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  1. Página en blanco, luz ausente.
    zozobran los relojes
    a la espera del tren
    que engarza a su silbato
    las buenas nuevas.
    Despacio, al parpadeo de diciembre,
    un guiño, una limosna, la taberna
    con el vino y las uvas,
    a solas
    mi sombra,
    a solas
    su sombra,
    bajo las alas verdes
    acuño esperanzas.
    A ti, edelabarra y Liliana Bilello les gusta esto.
  2. ¡no! monosílabo de gran tamaño
    que le cose sus alas al dolor
    con un pespunte
    de libélulas verdes
    y un amasijo
    de luz
    ¡no! navaja cortante
    hieres el alba
    sus párpados aún dormidos
    lloran el púrpura rocío
    salpicado de sol

    bosquejos online para poesía
    A edelabarra, Yavy y Antonio les gusta esto.
  3. ¡hoy Garrick ríe a carcajadas!
    y es su risa poema de tristeza
    musa vestida de colores
    que de la noche
    bebe sus llantos
    desde el acantilado de las sombras
    los mausoleos guardan el olor
    característico del frío invierno
    viene la primavera
    y aún los lirios
    están dormidos
    y su alma sigue con su traje verde...

    bosquejos para poesía
  4. Invierno del 2014
    Noviembre 30






    Hoy te escribo como tantas otras veces para contarte que en mi jardín están en flor las rosas y si vieras las otras plantas donde liban los gorriones y las mariposas. Pero no es este el principal motivo de mi carta. No señor, este es solo un pretexto para contarte que el crudo invierno no cesa y que se ha tatuado un trozo de nieve en mi alma. Que las golondrinas que solían anidar en mi pecho han buscado otro refugio y no las culpo; no, ellas solo buscaron salvaguardar sus nidos de las inclemencias, pues solían tener que rescatarlos cada noche mientras los llevaba, río abajo, la correntada.
    Así las cosas, me disculpo porque no he podido visitarte ni escribir una nota para felicitarte en tu cumpleaños. Nada, nada surge, nada, nada unge mis abecedarios y la condenada pluma se ha secado y de tinta no le queda ni una gota y para colmo de males mi musa no viene ni por asomo.
    Aunque, como otras tantas, no recibirás la misiva, pero igual la escribo para guardarla entre mis notas sin remitente.

    Tu amiga,



    ligiA
    A edelabarra y Gustavo Cervantes les gusta esto.
  5. I

    Este es un reino donde todo al inicio era sano. Sin embargo, daremos un paseo por la actualidad.

    Arriet, es el planeta donde habito. En los comienzos, como una bocanada fresca y pura, el aire entraba en los pulmones y daba vida. El cielo era un nítido espejo que se sonreía al mirarse en las cristalinas aguas de los mares y todo era vida, nada más que vida. Los animales en su hábitat reinaban, eran verdaderos reyes en sus dominios. Ciertamente el universo era un carrusel con cada pieza en su lugar y marchaba a la perfección.

    Con el tiempo, Aicneical, amo del universo, plantó un raro espécimen llamado Adiciuserbmoh y no conformándose con eso, le arrebató una de sus costillas y le dio una compañera llamada Adiciusrejum para que juntos disfrutaran de Arriet, su paraíso.

    Todo parecía marchar bien. El sol, el mar, la luna, las estrellas, el viento, las selvas con sus animales y sus fuentes de agua pura, todo, todo un verdadero paraíso como fue el deseo de Aicneical.

    Un día en que Adiciuserbmoh y Adiciusrejum estaban aburridos de tanta monotonía comenzaron a elucubrar ideas sobre esto y aquello. Lo primero que hicieron fue analizar con detenimiento el significado del nombre de su creador, su forma de actuar, todo detalle fue puesto en observación, hasta que un día quisieron ser igual a "Aicneical" y este fue su primer proyecto juntos.

    Despacio, pero con buena letra, fueron armando sus pequeños proyectos, primero descubrieron el fuego y así fueron avanzando hasta que lograron salir de su planeta y luego fabricar enormes pájaros que colocaron fuera de Arriet y todo fue fiesta y algarabía. Pero allí no se quedó el asunto. Ellos tomaron por cuenta propia el control del universo, mientras Aicneical los mira, a veces con desconsuelo, otras con compasión...

    continuará

    PD. los nombres se los debo a nuestro amigo, escritor, Vicente (Évano)
  6. clamor
    Como un mar sin barcos,
    la penumbra sin estrellas,
    como un manantial sin agua,
    unos labios sin el beso,
    yo luciérnaga sin luz,
    tú, palabra sanadora,
    unge pronto las miserias,
    toca el arpa
    de los huesos y las sombras
    y revive la materia.
    noviembre 24, 2014
    A ti, a edelabarra, a MiguelEsteban y a 1 otra persona les gusta esto.
  7. ¡Marionetas! ¡Espejos! Sobre un lienzo:
    la pluma, el eco de la noche y tú,
    son pinceladas
    imaginarias,
    escucho:
    los pasos del candil nocturno,
    su vals
    y al filo del silencio
    huyen las sombras por los riscos,
    desnudas, huérfanas de nombre
    ¡veloces!, son gacelas,
    se van, no vuelven.

    nov, 24, 2014
    A edelabarra y Gustavo Cervantes les gusta esto.
  8. noviembre 18, 2014

    Esta noche, como todas las noches, las sombras ríen a carcajadas. Si estuvieras aquí el circo no detendría su función y la aeronave que pasa quizá bajaría en la plazoleta para que vuelen nuestros sueños y el viento competiría contigo por mis rizos, pero no estás y el carnaval sigue afuera y acá, adentro, un vals de espanto hunde su puñalada.
    Necesito hablarte con mi escasa palabra, solo hablarte, solo tu oído mudo de palabras, necesito que escuches y que sepas callar cuando haya que callar. No necesito sermones, nada más, un oído donde hundir mis palabras y un hombro que alivie mis cargas. De otro modo cambiará mi silueta, engordarán esas penas mis costados y mi sombra y entonces seré tan obesa que ya no vas a querer regresar a casa.
    En verdad te digo: soy como un mar en la tempestad, silencioso, porque no quiero dejar que se vayan a pique las barcas, ni que huya el capitán y queden a la deriva los barcos.
    A Gustavo Cervantes, Antonio y Uqbar les gusta esto.
  9. Verano de 1990
    El sol se tendía sobre las calles como una enorme lengua dorada y entre los monumentales árboles grises de la ciudad se colaba la brisa que traía un poco de fresco a la calurosa tarde.
    Era día de oficina y llegó una invitación para pasar el próximo feriado en la finca de un proveedor. Los preparativos no se hicieron esperar.
    Llegado el día asistieron a la actividad casi todos los integrantes del departamento. Yo, joven y rebelde, me reservé el tiempo para mi privacidad en un esperado largo fin de semana.
    La noche invitaba a sentarse en la terraza con alguna bebida fría y una cena liviana y mientras preparaba una deliciosa ensalada de frutas, interrumpió el teléfono.
    —¡Hola! —dijo con voz trémula.
    —¿Susan, qué pasa?
    —Sara está en la clínica con síntomas de aborto.
    —Pero si todo marchaba bien en su embarazo. —Repliqué con cierto desconsuelo.
    Habían organizado un partido de fútbol entre las mujeres de los dos departamentos participantes en la actividad.
    Sara —a quien no parecía importarle su estado— se anotó. Vaya a saber en qué pensaba. Recuerdo que cuando apenas tenía unos dos meses de embarazo, pese a que solo sospechaba de su estado, me preguntó por la fecha exacta de mi última gira y a mi respuesta, se quedó muy pensativa. Aquel mismo día había inventado una gira a un punto de destino diferente al mío, allí trabajaba un compañero de afiliadas que la tenía con sus pensamientos de cabeza.
    Inicio de semana, 8 de la mañana y cada quien en su escritorio. Irrumpió una compañera del otro departamento que era vecina de Sara.
    —¡Buenos días! —dijo. Sara perdió el bebé.
    Con casi seis meses de embarazo, su primer hijo no vio la luz del mundo. Su esposo lloró amargamente la pérdida, ella no derramó ni una lágrima, más bien, parecía satisfecha.
    30 de julio, 2012

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    Miro tus ojos de mar
    llorar,
    profundo suspiro sale;
    no vale
    de tus flores de cayena
    la pena,
    desbordada como el sena.
    Deja que de tu pupila
    broten el nardo y la lila;
    llorar no vale la pena.


    Ligia Calderón Romero
    5 de marzo, 2011
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    He vuelto a soñar el verbo
    de invierno descalzo y frío
    cuando amanece el rocío
    en mis jardines que observo
    hundidos en la hojarasca.

    Cuando amaina la borrasca
    de un tirón y sin aviso
    lirios y nardos diviso
    colgados en la verdasca,
    frágiles como luceros.

    Hay pensamientos viajeros
    sobre el mar y los trigales
    que semejan catedrales
    cuando los rayos primeros
    más parecen los postreros.

    Ligia Calderón Romero
    6 de marzo, 2008
    A spring, esthergranados, Antonio y 2 otros les gusta esto.