liberal xxiii.
    62. Himno homérico a Hermes 125; Diodoro Sículo i.16.
    63. Himno homérico a Hermes 51; Diodoro Sículo i.16, v.75; Argonáuticas órficas381; Horacio, Odas i.10.6.
    64. Himno homérico a Hermes 514.
    65. Himno homérico a Hermes 533; Luciano de Samósata, Diálogos de los dioses vii; Ovidio, Las metamorfosis ii.683.
    66. Homero, Odisea i.143; Ilíada xxiv.178, 440; Himno homérico a Deméter 380; Eustacio, Sobre Homero p. 1205.
    67. Himno homérico a Hermes 14; Homero, Ilíada ii.26, xxiv.343.
    68. Homero, Ilíada xx.72
    69. Homero, Ilíada xvi.681.
    70. Homero, Ilíada xxiv.336.
    71. Apolodoro, Biblioteca mitológica ii.1.3.
    72. Ovidio, Las metamorfosis I.670.
    73. Servio, Sobre las Églogas de Virgilio vi.42.
    74. Apolodoro, Biblioteca mitológica iii.4.3; Apolonio de Rodas, Argonáuticas iv.1137.
    75. Higino, Fábulas 62.
    76. Higino, Fábulas 92; Pausanias, Descripción de Grecia v.19.1.
    77. Apolodoro, Biblioteca mitológica ii.6.3.
    78. Dión Crisóstomo, Discursos iv.20.
    Bibliografía[editar]
    Enlaces externos[editar]
    • Bato en el Proyecto Perseus.
    • Higino: Astronomía poética (Astronomica).
    • Hermes en el Proyecto Perseus.
    Categorías:

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