TE DEJARÉ UN DESEO BLANCO
El amanecer en mi cama
extraña tus pasos tibios por mis sábanas,
las horas son eternas, sin calma,
y el paraíso duerme mientras el infierno
reina en la tempestad de mi alma.
Pero te dejaré un deseo blanco siempre,
en el atardecer de cada día
y entre la noche que se aleja sin saberte
(hasta que llega la aurora
a contemplar mis lágrimas caídas).
Y te dibujo en las estampas del recuerdo,
en cada tiempo donde no te tengo,
tras el refugio de una rosa o un libro abierto
para borrar de la nostalgia
su sonrisa que ahora bebo.