Viejo, el olmo, mira el camino de las tormentas
Yo soy ceiba
Desde mi corazón parte hacia el cielo la invocación al trueno
Mil rayos me parten cada siglo
Mil savias cicatrizan mis heridas
Este mi corazón tiene un aguijón oscuro, de carbón
Nada tiene de malo
Testimonia talvez
que sobrevivo.
Yo soy ceiba
Desde mi corazón parte hacia el cielo la invocación al trueno
Mil rayos me parten cada siglo
Mil savias cicatrizan mis heridas
Este mi corazón tiene un aguijón oscuro, de carbón
Nada tiene de malo
Testimonia talvez
que sobrevivo.
Ha sido gustoso tomar un café con él...
Abrazos compañero