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    Oleo de Merchi Brianes Lemos.

    Siempre estás prodigando tus cuidados
    a la lámpara física del cuerpo;
    a pesar de que nunca has cavilado
    en la “electricidad” de su sustento.
    Nuestras substancias químicas visibles
    constituyen dieciséis elementos,
    son las sustancias químicas que pueden
    comprarse en algún establecimiento.
    ¿Por qué no cultivar la relación
    con el hombre invisible que hay dentro?
    Es quien tiene poder y todo amor.
    En el visible es todo sufrimiento.
    El invisible es Uno que penetra
    todas las cosas; imperecedero.
    Nada destruye este Ser Inmutable
    que realmente es tu Ser verdadero.
    Un trozo de hielo puede ser derretido
    y después de vapor, faltar su cuerpo.
    Mas El hombre ordinario no consigue
    como Cristo indicó que pudo hacerlo.

    Castro.4 de mayo del 2019

    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
    A Azalea le gusta esto.
  2. El hombre externo no tiene importancia,
    el alma, sin embargo, hasta el extremo.
    Mientras dormimos somos inconscientes
    del físico, mas sí del otro nuestro.
    Pues el ser invisible es más real,
    sin él, sería inútil nuestro cuerpo.
    Si bien, imperceptible a los sentidos,
    se halla todo el físico, por dentro;
    un cuerpo idéntico a la hermosa luz:
    el alma, en el astral revestimiento.
    Si alguna mano tienes amputada
    seguirás percibiendo tú tal miembro
    por existir, astral e imperceptible,
    de cada parte física del cuerpo.
    Un corazón astral tras el somático,
    sin el que nunca latiría el nuestro.
    Igualmente los huesos y los nervios,
    la vista y el oído astral y el seso.
    Son órganos de luces y energías,
    exactas copias todas son del cuerpo.
    No digas ciego o manco estoy pues nunca,
    padecerás tales impedimentos;
    tus ojos y tus manos son etéreos
    si todavía están, y son de hecho.
    Jamás debes pensar que los ocultos
    son dañados por físicos enfermos,
    para impedir que tales energías
    fluyan en partes físicas del cuerpo.
    Eléctricas corrientes circulando
    a través de los cables con acero:
    existe el cable por los electrones
    y no los electrones para el hierro.
    Talmente el cuerpo está para su alma
    pero no vive el alma para el cuerpo.
    No obstante deberá haber condiciones
    para que el alma esté de hecho dentro.
    Si lo invisible no estuviese atado
    por mar caminaríamos y cielo
    y al cabo del paseo en los lugares
    podríamos estar ya de regreso.
    Miradas sensoriales más directas
    que sus homólogas del cuerpo nuestro;
    cuando ha desarrollado la consciencia
    celeste, podrá oír y ver, aquello
    que los oídos ni los ojos pueden,
    también percibirá el olor más bueno,
    mas allá del alcance de lo físico,
    podrá paladear sabores nuevos,
    así mismo tendrá también alcance
    y reconocerá tocando objetos.
    Ser grande o mucho más pequeño incluso
    según su soberano entendimiento.

    Para mi amigo Salvador (Lesmo)
    y corregido, magistralmente, por él.

    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
    Castro. 6 de marzo del 2018.
  3. Hay allí muchos planetas
    llenos de seres astrales;
    de vehículos de luz
    sus habitantes se valen,
    para que como el fotón,
    más veloces se trasladen.
    Es el universo astral,
    tal nuestro cosmos palpable,
    cientos de veces mayor;
    hechos con haces vibrantes
    de sutiles luminarias.
    Colgada como por cable,
    toda la creación física,
    como sólido azafate,
    bajo gran esfera astral
    de una luz muy brillante.
    Tal como en espacio físico,
    hay también innumerables
    soles, planetas y lunas,
    en dimensiones astrales.
    Estas bellas luminarias,
    tal auroras boreales,
    igual que las lunas tenues
    y más y más deslumbrantes.
    Sus planetas tienen soles
    y lunas más agradables.
    Sus luminarias parejas
    con auroras boreales,
    el albor astral solar
    es mucho más deslumbrante
    y de más bellos colores,
    que la de rayos lunares.
    Día y noche son allí,
    como vuestros terrenales,
    pero son más prolongados.
    Son estos mundos astrales
    infinitamente bellos,
    limpios, pulcros y brillantes.
    No hay planetas inertes
    ni zonas ineficaces.
    Imperfecciones terrestres,
    como hierbas malas, tales,
    los insectos y serpientes,
    por allí no se atrapen.
    Tampoco existen los climas
    de inclemencia favorable;
    temperatura uniforme,
    de tiempos primaverales
    con lluvias de mil colores
    de formas ocasionales.
    Con sus lagos opalinos
    y con sus mares brillantes;
    surcados por bellos ríos
    a arcos iris semejantes.

    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
    P.D. Parece cosa de lunáticos, pero es más real que lo físico.
    A Azalea le gusta esto.
  4. La intuición de los astrales
    surca el velo de maya,
    observando los humanos
    que en nuestra Tierra se hallan;
    pero, el hombre no puede
    verlos, al menos que expanda
    aquí su sexto sentido.
    Algún cruza la muralla
    del espejismo terrestre
    y el universo astral cata.
    En nuestra tierra, los niños,
    pueden mirar a las hadas,
    por su pureza mental;
    pero la persona humana
    percibe espantosas formas,
    cuando se halla drogada.
    Las entidades astrales
    se hallan aun sujetadas
    a las angustias mentales.
    Toda comunicación
    no es por palabra hablada,
    ni por mensajes escritos;
    por razones telepáticas
    ellos transmiten sus cartas,
    no existiendo la maraña
    de incomprendidas palabras,
    como pasa en la Tierra
    por disputas soportadas.
    Tal figuras luminosas
    ingeniosamente guiadas,
    sin precisar oxigeno,
    sólidos, agua, ni nada;
    con luz cósmica se nutren
    para pasar la jornada.
    Percepción supraconsciente
    de la verdad es intacta,
    verídica e inmutable,
    mientras que pierden la fama
    las ideas sensoriales.
    De resplandecientes plantas,
    semejantes a los rayos,
    las tierras astrales se hallan.
    Los seres astrales, comen
    verduras y más papayas,
    y beben néctar que fluye
    de gloriosas fuentes santas
    y de arroyos astrales.


    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.

    P.D. Parece cosa de lunáticos, pero es más real que lo físico.
  5. Regocijantes festejos,
    en los astrales planetas
    supremos de Hiranyaloka;
    cuando un ser se libera
    de la creación astral;
    porque muy rápido ingresa
    al divino orbe causal.
    En las ocasiones estas,
    el Invisible Celeste,
    y santidades perfectas,
    materializan sus formas
    y se suman a la fiesta.
    Con objeto de agradar
    al devoto que lo quiera
    adopta cualesquier forma
    que el Divino lo desea.
    Ve a Dios tal Madre Divina
    si la adoró por querencia.
    Para Jesús, lo Infinito
    Paternal, más bello era.
    La individualidad con
    que el Creador confiriera
    a cada criatura abona
    a todo tipo de quejas
    concebibles e increíbles.
    Amigo de otra existencia
    reconocido en lo astral
    y rápido se dan cuenta
    de la inmortal amistad
    y el amor tal cosa eterna
    del que se duda al final
    de la existencia terrena.
  6. Mundo tridimensional,
    del físico, a diferencia,
    por los sentidos captado;
    en las astrales esferas
    percibe por intuición,
    que sería nuestra sexta.
    Todos los seres astrales
    ven, oyen, huelen y observan
    mediante la aprehensión
    de su intuitiva manera.
    El tercer ojo astral ve
    y es el de más solera.
    Los seres astrales tienen
    oído, ojos nariz, lengua,
    como sentidos externos,
    pero lo intuitivo emplean
    para captar sensaciones;
    pueden ver con las orejas,
    o cualquier parte del cuerpo.
    La entidad astral etérea
    a veces puede dañarse,
    pero por la gran firmeza
    consigue recuperarse.
    En el astral,la belleza
    reside en lo espiritual.
    Por eso a sus existencias,
    no le importan sus semblantes.
    Con todo, al color apelan
    de con nuevo cuerpo orlarse.
    Con indumentaria nueva
    frecuentan engalanarse
    cuando acuden a sus fiestas.

    (contunuará)
    Castro. 29 de septiembre del 2018.
    (Romance, -a-a…)

    P.D.
    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.

    Si me alabas,
    no me verás nada mejor;
    mas si me criticas,
    puede que si.
  7. De lo físico al astral;
    el ser que recién integra,
    al abandonar su cuerpo,
    a una astral descendencia,
    por atracción invitado
    de su espiritual tendencia.
    Ni el frío ni calor
    al cuerpo celeste afecta,
    ni físicas condiciones.
    Su anotomía agrega
    en su cerebro astral,
    mil hojas de luz, o sea,
    una corona de pétalos
    y seis perceptoras metas
    sobre astral eje espinal.
    El corazón embelesa
    tanto la energía cósmica
    como luz de la cabeza,
    impulsando hacia los nervios
    astrales y a las celdas
    del astral o vitatrones.
    Por vitatrónicas fuerzas
    o por los sagrados mantras
    diversas formas ostentan.
    En multitud de los casos
    de su estancia terrena,
    el astral es contraparte
    de la apariencia postrera
    durante su juventud
    del cuerpo que poseyera.
    Ocasionalmente elige
    conservar su forma vieja.

    (contunuará)

    Castro. 1 de septiembre del 2018.



    (Romance, -a-a…)

    P.D.
    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
  8. Hay allí muchos planetas
    llenos de seres astrales;
    de vehículos de luz
    sus habitantes se valen,
    para que como el fotón,
    más veloces se trasladen.
    Es el universo astral,
    tal nuestro cosmos palpable,
    cientos de veces mayor,
    hechos con haces vibrantes
    de sutiles luminarias.
    Colgada como por cable,
    toda la creación física,
    como sólido azafate,
    bajo gran esfera astral
    de una luz muy brillante.
    Tal como en espacio físico,
    hay también innumerables
    soles, planetas y lunas,
    en dimensiones astrales.
    Estas bellas luminarias,
    tal auroras boreales,
    igual que las lunas tenues
    y más y más deslumbrantes.
    Sus planetas tienen soles
    y lunas más agradables.
    Sus luminarias parejas
    con auroras boreales,
    el albor astral solar
    es mucho más deslumbrante
    y de más bellos colores,
    que la de rayos lunares.
    Día y noche son allí,
    como vuestros terrenales,
    pero son más prolongados.
    Son estos mundos astrales
    infinitamente bellos,
    limpios, pulcros y brillantes.
    No hay planetas inertes
    ni zonas ineficaces.
    Imperfecciones terrestres,
    como hierbas malas, tales,
    los insectos y serpientes,
    por allí no se atrapen.
    Tampoco existen los climas
    de inclemencia favorable;
    temperatura uniforme
    de tiempos primaverales
    con lluvias de mil colores
    de formas ocasionales.
    Con sus lagos opalinos
    y con sus mares brillantes;
    surcados por bellos ríos
    a arcos iris semejantes.



    (Romance, -a-a…)

    P.D.
    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
  9. La intuición de los astrales
    surca el velo de maya,
    observando los humanos
    que en nuestra Tierra se hallan;
    pero, el hombre no puede
    verlos, al menos que expanda
    aquí su sexto sentido.
    Algún cruza la muralla
    del espejismo terrestre
    y el universo astral cata.
    En nuestra tierra, los niños,
    pueden mirar a las hadas,
    por su pureza mental;
    pero la persona humana
    percibe espantosas formas,
    cuando se halla drogada.
    Las entidades astrales
    se hallan aun sujetadas
    a las angustias mentales.
    Toda comunicación
    no es por palabra hablada,
    ni por mensajes escritos;
    por razones telepáticas
    ellos transmiten sus cartas,
    no existiendo la maraña
    de incomprendidas palabras,
    como pasa en la Tierra
    por disputas soportadas.
    Tal figuras luminosas
    ingeniosamente guiadas,
    sin precisar oxigeno,
    sólidos, agua, ni nada;
    con luz cósmica se nutren
    para pasar la jornada.
    Percepción supraconsciente
    de la verdad es intacta,
    verídica e inmutable,
    mientras que pierden la fama
    las ideas sensoriales.
    De resplandecientes plantas,
    semejantes a los rayos,
    las tierras astrales se hallan.
    Los seres astrales, comen
    verduras y más papayas
    y beben néctar que fluye
    de gloriosas fuentes santas
    en los arroyos astrales.



    (Romance, -a-a…)

    P.D.
    Maya: ilusión.
    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
  10. Imágenes invisibles
    de plantas y hortalizas
    por el Divino creadas,
    del éter se precipitan
    por voluntad de los seres
    astrales en donde habitan.
    Y de la misma manera,
    caudalosas fantasías
    de los celestiales seres,
    unos jardines fabrican
    de las más fragantes flores,
    que más tarde inhabilitan
    a su invisibilidad.
    Los moradores que habitan
    los planetas celestiales
    poca comida precisan,
    mas las almas liberadas
    comida no solicitan
    en esos mundos causales,
    solamente parte chica
    del maná para beatos.
    Las ánimas redimidas
    de los seres en la Tierra,
    hallan padres de otras vidas,
    madres, maridos, esposas,
    todos amigos y amigas
    de otras encarnaciones.
    Así el alma nativa
    de un universo astral
    se siente casi perdida
    con respecto a quien amar
    de una forma específica
    y ofrece el mismo amor
    a toda esencia divina.
    Si bien la externa apariencia
    no es la que antes tenía,
    por las nuevas cualidades
    en su postrimera vida;
    la indefectible intuición
    del ser astral no lo olvida
    a todo que ha querido,
    dándole la bienvenida.
    Con individualidad
    dotado y tal se revista,
    quedará reconocido
    con atención detenida
    por anterior camarada.
    El período de vida
    de seres aventajados,
    cuando en el astral residan,
    de quinientos a mil años,
    por en la Tierra medida.
    Visitantes del astral,
    el tiempo que allí habitan,
    depende del karma físico,
    que de nuevo los gravita
    como la Tierra a la Luna,
    al turno que determinan.
    No combaten con la muerte
    al transponerse en su ida.
    Sin embargo, en algunas,
    se sienten algo abatidas,
    al cambiar la forma astral
    por la causal de otra vida.
    El mundo astral está libre
    de la muerte y no intimida
    con el dolor y vejez,
    de una forma instintiva.
    Siendo maldición terrestre
    porque la consciencia física,
    casi consumadamente,
    con el cuerpo identifica

    (Romance, -a-a…)

    P:D:
    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
  11. Hay allí muchos planetas
    llenos de seres astrales;
    de vehículos de luz
    sus habitantes se valen,
    para que como el fotón,
    más veloces se trasladen.
    Es el universo astral,
    tal nuestro cosmos palpable,
    cientos de veces mayor;
    hechos con haces vibrantes
    de sutiles luminarias.
    Colgada como por cable,
    toda la creación física,
    como sólido azafate,
    bajo gran esfera astral
    de una luz muy brillante.
    Tal como en espacio físico,
    hay también innumerables
    soles, planetas y lunas,
    en dimensiones astrales.
    Estas bellas luminarias,
    tal auroras boreales,
    igual que las lunas tenues
    y más y más deslumbrantes.
    Sus planetas tienen soles
    y lunas más agradables.
    Sus luminarias parejas
    con auroras boreales,
    el albor astral solar
    es mucho más deslumbrante
    y de más bellos colores,
    que la de rayos lunares.
    Día y noche son allí,
    como vuestros terrenales,
    pero son más prolongados.
    Son estos mundos astrales
    infinitamente bellos,
    limpios, pulcros y brillantes.
    No hay planetas inertes
    ni zonas ineficaces.
    Imperfecciones terrestres,
    como hierbas malas, tales,
    los insectos y serpientes,
    por allí no se atrapen.
    Tampoco existen los climas
    de inclemencia favorable;
    temperatura uniforme,
    de tiempos primaverales
    con lluvias de mil colores
    de formas ocasionales.
    Con sus lagos opalinos
    y con sus mares brillantes;
    surcados por bellos ríos
    a arcos iris semejantes.

    (Romance, -a-a…)

    P:D:
    nibikalpa samadhi: supremo desprendimiento total, enteramente absorbido en el Espíritu y le ve en todas partes. Estando la mente aniquilada, solo el Espíritu brilla en toda su gloria natural y el yogui adquiere la omnisciencia intuitiva.
    Yo1: Sri Yukteswar, maestro de Yogananda.
    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
  12. Así como los profetas
    nos son a la Tierra enviados
    para ayudar a los hombres
    en reparar sus pecados,
    expiando las deudas kármicas;
    así yo1 he sido enviado,
    al planeta Hiranyaloka,
    Mundo Astral Iluminado,
    a deshacerse del karma,
    los seres adelantados,
    obteniendo libertad
    para futuros nonatos.
    Los seres de este planeta,
    de lo más desarrollados,
    mediante meditación,
    espiritualmente hablando;
    en su última encarnación,
    por el esfuerzo alcanzaron,
    el poder de abandonar
    conscientes de su estado
    al físico en la muerte.
    Nadie entra en este plano
    sin total desprendimiento
    y el mental aniquilado,
    cuando el Espíritu brilla
    del todo glorificado
    adquiriendo la omnisciencia
    intuitiva de un santo
    o de un santón yogui,
    que en la Tierra lo ha logrado.
    Los seres de Hiranyaloka,
    por esferas han pasado,
    donde todos los terrestre
    al morir han emigrado,
    para purgar todos males
    de acciones del pasado
    en estos astrales planos.
    Únicamente los seres
    del todo evolucionados
    pueden redimirse allí
    en astrales planetarios;
    porque los otros humanos,
    en estos mundos astrales,
    con belleza disfrutando,
    no ven la necesidad
    de espirituales trabajos.
    Mas tarde con el objeto
    de haber almas liberado,
    de forma, la más completa,
    de los kármicos impactos;
    estos seres superiores,
    por ley cósmica llamados,
    vuelven a nacer de nuevo
    en el sol astral dorado,
    o cielo de Hiranyaloka,
    donde tengo que ayudarlos.
    También en Hiranyaloka,
    hay seres muy avanzados
    que llegaron procedentes
    del mundo causal, llamado.

    (Romance, -a-a…)

    P:D:
    nibikalpa samadhi: supremo desprendimiento total, enteramente absorbido en el Espíritu y le ve en todas partes. Estando la mente aniquilada, solo el Espíritu brilla en toda su gloria natural y el yogui adquiere la omnisciencia intuitiva.
    Yo1: Sri Yukteswar, maestro de Yogananda.
    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
    Castro. 15 de marzo del 2018.

    Si me alabas,
    no me verás nada mejor;
    mas si me criticas,
    puede que si.
  13. Una venerable luz
    ante mis ojos pasmados;
    el sol sobrenatural;
    la casa, un mundo extraño.
    Un gran gozo me envolvió,
    cuando logré divisarlo.
    ¡Hijo mío! -me ha dicho,
    con su sonrisa, mostrando.
    No me arrodillé ante él
    para poder saludarlo.
    Me precipité corriendo
    dándole un gran abrazo.
    -Gurú de mi corazón,
    porque me has abandonado.
    -Yo no quise interponerme,
    para ver lugar sagrado,
    donde encontré a Babaji;
    mas yo nunca te he dejado.
    -¿El mismo León de Dios,
    es el cuerpo que está usando,
    el propio que sepulté?
    -Sí, yo estoy encarnado
    en cuerpo de carne y hueso,
    por ahora lo he tomado,
    aunque yo lo veo etéreo,
    para ti somatizado.
    De los átomos del cosmos,
    nuevo cuerpo me he creado,
    copia exacta del onírico
    que en el sepulcro has dejado.
    Y en un planeta astral,
    de hecho he resucitado,
    donde todos habitantes
    mucho más capacitados,
    que aquí los de la Tierra,
    en los planes elevados,
    donde tus seres queridos
    y tú vendrás a mi lado.
    -Gurú inmortal dime más.
    -Afloja un poco tu abrazo.
    -Percibía su fragancia,
    lo mismo que en el pasado.
    ¡Aún revivo el gozo
    de su divino contacto!.

    (Romance, -a-a…)

    P:D:
    Babaji: Avatar de Dios en la tierra.
    León de Dios: Sri Yukteswar, maestro de Yogananda.
    Basado en el capítulo 43, La resurrección de Sri Yukteswar, del libro, Autobiografía de un Yogui, de Sri Paramahansa Yogananda.
  14. Un golpe en el corazón;
    el cuerpo inmovilizado
    como si echara raíces
    y mi aliento exhalado
    por una fuerte atracción.
    Alma y mente cortaron
    sus físicas ligaduras
    y fluyeron de inmediato
    a través del organismo:
    indomable resplandor
    emergía en cada poro.
    Tan vivo nunca he estado
    en mi cuerpo medio muerto,
    por lucidez abrumado.
    Sentido de identidad
    no se hallaba confinado
    únicamente en mi cuerpo;
    sino que estaba abarcado
    en todo lo circundante.
    La gente con sus traslados
    en los caminos distantes
    estaba toda a mi lado,
    en mi remota consciencia.
    Como tan transparente halo,
    las raíces de las plantas,
    las miraba de un vistazo;
    he inclusive percibía
    la savia en su traslado.
    Secretos de vecindad
    me quedaban revelados.
    Mi ordinaria visión
    se había transformado
    en esférica mirada:
    todo al tiempo divisado.
    Por mi cogote veía
    caminando los humanos
    más allá de la calzada,
    y advertí en el prado
    una vaca inmaculada
    viniendo con lento paso.
    El santuario, con los ojos
    corporales divisados,
    al volver,lo veo fácil.
    Los objetos abarcados
    en campo de mi visión
    vibraban como con halo.
    Mi cuerpo y el del maestro,
    todo seguía agitado,
    fundiéndose en mar de luz
    como azúcar en un vaso,
    con plasmación de la forma
    del mutable revelado
    por ley de la causa efecto
    del todo por Dios creado.
    En las riveras del alma,
    un mar de inmenso gustazo.
    Y comprendí que el Espíritu
    es Deleite ilimitado.
    Su cuerpo de luz tejido
    sin el final encontrado.
    Un sentimiento de gloria
    creciente de mí brotado
    envolviendo continentes,
    hasta soles abarcados.
    La infinitud de mi ser:
    cosmos de luz saturado.
    Los contornos de las masas
    en los extremos lejanos,
    levemente se esfumaban
    con esplendor acentuado.
    Las figuras de planetas
    por luces densas formados.
    De Fuente Eterna venían,
    la dispersión de los rayos,
    resplandecientes galaxias,
    por las auras transformados.
    Llamas en constelaciones,
    creadores fogonazos,
    los he visto condensarse,
    para luego como un paño
    disolverse tales ascuas.
    Rediseño acompasado
    de sextillones de mundos
    en un fuego transformados
    y rápido en firmamento.
    Reconocí soberano
    núcleo del empíreo
    talmente grandioso estado
    de intuitiva percepción
    dentro del alma instalado.
    Desde mi núcleo íntimo,
    un esplendor irradiado,
    yendo hacia lo universal.
    El universalizado
    néctar corría por mí
    con un mercurial agrado.
    Escuché la voz de Dios,
    creativo Om resonando:
    temblor del astral motor.
    De pronto quedo parado
    porque el aliento volvió.
    Con dolor del desengaño
    he perdido inmensidad
    y tan confinado me hallo
    en mi jaula corporal
    para el Alma sin agrado.
    En estrecho microcosmos
    ya me encuentro encarcelado.

    Castro. 23 de enero del 2018.
    (Romance, -a-a…).

    Basado en la Experiencia de Consciencia Cósmica de
    Sri Paramahansa Yogananda, de su libro,
    Autobiografía de un Yogui.
  15. La Divina Providencia,
    cambia individualidad
    por la cósmica consciencia;
    su eterna Voluntad,
    de ir, la Naturaleza,
    hacia la Divinidad.
    Esta Celestial Belleza
    en que todas almas son,
    con toditas sus purezas,
    global manifestación
    de la Divinidad única,
    rostros de su creación.
    Y el cuerpo es su túnica,
    con la vida y la mente;
    que de la roca neptúnica
    ha prorrumpido inconsciente,
    sin saber que son disfraces
    los que tienen de presente.
    Aunque parecen falaces
    estos pequeños versículos
    no son para que abraces
    las más antiguas creencias
    ni para que reemplaces
    de tu credo sus esencias
    por físicos antifaces.
    Son para que las consciencias
    lo material sobrepasen
    servidas por Providencias
    A catia-love le gusta esto.