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  1. LA BOCA

    Boca que arrastra mi boca:
    boca que me has arrastrado:
    boca que vienes de lejos
    a iluminarme de rayos.

    Alba que das a mis noches
    un resplandor rojo y blanco.
    Boca poblada de bocas:
    pájaro lleno de pájaros.
    Canción que vuelve las alas
    hacia arriba y hacia abajo.
    Muerte reducida a besos,
    a sed de morir despacio,
    das a la grama sangrante
    dos fúlgidos aletazos.
    El labio de arriba el cielo
    y la tierra el otro labio.

    Beso que rueda en la sombra:
    beso que viene rodando
    desde el primer cementerio
    hasta los últimos astros.
    Astro que tiene tu boca
    enmudecido y cerrado
    hasta que un roce celeste
    hace que vibren sus párpados.

    Beso que va a un porvenir
    de muchachas y muchachos,
    que no dejarán desiertos
    ni las calles ni los campos.

    ¡Cuánta boca enterrada,
    sin boca, desenterramos!

    Beso en tu boca por ellos,
    brindo en tu boca por tantos
    que cayeron sobre el vino
    de los amorosos vasos.
    Hoy son recuerdos, recuerdos,
    besos distantes y amargos.

    Hundo en tu boca mi vida,
    oigo rumores de espacios,
    y el infinito parece
    que sobre mí se ha volcado.

    He de volverte a besar,
    he de volver, hundo, caigo,
    mientras descienden los siglos
    hacia los hondos barrancos
    como una febril nevada
    de besos y enamorados.

    Boca que desenterraste
    el amanecer más claro
    con tu lengua. Tres palabras,
    tres fuegos has heredado:
    vida, muerte, amor. Ahí quedan
    escritos sobre tus labios.


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  2. PIEDRAS ANTÁRTICAS

    Allí termina todo
    y no termina:
    allí comienza todo:
    se despiden los ríos en el hielo,
    el aire se ha casado con la nieve,
    no hay calles ni caballos
    y el único edificio
    lo construyó la piedra.
    Nadie habita el castillo
    ni las almas perdidas
    que frío y viento frío
    amedrentaron:
    es sola allí la soledad del mundo,
    y por eso la piedra
    se hizo música,
    elevó sus delgadas estaturas,
    se levantó para gritar o cantar,
    pero se quedó muda.
    Sólo el viento,
    el látigo
    del Polo Sur que silba,
    sólo el vacío blanco
    y un sonido de pájaros de lluvia
    sobre el castillo de la soledad.

    Neruda
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  3. A DON CRISTÓBAL DE MORA

    Árbol de cuyos ramos fortunados
    Las nobles moras son quinas reales,
    Teñidas en la sangre de leales
    Capitanes, no amantes desdichados;


    En los campos del Tajo más dorados
    Y que más privilegian sus cristales,
    A par de las sublimes palmas sales,
    Y más que los laureles levantados.


    Gusano, de tus hojas me alimentes,
    Pajarilla, sosténganme tus ramas,
    Y ampáreme tu sombra, peregrino.


    Hilaré tu memoria entre las gentes,
    Cantaré enmudeciendo ajenas famas,
    Y votaré a tu templo mi camino.


    Gongora
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  4. A un sueño

    Varia imaginación que, en mil intentos,
    A pesar gastas de tu triste dueño
    La dulce munición del blando sueño,
    Alimentando vanos pensamientos,

    Pues traes los espíritus atentos
    Sólo a representarme el grave ceño
    Del rostro dulcemente zahareño
    (Gloriosa suspensión de mis tormentos),

    El sueño (autor de representaciones),
    En su teatro, sobre el viento armado,
    Sombras suele vestir de bulto bello.

    Síguele; mostraráte el rostro amado,
    Y engañarán un rato tus pasiones
    Dos bienes, que serán dormir y vello.

    Gongora
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  5. Vivir sin estar viviendo,
    es morir en vida existiendo.

    Una vez muerto,
    habré mal vivido una vida
    y dos veces, bien muerto.

    Luis Prieto Espinosa
    Derechos reservados
    21/12/2014
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  6. Mi amigo, el ruiseñor

    Cálida amanece la mañana,
    contento me canta el ruiseñor,
    confiado, se posa en mi ventana
    con aires de gran conquistador.

    Alegre, me entona su canción,
    me dice silbando, que es mi amigo,
    nervioso, duda mi condición
    y yo el tuyo, así le digo.

    Responde con un pío, pío,
    salta y se posa en mi mano,
    tan solo le miro y río y río,
    ya no viviré más en vano.

    Pasan los días y sigue viniendo,
    le doy comida que le encanta,
    disfruto al verle comiendo
    y en agradecimiento, me canta.

    Pero hoy, no ha venido a verme,
    no ceso en estar preocupado
    y empiezo a entristecerme
    por si algo le hubiere pasado.

    Pasó una semana, no desespero,
    el tiempo no se ha parado,
    si muerto mi amigo, yo muero.

    Luis
    Derechos reservados
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  7. Una mirada,
    boca vacía sin lengua,
    muda y larga.

    Luis
    Derechos reservados
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  8. Triste ruiseñor
    perdió su canto brillo,
    se fue el amor.

    Luis
    Derechos reservados
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  9. Ven, toma mi mano,
    no es tarde todavía,
    ahora que la tierra
    está húmeda,
    ahora, que aún recuerdas mi nombre todavía.

    Luis
    Derechos reservados
  10. Su cuerpo, eran todos los ríos,
    todas las rosas, el alma.
    En invierno todo rosa
    y todos los días, su fragancia.
    ( Y en el estío de los versos, su cuerpo )

    Luis
    Derechos reservados