1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

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  1. Mi alma carga en secreto el devaneo de mi piel,
    es que lleva anidado el deseo como hiel;
    veo alzarse en mi ventana al airoso vergel,
    con azucenas, lirios y hortensias de papel.
    Se regocija mi cansancio en la lira y en el verso,
    en las cafés mariposas volando hacia su querer;
    ahí donde el amor es umbrío y el rosal un lodasal,
    donde se hunde la espina que le causó tanto mal.
    Aun vive dormido en mi sangrante corazón.
    Viaja, llora y suspira entre gotas de pasión.
    La sombra de la angustia se ocultaba en el rincón,
    …yace fenecida junto al resto de los cirios,
    por el llanto derramado donde se perdió el perdón.
    Las constelaciones que adornan el cielo,
    junto a la luna blanca lloran por mis deseos;
    se desprenden de allá arriba
    y caen con lentitud como trozos de granizo,
    … se reflejan cual diamantes en las rastrilladas olas
    sumiendo al tranquilo lago en la fuente cristalina
    del agua del manantial.
    Yo viajo con mi lloro y mi suspiro y me oculto en el rincón.
    Mi llanto derramado trata de inundar completo
    el secreto recoveco donde se perdió el perdón.
  2. ¡Qué lento es el padecer que se anida en mi interior!.
    ¿Es duda o quizás amor?.
    ¿Es dolor hecho canción?.
    ¡No!.
    Los celos han invadido de angustia mi corazón,
    se han clavado como espinas, dañándome tal pasión.
    ahora mil rosas blancas van creciendo en mi andurrial,
    son recuerdos de aquel beso que me diste en un suspiro
    llegando al matorral.
    Esas espinas son agujas finas con veneno de escorpión,
    y van adornando los pétalos del clavel y del bello jazmín en flor…
    las jacarandas de violáceo encendido,
    son fruto de amor maduro, eclipsando sol y luna,
    sobre el reverdecido bosque, fiel secreto de las runas.
    Metástasis ha hecho mi alma confusa en el horizonte,
    ardiendo como la arena en el caliente desierto
    y grabando en mis venas el rojo vivo de la sangre
    que lento va transitando por el huracán de mis penas.
    Y en un espejo claro de agua, en lago quieto o manantial,
    veo cómo llora el río al arrecife de coral;
    …y mi crudo padecer latente como en los sueños,
    hacen palpitar mis lágrimas en el embravecido mar…
    es el fenecido deseo de las rosas yertas,
    eclosionando sus pétalos donde se erosionan las rocas,
    con la luna llena agitando la marea,
    cuando el blanco de una azucena ha recubierto tu verbena.
    Recurro a Yemanyá, patrona del pescador;
    le pido mi amor se escape y acabe tanto dolor…
    metástasis de amor fortuito, no sientas ya compasión,
    y solicito al cielo… “”mercy”” en mi favor.
    Veo los besos de la abeja refugiándose en la flor,
    veo el abrazo de los chotes,
    escucho el canto del ruiseñor;
    odaliscas, calamares, busco la cura de mis males
    sobre la esponjada arena de espuma blanca y agua salada,
    ya mi espíritu liberto, invadiendo va mi cuerpo de la libre realidad.
    ¡Es verdad!...
    La cruel mentira de su amor
    son espinas de una rosa, de un cactus y un nopal,
    son oasis del desierto, espejismo en mi mirar;
    es la sed cual hiel que mata, a la miel que hubo en mi amar;
    es el eco de la conciencia en la noche fenecida,
    es mi grito de clemencia en el limbo fallecido…
    o metástasis de los cirios sobre el rocío dormido.
  3. Emigré quedita como una gaviota
    que extiende sus alas queriendo atrapar
    a la sombra del viento;
    o quizás al tiempo con que he recubierto,
    la culpa que triste amaga mi alma.
    Con las nubes grises en el cielo azul,
    con el sol opacándose sobre el horizonte,
    se ve la sonrisa de una flor de azahar,
    y esa verde esperanza que anida en la mar.
    Me sorprendió el alba pintando a la aurora
    con las acuarelas de una sonrisa;
    y le va dando vida al peregrino triste
    de toda esta historia
    que cabalga errante detrás de la huella
    tallada en la arena del mar de la gloria.
    Lugares extraños recogen mis penas.
    El buen ruiseñor, pájaro cantor,
    entona su canto a los rayos del sol.
    Surge una borrasca en mi corazón,
    se agita mi pecho de tanta pasión,
    de pronto aparece la desilusión,
    me atrapa enturbiando toda mi razón
    …¡triste peregrino dicen que soy yo!.
  4. He guardado bien la llave de mi eterna confusión,
    que ha herido y destrozado a mi pobre corazón.
    Y voy en busca de señales, para entender mi situación,
    y encontrar entre las nubes al amor que quiero yo.
    Asterisco y doble raya… ¡Qué bella constelación!,
    con la fiel intransigencia que persigue tal pasión.
    El ángel de los nacimientos ha hecho un paréntesis en mis horas.
    Y la filosofía de una espina va nublando la razón de las rosas amarillas.
    Es diptongo o dos vocales
    o quizás el buen nombre de quien me amó de por vida;
    se entrelazan las sílabas de la fuerte o débil pena
    que acongoja y aquilata al perdido sentimiento
    de un cariño que condena.
    Al final tanta palabra ha perdido ya valor,
    en un hiato la secuencia aminora este dolor.
    Ahumada tengo el alma y quemado su interior,
    en llamas llora mi espíritu, aquejumbrado del frío, va buscando su calor.
    La vida es una canoa en tónica consonante
    del principio hasta el final;
    vitamina que la tilde, no mejora en calidad.
    Afición a los placeres o al vaivén de una palmera,
    que en réquiem y referéndum ha embrujado a la ladera.
    Acentuación de las lenguas,
    buró lleno de claveles,
    no hay eslóganes en los parques
    para tantas noches bellas.
    Suvenir del tiempo perdido en pretérito indefinido,
    en el vulgar indicativo donde he guardado la llave
    de mi eterna confusión,
    que ha herido y destrozado todo indicio de pasión.
    El futuro ya me espera.
    Es simple como oración
    y en singular castellano, es magia y canción de amor,
    o confusión entre paréntesis,…enfermedad que tengo yo.
  5. Yo soy el verso que te hacesuspirar,
    con besos, con abrazos, con casas de cristal;
    voy buscando en la rima de tus labios un quizás,
    o a la brizna que a los campos reverdeciendo va.
    Siento ser ese verso que inspira al poeta,
    siento ser el pincel en la mano del pintor
    que plasmaría en sus lienzos
    el brillo de las estrellas diafragmando el cielo inmenso.
    En mis sueños turbulentos voy en busca de la prosa,
    de la metáfora escondida en el rojo de las rosas,
    de la lira que se teje con el canto de palabras,
    sobre el viento que ha arrastrado tanta agua a la cascada.
    Segura estoy de ser el verso
    que ha tallado con sus rayos el sol en un cristal;
    y el reflejo resplandeciente del nido que recoge la síntesis de un amor.
    Creo ser la serenata del grillo en la fontana,
    creo ser esa azucena persiguiendo a la musa que en silencio delira,
    con los colores de los cálices de lirios,
    con las notas que emiten los pájaros en el día,
    con canción hecha poesía en la mañana fresca
    o en el atardecer cuando las margaritas
    con su blanco inmaculado van cubriendo
    el intenso carmesí que recubre a las rosas.
    Yo sigo siendo el verso que cautivó a la prosa,
    el beso a la lira, el ansia que me hastía
    a escapar dormida en un sutil gemido,
    guardado en cada gota que han botado las nubes
    y que se han asilado como sudor inverosímil
    en los pétalos de las flores
    que aun crecen y germinan en mustio caminar.

  6. Me siento mutilada si no besas mis labios,
    si no me dices las frases hermosas que me decías a diario.
    Mi inseguro amor de las rosas fiel espina,
    ha clavado en mi alma su empalagoso secreto.
    Si pudiera de repente abrazarte en mi pensar,
    te aseguro que serías la gloria de mi mirar.
    Claveles rojos y blancos regalaría al amor,
    junto con el dardo fino que llevo en el corazón.
    Amor entre espinas creo que has sido toda pasión,
    el gorrión revoloteando en sueños del trovador.
    Me entregué con la ilusión de hacerte feliz por siempre,
    igual que lo hacen los lobos hasta después de la muerte,
    puedo leer en tus ojos que no hablan más de ti,
    refugiarse en la amargura que reviste tu existir.
    Me clavaste en la espalda el puñal de la traición,
    fue tanto aquel dolor que angustiaba en mi mirar
    el triste reflejo mío después de tanto llorar.
    Ha ido pasando el tiempo y sin rencor vuelvo hacia atrás,
    Por fin en la vida creo que te pude perdonar…
    Si existiera otra vida y te volviese a encontrar,
    te juro que te amaría aunque volviese a llorar;
    sería la fiel espina que nace junto a la rosa,
    de nuevo me perdería en el elixir de tu boca,
    en un cálido abrazo te entregaría el invierno,
    en un susurro de luna escuchándose en las rocas.
    Y del mar las caracolas, sol, ocaso y arena,
    harían fluir mi sangre con fuerza por mis venas,
    se agitaría en otoño el blanco de la azucena,
    nacería del ocaso un nuevo amor sin espinas,
    el sol se encargaría de quemar todo el dolor,
    su fuego me abrazaría con llamas incandescentes,
    dándole vida de nuevo a aquella inmensa pasión.
  7. UN PARCHE EN EL ALMA
    Con trozos de aliento voy parchando mi alma,
    el viento va invadiendo la nada inminente
    en el abrazo fuerte que se deja sentir;
    voy divagando rápido, igual que un cometa
    cuando cruza veloz la gran inmensidad,
    y me pierdo en la huella del rastro que ha dejado
    entre ocaso y arena mi intelecto frustrado.
    Con trozos de cielo he parchado mi alma,
    aunque triste lloren las nubes dolosas,
    sobre los níveos pétalos de las castas rosas.
    Con restos de besos he parchado mi alma,
    junto a la montaña de verde y café;
    es que voy sintiendo la ausencia de Usted,
    en las margaritas sonriendo felices
    al agua del río que se ha recubierto de leche y de miel.
    Un parche en el alma que me hace llorar por los tulipanes,
    por el amarillo intenso de los pajonales,
    por el viento silbando entre las hojas secas
    que lento se sacuden haciendo fuerte el ruido
    que se desprende desde muy adentro de aquel matorral.
    Ahora sonrío a la puesta del sol,
    mientras la aurora le canta al placer y al amor…
    Una oda, un verso, un poema a una flor.
    Los trozos de aliento, los trozos de cielo,
    los restos de besos con que parché el alma,
    son la sombra del viento que lento va fluyendo,
    …y en mis sentimientos ya no hay más dolor,
    no hay más sufrimiento pues tapé las goteras
    que un día dejara tu amor traicionero
    y que despacito he dejado escapar
    por esa ventana que ha quedado abierta.
  8. Somos la única pareja
    que juró ser siempre fiel
    y permanecer unidos
    junto a cada anochecer...
    ver como revientan los chotes de amapolas
    cuando empieza a amanecer
    atesorando en los años
    cariño, amor, verso y miel.

    Somos chajá macho y hembra
    gritando a todo pulmón;
    monógamos de por vida
    en un solo corazón
    latiendo de amor profundo
    hasta que lo quiera Dios.

    Amor chajá placentero,
    eres embrujo y pasión,
    y yo seguiré siendo fiel
    al amor que Dios me dió.
  9. Y te vi volar sobre el verde prado,
    solita y pensativa, oh dulce y bella alondra;
    te encontrabas cansada de buscar aquel árbol,
    que de la lluvia fría un día te cobijara.

    El canto habías perdido, oh dulce amada mía,
    como un grano de sal perdido entre la arena;
    fue tanta tu tristeza que embraveció la mar,
    sus gigantescas olas no pueden reventar,
    y el sol embrujado, no quiso salir más.

    Perdida en el cielo inmenso, te aventuraste lejos,
    entre tantas penas, el tiempo te apremiaba;
    veías como el lirio desmayaba en sosobra,
    con el viento soplando...cayéndose en la sombra.
    Las llamas de las velas yacen desvanecidas,
    perdiste candidez en campo florecido...
    el llanto de los ríos es tu canto extraviado,
    en el candor de una amapola, en la selva dormido.

    Resucitas alondra en pluma del poeta,
    eres inspiración para estas bellas letras,
    que con tinta indeleble van quedando plasmadas,
    sobre el papiro inerte que hoy descansa en mi almohada.

    Y te veo volar ahí por los sembrados,
    vas sin rumbo fijo, sobre los verdes prados,
    por donde el olvido había fallecido,
    junto a la débil llama que ardía con los cirios.
  10. Anegada de angustia en anónimo anhelo,

    al final del camino no siento lo que siento.




    Esclava del destino que aprisiona y mata

    y anida en la conciencia por donde escapo yo,

    lágrimas que caen cual gotas de granizo

    y se encuentran absortas en mi reseca piel.





    Se escucha allá lejos, cerca de la vereda,

    cómo susurra el viento a las avellanedas…

    dudoso padecer de un amor imantado,

    que es sobra de un idilio y pasado de un engaño.





    Batalla singular que he ido librando en aguas tormentosas,

    con la declamación que hacen los claveles al llanto de las nubes…

    al ostentoso ocaso viajando hacia el deseo

    que esconde el manantial cuando el alma gotea

    sangre y angustia en pedazos de cristal.





    Al azar la vida rechaza así mi suerte,

    en mezquino padecer y confusa confusión,

    ahí donde vuela lento la pluma del ánsar,

    bajando suavemente hacia el médano de arena

    llegando al Atalaya...al final del camino.
  11. Hoy hago poesía
    a alguien especial,
    a una niña bonita
    alejada del mal.

    Está hoy reluciente,
    mas radiante que el sol,
    vestida de nobleza
    y rojo corazón.

    Es ella la bella rosa
    que ha dado la primavera,
    hoy derrocha veinte años
    sonriéndole a la pradera.

    Es fiel poseedora
    de una galante sonrisa,
    que se ondea al caminar
    con el campo y con la brisa.

    Y ella es Janiska
    la que yo conocí
    la de los ojos negros
    y labios carmesí.

    Hoy te deseo linda
    un cumpleaños feliz
    recibe bendiciones
    te las doy desde aquí.


    **Poema dedicado a a jovencita Janiska Haydée Varela Vargas en sus 20 primaveras.
  12. Se solapa el deseo en mi carne débil,
    entre sábanas blancas de brillante seda,
    y un caballero en sus años mozos,
    me brinda un saludo...
    con mucha cautela, se viene acercando
    hacia mi balcón,
    como mariposa que ha perdido el rumbo.

    Se ha desvanecido el ruido del viento,
    con el eco fuerte que arroja la mar...
    flotan margaritas blancas y amarillas,
    por donde el pecado habrá de pasar.

    Siento como el mundo se rinde a mis pies;
    siento las palmeras rendirse con él,
    junto a cada flor que habita el vergel
    ...azúcar, sonrisa, beso, verso y miel.

    ¡Aires de pecado soplando queditos al amanecer!.
    Aura y aurora...mi espíritu fiel;
    mi vida y su vida, una sola piel.

    Astuto se esconde de nuevo el querer,
    parece dormir al atardecer,
    y en mi noche obscura, la orgasmada luna,
    alumbra quedita a todo el vergel.
  13. Recubren las piedras a la alta montaña,
    donde están grabados tu nombre y el mío;
    en la sintonía que me hace pensar,
    en los días felices que han pasado ya.

    Besos a las rosas, perfume de azahar,
    ha entonado el río su canto al andar...
    llena su caudal cerca en la cascada,
    y, algunas piedras se han desprendido de la agreste montaña...
    y caen al río que se ha enrutado hacia el brazo del mar cerca del palmar;
    sólo al caer al fondo del agua,
    logro capturarlas llegando al manglar,
    y no se han perdido en su gris andar,
    ni se ha erosionado tu nombre y el mio con su transitar.

    El amor que late en mi corazón,
    sigue ahí presente como un soneto cantado a los mares,
    a todos los lares que anidan consigo
    tu nombre y el mío.
  14. Se visten los campos del color del jade,
    mis penas se esconden tras de la corriente
    del agua del río,​
    montañas y sierras se alzan arrogantes...
    sopla fuerte el viento cerca de los llanos,
    y las avestruces dan la bienvenida
    a trozos de hielo que suave han caído​
    de las nubes blancas...
    Por el cielo azul, aves de rapiña van revoloteando​
    una y otra vez, cerca del pantano;​
    buitres, gavilanes, águilas y halcones
    se dejan caer entre los rincones
    hacia aquel olor que está despidiendo con el ​
    viento inerte...el olor a muerte,​
    del que lentamente se impregna el ambiente.

    ¿Águila o halcón?...
    ¡No!. Es el paraíso donde reina Dios.​
  15. Voy buscando a ciegas tus ojos enamorados,​
    mis sentimientos encontrados y la verdad de lo vivido,​
    consumando en el olvido,
    cada rincón de mi alma.​

    A ciegas cae la lluvia...​
    copiosas gotas de agua y serpenteantes rayos plateados,​
    van golpeando el matorral.
    La vecina soledad se despierta de sus miedos,
    ¡qué inquietante ansiedad!,
    ¡qué sombría realidad!.​

    A ciegas voy caminando por la penumbra del sueño.​
    En el viaje sin retorno donde se traza lo astral,
    ...mi espíritu se desprende y visualiza lo banal.​

    Y revientan olas altas
    por allá en alta mar...
    y se me pasó la vida,
    con el pendiente de amar.​