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  1. Se ahonda y hace más honda...

    Se ahonda y se hace más honda
    la incertidumbre en mi sangre.
    Como si fuese un enjambre,
    me persigue tu mirada y
    corro y corro hacia la fronda
    a evitar tu picuda afilada.
    Vuelas oteando la colmena
    y el zumbido amenazante,
    hace constante mi pena.

    Robar tu miel no pretendo,
    mi corazón es una fuente,
    esta hiel me va consumiendo
    por tenerte y no tenerte.
    ¡No, se acabaron las penas!
    idolatré tanto y tanto
    la proyección de tus besos,
    que por incesantes penas,
    fueron hechos estos huesos.
    Con alma muda y serena,
    me alejo, pero me quedo,
    con mí sempiterna pena
    que alejar de mí no puedo
    y enlutado de alegría,
    antes que quedar y sufrir,
    el rigor de esta agonía.
    Adiós, Mujer, adiós,
    visita mi losa fría.


    Luis
    Derechos reservados
  2. Asomado a la ventana,
    canta penado el cantor
    su canción a los cuatro vientos,
    sumido en agonizante dolor
    al solo hallar sufrimientos.
    “Hoy, es igual que ayer,
    mañana, será como hoy,
    mismo cielo, mismo amanecer,
    y como ayer, haciendo camino voy.
    ¡Ay alegría, que vas y vienes,
    alegría que vas, y yo detrás,
    alegría que vienes y
    por senderos te pierdes!"
    Busca el cantor la alegría,
    la busca triste y sin fe,
    sin suerte cada noche, cada día
    ignorando el por qué.
    Vaga por solitarias calles
    entonando triste canción,
    por umbríos y gélidos valles
    canta su pobre corazón.
    Canta el mismo cantar,
    canta y canta sin cesar,
    cual solitaria fuente
    en su monótono gotear,
    su fresca agua vierte.
    Cada noche, cada mañana,
    canta el cantor penado,
    asomado a la ventana,
    entristecido y sin fe,
    con el corazón desolado
    sin saber por qué.
    “Hoy es igual que ayer,
    y aquí seguiré esperando,
    a la alegría ver aparecer".

    Luis
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    A José Ayarza, lesmo y spring les gusta esto.
  3. A una rosa
    No podría hallarme más prendado
    por la gracia de vuestra hermosura,
    que este mirar mío me procura
    por sostenerme ya, cautivado.
    Cautivadora sois de miradas,
    colmáis de alegría corazones
    despertando no pocas pasiones
    cuando a doncellas, sois ofrendadas.
    Vuestra belleza, es digna de Diosa,
    vuestro aroma, enardece sentidos,
    provocáis sentires consabidos,
    ¡Oh! vos grácil y preciada Rosa.
    ¡OH flor, Reina del jardín do nace!
    Sois eterna, divina, vellosa,
    dueña de sentires y orgullosa,
    de suspiros que la razón se hace.
    Vos, danzáis con no poco artificio
    bajo solfeo que os manda el viento,
    del poeta sois en su momento
    con buena gana y mejor oficio.
    De la tierra, florecéis lozana,
    compuesto llegará el cruel tirano
    con tijeras en culpable mano
    por daros presto, muerte temprana.
    Cuál sutil y bella mariposa,
    colmáis campos de vivos colores,
    saciándome así de resplandores,
    ¡OH! vos por siempre, mi dulce Rosa.
    Luis
    Derechos reservados
  4. Camino sin nadie:
    Hoy me he despertado sintiéndome vacío, sin ser yo, dudando si mi existencia tiene algún valor fuera o dentro de esta casa. Todo cuanto estaba soñando se desvaneció de golpe y de golpe me encuentro preguntándome que hago aquí, sentado al borde de la cama escuchando el tic-tac del despertador sin más luz en la habitación que la que entra por la ventana proveniente de la plaza, cuando la dama de blanco todavía no se ha ido a dormir, el dorado aún dormita tras las montañas y el silencio habla en la noche, preguntando al espejo del baño mientras me apoyo en el lavabo, quién soy, dónde se halla el alma que se supone debe acompañarme hasta el fin de mis días. En esta cálida madrugada de Junio, cuando los ojos todavía están adormecidos y las manecillas del despertador me señalan las cuatro y veinte, he salido a la calle, el silencio por respuesta del espejo me indujo a ello, quizás encuentre la réplica a mis preguntas en el embrujo de la noche o puede que sea otro peregrinar igual a las anteriores y regrese con las manos vacías en los bolsillos del pantalón. Huele a tierra mojada, una tenue brisa pasa acariciando mi frente, en el aire de la noche, los árboles agitan sus ramas zafándose del agua caída, embarrando más el camino por donde piso, como si no quisieran que anduviera por la vereda solitaria y umbría. A mi paso hay una fuente pero no vierte agua, su taza está seca, como seca se halla la fuente de mi alegría pero sigo caminando por el camino como si la brisa me empujara y le pregunto... ¿Adónde llevas camino sin nadie, qué misterio guardas rodeado de frondosos ramajes sombríos? Yo voy buscando una respuesta, un alma que vaga extraviada por sendas desconocidas y a ampararme bajo el melodioso son del río, ¿hasta dónde llevas, di, camino? Mientras paseo sorteando los charcos, pienso que soy barro, un barro que se deshace en un día de lluvia sin dejar huella, o la huella de la fina arena de la playa que espera la llegada de una ola y la borré como si nada, o esa roca a la que el mar azota y de a poco se va desgastando hasta que desaparece sin que nadie la eche de menos. Sentado en el remanso del río, contempló como el agua pasa somnolienta y silenciosa, parece triste y yo le acaricio mientras el sauce le abraza, cual pena que llega a mi lado y se sienta y me besa abrazándome haciendo que aflore mi tormento. ¡Ay pena, pena que vas y vienes cual fugitivas nubes! ¿Por qué has venido a buscarme? ¿Acaso no sabes que en este lugar... Cuando la noche extiende su manto y el grillo canta, cuando por el claro de las ramas, asoma la luna sonriente toda ufana para bañarse en el río mientras ecos de mirlos la acompañan, cuando el aroma de la madre tierra se adentra en las entrañas y te embriaga, todo lamento es olvido?
    Dime pena, ya que me has encontrado... ¿Acaso sabes la respuesta que ando buscando?-- ¡Dejaste de ser tú desde el momento en que la perdiste, desde el instante que ella te apartaba su mirada, su palabra, te retiraba su mano y tú, le obviaste. Tu eres el alma que vaga pérdida noche y día, el alma ciega que no se ve en el espejo y pregunta sin hallar respuesta, viniendo a consolarte viendo como el agua corre y sueña mientras sumerges la mano como queriendo que te arrastre con el fin de alejarte pasando al olvido!
    Empiezo a sentir frío, alzo la mirada al frente buscando esa luz que un día se perdió entre sombras bosque adentro, una luz de mirada cálida, de palabra dorada y cuyas manos de raso a las mías aferrándose, caminábamos entre lirios. (Vine buscando una respuesta a este sin vivir y hallé dos en la orilla de este solitario cauce.) El sol empieza a bostezar y las sombras a crecer, mejor será que regrese bajo la paz del perezoso cielo y duerma un poco, puede que cuando despierte y me asomé a la terraza, vea la vida de forma diferente pero dejando aquí la pena antes de que se ahonde más en mi existencia pues ya es bastante hondo este penar que ni andar erguido me deja y más pronto que tarde, acabe mal de la cabeza, hablando solo, preguntándome y contestándome mientras me miró en el espejo del agua.
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  5. El hombre del piano

    En un local oscuro junto al mar
    entrada la noche,
    me hallo sentado a la barra del bar
    observando a un hombre cano entre humo y alcohol
    tocando el piano.
    Pescadores postrados a la barra,
    escuchan su melodía antes de hacerse a la mar.
    Una mujer engalanada,
    acompaña con su modulada voz
    las notas de amor que se escapan de las teclas del piano,
    donde el hombre cano sostiene en sus labios
    el cigarrillo que se va consumiendo y
    un vaso de whisky a medio vaciar le espera.
    Acercándome al piano,
    y a través de sus gafas,
    sus ojos dejan ver la imagen de una mujer,
    sonriendo tal vez o producto de él,
    de su memoria al recordarla.
    ¿Quién es? - le pregunto.
    ¿La ve? - me contesta.
    Es la vida que un día al cruzarse en mi mirada,
    me enseñó el significado de la palabra amor,
    siendo yo jovial (me argumentaba sin dejar de tocar)
    y de quien me enamoré perdidamente en este local
    estando yo tocando el mismo piano.
    Cuarenta años hemos cumplido – proseguía entre notas -
    desde que en la vieja capilla del puerto,
    donde los pescadores oraban antaño
    antes de hacerse a la mar con sus barcazas,
    un abate nos desposó,
    dejando nuestros corazones por siempre unidos.
    ¿dónde está ahora? - le pregunto de nuevo,
    la estás escuchando - replica –
    Mirándome a los ojos, adivina mi pregunta…
    Es muy sencillo – continuaba -
    Basta con mirarnos como el primer día, la primera vez,
    mimarlo como si no existiera un mañana,
    amamantarlo en el vivir diario,
    hasta que llegue,
    el señalado día.


    Luis
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  6. El viento Riza
    las olas al ocaso,
    hervor de plata.

    Luis
    Derechos reservados
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  7. Qué pena me da el ciego
    que pinta estrellas negras
    en el azul del cielo.

    Luis
    Derechos reservados
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  8. LA BOCA

    Boca que arrastra mi boca:
    boca que me has arrastrado:
    boca que vienes de lejos
    a iluminarme de rayos.

    Alba que das a mis noches
    un resplandor rojo y blanco.
    Boca poblada de bocas:
    pájaro lleno de pájaros.
    Canción que vuelve las alas
    hacia arriba y hacia abajo.
    Muerte reducida a besos,
    a sed de morir despacio,
    das a la grama sangrante
    dos fúlgidos aletazos.
    El labio de arriba el cielo
    y la tierra el otro labio.

    Beso que rueda en la sombra:
    beso que viene rodando
    desde el primer cementerio
    hasta los últimos astros.
    Astro que tiene tu boca
    enmudecido y cerrado
    hasta que un roce celeste
    hace que vibren sus párpados.

    Beso que va a un porvenir
    de muchachas y muchachos,
    que no dejarán desiertos
    ni las calles ni los campos.

    ¡Cuánta boca enterrada,
    sin boca, desenterramos!

    Beso en tu boca por ellos,
    brindo en tu boca por tantos
    que cayeron sobre el vino
    de los amorosos vasos.
    Hoy son recuerdos, recuerdos,
    besos distantes y amargos.

    Hundo en tu boca mi vida,
    oigo rumores de espacios,
    y el infinito parece
    que sobre mí se ha volcado.

    He de volverte a besar,
    he de volver, hundo, caigo,
    mientras descienden los siglos
    hacia los hondos barrancos
    como una febril nevada
    de besos y enamorados.

    Boca que desenterraste
    el amanecer más claro
    con tu lengua. Tres palabras,
    tres fuegos has heredado:
    vida, muerte, amor. Ahí quedan
    escritos sobre tus labios.


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  9. PIEDRAS ANTÁRTICAS

    Allí termina todo
    y no termina:
    allí comienza todo:
    se despiden los ríos en el hielo,
    el aire se ha casado con la nieve,
    no hay calles ni caballos
    y el único edificio
    lo construyó la piedra.
    Nadie habita el castillo
    ni las almas perdidas
    que frío y viento frío
    amedrentaron:
    es sola allí la soledad del mundo,
    y por eso la piedra
    se hizo música,
    elevó sus delgadas estaturas,
    se levantó para gritar o cantar,
    pero se quedó muda.
    Sólo el viento,
    el látigo
    del Polo Sur que silba,
    sólo el vacío blanco
    y un sonido de pájaros de lluvia
    sobre el castillo de la soledad.

    Neruda
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  10. A DON CRISTÓBAL DE MORA

    Árbol de cuyos ramos fortunados
    Las nobles moras son quinas reales,
    Teñidas en la sangre de leales
    Capitanes, no amantes desdichados;


    En los campos del Tajo más dorados
    Y que más privilegian sus cristales,
    A par de las sublimes palmas sales,
    Y más que los laureles levantados.


    Gusano, de tus hojas me alimentes,
    Pajarilla, sosténganme tus ramas,
    Y ampáreme tu sombra, peregrino.


    Hilaré tu memoria entre las gentes,
    Cantaré enmudeciendo ajenas famas,
    Y votaré a tu templo mi camino.


    Gongora
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  11. A un sueño

    Varia imaginación que, en mil intentos,
    A pesar gastas de tu triste dueño
    La dulce munición del blando sueño,
    Alimentando vanos pensamientos,

    Pues traes los espíritus atentos
    Sólo a representarme el grave ceño
    Del rostro dulcemente zahareño
    (Gloriosa suspensión de mis tormentos),

    El sueño (autor de representaciones),
    En su teatro, sobre el viento armado,
    Sombras suele vestir de bulto bello.

    Síguele; mostraráte el rostro amado,
    Y engañarán un rato tus pasiones
    Dos bienes, que serán dormir y vello.

    Gongora
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  12. Vivir sin estar viviendo,
    es morir en vida existiendo.

    Una vez muerto,
    habré mal vivido una vida
    y dos veces, bien muerto.

    Luis Prieto Espinosa
    Derechos reservados
    21/12/2014
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  13. Mi amigo, el ruiseñor

    Cálida amanece la mañana,
    contento me canta el ruiseñor,
    confiado, se posa en mi ventana
    con aires de gran conquistador.

    Alegre, me entona su canción,
    me dice silbando, que es mi amigo,
    nervioso, duda mi condición
    y yo el tuyo, así le digo.

    Responde con un pío, pío,
    salta y se posa en mi mano,
    tan solo le miro y río y río,
    ya no viviré más en vano.

    Pasan los días y sigue viniendo,
    le doy comida que le encanta,
    disfruto al verle comiendo
    y en agradecimiento, me canta.

    Pero hoy, no ha venido a verme,
    no ceso en estar preocupado
    y empiezo a entristecerme
    por si algo le hubiere pasado.

    Pasó una semana, no desespero,
    el tiempo no se ha parado,
    si muerto mi amigo, yo muero.

    Luis
    Derechos reservados
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  14. Una mirada,
    boca vacía sin lengua,
    muda y larga.

    Luis
    Derechos reservados
    A María Rentería le gusta esto.
  15. Triste ruiseñor
    perdió su canto brillo,
    se fue el amor.

    Luis
    Derechos reservados
    A lesmo y María Rentería les gusta esto.