1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

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  1. A Manuel López Costa (Malco),
    amigo y compañero de tanto.

    Después de oír a Pablo Neruda

    En la voz del poeta imagino la tuya
    y en idéntico idioma me recita tus versos
    y te imagino cerca a pesar de ser mucha
    la distancia que existe y que no deja vernos.
    Es su voz y es la tuya la que América acuna
    esa nostalgia inmensa que me acuna los sueños
    de la selva, del cóndor, de las frutas maduras,
    de los colores vivos y los ojos más bellos.
    Si alguna vez pisara esas pisadas tuyas,
    si alguna vez te oyera el poema en tu pecho
    sabrías cuánto amo la América y la jungla,
    y cuánta es mi saudade al echarte de menos.

    Salvador González Moles
    A Azalea, pepesori y malco les gusta esto.
  2. A Maribel, que se fue y regresó

    Como estuviste ausente tantos días
    ya casi se me pierde la memoria.
    Ahora has regresado. ¿Tú sabías
    que había una frontera de victoria?

    De sueños celestiales o agonías
    fue Dios quien te volvió para su gloria,
    te tuvo junto a Sí mientras vencías
    aquella otra batalla de tu historia.

    Entonces, ¿qué te queda por delante?,
    ¿tal vez ir a la escuela de la vida,
    reír e ilusionarte a cada instante,

    saber que tu misión no está cumplida?...
    Pero esta es tu verdad mas importante:
    ¡que has sido la persona más querida!
    A lomafresquita, Luis Adolfo, lover y 2 otros les gusta esto.
  3. Prioridades

    Ya sé que no me encuentras atractivo,
    porque se me acabó la juventud,
    y enfermo el cuerpo, el alma y la virtud
    malvivo silencioso y pensativo.

    Mi espíritu que en nada es deportivo
    solo conduce a ratos de quietud,
    qué triste es ver venir un ataúd
    por las escasas fuerzas con que vivo.

    Tus besos son cumplidos y deprisa,
    tampoco es duradera tu sonrisa
    y soy un buen experto en soledades,

    también si por la noche te despides
    parece por el gesto que me pides
    no vaya yo a estorbar tus prioridades.
    A Pessoa y MARIANNE les gusta esto.
  4. A mi buen amigo Fulgencio Cibertraker

    Feliz 2.018 (Sonetillo)

    Pues ya que versos me envías
    con tantos deseos buenos,
    los míos también van llenos
    de fortunas y alegrías.

    Los más de trescientos días
    del año sean serenos,
    de felicidad y ajenos
    al percance en tus porfías.

    Desde aquí mismo conjuro
    a todo lo que es oscuro
    que desluzca tu buen porte.

    Y para el año que viene
    no te afecte lo que tiene
    de pernicioso el deporte.
    A Pessoa y MARIANNE les gusta esto.
  5. Una lengua incandescente

    Una lengua incandescente
    lamiendo, a la tierra mía,
    terrorífica y caliente,
    tras de sí deja vacía.
    Cuando el rojo en la montaña
    se sube a lomos del viento
    aviva su andar violento
    con una inclemente saña.
    Ruge la fiera en la fronda
    ansiando la destrucción,
    macabra, cruel y honda
    trae la desesperación.


    Nota: El fuego rodeó la ciudad donde vivo hace un tiempo. Se oían gritos de desesperación en las cadenas humanas que formamos para transportar unas gotas de agua que apenas servían para apagar los focos más pequeños. De madrugada, al fin, llegó la lluvia tras el huracán que avivaba los múltiples fuegos encendidos por unos terroristas implacables. Escribí estos versos de rabia contenida.
  6. Padre,
    no tengo más que tu nombre, para albergar mis anhelos.
    Venga en tu mano la paz y el consuelo de los pueblos
    de aquellos niños que van descalzos pisando el suelo.
    Que ningún hombre jamás se quede sin alimento.
    Cierra las puertas que dan al abismo del infierno,
    que nadie resistirá si no olvidas sus recuerdos.
    Y no nos dejes poner el alma en tramposos cepos
    dándonos la voluntad de ser buenos, buenos, buenos.
    Amén.
    A Pessoa y MARIANNE les gusta esto.
  7. Hermano costalero

    ¿Qué pesa en este trono, compañero,
    si fue que lo escogimos libremente?
    ¿No notas cuánto aplasta brutalmente
    llevar tanto martirio en un madero?

    Atrás se va quedando en el sendero
    la llaga en la cerviz, viva y urente,
    ocultos, sin mostrarnos a la gente,
    que así es nuestro sufrir de costalero.

    Lo sabe el capataz cuando nos grita,
    ¡arriba!, ¡qué ansiedad en la pujanza!
    y sabe que está abriendo cada espita

    de amor por esta Cruz, en tanto avanza
    la calle oscurecida, el que amerita
    toda la Redención y la Esperanza.
    A Bernardo de Valbuena y MARIANNE les gusta esto.
  8. "Míralo por donde viene
    el Mejor de los nacidos"

    [...]

    La saeta
    Manuel Machado


    El Silencio

    Por la Carrera del Darro
    baja el Cristo del Silencio
    sobre un rojizo calvario
    y el sudor de costaleros.

    Solo un tambor apagado
    acompaña a este cortejo,
    vienen ceñidos de esparto
    y de tristezas sin cuento.

    Son los capirotes altos
    inevitables recuerdos
    del espinoso taladro
    que ensangrentó su cabello.

    Revuela por los tejados
    la sombra del Nazareno
    que al albor del Viernes Santo
    enseña su cuerpo muerto.

    Una voz como un desgarro
    sobre un balcón entreabierto:
    saeta del pueblo llano,
    cantar de lágrimas lleno.

    De nuevo levanta el paso
    el capataz a los vientos,
    parece que va flotando
    entre el olor del incienso.

    La procesión va llegando
    al Albaycín en desvelo,
    es Cristo crucificado
    que ha regresado a su templo.

    Granada va despertando
    este Viernes Santo nuevo
    al suspiro perfumado
    de la Madre de los Cielos.


    Salvador González Moles
  9. Las verdad de las verdades

    Iracundo al motivo caprichoso,
    indolente pasar junto al herido,
    insoportablemente convencido
    querer llevar razón en lo dudoso.

    Vivir con un carácter vanidoso
    sabiendo del saber lo no sabido,
    mentirse al dar benévolo sentido
    a errores cometidos y orgulloso.

    Pensarse un incapaz de la injusticia,
    o inmune a destruir fidelidades,
    un ser sin un atisbo de malicia,

    el rey de la virtud y honestidades,
    tocado sin envidia y sin codicia…,
    y ¿cuánta es mi verdad de estas verdades?

    Salvador González Moles
  10. Amanecer de furia y rosas

    A veces en la noche de pronto me despierta
    la fuerza de la duda.
    Me quedo contemplándote. Sosiego
    mi ansiedad ya tranquilo.

    Entonces es que cierro mis ojos en la cierta
    visión de la desnuda
    verdad de que amanezca con su juego
    la luz y su sigilo.

    Y pasada la noche y su penumbra
    despiertas bulliciosa,
    y el sol nuevamente nos cubre y alumbra.

    Tu voz en la mañana
    alegre y animosa
    se parece a la furia de la rosa temprana.

    Salvador González Moles
    A jmacgar, MARISOL PÉREZ y Luis Adolfo les gusta esto.
  11. ... para que entonces ame como un loco

    Dame un alma que no reciba el viento,
    cerrada y que no sepa lo de fuera,
    como el claustro de piedra de un convento,
    que no sienta y sentir tampoco quiera.
    Y el corazón también endurecido
    a todo lo mudable del sentido.
    Y así se vaya haciendo poco a poco,
    a fuerza del vacío y de la nada,
    el sitio donde halles tu morada
    para que entonces ame como un loco.


    Salvador González Moles
    A MARISOL PÉREZ, Luis Adolfo y MARIANNE les gusta esto.
  12. En un dies natalis.

    Prepararé mi casa


    Prepararé mi casa este gran día,
    la gran fiesta del alma que esperaba
    y en las noches oscuras te soñaba
    en mil sueños de paz y de alegría.

    Limpiaré los rincones que tenía
    enfermos de impiedad, la que ahogaba
    tu voz y tu palabra que escuchaba
    y que apenas ya ni reconocía.

    Abriré los postigos totalmente
    al aire que me traigas renovado
    y a tu cuerpo que das enteramente.

    Dejaré que me anides el costado
    y después dormiré tranquilamente
    al saber que llegaste y te has quedado.


    Salvador González Moles
    A Luis Adolfo y MARIANNE les gusta esto.
  13. A un amigo que se fue y, por fortuna, volvió.

    ¡Hasta siempre, Fulgencio!


    Un adiós me fue siempre desconsuelo,
    nada importa el motivo de partida,
    pues me vi con la triste despedida
    como niño que pierde un caramelo.

    ¡Marcha amigo tranquilo con tu anhelo!,
    a tu lucha ferviente y encendida,
    que mi mano la llevas extendida,
    la tuya agradecí, ¡bien sabe el Cielo!

    Y llévate el soneto que te hago
    tal si fuera brindar, tomar un trago,
    de algún vino que inunde de sabores.

    El camino te sea el más propicio
    el más libre de espino o maleficio
    jalonado de aromas y de flores.

    Salvador González Moles.
    A Luis Adolfo, Eratalia y MARIANNE les gusta esto.
  14. De mis sobrinas María José y Carmen

    Virgen niña, invítame a merendar.


    Invítame, Virgen Niña,
    esta tarde a merendar,
    que tu madre Santa Ana,
    ¡qué rica nos la pondrá!
    Después las dos rezaremos
    al Ángel que anunciará
    que Jesús vendrá muy pronto
    y vas a ser su mamá.



    Jugar contigo, Madre.

    Cómo me hubiera gustado,
    Madre, cuando eras niña,
    haber estado jugando
    contigo todos los días.
    A las muñecas de trapo,
    en la calle, al pilla-pilla,
    y después haber rezado
    para ti el Ave María.
  15. A mi hermano blanquiverde
    Carnavalero,
    que sabe de casi siempre
    cuánto lo quiero.
    ¿Tu Cádiz?..., ¡mi Cádiz!

    Con una taza de plata
    la han llagado a comparar...,
    pero también con La Habana
    con más salero... ¡no es na!
    Manuel Machado la llama
    la salada claridad...,
    si el Paraíso proclamas
    que está en tu tierra, ¡estará!
    De Cádiz vine a Granada,
    ... ¿y el alma?,
    ¡se me quedó la mitad!

    Salvador González Moles