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    Oleo de Merchi Brianes Lemos.

    De trazados de Dédalo él busca escapar;
    más siquiera ni puerta en marfil encontraba,
    ni postigo a visión del espíritu había,
    la salida de espacio tal sueño abrazado.
    Nuestro ser deberá prosperarse en el Tiempo;
    y la muerte no ayuda, vano es el cesar;
    la secreta Energía nos fuerza a seguir.
    Nuestra vida reposa en el Infinito;
    no termina, su fin es la Vida Suprema.
    Un pasaje, la muerte, no el fin de los días:
    un antiguo coraje, siguiendo el trabajo:
    nuestras almas se arrastran por cuerda no vista,
    de nacer en nacer, de mundo ën mundo,
    nuestros actos prolongan tras muerte del cuerpo
    la ancestral caminata que pausa no tiene.
    Sin meseta silente en que el Tiempo reposa.
    Era mágico cauce que mar no alcanzaba.
    Nada importa lo lejos que fuera o volviera,
    los trabajos corrían con él superándolos;
    siempre queda tarea que hacer además.
    Un impulso de acción y un grito de búsqueda
    para siempre crecía en mundo nervioso;
    un murmullo ocupaba el centro del Tiempo.
    Todo era sondeo y furia constante.
    Al vivir, unos cientos intentos en vano:
    la igualdad que asumía millares de formas
    que luchaba por irse de largo fastidio
    fabricando primicias que pronto decanas.
    Llamativo ornamento atraía su ojo
    y valores noveles renueven los temas
    van burlando a la mente la idea de cambio.
    La pintura distinta, no obstante la misma
    aparece en difuso trasfondo celeste.
    Laberíntica casa, es únicamente,
    de criaturas con hechos y acontecimientos,
    la ciudad con su tráfico de almas cautivas,
    un mercado que hacer con mucha mercancía
    ofrecidas a activo pensar ÿ espíritu.​
  2. Avanzaba observado por el infinito
    a su lado y lo Incognoscible en la cumbre.
    Si rehúye al terreno, podía ser visto,
    lo que mente jamás ha captado, conocido;
    lo que no el mortal, conseguía crear.
    Una marcha sin límites de paz llenaba.
    En profundo existir más allá de la tierra
    engendrando las nuestras ideas y sueños
    el Espacio, un vasto sondeo del alma,
    en substancia intangible ligada a la nuestra
    en profunda unidad de todito que es,
    ha surgido el cosmos del Desconocido.
    Creación espontánea sin fin o pausa
    revelaba grandeza de un Infinito:
    arrojaba a la suerte de su diversión
    un millón de talantes con mucha energía,
    con las formas del mundo, Verdades fantásticas
    y las fórmulas de libertad de su Fuerza.
    Derramaba en cambio continuo, Fijeza
    en un rapto de Baco la orgía de ideas,
    la pasión y meneo de la eternidad.
    En un flujo Inmutable surgían nonatos
    pensamientos en sempiterna consecuencia,
    inmortales palabras que viven silentes,
    del Silencio sacaban su mudo sentido,
    transportadas en líneas inexpresables.
    La quietud del Eterno contento veía,
    el trajín de Poder integral desplegando
    en las tramas del mal y en dramas de gozo,
    maravilla, belleza arbitraria de ser.
    Inclusive el dolor es placer del espíritu;
    la experiencia va siendo un mismo propósito,
    la multitudinaria expresión del Sin Par.
  3. [​IMG]
    Oleo de la pintora Merchi Brianes Lemos

    Comprenderás que los apegos atan
    al cuerpo físico al hombre invisible
    mediante vínculos emocionales
    y mentales de afanes tan horribles,
    con vivencias en este plano físico.
    Quedará liberado el invisible,
    mediante la meditación profunda,
    descubriendo que eres de Dios efigie.
    Busca al hombre cautivo en la selva
    de ardores corporales destructibles.
    El milagro de su físico externo,
    su entidad de luz inextinguible
    y su cuerpo interior de las ideas;
    verás la majestad que coexiste
    en la maravillosa entidad que eres.
    Serás hombre invisible, indestructible,
    el día que esto todo lo comprendas.
    ¡Solo muere tu físico tangible!
    No sigas albergando el pensamiento,
    de estar para el sarcófago accesible.
    Solamente te estás acomodando
    para tu situación indestructible.
    Ninguno finiquita realmente.
    El ideacional de tu origen
    está siempre presente en sutil éter.
    Y los seres queridos que murieron
    habitan en los ámbitos sutiles
    en donde tú no puedes entreverlos.
    Eres inmortal hombre imperceptible,
    modelo del Divino pensamiento.
    Tus ojos te confunden, no lo olvides,
    haciéndote este mundo tan real,
    no siendo más que un sueño creíble.
    Abre tu frontal ojo espiritual
    y contempla tu género invisible.
    Busca en tu silencio subjetivo
    el alma que se torna más visible.
    Cuando duermes, piensas o te concentras
    sutilmente, eres ese hombre invisible.
    Es el real ser y el otro su sombra.
    Se uno con el hombre imperceptible:
    El reflejo de la divinidad.


    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
    A Azalea le gusta esto.
  4. [​IMG]
    Oleo de Merchi Brianes Lemos

    Dieciséis elementos corporales
    componen nuestro cuerpo material,
    una sombra del hombre imperceptible,
    el cual consta de otra forma astral,
    formada por eléctricas corrientes,
    y por ideas, el tercer, causal.
    Diecinueve elementos que contiene
    el perfil invisible celestial
    y sumando los dos cuerpos
    forman los treintaicinco del causal;
    son todos pensamientos que vio Dios
    para tres cuerpos del hombre crear.
    Así tu cuerpo es esencialmente
    un enclaustrado organismo causal
    con unos treintaicinco pensamientos;
    diecinueve de luz son del astral
    y dieciséis químicas sustancias
    en el nuestro organismo corporal.
    Al principio creó hierro y potasio
    y demás como ideas fue a crear
    después los pensamientos en el físico
    pensados para materializar.
    Cuando mueras, tu burda complexión
    tangible, pronto se corromperá;
    pero el sutil cuerpo astral interior,
    de inmediato, consciente de él serás.
    Tu tal cuerpo causal es reducido,
    al tener desarrollo espiritual,
    a unos treintaicinco pensamientos,
    que ciertamente es la Realidad,
    puesto que tu alma es una chispa
    de la más Consciente Divinidad.
    Cinco corrientes fluyen del cerebro,
    creadora energía en actividad:
    la tierra, el agua, el aire, el fuego, el éter.
    Y éstos se consiguen condensar
    en la pantalla de la creación
    para el cuerpo materializar.
    Por medio de los cinco percibidos
    aprendemos del cosmos sideral
    correspondientes con los elementos,
    para la creación realizar.
    Unas formas de luces irreales,
    algún día se te presentarán,
    no siendo más que un simple espectáculo,
    formando el drama de nuestra Deidad.
    La creencia de que eres solo cuerpo
    de burda carne y huesos, es soñar.
    De luz y de consciencia, constituido,
    el nuestro verdadero ser está.
    No somos cuerpo físico, aunque logre
    engañar la consciencia material.
    Si desarrollas la supraconsciencia
    a esta conclusión arribarás:
    el cuerpo es solo la proyección
    del invisible ser espiritual.
    Si no tuvieses hombre imperceptible
    el manifiesto nadie lo verá.
    Y al abandonar la forma física
    el exterior se desintegrará.
    Si comprendieras esta relación,
    materializaría a voluntad.
    Estamos próximos a comprender,
    que somos invisibles en verdad.

    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
    A Azalea le gusta esto.
  5. [​IMG] [​IMG]
    Oleo de Merchi Brianes Lemos.

    Siempre estás prodigando tus cuidados
    a la lámpara física del cuerpo;
    a pesar de que nunca has cavilado
    en la “electricidad” de su sustento.
    Nuestras substancias químicas visibles
    constituyen dieciséis elementos,
    son las sustancias químicas que pueden
    comprarse en algún establecimiento.
    ¿Por qué no cultivar la relación
    con el hombre invisible que hay dentro?
    Es quien tiene poder y todo amor.
    En el visible es todo sufrimiento.
    El invisible es Uno que penetra
    todas las cosas; imperecedero.
    Nada destruye este Ser Inmutable
    que realmente es tu Ser verdadero.
    Un trozo de hielo puede ser derretido
    y después de vapor, faltar su cuerpo.
    Mas El hombre ordinario no consigue
    como Cristo indicó que pudo hacerlo.

    Castro.4 de mayo del 2019

    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
    A Azalea le gusta esto.
  6. El hombre externo no tiene importancia,
    el alma, sin embargo, hasta el extremo.
    Mientras dormimos somos inconscientes
    del físico, mas sí del otro nuestro.
    Pues el ser invisible es más real,
    sin él, sería inútil nuestro cuerpo.
    Si bien, imperceptible a los sentidos,
    se halla todo el físico, por dentro;
    un cuerpo idéntico a la hermosa luz:
    el alma, en el astral revestimiento.
    Si alguna mano tienes amputada
    seguirás percibiendo tú tal miembro
    por existir, astral e imperceptible,
    de cada parte física del cuerpo.
    Un corazón astral tras el somático,
    sin el que nunca latiría el nuestro.
    Igualmente los huesos y los nervios,
    la vista y el oído astral y el seso.
    Son órganos de luces y energías,
    exactas copias todas son del cuerpo.
    No digas ciego o manco estoy pues nunca,
    padecerás tales impedimentos;
    tus ojos y tus manos son etéreos
    si todavía están, y son de hecho.
    Jamás debes pensar que los ocultos
    son dañados por físicos enfermos,
    para impedir que tales energías
    fluyan en partes físicas del cuerpo.
    Eléctricas corrientes circulando
    a través de los cables con acero:
    existe el cable por los electrones
    y no los electrones para el hierro.
    Talmente el cuerpo está para su alma
    pero no vive el alma para el cuerpo.
    No obstante deberá haber condiciones
    para que el alma esté de hecho dentro.
    Si lo invisible no estuviese atado
    por mar caminaríamos y cielo
    y al cabo del paseo en los lugares
    podríamos estar ya de regreso.
    Miradas sensoriales más directas
    que sus homólogas del cuerpo nuestro;
    cuando ha desarrollado la consciencia
    celeste, podrá oír y ver, aquello
    que los oídos ni los ojos pueden,
    también percibirá el olor más bueno,
    mas allá del alcance de lo físico,
    podrá paladear sabores nuevos,
    así mismo tendrá también alcance
    y reconocerá tocando objetos.
    Ser grande o mucho más pequeño incluso
    según su soberano entendimiento.

    Para mi amigo Salvador (Lesmo)
    y corregido, magistralmente, por él.

    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
    Castro. 6 de marzo del 2018.
    A Azalea le gusta esto.
  7. Hay allí muchos planetas
    llenos de seres astrales;
    de vehículos de luz
    sus habitantes se valen,
    para que como el fotón,
    más veloces se trasladen.
    Es el universo astral,
    tal nuestro cosmos palpable,
    cientos de veces mayor;
    hechos con haces vibrantes
    de sutiles luminarias.
    Colgada como por cable,
    toda la creación física,
    como sólido azafate,
    bajo gran esfera astral
    de una luz muy brillante.
    Tal como en espacio físico,
    hay también innumerables
    soles, planetas y lunas,
    en dimensiones astrales.
    Estas bellas luminarias,
    tal auroras boreales,
    igual que las lunas tenues
    y más y más deslumbrantes.
    Sus planetas tienen soles
    y lunas más agradables.
    Sus luminarias parejas
    con auroras boreales,
    el albor astral solar
    es mucho más deslumbrante
    y de más bellos colores,
    que la de rayos lunares.
    Día y noche son allí,
    como vuestros terrenales,
    pero son más prolongados.
    Son estos mundos astrales
    infinitamente bellos,
    limpios, pulcros y brillantes.
    No hay planetas inertes
    ni zonas ineficaces.
    Imperfecciones terrestres,
    como hierbas malas, tales,
    los insectos y serpientes,
    por allí no se atrapen.
    Tampoco existen los climas
    de inclemencia favorable;
    temperatura uniforme,
    de tiempos primaverales
    con lluvias de mil colores
    de formas ocasionales.
    Con sus lagos opalinos
    y con sus mares brillantes;
    surcados por bellos ríos
    a arcos iris semejantes.

    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
    P.D. Parece cosa de lunáticos, pero es más real que lo físico.
    A Azalea le gusta esto.
  8. La intuición de los astrales
    surca el velo de maya,
    observando los humanos
    que en nuestra Tierra se hallan;
    pero, el hombre no puede
    verlos, al menos que expanda
    aquí su sexto sentido.
    Algún cruza la muralla
    del espejismo terrestre
    y el universo astral cata.
    En nuestra tierra, los niños,
    pueden mirar a las hadas,
    por su pureza mental;
    pero la persona humana
    percibe espantosas formas,
    cuando se halla drogada.
    Las entidades astrales
    se hallan aun sujetadas
    a las angustias mentales.
    Toda comunicación
    no es por palabra hablada,
    ni por mensajes escritos;
    por razones telepáticas
    ellos transmiten sus cartas,
    no existiendo la maraña
    de incomprendidas palabras,
    como pasa en la Tierra
    por disputas soportadas.
    Tal figuras luminosas
    ingeniosamente guiadas,
    sin precisar oxigeno,
    sólidos, agua, ni nada;
    con luz cósmica se nutren
    para pasar la jornada.
    Percepción supraconsciente
    de la verdad es intacta,
    verídica e inmutable,
    mientras que pierden la fama
    las ideas sensoriales.
    De resplandecientes plantas,
    semejantes a los rayos,
    las tierras astrales se hallan.
    Los seres astrales, comen
    verduras y más papayas,
    y beben néctar que fluye
    de gloriosas fuentes santas
    y de arroyos astrales.


    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.

    P.D. Parece cosa de lunáticos, pero es más real que lo físico.
  9. Regocijantes festejos,
    en los astrales planetas
    supremos de Hiranyaloka;
    cuando un ser se libera
    de la creación astral;
    porque muy rápido ingresa
    al divino orbe causal.
    En las ocasiones estas,
    el Invisible Celeste,
    y santidades perfectas,
    materializan sus formas
    y se suman a la fiesta.
    Con objeto de agradar
    al devoto que lo quiera
    adopta cualesquier forma
    que el Divino lo desea.
    Ve a Dios tal Madre Divina
    si la adoró por querencia.
    Para Jesús, lo Infinito
    Paternal, más bello era.
    La individualidad con
    que el Creador confiriera
    a cada criatura abona
    a todo tipo de quejas
    concebibles e increíbles.
    Amigo de otra existencia
    reconocido en lo astral
    y rápido se dan cuenta
    de la inmortal amistad
    y el amor tal cosa eterna
    del que se duda al final
    de la existencia terrena.
  10. Mundo tridimensional,
    del físico, a diferencia,
    por los sentidos captado;
    en las astrales esferas
    percibe por intuición,
    que sería nuestra sexta.
    Todos los seres astrales
    ven, oyen, huelen y observan
    mediante la aprehensión
    de su intuitiva manera.
    El tercer ojo astral ve
    y es el de más solera.
    Los seres astrales tienen
    oído, ojos nariz, lengua,
    como sentidos externos,
    pero lo intuitivo emplean
    para captar sensaciones;
    pueden ver con las orejas,
    o cualquier parte del cuerpo.
    La entidad astral etérea
    a veces puede dañarse,
    pero por la gran firmeza
    consigue recuperarse.
    En el astral,la belleza
    reside en lo espiritual.
    Por eso a sus existencias,
    no le importan sus semblantes.
    Con todo, al color apelan
    de con nuevo cuerpo orlarse.
    Con indumentaria nueva
    frecuentan engalanarse
    cuando acuden a sus fiestas.

    (contunuará)
    Castro. 29 de septiembre del 2018.
    (Romance, -a-a…)

    P.D.
    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.

    Si me alabas,
    no me verás nada mejor;
    mas si me criticas,
    puede que si.
  11. De lo físico al astral;
    el ser que recién integra,
    al abandonar su cuerpo,
    a una astral descendencia,
    por atracción invitado
    de su espiritual tendencia.
    Ni el frío ni calor
    al cuerpo celeste afecta,
    ni físicas condiciones.
    Su anotomía agrega
    en su cerebro astral,
    mil hojas de luz, o sea,
    una corona de pétalos
    y seis perceptoras metas
    sobre astral eje espinal.
    El corazón embelesa
    tanto la energía cósmica
    como luz de la cabeza,
    impulsando hacia los nervios
    astrales y a las celdas
    del astral o vitatrones.
    Por vitatrónicas fuerzas
    o por los sagrados mantras
    diversas formas ostentan.
    En multitud de los casos
    de su estancia terrena,
    el astral es contraparte
    de la apariencia postrera
    durante su juventud
    del cuerpo que poseyera.
    Ocasionalmente elige
    conservar su forma vieja.

    (contunuará)

    Castro. 1 de septiembre del 2018.



    (Romance, -a-a…)

    P.D.
    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
  12. Hay allí muchos planetas
    llenos de seres astrales;
    de vehículos de luz
    sus habitantes se valen,
    para que como el fotón,
    más veloces se trasladen.
    Es el universo astral,
    tal nuestro cosmos palpable,
    cientos de veces mayor,
    hechos con haces vibrantes
    de sutiles luminarias.
    Colgada como por cable,
    toda la creación física,
    como sólido azafate,
    bajo gran esfera astral
    de una luz muy brillante.
    Tal como en espacio físico,
    hay también innumerables
    soles, planetas y lunas,
    en dimensiones astrales.
    Estas bellas luminarias,
    tal auroras boreales,
    igual que las lunas tenues
    y más y más deslumbrantes.
    Sus planetas tienen soles
    y lunas más agradables.
    Sus luminarias parejas
    con auroras boreales,
    el albor astral solar
    es mucho más deslumbrante
    y de más bellos colores,
    que la de rayos lunares.
    Día y noche son allí,
    como vuestros terrenales,
    pero son más prolongados.
    Son estos mundos astrales
    infinitamente bellos,
    limpios, pulcros y brillantes.
    No hay planetas inertes
    ni zonas ineficaces.
    Imperfecciones terrestres,
    como hierbas malas, tales,
    los insectos y serpientes,
    por allí no se atrapen.
    Tampoco existen los climas
    de inclemencia favorable;
    temperatura uniforme
    de tiempos primaverales
    con lluvias de mil colores
    de formas ocasionales.
    Con sus lagos opalinos
    y con sus mares brillantes;
    surcados por bellos ríos
    a arcos iris semejantes.



    (Romance, -a-a…)

    P.D.
    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
  13. La intuición de los astrales
    surca el velo de maya,
    observando los humanos
    que en nuestra Tierra se hallan;
    pero, el hombre no puede
    verlos, al menos que expanda
    aquí su sexto sentido.
    Algún cruza la muralla
    del espejismo terrestre
    y el universo astral cata.
    En nuestra tierra, los niños,
    pueden mirar a las hadas,
    por su pureza mental;
    pero la persona humana
    percibe espantosas formas,
    cuando se halla drogada.
    Las entidades astrales
    se hallan aun sujetadas
    a las angustias mentales.
    Toda comunicación
    no es por palabra hablada,
    ni por mensajes escritos;
    por razones telepáticas
    ellos transmiten sus cartas,
    no existiendo la maraña
    de incomprendidas palabras,
    como pasa en la Tierra
    por disputas soportadas.
    Tal figuras luminosas
    ingeniosamente guiadas,
    sin precisar oxigeno,
    sólidos, agua, ni nada;
    con luz cósmica se nutren
    para pasar la jornada.
    Percepción supraconsciente
    de la verdad es intacta,
    verídica e inmutable,
    mientras que pierden la fama
    las ideas sensoriales.
    De resplandecientes plantas,
    semejantes a los rayos,
    las tierras astrales se hallan.
    Los seres astrales, comen
    verduras y más papayas
    y beben néctar que fluye
    de gloriosas fuentes santas
    en los arroyos astrales.



    (Romance, -a-a…)

    P.D.
    Maya: ilusión.
    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
  14. Imágenes invisibles
    de plantas y hortalizas
    por el Divino creadas,
    del éter se precipitan
    por voluntad de los seres
    astrales en donde habitan.
    Y de la misma manera,
    caudalosas fantasías
    de los celestiales seres,
    unos jardines fabrican
    de las más fragantes flores,
    que más tarde inhabilitan
    a su invisibilidad.
    Los moradores que habitan
    los planetas celestiales
    poca comida precisan,
    mas las almas liberadas
    comida no solicitan
    en esos mundos causales,
    solamente parte chica
    del maná para beatos.
    Las ánimas redimidas
    de los seres en la Tierra,
    hallan padres de otras vidas,
    madres, maridos, esposas,
    todos amigos y amigas
    de otras encarnaciones.
    Así el alma nativa
    de un universo astral
    se siente casi perdida
    con respecto a quien amar
    de una forma específica
    y ofrece el mismo amor
    a toda esencia divina.
    Si bien la externa apariencia
    no es la que antes tenía,
    por las nuevas cualidades
    en su postrimera vida;
    la indefectible intuición
    del ser astral no lo olvida
    a todo que ha querido,
    dándole la bienvenida.
    Con individualidad
    dotado y tal se revista,
    quedará reconocido
    con atención detenida
    por anterior camarada.
    El período de vida
    de seres aventajados,
    cuando en el astral residan,
    de quinientos a mil años,
    por en la Tierra medida.
    Visitantes del astral,
    el tiempo que allí habitan,
    depende del karma físico,
    que de nuevo los gravita
    como la Tierra a la Luna,
    al turno que determinan.
    No combaten con la muerte
    al transponerse en su ida.
    Sin embargo, en algunas,
    se sienten algo abatidas,
    al cambiar la forma astral
    por la causal de otra vida.
    El mundo astral está libre
    de la muerte y no intimida
    con el dolor y vejez,
    de una forma instintiva.
    Siendo maldición terrestre
    porque la consciencia física,
    casi consumadamente,
    con el cuerpo identifica

    (Romance, -a-a…)

    P:D:
    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
  15. Hay allí muchos planetas
    llenos de seres astrales;
    de vehículos de luz
    sus habitantes se valen,
    para que como el fotón,
    más veloces se trasladen.
    Es el universo astral,
    tal nuestro cosmos palpable,
    cientos de veces mayor;
    hechos con haces vibrantes
    de sutiles luminarias.
    Colgada como por cable,
    toda la creación física,
    como sólido azafate,
    bajo gran esfera astral
    de una luz muy brillante.
    Tal como en espacio físico,
    hay también innumerables
    soles, planetas y lunas,
    en dimensiones astrales.
    Estas bellas luminarias,
    tal auroras boreales,
    igual que las lunas tenues
    y más y más deslumbrantes.
    Sus planetas tienen soles
    y lunas más agradables.
    Sus luminarias parejas
    con auroras boreales,
    el albor astral solar
    es mucho más deslumbrante
    y de más bellos colores,
    que la de rayos lunares.
    Día y noche son allí,
    como vuestros terrenales,
    pero son más prolongados.
    Son estos mundos astrales
    infinitamente bellos,
    limpios, pulcros y brillantes.
    No hay planetas inertes
    ni zonas ineficaces.
    Imperfecciones terrestres,
    como hierbas malas, tales,
    los insectos y serpientes,
    por allí no se atrapen.
    Tampoco existen los climas
    de inclemencia favorable;
    temperatura uniforme,
    de tiempos primaverales
    con lluvias de mil colores
    de formas ocasionales.
    Con sus lagos opalinos
    y con sus mares brillantes;
    surcados por bellos ríos
    a arcos iris semejantes.

    (Romance, -a-a…)

    P:D:
    nibikalpa samadhi: supremo desprendimiento total, enteramente absorbido en el Espíritu y le ve en todas partes. Estando la mente aniquilada, solo el Espíritu brilla en toda su gloria natural y el yogui adquiere la omnisciencia intuitiva.
    Yo1: Sri Yukteswar, maestro de Yogananda.
    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.