Todas las acciones son parte de un tiempo.
Tienen un determinado tiempo, y tienen sentido en el momento justo, donde pueden y deben brillar.
El universo personal posee un orden, y nos sentimos plenos cuando las emociones suceden en ese instante, que se nos revela como mágico. Es como un tren puntual, al que abordamos felices, ansiosos.
Cuando el tren partió, cuando se esfumó el sentido, cuando no coinciden, la emoción y el tiempo, la magia ya no se presenta.
Es tarde.
El “nunca es tarde”, a veces es una fábula de los libros de autoayuda. Una mentira piadosa.
Porque cuando el minuto místico pasó, ya no vuelve atrás.
Hay que abordar a tiempo, para que la travesía nunca se olvide. Para que el viaje no se detenga.
Son especiales las almas que saben de tiempos.
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Gracias por estar aquí, en tu espacio, que se convertirá en tu tiempo cuando, éste, lo dediques a leerlo.
Un beso.