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  1. Ella
    venía de volar
    por todo el espacio aéreo,
    antes vedado,
    de sus descatalogados sueños.
    Recopiló cada margen, cada arista
    y cada poro de subconsciente
    traspapelado. Reivindicó
    la desnudez integral
    del pensamiento
    y el deseo, la melanina no alunada
    frente al ejército
    de sus acantilados.
    Recordó
    con una sombra de nostalgia,
    dos dedos de urgencia
    y tres hielos
    la tierra donde aún sudan
    los ojos yermos de sus afelpadas
    arritmias,
    donde mucho tiempo atrás
    había arraigado su desapego
    a los imperativos y duendes
    primaverales:
    la onerosa dicotomía
    que la condenaba.

    Entonces se supo aire puro,
    se supo extra de un (su) cuento
    al que ayer se le robó la magia
    y su mejor capítulo.
    Vomitó sus muertes más antiguas
    desde la cornisa de sus cuarenta
    y muchos abriles.
    Añadió un par de conceptos
    inclasificables
    a su vida
    y debatió a solas con la malvada
    bruja del espejo
    hasta toserla en la nuca.
    Arrojó un verso a vuelapluma
    al arcén de sus premisas,
    y se lo fumó
    mezclado con la lluvia
    (y el polvoriento retrato
    de unos desconocidos),
    justo antes
    de rendirse sin condiciones
    ni escalas
    a la altisonancia exenta
    de metáforas
    de un cuerpo arrebolado
    e incorrectamente húmedo.

    Ahora ya sabía
    dónde termina el invierno.
    Por fin había desentrañado
    el simple pero escurridizo
    sentido de la vida.

    _________

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  2. [​IMG]

    A un centímetro...

    A tan solo un centímetro del paraíso,
    quedamos irremediable
    y torpemente atrapados.

    Se fundieron las luces.
    Se calló la música.
    Retiraron el confeti,
    las jodidas serpentinas.

    La puerta tapiada.
    El hálito hueco y disidente.

    Las alas desprendidas.
    El corazón aplastado,
    como un escarabajo seco,
    abrazado al arcén
    de cualquier triste y sucia
    carretera secundaria.

    No ayudaron
    la escritura notariada
    de inmunidad + felicidad
    precozmente adquirida,
    ni ese registro malversado
    de nevadas promesas
    y lealtades;
    tampoco aquel trasatlántico
    a punto de zarpar,
    lleno de sueños con olor a nuevo,
    derrapando sobre una barra
    con síndrome de usher
    y memoria de sirena vieja.

    Allí quedamos,
    calados e incrédulos.
    La risa amarilla,
    la saliva escarchada.
    Sin explicación alguna.
    Condenados a despertar,
    a transitar a media luz
    por los estrechos pasillos
    y callejones
    sin barrer de la vida.

    Queríamos ser gaviotas y halcones
    entre el carbón y sus brillos,
    desalambrar revoluciones y estrellas,
    (de esas que incendian la noche
    y anidan en los ángulos
    más lúbricos
    y crápulas de los ojos).

    Tuvimos que tragarnos
    los indigestos gritos de la inocencia
    guillotinada
    y el excipiente de su venganza,
    anudarnos las venas al suelo
    y dilatar el estómago
    para que nos cupiera
    la porción siempre injusta
    y nauseabunda
    de todo aquello que le sobra
    al mundo.

    A solo un centímetro del paraíso
    descubrimos
    que hay centímetros infinitos,

    ...y paraísos tan delgados y exiguos
    como esas líneas
    de codificada sonrisa
    dibujadas
    en las palmas de las manos.


    * * * * * * * *
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  3. Reciclando últimos alientos nuevamente...
    desde aquellos superhéroes
    con mirada y testículos de kriptonita
    engullidos bajo el peso de su capa,
    de Bellas que ya no supieron despertar,
    de bunkers de silencio que un día rompieron a llorar.
    Desde aquellas princesas de los toldos azules
    que escaparon de nuestros sueños
    por las puertas traseras de los mapas del tesoro
    y la cara b de los vinilos.
    Encaramados a un escaparate de lunas y ceniza
    y alguna que otra alfombra flotando sobre el abismo,
    capeamos estribos en el pecho
    donde se desarticula como agrio trámite
    para los labios lo que nunca quisimos
    o supimos decir.
    Y hoy, amiga, ya lo sabemos...
    mil versos a la orilla del Támesis
    no serían suficientes para cumplir
    con la sola raíz cúbica de cada paraíso prometido,
    con cada puesta de sol aplastada
    bajo el remasterizado polvo de nuestras huellas.
    Desempañando ese haz de luz que atraviesa
    las paredes, habríamos de subirnos
    al último cielo en marcha
    con un brillante e insólito amanecer como única verdad
    que aún cabe en los bolsillos
    y una galaxia de sombras, -mis jodidos destiempos de siempre-
    enroscada bajo el brazo.
    Ayer cuando yo te recetaba abrazar el sol con el perímetro
    de mis enceradas y derrumbadas razones,
    en esos tiempos de pupilas nerviosas
    y químicas aún por inventar
    en que encendíamos cualquier materia oscura con solo un chasquear de dedos,
    de canciones interminables y charcos que se tragaban el mundo.
    Caladas de ternura y complicidad en aquella playa
    donde siempre regresan para morir
    las ballenas desorientadas,
    donde la bruma delinque sobre la conciencia
    y tocan hueso los esqueletos grises y lluviosos
    de indelebles juventudes.

    Puede que hoy sea el silencio nuestra mejor poesía.
    Hoy, tras los insomnios que prenden ocasos
    en la halógena ingravidez de los hoteles,
    en las avenidas que crujen, perennemente húmedas,
    las candentes miserias de la soledad;
    en esos ascensores de la memoria,
    fríos e impertinentes como cuchillas de ida y vuelta
    o entre el álbum de aquellos añejos amigos
    enjaulando futuro (mientras asomaba un hilillo de pus
    por la comisura de sus risas)
    Hoy asumo y reconozco que a pesar de todo
    aún me visto de salmón volador
    y consumo espumas vivas,
    que todavía riego espinas que desinflen
    mis intolerables letargos,
    y oteo sirenas de sangre caliente que me embrujen
    y me arrastren hasta el fondo,
    a ese altar donde se pudren las piernas y las agendas
    al contacto con las olas y la sal.
    A ese país donde claudican los sofás-burbuja unidireccionales y ultracelosos,
    y los relojes sin truco,
    los es demasiado tarde-ya está todo dicho
    y los adivinos del espacio-tiempo a equis descarrilamientos luz...
    Donde la felicidad no es solo dormir el infierno tras la esquina,
    donde la vejez sería firmar un tratado de paz
    con el rebufo de nuestros embarrados zapatos,
    y recuperar aquel cruce sobre el horizonte donde nos dejamos
    olvidados un día.

    Puede que hoy sea el silencio mi mejor poesía,
    puede que hoy solo sea el silencio...

    ____________
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  4. [​IMG]


    Lobos vestidos de cordero.
    Corderos con sangres desmemoriadas
    al son de la flauta y el tintineo
    de nuevas
    y relucientes loberas.
    Lobos maquiavélicos,
    (sonrientes como estrellas)
    se erigen estandarte del rebaño.
    Lobos que se venden anti-lobo.
    Corderos con piel de mariposa
    y cerebros de mármol blando.

    Lobos contra lobos,
    ovejas contra ovejas.
    ¿Se romperá el rebaño?
    ¡Los lobos babean!
    Los corderos tienen sueños de lobo.
    Lobos y ovejas
    hacen honor a su instinto.

    ...Y las banderas (y sus fabricantes),
    mientras,
    felices...

    ondean.


    * * * * * * * * *
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  5. [​IMG]
    (Spirits Of The Flying Umbrellas by Leah Saulnier The Painting Maniac)


    Ayer
    sabíamos -y solíamos- entrar
    y navegar
    dentro de las botellas.

    Entornábamos las alas
    si el cielo desteñía.

    No fue extraño desmembrar
    el nombre de las cosas,
    ni filosofar con el humo
    dócil y franjiazul
    de las almohadas.

    Sabíamos también
    cómo vengarnos de las banderas,
    extraviar el corazón
    sobre el himno de las moscas.
    Embestir las rocas
    con la elegancia de las sirenas,
    y llenarnos los ojos
    en reconvertibles
    nostalgias de futuro.

    No fue tan extraño inventar
    arrecifes a nuestra medida,
    y vomitar sobre ellos
    las playas y las medusas
    de noches vueltas del revés.
    Y no lo fue
    sobornar Mary Poppins
    con dos rayas y un sol
    bajo el niki empapado,
    en aquellos baños
    de otras y empapadas vidas.

    Y algún día lloramos chimeneas
    y reivindicamos aquel gazapo
    arrebatado y abandonado
    por nuestros mayores
    en el valle de las águilas.


    En definitiva, éramos casi felices
    como golondrinas borrachas de primavera...
    como un coro de arco iris
    ronroneando
    entre dos tormentas.

    (La poesía vino con la resaca).


    ¿Sabes, cariño,
    que una buena felación
    es capaz de cambiar el rumbo
    de la historia?

    ¡Y ya no digamos
    un beso en los labios
    de despedida...,

    en silencio...,

    ...bajo la lluvia!.

    ________
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  6. Podría uncir tempestades
    y achicar de mis noches
    prendidas de muérdago
    el mudo líquido de mis penas.
    Inventar de azul el cierzo
    del más frío de los otoños,
    y bajo la sombra de un rayo,
    pintar de horizonte
    la más gris de las tormentas.

    De tu ventana a la mía,
    inundar de primaveras
    el precipicio de tu ausencia,
    y en un concierto de botellas
    distorsionar hasta quebrar
    el silencio de las horas.
    Podría empequeñecer el océano
    desde mi panorámica de halcón,
    y seguiría chapoteando
    como un pato de goma
    entre las olas de tu bañera.

    Podría conservar
    en el aluminio de la excusa
    la bandera de mi derrota,
    pero quizá se pudriesen
    los colores que aun flotan
    sobre la séptica niebla
    del bulevar de mi memoria.
    Podría suponer luceros
    donde solo hay brasas.
    Podría mentir a mis mentiras
    mientras hipnotizo a los espejos,
    ¡podría hacerlo!
    pero aunque lo hiciera,
    ¡..no mentiría
    ni un ápice mi mirada!.

    Podría maquillar de timbales y violines
    el funeral de mi fantasía,
    donar mi dignidad
    a alguna iluminada causa,
    y convertir en cátedra
    el mesiánico (y enardecido)
    balbuceo
    de cualquier insigne
    calabaza empenachada.
    ¡Podría presumir de metales
    y exagerar mis heridas!;
    podría hacerlo... ¡lo juro!
    pero se me encasquillaría
    como una escopeta de feria
    hasta el último resorte intacto
    que me queda de alba.

    Podría encuadernar de seda
    cada volumen de mis sueños
    (y graparlos bajo la cama),
    pero, seguro,
    crecerían hasta la lámpara
    los malditos ácaros que habitan
    los túneles de la autopista
    que une el cielo
    con mi almohada.

    Podrían trasnochar los girasoles,
    travestir su nombre y rondar a la luna,
    (cambiando sus raíces por alas).
    Y podría reencarnarme en serpiente,
    pero, sin duda, mordería
    el cascabel que me delata,
    envenenándome con mi propia saliva,
    sacrificando medio paraíso
    por las curvas de un corazón
    con forma de manzana.
    Y aunque naciera mil veces,
    mil veces no volvería a naufragar
    en un mar en calma,
    (o en la lógica pura y magistral
    de un simple vaso de agua).

    Podría perseguir planetas
    ingrávidos, etéreos...
    envueltos en su búdico orbe
    y sortijas de acuarela,
    pero tropezaría de bruces con el sol,
    y me clavaría las estrellas;
    ...o podría vomitar el barato buqué
    que aroma ésta mi tristeza,
    pero me atragantaría
    con el poso de mis añejas
    y destempladas lágrimas.

    ...Talar de perfil
    la rama de una verdad,
    y sangraría por mi nariz de madera
    la incólume arboleda que oxigena
    de verdor
    el pulmón de mis mañanas.

    Podría comulgar
    con el vino de tus ojos
    sin emborracharme
    con el pecado de tu boca,
    atrancar el grifo de mi pecho,
    vestir de metáfora la soledad,
    fotoshopear mis molinos,
    descorrer mis fantasmas...

    Y hasta podría equilibrar
    de una vez por todas,
    (y sin amputar mi duende),
    los hombros de esta, mi defectuosa
    y tan terriblemente
    caprichosa balanza.

    Podría... (?)


    * * * * * * * * * * * *
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  7. En la cara oculta
    de cada uno
    de mis satélites
    inacabados,
    en el océano
    más meridional
    de mis lágrimas.
    En la sangre
    de cisne
    más grumosa
    que fluye
    de mi silencio.

    En la pupila
    reptil
    de un cóndor
    sin andes,
    en el huracán
    que hiere
    los manglares,
    en la Pampa
    de mis dudas.
    Girando entre
    la duna
    del remolino
    de mis sueños.

    En el Sáhara
    de mis versos,
    en los lunares
    libidinosos
    del pensamiento.
    Entre las llamas
    clientes
    de mis horas.

    En el ecuador
    de mis polos,
    en el límite
    de mis venas.
    Entre las encías
    de tus viñedos,
    deshojando
    terrateniente
    poros y besos.

    En la sierra lenta
    y agraz
    que me recorre
    y me esconde,
    en la espesura
    de la selva
    de mis secretos.
    Tras el pozo
    más contaminado
    del espejo...

    Habita entre nubes
    sembradas de tormenta
    el polvo de mis estrellas
    peregrinas.

    Como un extraterrestre
    lejos de su planeta,
    la esencia que me conjuga
    y me delata:

    ...mi yo verdadero.

    ________
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  8. En la introspección
    de mi propio firmamento
    he vuelto a recolocar
    mi constelación,
    y cual pulga en el cielo,
    increpado a las estrellas.

    En el paraje mas recóndito
    de mi ser,
    como punto de un círculo
    viajando entre mareas,
    mis pulmones fueron branquias
    en un océano de luz
    bajo el desierto,
    y mi corazón diseccionado
    en la cubeta, de acaso,
    un experimento
    ...cruel e infame.

    El sol se tornó negro,
    un viento gris exudó
    las burbujas
    que desataron las velas.
    Entre el granito irresoluto
    del pasado
    y amagos, sin diagnóstico leve,
    de futuro,
    somos fruta que amarga
    con el tiempo,
    entre volutas de eternidad
    y arpegiados abriles
    que endulzan la espera.

    En la necrosis crónica
    que carcome la carne
    del tallo que me sustenta
    quiebra la razón del ciprés
    que me eleva
    y se pudre la adrenalina
    de los sueños.
    Comparto con los cocodrilos
    el barro y los peces
    sobre la espalda,
    se clavan y crujen
    bajo el cántaro epitelial
    de mis amaneceres
    las lágrimas y el sarro
    de mi descabalado recuerdo.

    En el declive de mi discurso
    sudan frío las palabras,
    en el alzamiento del lamento
    vomito mi silencio;
    en la dictadura de mi pecho
    me reivindico
    y asumo la contradicción
    que me nombra.
    Vendo mis ojos, y pido la vez
    en un mercado
    de almas frescas,
    en un puesto
    de congeladas primaveras.

    ----------

    Y es hoy el sitio
    de mis viejas canciones
    mi protocolo de sal,
    el molino de mis versos,
    donde riego de música
    las venas,
    amordazo al mundo
    y abanico las horas.
    Y te reinvento y me descubro
    cada mañana,
    y al despertar...
    en cada sombra,
    en cada nueva arruga,
    en la acritud y la mar rizada
    de cada uno
    de los espejos.


    * * * * * * * * * *
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  9. Ayer lunes
    alguien fue arrollado
    por un convoy de estadísticas
    y desarraigos
    camino de la oficina.
    Ese alguien que busca a Dios
    cada mañana entre los posos
    mágicos del café
    y las páginas
    de un periódico de centro arriba
    centro abajo
    (y nunca llega a la mitad),
    en cualquier destello de calor/color
    (y a veces lo intuye).
    alguien que viaja cada día
    por una urbe mecánica
    desactivando sombras,
    hiperventilando brillos y humos
    que encallan
    y se deshacen
    en la memoria instantánea y selectiva
    de su disco duro
    a golpe de rutinarios cortocircuitos
    y vapores R.E.M.
    alguien que acaricia alternativas fugaces
    con el horizonte gris de sus dedos,

    que calla, ríe y muere en mayúsculas,
    que vive y llora en el sótano florido
    de alguna montaña de cristal opaco.
    Ese alguien que muda de alma
    injustificada y aleatoriamente
    en turnos de ocho a mil horas
    y muy rara vez la despliega
    sobre sus labios
    (por aquello de la estética post-romántica
    y el flato racional)

    Ayer lunes
    alguien sangró en azul,
    meó mil resacas fértiles,
    sudó olas gigantes,
    caracolas parlantes y erizos
    hasta edificar un mar de mentira
    pero hermoso y paliativo
    a su alrededor.

    Hoy martes
    otros alguien van y vienen
    esquivándose
    y atravesándose
    en esta época del año
    cuando ya comienzan a parpadear
    sin criterio ni control
    las estrellas y los neones,
    a repicar el cartílago
    y a diluirse las conciencias
    Cuando parece
    que ya no quedan esperanzas,
    voces,
    ni motivos de repuesto
    para prender ningún arco iris
    que justifique Algún mañana diferente,
    especial
    o cualitativamente mejor.

    Pero hoy martes
    Allá, al otro Sur
    un Alguien ha roto la semana,
    ha hecho temblar
    las conexiones del aire
    en este hirsuto abril.
    Este Alguien ha resuelto
    resucitar del espejo,
    desprogramar su pulso
    cambiarse de piel;
    tatuarse:
    avión
    África
    Amor
    Solidaridad...

    Ha dilatado la mirada
    Un cielo lejano y tóxico
    le ha llovido ácido
    ha herido sus ojos,
    y ha vuelto a ver.

    ...De otros:
    alma y nombre
    rodaron semana abajo
    en su ciudad de arena
    y polietileno,
    hasta desaparecer
    por el Retrete
    más confortable
    y reluciente
    de toda la humanidad.

    ________
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  10. Acomodados en finos pedestales
    donde se embotellan los sueños
    y fermentan sus genios embarrilados.
    Presidio voluntario en órbitas oxidadas.
    Marineros de secano, erudita ignorancia.
    Sabiduría de grifo vomitada en velatorios
    tabernáculos.

    Bajo nubes ornamentales
    de un cielo plastificado,
    improvisando raíces en tierra calcinada:
    flores negras fueron la mercancía.

    Dinamita biliar por nuestra deleble causa.
    Aprendimos a volar con la velocidad del rayo
    y sin alejarnos de casa. Consumimos
    en bloque siglos de pensamiento
    con hedor a naftalina, descubriendo
    horizontes alrededor de una vela, a través de
    la reveladora mirilla de su llama.

    Jugando al amor aleatoriamente
    sobre isobaras de deseo y ternura
    (en jornadas de leyenda) Enardecidos
    con un streaptease de sombras.
    Invocando el abrazo del viento, y medicando
    en la estética virtud su exceso, escribimos
    versos desrimados y desalmados.
    Afiladas lenguas en gargantas de hojalata
    eyaculando ideales
    tras preservativos de labia.

    Reinventamos de amnesia el arte
    de la resaca crónica, profanamos la inocencia
    entre lunas y gasolinas, al amparo de balsámicos
    acordes de Dylan y comburentes delirios clashianos.
    Despertamos con el rifle del nuevo amanecer
    heridos hasta el alma.
    Génesis de un naufragio, crónica de luceros.
    Quién sabe dónde terminó la noche.
    ...Cuándo comenzó a sangrar
    inevitablemente el alba.

    __________
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  11. Cae el cielo sobre las prisas y los sueños.

    Rugen las mil rayas de mi piel
    invisible
    a esa hora exacta de la verdad
    y los tacones rotos.

    Mi yet lag -compañero- tartamudea
    en lenguas desconocidas
    cuando aterrizo en lugares
    en los que nunca he estado
    ni yo jamás he pedido.

    ¿Dónde tropieza la gravedad
    y se fabrican las máquinas del tiempo?
    ¿Dónde, amiga...
    dónde suenan hoy aquellas guitarras
    que violaban las sombras
    y hervían ayer los estadios?

    Se tragó el mar la curvatura
    de nuestro agridulce mundo,
    cada relámpago,
    cada ecuación de futuro,
    y cada avenida sin terminar...
    Cuando aún los helicópteros de la primavera
    despeinaban
    nuestras cabezas en flor,

    ...cuando los motores del amanecer
    ahogaban este silencio
    de pastillas, desagües y tiburones.

    Un día las estrellas
    nos reconocerán al fin
    que siempre les importaron una mierda
    los negocios de los hombres.

    Un día -me temo- mi bolígrafo
    (y las gaviotas)
    me torturarán con inusitado ensañamiento
    hasta que firme
    ante las últimas olas de la tarde
    unos versos
    que nunca he escrito.


    * * * * * * * * *
    A Uqbar, Brise y elena morado les gusta esto.



  12. -Cuando el orgullo es un lujo,
    y la vida rima con dolor-.

    Vagabundo chaval:
    ¿no te sientes bien?,
    ¡tú...! lunático corresponsal,
    desahuciado de instintos altruistas,
    vacunado de meditación,
    enganchado a huir,
    insumiso a reventar,
    ¿dime qué deseas?
    ángel de coral y marfil,
    suicida potencial.

    ...Que yo escribo para sobrevivir
    y para amainar diluvios,
    que sé que tú lloras
    para evitar que se seque el cáliz
    que riega tu capacidad.
    La aridez de tus quejidos
    simula estoica apatía,
    pero yo sé que solo gimes,
    solo para poder mejor respirar.

    Y yo te suplico,
    arquitecto del sol,
    un abrazo tuyo,
    o una escuálida migaja
    de tu luz.
    Tendré que romper esquemas,
    defenestrar moldes,
    deshojar enciclopedias,
    ...o simplemente
    encender la tv.

    ¡Dejadme que disfrute
    maestro de duendes!,
    abono de tertulias...
    Que ya arrastro como yugo
    por el ruedo mi condena.
    Algún día hincaré mis sueños
    ya huecos entre el polvo;
    como una pompa de jabón,
    sin un ruido explotaré,
    y desapareceré sin más.

    Yo tan solo te pido
    que no amputes mi magia
    ni escarches mis abismos,
    que no me des con cuentagotas
    tu erudita y arcana solución.

    ----------------

    ¡Ay, novia del mar!,
    tolera mis defectos,
    que ya son de ambos;
    yo no te voy a discutir
    ni un solo renglón.
    Sé que a tu originalidad
    llaman impertinencia,
    y que soplar contra el viento
    no nos puede ayudar,
    ...que en este injusto teatro
    tú y yo esquivamos
    dardos envenenados,
    aprendices necesitados somos:
    unos de pan y vino,
    otros del aplauso final.

    Adoptada hermana:
    hoy el alba me ha hablado
    de un mundo al revés,
    que tu honradez es visceral.

    Y vuelvo a descubrir
    desgarrados y caducos
    mitos insolidarios,
    desarraigada mi religión.

    Y vuelvo a repetir
    que somos iguales
    y tú vuelves a insistir:
    ¡jóder! ...¿qué sentido tiene vivir?

    Y no creas lo que te diga
    un rompecabezas chillón
    o una caracola vacía
    arrancada de su hogar,
    que en este apacible día
    necesitaba insultar.

    ...Que sé que hoy
    sólo añorabas, amiga mía,
    en este día sin bagaje ni horas,
    arropar una vez más
    tu tristeza con mis labios,
    y prestarme sin paréntesis ni atrezzos,
    bajo las sábanas
    de este crudo invierno,
    solo una vez más,
    el último reducto intacto
    de tu capitulado corazón.



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  13. No miraste detrás de la arena cuando galleaba
    tu pecho entre las golondrinas. No mediste
    las olas que, como látigos de sal, desentumecían
    tus latidos. Preguntaste a la noche:
    ¿por qué te coronaron de luciérnaga las estrellas,
    ...y al amanecer,
    llenaron de pájaros el camino?.

    No dicen los muertos que andan de hambres ni velas,
    solo hablan cuando interrogas a su silencio.
    Yace el hueso hueco de pena y marfiles.
    Corazón de tierra fértil que acechó falto de vértigo,
    falto de magia, los abismos. Recorre hoy su polvo
    como un polizón de sueños los días.

    Son venas rotas que sangran
    el humo de chimeneas sin boca.
    Eminencia de herrumbres; monóxido de insomnios,
    que contamina el plancton de un océano sin abriles.
    No se insinúa tras pupilas de luna
    el eco de ningún dios cercano.
    Decidme viejo amigo:
    ¿Por qué palideció la erubescencia del alba?,
    ¿por qué escuecen tanto las horas?.

    Comprendiste al viento cuando enarboló
    tras la servidumbre del horizonte su cresta;
    te acordaste del cielo cuando te clavó, cual uñas de hielo,
    en la espalda sus gotas. Hoy ha despertado
    una montaña de sombras en el norte de tu mirada.
    Hoy te zarandeó de la solapa del alma
    el ferruginoso fantasma de un apremiante augurio,
    ...de un innombrable vacío.

    Cuánto de amargo cupo
    en una lágrima inútil y desmemoriada,
    que de derrota y rocío inundó hasta quebrar
    la frágil ductilidad de tus tan deshabitados labios.
    Cuánto aliento en vano, descoyuntado
    a golpe de muela y granizo, recolocó
    como una duna de hormigón
    el muelle de tus exiguas quimeras;

    ...demasiada tormenta
    para una sola vida.

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