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  6. Entre la espada y la pared

    Bien decían los abuelos: "quédate en tu casa que nada te pasa". Hoy en día hacerlo es un deber más que una obligación.

    Al inicio de esta pestilencia cruel que nos castiga sin piedad desde hace seis meses aproximadamente (cuando reventó en algún lugar del Continente asiático, en diciembre del año 2019), las orientaciones en los Estados Unidos de América eran tan sólo:

    1) Mantener el ya famoso distanciamiento social (de brazo y medio o seis pies entre una persona y otra que estén dentro de una fila esperando ser atendidos).

    2) Saludarnos "de lejitos", sin darnos las manos ni abrazarnos y mucho menos, darnos de besitos (prohibido sociabilizar).

    El desconocimiento total del actuar de la afección asesina ha generado desde el inicio un sinnúmero de conjeturas, como que afectaba más a los de la tercera edad y a quienes padecen enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, etc., y, hago énfasis en que a la fecha está atacando a “justos y pecadores”; niños, jóvenes, ancianos -de ambos sexos, sin distinción-… todos vamos en el mismo costal; es tan mortal que lo he catalogado como ´el asistente leal´ o ´el fiel cirineo´ de la doña de la guadaña, pues, si te agarra con las defensas bajas, te sacude tan, pero tan fuerte, que es capaz de arrancarte el aliento y llevarte al más allá, sin sentir el bamboleo producto de la turbulencia de las rastrilladas aguas del río Aqueronte que, en vorágine, arrastrarán -en sus remolinos- hacia las profundidades del Hades, a tu animosidad expirada y solitaria en la barcaza del viejo y harapiento Caronte. Por eso, ten en cuenta hermano que, “quien sigue consejos, llega a viejo”.

    La crisis ha ido recrudeciendo conforme nos hacemos “a palabras necias, oídos sordos”; nuestra desobediencia va en aumento a pesar de vernos de cerca en los cristales empañados de los espejos de algunos de los países europeos más afectados por la propagación de la dolencia, en donde la mortandad se ha venido dando al por mayor, o como solemos decir, ´por docena es más barato´.

    Gobernantes de los diferentes países desarrollados en el mundo, para evitar que la situación siguiera saliéndose de control, incrementaron las medidas de precaución al máximo para protegernos de la fiera que nos ataca, pues para que se dé la fabricación de una vacuna, los científicos deben de experimentar contra reloj -una y otra vez y cuantas veces lo consideren necesario- la fórmula exacta hasta estar seguros de que “el antídoto será más fuerte que el veneno” y que funcionará haciendo lo suyo en la corporeidad de la humanidad, y, mientras eso no suceda, todos estamos en peligro y alto riesgo.

    Las autoridades estadounidenses han hecho “de trucho marucho” para tratar de mantener bajo la lupa esta crisis y aplanar el arco gráfico que, al mantenerse en aumento, posiciona a esta potencia como la primera del mundo donde la transmisión se está dando indiscriminadamente; es por ello de que, al día hoy, a las dos reglamentaciones iniciales, se le han agregado otras precauciones más:

    1) No visitar y evitar que te visiten (pues no sabemos qué llevamos ni qué traemos, y también desconocemos qué llevan encima y qué nos traerán quienes nos visiten).

    2) Que solamente quienes viven en una casa, pueden estar en ella y sólo uno de los miembros debe de estar a cargo de salir -limitadamente- a hacer los mandados considerados ´esenciales´, principalmente la compra de comida, pues desde hace mucho, las operaciones bancarias se pueden hacer desde nuestros teléfonos celulares o desde cualquier computador que cuente con servicio de internet; además, quienes tienen un poco de más facilidad, hacen la mayor parte de “las compras indispensables" en línea, las que reciben por correo o en sus domicilios, evitando la salida y que se te pegue la enfermedad.

    3) Seguir con disciplina y casi al pie de la letra, la mayor parte de las orientaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y, de la OPS (Organización Panamericana de la Salud); estos dos organismos han elaborado los mecanismos, planes y estrategias a seguir, mientras siguen pendientes los estudios para lograr la inmunización para detener la causa y efecto de este ´microorganismo mutante´ que ataca al planeta entero; y, déjame decirte que sus propuestas pueden ayudar a mantener la caída del contagio, principalmente en los países más pobres del globo terráqueo.

    4) Evitar las aglomeraciones, porque ´el tal COVID19´ se transmite de humano a humano, algunos clasificados como “asintomáticos”, o sea que no presentan síntomas de la virulencia, pero que, pueden contagiar a otros sin darse cuenta y, para rematar la fatalidad, hay que considerar que -además- ya se han dado casos esporádicos de contaminación en animales, como gatos y perros.

    5) Que, si vas a salir, evites pasar por donde haya grupos de personas y también participar en eventos multitudinarios. Siempre que vayas a la calle procura no recostarte a puertas ni a nada y lleva contigo: tu mascarilla -que te tape la boca y la nariz- y, ojo porque una vez que te la hayas puesto, no debes tocarla hasta que te la vayas a quitar; en el entendido que, si es de tela, puedes usarla hasta cuatro horas y si es de las quirúrgicas, no más de dos horas; tu casco anti salpicaduras, por si acaso en ´un descuido´, alguien estornuda o tose muy cerca de ti, ya que, las ´minúsculas gotitas´ de saliva y otras secreciones permanecen flotando en el aire hasta tres minutos -según los expertos- y pueden entrar a nuestro cuerpo por los ojos, la nariz y la boca; tus guantes para evitar ensuciarte las manos al tocar superficies externas; tu gorro que cubra completamente tu cabello, el que debes de amarrar porque “la fiera se pega a las hebras”; procura no usar “joyería” porque también se mantiene viva en los metales como el oro, la plata y el acero inoxidable.

    6) Poner en aislamiento el efectivo o dinero que retires del banco o el que te dan de regreso donde realices tus compras, porque es un vehículo seguro de transportación del ´enemigo mutante´; y si usas tarjetas de débito o crédito, asegúrate de esterilizarlas.

    No sé si me ha escapado mencionar algo más. Lo que les he dicho es lo que está de moda en la actualidad. Sin embargo, debemos de ser conscientes de que esta ´bestia´ te puede asesinar en un suspiro, por ello al llegar a casa, deja los zapatos que usas para salir en la entrada (una sabia y milenaria costumbre en Turquía); desinfecta con alcohol, cloro o agua oxigenada todas tus compras; ingresa tu ropa a la secadora (el calor mata la peste); botar todo lo que usaste: guantes y mascarillas (si son descartables; si son de tela, lavarlas con agua caliente y cloro y luego, plancharlas); desinfectar tu casco anti salpicaduras e ir directo a lavarte las manos por veinte segundos y hasta bañarte si lo consideras necesario. Obviamente, es menester que tengas el mismo cuidado con el aseo profundo y la desinfección dentro de tu casa, sobre todo si la familia es numerosa y si entre sus miembros hay personas vulnerables, de la tercera edad y niños.

    No está demás mencionar que muchísima gente ha perdido su trabajo debido al “distanciamiento social” producto de los efectos secundarios de esta gravísima situación y no saben qué hacer para llevar el pan a la mesa para alimentar a su prole. La “hambruna y la pauperización” nos están pisando los talones a todos y nos están dejando indefensos; las fuerzas están perdidas; tenemos los brazos cruzados y las manos atadas -sin saber qué hacer- porque “si me corro me tiran y si me quedo, me matan”. El agobio y la desesperación también son causa de estrés y angustia y esto puede llevar a que se tomen decisiones tan graves como absurdas.

    Pero, veamos lo que he encontrado en las redes cibernéticas sobre la pobreza:

    “La pobreza es una situación o forma de vida que surge como producto de la imposibilidad de acceso o carencia de los recursos para satisfacer las necesidades físicas y psíquicas básicas humanas que inciden en un desgaste del nivel y calidad de vida de las personas, tales como la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria o el acceso al agua potable. También se suelen considerar la falta de medios para poder acceder a tales recursos, como el desempleo, la falta de ingresos o un nivel bajo de los mismos. También puede ser el resultado de procesos de exclusión y segregación social o marginación.

    En muchos países del tercer mundo, la situación de pobreza se presenta cuando no es posible cubrir las necesidades incluidas en la canasta básica de alimentos. La situación persistente de pobreza se denomina ´pauperismo´. La aplicación del concepto de pobreza a unos países frente a otros se denomina subdesarrollo. El concepto de pobreza es fundamentalmente económico, aunque también tiene impactos políticos, sociológicos y de salud”.

    Por ello y para evitar situaciones caóticas, en este pedazo de América, se han esforzado mediante ´quorum´ por dar “un alivio económico” (una ínfima cantidad de dólares comparado con el “respiro” que están proporcionando a las grandes corporaciones) a las familias que están legalmente en el país y que declaran sus impuestos; en el entendido de que, quienes llegaron ilegalmente, aunque declaren al ´César´ sus ganancias, no tienen derecho a recibir esa ayuda (desde mi punto de vista, algo inhumano), pero, vuelvo a decir otro de los sabios dichos de mi abuelo: “el que tiene la plata, tiene el poder y platica” y, pues, hay que ser agradecidos ya que, aunque sea con ´ese poquito aporte recibido´, se podrán paliar mínimamente los pagos de los servicios básicos que tengamos pendiente de cubrir y que son causa de desesperación, considerando que, en algunos otros países no hay apoyo gubernamental de ningún tipo (principalmente en las naciones subdesarrolladas como la de dónde yo vengo-), pues allí reina la idiosincrasia peculiar de “el que tiene más galillo, traga más pinol”.

    A veces pienso y hasta he llegado a ´rebanarme los sesos´ tratando de entender las razones que preocupan a los gobernantes de los grandes capitales por reabrir sus economías cuando hay pruebas en varios países de Europa y Asia, de que, de hacerlo -sin haber reducido la curva de la infección- “aceleraría la aparición de nuevos ´rebrotes de la plaga´, lo que sería catastrófico e incontrolable porque traería más pérdidas -innecesarias- de vidas humanas”.

    Imagínense nada más… ¡cuánto egoísmo! ¡Estamos empobrecidos y hambrientos! Ya hay una terrible “crisis humanitaria”. Yo pregunto: ¿acaso la salud y la vida no valen nada como para exponernos a no dejar ir “el medio de supervivencia”?

    Entiendo que, para ellos sea indispensable mantenerse a flote económicamente, pero, no estando saludables ¿qué vamos a hacer? Insalubres y por ende desempleados y exangüemente arruinados todos… ¡por favor, señores!, entiendan que, ¡no podremos enfrentar lo extraordinario de esta anormalidad!; a no ser que, unidos como una fraternidad, logremos hacer trabajo en equipo para no sucumbir y salir airosos… sin reprobación.

    A como coinciden los ´empapados en el tema´ debemos de ser “cautelosos”, principalmente por los niños que son el futuro y continuidad de la raza humana. Reabrir las escuelas, restaurantes, gimnasios, salones de belleza, bibliotecas, etc., es una “irresponsabilidad” y más que eso, es un “irrespeto a la existencia” misma, pues, de recrudecerse la situación, podría convertirse en una ´endemia´, o sea, en una enfermedad que afectará siempre al país o una región determinada de este, habitualmente o en fechas fijas; o sea que, lo que. nos espera a mediano plazo son las tumbas frías y húmedas de los mausoleos y ya en ´las sin remedio´, nos estarán obligando a decir adiós al mundo, no tanto por esta “alimaña iracunda” que nos está desafiando, sino por la miseria en la que estamos cayendo, sumado a la inanición extrema que nos está asfixiando y para ´cerrar con broche de oro´ por el manoseo inescrupuloso a la inteligencia del ser. Seguiremos viendo irremediablemente cómo todas estas desgracias terminarán por extinguir al hombre. En otras palabras, estamos “entre la espada y la pared”.

    Y me quedo asombrada de hasta dónde llega la escasez de neuronas en ciertas personas. En EE. UU. hay manifestaciones cada vez y cuando, en donde se hace caso omiso a las sugerencias y cuidados que las autoridades han dicho debemos poner en práctica. Estos individuos protestan para que los gobernadores de los Estados de la Unión levanten las ya famosas "cuarentenas (de catorce días máximo, no llegan a los cuarenta días como la palabra lo afirma) y/o confinamientos domiciliarios", alegando que ´les están violando su derecho a la libertad de circulación´; ¿acaso no entienden lo grave de la situación?... definitivamente, cada uno es dueño de su propio miedo y hasta que no haya un enfermo de peligro en la familia, seguiremos gritando por una ´efímera liberación´.

    ¡Qué tristeza! ¿Es esta vivencia apocalíptica? Estoy por afirmar que sí. Encontré esto en Wikipedia:

    Los Jinetes del Apocalipsis (el último libro de la Santa Biblia) son los cuatro caballeros que se describen en la primera parte del capítulo sexto del mismo. El capítulo habla de un pergamino en la mano derecha de Dios que está sellado con siete sellos. En ese escenario Jesús abre los primeros cuatro sellos de los siete, liberando a estos jinetes que montan en sendos caballos: blanco, bermejo, negro y amarillo. Según la exégesis (explicación o interpretación de algo, generalmente de la obra de un autor o de un texto concreto, especialmente bíblico) estos jinetes, representan y son alegorías de la conquista o la Gloria; de la guerra, el hambre y la muerte, respectivamente, aunque sólo a este último se le designa por este nombre.

    Cuando abrió el primer sello, oí al primer ser viviente, que decía: “Ven. Miré y vi un caballo blanco, cabalgado por el jinete de la Conquista, que tenía un arco, y le fue dada una corona, y salió vencedor, y para vencer”. Ap. 6,2

    Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente que decía: «Ven». Entonces salió otro caballo de color rojo. El corcel rojo o alazán es montado por el jinete de la guerra; al que lo montaba se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros; se le dio una espada grande. Ap. 6,3-4

    Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: «Ven». Miré, y vi un caballo negro, cabalgado por el jinete del hambre. El que lo montaba tenía una balanza en la mano. Ap. 6,5

    Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: «Ven».
    Miré, y vi un caballo bayo (blanco amarillento). El que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades lo seguía: y les fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra. Ap. 6,7-8

    Concluyendo, el comienzo del verso «se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra» puede referirse únicamente a la Muerte y el Hades, o puede resumir el papel de los cuatro jinetes.

    En otras palabras -según mi propia apreciación- hay que tomar en cuenta lo irrefutable y explícita que es la palabra de Dios. Por lo tanto, es hora de enmendar los errores y solicitar clemencia al “Sir” de “Sirs”, el Omnisciente -conocedor de todas las cosas reales y posibles-; el Omnipotente -que todo lo puede-; el Omnipresente -que está presente en todas las partes al mismo tiempo-. Sólo él con su poder e inmensa capacidad de perdón, es el único capaz de librarnos de la hecatombe.

    Por mi parte, me atrevo a hacer un llamado a la cordura. Al cuidarnos individualmente estamos evitando la propagación de la malignidad. Nada cuesta estar en casa, desempleados algunos; otros, con trabajos que podemos realizar desde el hogar; otros más, con reducción de horas y por consiguiente del presupuesto familiar; pero, vaya… ¡con salud! -eso es lo principal-.

    Asimismo, no está demás expresar que no es para nada aburrido permanecer a salvo en el hogar, donde siempre habrá algo por hacer; a veces pensamos que hemos concluido las tareas y hasta que, desgajados por los quehaceres nos sentamos un rato a respirar, hasta entonces, nos damos cuenta de que nos quedaron muchísimos más asuntos pendientes por realizar. Y, si no son cuestiones propias del hogar -porque ya las tomas como rutinarias y las realizas robóticamente- puedes buscar distracción en los libros, ya que, una buena lectura es la mejor aliada para aprender y viajar; de lo contrario, atrévete a estudiar… conviértete en un emprendedor. Crea cosas nuevas, reinvéntate y verás que eso es lo mejor, pues “mente vaga, taller del diablo” -decía mi abuelo- estimado lector.

    Sólo ponte a pensar, tú que me lees, ¿por qué nos desesperamos en nuestras casas? ¿Eres consciente de esto? Somos unos monstruos capaces de enjaular pájaros y de mantener cautivas a otras especies del reino animal en zoológicos por diversión, fuera de su hábitat... si ellos -amigos todos- han sido capaces de aguantar el encierro y nuestra falta de compasión ¿por qué no podemos hacerlo tú y yo? A esto le he dado el nombre de “karma del entorno” más que mal llamarlo una maldición.

    Pero, dejemos de un lado a las grandes potencias y sus quehaceres. Hablaré del descontrol de la pandemia y “el-yo-que-pierdismo” en ciertos países de habla hispana y otros idiomas existentes en el ala latina de América, nuestro hermoso Continente.

    Hermano humano, si estás en la línea de fuego (seas o no un profesional de la medicina) en cualquiera de esos sitios gobernados por dictadores, corruptos e inescrupulosos -de esos que sabemos abundan desde el inicio de los tiempos- no esperes a que alguno de esos politiqueros sinvergüenzas te indique lo que debes hacer; recuerda que, un verdadero líder va delante de ti mostrándote -sin esperar nada a cambio- el camino a seguir; no es quien indirecta o directamente te obliga a cumplir sus deseos y a aplicarte aquello de ´si no estás conmigo, estás contra mí´.

    ´Mono ve, mono hace´ -dice un dicho popular- así es que, haz lo que están haciendo ´bien´ en otras naciones del orbe; infórmate y pasa la voz; cuídate por tu cuenta e implementa un plan de salvación y sobrevivencia para protegerte y proteger a tu familia. Recuerda: “Dios no desampara a nadie y tampoco te dará cargas que no puedas llevar”.

    En mi opinión personal aplaudo el actuar de los gobiernos de Costa Rica y El Salvador -en Centro América- quienes han controlado la expansión de la tragedia mundial disciplinadamente y con una gran capacidad de raciocinio. Han demostrado con su actuar que, vale más salvar vidas que hacer dinero y caer en el “yo-yo-yo-mi-mi-mi”. Por lo tanto, debemos dejar atrás orgullo y egoísmo; arremangarnos y reconstruir; volver al punto de partida será duro porque “todos estamos en una misma balsa que se mece enclenque a la deriva”. Amigos míos, es necesario ser serios y ser empáticos por el bien común… “pensar no duele”.

    El sentido común me dice que, para hacer dinero, es necesario trabajar duro, pero, sobre todo, estar saludable, pues el “maná”, solamente una vez ha caído del cielo. En mi caso particular, prefiero estar en el encierro (aunque solamente coma “tortilla con sal”) que exponerme y apestar a quienes amo y a otro igual. La vida es una y la debemos de cuidar.

    He aprendido que la salud es un regalo inmerecido que debemos apreciar. El dinero y lo demás fluye (por eso sé empático, comparte y da a quien lo pueda necesitar; la bendición está más en dar que en recibir). El “pisto” a como lo tienes hoy, en un ¡zas! se te puede acabar; por ello tomo con seriedad lo que decían mis abuelos: "siempre que tengas salud, podrás levantarte y volver a empezar".

    No te desanimes. ´Al mal tiempo buena cara´. Ten presente que “the Lord of heaven” es el único que sabe cuál es el secreto para lograr continuar con el plan que trazó para cada uno antes de enviarnos a habitar La Tierra y que, “todo lo que pasa de malo en la vida de la gente, es para mejorar”.

    ©Katia N. Barillas - Antología "Devanando el Ocaso" * Reflexiones
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  9. ¿Advertencia o castigo divino?

    En esta nueva década del año 2020, comenzaron las plagas a azotar con furia. ¿Acaso se repite la ira del Creador por nuestra inquisidora desobediencia y el maltrato al resto de su ´master piece´? ¿Cuántas serán esta vez? -En Egipto fueron diez por la soberbia del faraón Ramsés al no querer liberar de la esclavitud al amado pueblo de Dios… Israel; contabilizando: I) La conversión del agua en sangre; II) La invasión de las ranas; III) Piojos; IV) Moscas; V) Peste del ganado; VI) Úlceras; VII) Lluvia de fuego y granizo; VIII) Langostas; IX) Tinieblas; X) Muerte de los primogénitos.

    Hoy día, estas están llegando de manera desordenada y en formas diferentes. No sabemos… ¿de quién es la culpa? ¿Qué debemos hacer? Primero nos está atacando descontroladamente la peste de una neumonía feroz, que daña nuestros pulmones con saña; a esta primera plaga, los científicos y conocedores del tema la han coronado -dándole potestad con título de nobleza-… “Corona Virus” o “Covid19”, así le han llamado, pues, son viles los estragos que causa en el frágil cuerpo humano. La segunda, es la invasión de 'las enormes avispas asesinas asiáticas' que parecen mini aviones; ellas están decapitando con sus aguijones afilados (tanto como el colmillo de un tiburón), a las abejas, quienes utilizan el polen y el néctar de las flores para alimentarse o para producir miel, por lo que, a la vez que se alimentan, recolectan el polen de los estambres de las plantas, transfieren semillas… es decir, la supervivencia de esta flora, así como de la raza humana, depende de la actividad directa de las abejas. Es aterrador pensar que la picadura de estos avispones desalmados a un ser humano sería mortal. La tercera, un síndrome inflamatorio que está despojando de la vida a los menores de catorce años; la cuarta, desempleo; la quinta, hambruna; la sexta, pauperismo; la séptima y demás plagas que pueden llegar (fabricadas -en su afán de poder- por el hombre mismo o por naturalidad fatal) desconocemos de qué tratarán y no tenemos la más mínima idea de cómo reaccionar para defendernos de tanto mal.

    Quizás lo que busca el Omnipotente es llegar de cualquier manera al fondo de nuestras consciencias y rebuscar allí dentro: la humildad, el raciocinio, la solidaridad, la fe y el amor desaparecidos de la faz del planeta; sin embargo, en nuestra desesperación, no nos hemos atrevido siquiera a sentarnos en una mesa redonda a dialogar porque todos deseamos mandar. Nadie quiere soltar las riendas del liderazgo y el ego y así, no se puede lograr consenso.

    Lo ideal sería usar el sentido común, hacer trabajo en equipo y planear una estrategia como seres pensantes que somos para tratar de salvarnos 'unidos' como humanidad, así, sin distinción de razas ni credos; mostrando rasgos de respeto e igualdad. ¿Seremos capaces de lograrlo? La exasperación lo dirá.

    ©Katia N. Barillas
    Antología "Devanando el Ocaso - Reflexiones"

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