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  1. [​IMG]

    Tu amor como la espina cruel me daña,
    crucificó mis besos con gran saña.


    Fue tan solo espejismo muy fugaz,
    un saco de mentiras con antifaz,
    con grilletes y diente muy mordaz.
    ¡No supo rodearme de su paz!


    Tu amor cariño mío, fue ilusión,
    estocada mortal al corazón.


    ¡Sí, tú apuntaste bien, tu cruel guadaña!
    Me heriste, mal amor, truhán, falaz.
    Querido, tú ya no eres mi pasión.


    EDITH ELVIRA COLQUI ROJAS-PERÚ -
    DERECHOS RESERVADOS - SAFE CREATIVE
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  2. [​IMG]

    Esa noche de estrellas,
    el portal resplandecía,
    había magia infinita,
    arrullo de ángeles y alegría.


    Las ovejas, burros y gallos
    enternecidos están.
    San José y la virgen
    gozan en bienestar
    ¡Legiones de ángeles
    cantan en el portal!

    La divinidad se hizo tierra,
    habita en Belén
    ¡Cuánta humildad!

    Noche de estrellas plateadas,
    acunando al salvador.

    ¡Algarabía, algarabía,
    ha nacido el rey del mundo!

    Autora Edith Elvira Colqui Rojas -Perú-derechos reservados-safe creative
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  3. [​IMG]
    ¿Qué es lo que quiero de ti?
    Me preguntas varón de mis sueños:
    Lo que quiero de ti, son tus rosas de ternura,
    de tu amor, su llama pura,
    ser tu hada, tu reina, tu favorita,
    la que de tus sueños no, se aparte nunca.
    ¿No lo entiendes?
    Soy una mujer,
    no un objeto de arte,
    ni mucho menos un mueble de cocina.


    ¿Con algo de mí, quieres quedarte?
    pues empieza con amarme con dulzura con arte
    y no mires a otra parte
    que yo lleno pleno todas tus fuentes.
    ¡No, no pretendo tu alma!
    Solo pido de tu tiempo sus mejores jugos
    que me beses hasta quedar sin aliento,
    ser yo tu savia, tu alimento;
    que no me dejes sola como flor en el desierto,
    ¡Qué no me des los residuos de tu tiempo!


    ¿El amor?
    El amor cuando es verdadero da todo,
    no se reserva nada en los bolsillos.
    ¡No son dagas ni cuchillos!
    El Dios que proclamas
    es testigo
    que no es mentira lo que digo.
    Que te amé con locura con delirio.
    ¿Será que no supiste prender mis cirios?
    O será que la llama del amor apagó sus velas.
    Si es así cariño,
    aceptemos su designio
    no hay que hacer un drama,
    si un amor
    ahoga sus alas en el río.


    Volvamos a ser felices,
    en otros brazos nos esperan, otros nidos,
    sembrando para nosotros,
    felicidad en sus abrigos.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados


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  4. [​IMG]
    No quiero, tus horas muertas,
    no quiero las sobras del día que me das,
    ¡Esos mendrugos raídos de tu amor!

    Yo quiero mañanas relucientes,
    tardes soleadas,
    y noches de felicidad.

    Tus horas muertas
    no las quiero,
    su cara ya cansada está.
    Yo quiero un lucero reluciente,
    mariposas de amor vivientes.

    Tus horas muertas,
    que no hablan,
    que son solo retazos y sobras,
    ¡Esas, para que!

    La mujer ,
    vive de detalles,
    si dejas morir sus pétalos,
    con tu indiferencia,
    hombre pequeño,
    no te quejes, después.

    Quiero me regales lo mejor de tus días,
    lo mejor de ti.
    Horas muertas, horas yertas, no quiero,
    ¡Me saben a fruta agria y veneno!
    Yo quiero tus horas vivas,
    llenas de ternura y felicidad.



    Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados- safe creative

  5. [​IMG]


    Veneno en tu sangre fui,
    el día que me engañaste con otra.

    Me convertí,
    en manzana envenenada,
    amarga sombra y tu espejismo constante.
    Agraces frutos, amarga hiel solo te di.
    ¡Eso, solo merecías de mí!
    Pues no valoraste,
    las eternas horas de entrega que consumí,
    complaciéndote, amándote.
    Ni las todas las hojas de juventud
    que por ti derramé.
    ¡Ay, sin ramas me quedé!

    Veneno en tu sangre,
    eso fui para ti.
    Veneno que mata tu esperanza;
    que calcina el amor que por ti, sentí.

    Veneno mortal,
    El más letal.
    En eso me convertiste,
    el día que te burlaste de mí.



    *Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-safe- creative
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    Mi mayor deseo,
    es ver coronado el mundo, en olivos de paz;
    es ver niños sonrientes sin vestidos raídos de pobreza.
    ¡Qué esas balanzas de justicia, pesen justicia de verdad!
    y ver, a la gente hermanada, sin egoísmos, ni maldad.

    Mis deseos vuelan por mi mente,
    cual nubes gaseosas.
    Sé que harán tierra
    en corazones que con mi sentimiento armonicen.

    Amor, paz, justicia,
    es un grito inherente del hombre
    ¡No es mi deseo individual!

    Mi mayor deseo: voz de palomas libres en vuelo,
    ¡Defendiendo su verdad!

    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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  7. [​IMG]


    Enciéndeme amor,

    en el laberinto de tus besos,

    en cálidas hoguera de pasión,

    que hierven a mil y en explosión.

    Rompe el velo de mis margaritas blancas,

    somete mis pupilas enamoradas.

    ¡Hazme tuya ya!



    Enciéndeme cariño,

    el fuego está en su punto,

    las brasas del amor

    flamean en fuego rojizos,

    nos invitan a sus goces.





    Enciéndeme,

    provócame,

    incítame,

    en el calor de tu cuerpo,

    en tus besos armiños tersos,

    en tus juegos ruletas pasionales

    en tu verbo florido insinuante,

    en tu galantería de marinero apuesto.



    Si me enciendes,

    volaré contigo

    al infierno de los rojos deseos,

    beberemos de sus vasos,

    a sorbos llenos,

    hasta quedar extenuados

    completamente saciados.



    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados


  8. [​IMG]


    El día más triste,

    es el día que al cielo, partiste,

    madre mía,

    dejándome una daga en la herida.

    Mareada ni mi nombre sabía.


    Quise retenerte

    pero no pude,

    tus alas prestas al cielo volaban.


    Quise escuchar por última vez

    tus consejos maternales,

    y solo escuchaba los golpes de la soledad doliente.


    ¡Ay, madre mía hacia la eternidad partiste!

    Ese agosto

    de noches sombrías.




    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-safe- creative
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  9. [​IMG]

    Te vas amor
    y mi alma se ha trocado
    en fibra diminuta
    que en mariposas asustadas huyen despavoridas


    Te vas

    y el horizonte ya no canta,
    calló su voz
    y dibuja sólo nubes grises de dolor.


    Sé que te vas,
    porque mi alma se sumerge en caída gravitacional,
    al vacío existencial.
    Oigo su voz triste, como los gatos en los tejados.
    Siento sus pies cansados.


    Te vas amor,
    pero nuestro amor se quedará,
    eternizado, en los bellos momentos llenos de ternura,
    que viví a tu lado;
    en las tiernas caricias que me gritaban, te amo, al caer la tarde,
    y en esos versos de amor

    que tú me dedicabas ansioso.

    Te vas amor y no te detengo ¡No!
    Cuando el amor es puro y sincero
    deja al otro ser feliz.


    Te vas amor,
    pero yo me quedo con lo mejor de ti,
    que es el amor sublime que me regalaste,
    en copitas de ternura exquisita.


    Te vas y contigo se va, aunque no quieras,
    todo lo mejor de mí.
    Te vas y en mi corazón asoma una lágrima gris.
    El amor deja huella,
    que sólo el tiempo sabe borrar, en pinceles de olvido,
    en colores, de otra piel.


    ¿Te vas amor?
    Te deseo que en otros valles completes tu dicha feliz:
    que el sol te bese,
    que la luna te alegre.
    Cuando uno ama de verdad,


    sólo lo mejor
    ofrece de si.


    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-safe- creative
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  10. [​IMG]

    Desde que te conocí, poesía,
    ya no vivo,
    tú vives en mí;
    me levantas de la cama con tus plumas,
    me sigues por la calle a hurtadillas,
    entras a mi cocina,
    me revuelves los papeles.
    ¡No me dejas dormir!

    Mis pupilas se han prendido en ti
    completamente enamoradas;
    ansiosas, desquiciadas.
    Y ahora, ¿Qué hago poesía?
    Tu piel se ha grabado en mí,
    como hiedra persistente,
    como coral muy pegado a su piedra,
    ¡Cómo un niño a su madre!

    Poesía verbo de mi verbo,
    sal de mi sal,
    ¿Y ahora qué haré?
    Ya no puedo vivir sin ti.
    ¡Te amo poesía!

    *Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-29/09/2015
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  13. Gracias Marissa Aragón por incluir mi poema Las palabras en el libro de la fundación Égida de España.
    *https://issuu.com/amarisw04/docs/de_la_palabra_2017

    *https://www.facebook.com/marisa.ara..._id=1511543311727148&notif_t=mentions_comment
    A Lucia G le gusta esto.
  14. [​IMG]

    Un cielo en la tierra, tú puedes sembrar,
    las nubes más altas acariciar,
    ¡Naciste para ser feliz!
    Puedes tocar el cielo,
    perdonando de verdad,
    dando amor a los demás.


    Si no recibiste amor en tu infancia.
    Cambia la ruta del destino,
    ¡Ama y ama más!
    No te enredes en el infierno del rencor,
    ¡Tienes alas para volar!
    No te quedes en el anclaje del desamor.


    El cielo, el cielo tú tocarás:
    si vives la vida disfrutando de lo que la naturaleza te da,
    si puedes conmoverte ante las lágrimas de tu semejante,
    si compartes con el otro tus bienes,
    si, amas hasta que no puedas más.


    Ama, vive, siente sé feliz
    vive en cielo de amor y fraternidad;
    el único beneficiado, tú serás.


    Amar,
    es un acto de la voluntad,
    en tus manos, en tus manos
    está tu felicidad
    puedes alcanzar el cielo,
    si en verdad, ese es tu anhelo.



    Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-
    Derechos reservados de autor-safe creative

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    Santa Cecilia virgen mártir,
    paloma blanca de pureza,
    a tu amado has inmolado, cuerpo, sangre y cabeza.
    Moriste decapitada
    con saña y fiereza,
    por los que a Dios no rezan.

    Lirio blanco impoluto
    extiende tus velos de armiño
    por el mundo.
    Ora por nuestro cuerpo,
    regala el don de la castidad bendita.

    Santa Cecilia
    gacela indomable,
    que defendamos la pureza con tesón y gallardía:
    Pureza en el vestir
    pureza en el hablar,
    pureza en el no dañar,
    pureza del cuerpo y alma.

    Toca tus liras musicales
    santa de la música,
    allá en el cielo,
    a donde volaste;
    blanca e incorrupta.

    Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados