1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

    !!!Te va a encantar, no te la pierdas!!!

    Cerrar notificación
Recolectando letras...
Color
Color de fondo
Imagen de fondo
Color del borde
Fuente
Tamaño
  1. noviembre 18, 2014

    Esta noche, como todas las noches, las sombras ríen a carcajadas. Si estuvieras aquí el circo no detendría su función y la aeronave que pasa quizá bajaría en la plazoleta para que vuelen nuestros sueños y el viento competiría contigo por mis rizos, pero no estás y el carnaval sigue afuera y acá, adentro, un vals de espanto hunde su puñalada.
    Necesito hablarte con mi escasa palabra, solo hablarte, solo tu oído mudo de palabras, necesito que escuches y que sepas callar cuando haya que callar. No necesito sermones, nada más, un oído donde hundir mis palabras y un hombro que alivie mis cargas. De otro modo cambiará mi silueta, engordarán esas penas mis costados y mi sombra y entonces seré tan obesa que ya no vas a querer regresar a casa.
    En verdad te digo: soy como un mar en la tempestad, silencioso, porque no quiero dejar que se vayan a pique las barcas, ni que huya el capitán y queden a la deriva los barcos.
    A Gustavo Cervantes, Antonio y Uqbar les gusta esto.
  2. Verano de 1990
    El sol se tendía sobre las calles como una enorme lengua dorada y entre los monumentales árboles grises de la ciudad se colaba la brisa que traía un poco de fresco a la calurosa tarde.
    Era día de oficina y llegó una invitación para pasar el próximo feriado en la finca de un proveedor. Los preparativos no se hicieron esperar.
    Llegado el día asistieron a la actividad casi todos los integrantes del departamento. Yo, joven y rebelde, me reservé el tiempo para mi privacidad en un esperado largo fin de semana.
    La noche invitaba a sentarse en la terraza con alguna bebida fría y una cena liviana y mientras preparaba una deliciosa ensalada de frutas, interrumpió el teléfono.
    —¡Hola! —dijo con voz trémula.
    —¿Susan, qué pasa?
    —Sara está en la clínica con síntomas de aborto.
    —Pero si todo marchaba bien en su embarazo. —Repliqué con cierto desconsuelo.
    Habían organizado un partido de fútbol entre las mujeres de los dos departamentos participantes en la actividad.
    Sara —a quien no parecía importarle su estado— se anotó. Vaya a saber en qué pensaba. Recuerdo que cuando apenas tenía unos dos meses de embarazo, pese a que solo sospechaba de su estado, me preguntó por la fecha exacta de mi última gira y a mi respuesta, se quedó muy pensativa. Aquel mismo día había inventado una gira a un punto de destino diferente al mío, allí trabajaba un compañero de afiliadas que la tenía con sus pensamientos de cabeza.
    Inicio de semana, 8 de la mañana y cada quien en su escritorio. Irrumpió una compañera del otro departamento que era vecina de Sara.
    —¡Buenos días! —dijo. Sara perdió el bebé.
    Con casi seis meses de embarazo, su primer hijo no vio la luz del mundo. Su esposo lloró amargamente la pérdida, ella no derramó ni una lágrima, más bien, parecía satisfecha.
    30 de julio, 2012

    --------------------------------------

    Miro tus ojos de mar
    llorar,
    profundo suspiro sale;
    no vale
    de tus flores de cayena
    la pena,
    desbordada como el sena.
    Deja que de tu pupila
    broten el nardo y la lila;
    llorar no vale la pena.


    Ligia Calderón Romero
    5 de marzo, 2011
    .....................................................................

    He vuelto a soñar el verbo
    de invierno descalzo y frío
    cuando amanece el rocío
    en mis jardines que observo
    hundidos en la hojarasca.

    Cuando amaina la borrasca
    de un tirón y sin aviso
    lirios y nardos diviso
    colgados en la verdasca,
    frágiles como luceros.

    Hay pensamientos viajeros
    sobre el mar y los trigales
    que semejan catedrales
    cuando los rayos primeros
    más parecen los postreros.

    Ligia Calderón Romero
    6 de marzo, 2008
    A spring, esthergranados, Antonio y 2 otros les gusta esto.