1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

    !!!Te va a encantar, no te la pierdas!!!

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MALCO
MANUEL LÓPEZ COSTA
©Todos los Derechos Reservados

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    • Este magnifico soneto, el cual es de la autoría de mi querido amigo Lesmo y que siento gran orgullo en publicar en mi blog, es un comentario/respuesta a mi soneto tempestad, publicado por mi en este blog.
    • Gracias Lesmo, por tu deferencia.
    • Venciendo la tempestad
    • En esa tempestad tu barca cobra
      más brío en cada ola, crece y crece,
      y mientras va venciendo a la zozobra
      por mor de ser valiente no fenece.

      Así va completándose la obra
      que emprende tu navío, pues parece
      más fuerte en la difícil maniobra
      en tanto el sol se pone y atardece.

      Es esta vida tuya en singladura
      por esos bravos mares caribeños
      lo que va moldeando tu figura

      y en tanto que trabajan tus empeños
      el cielo más lumínico fulgura
      cumpliéndose también tus bellos sueños.

      Pues eso, querido Manuel.
      Gran abrazo.
      Salva.

    A Lorelizh Beye y lesmo les gusta esto.
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    Don Quijote cuando niño...

    Don Quijote cuando niño
    soñaba ser caballero
    en un brioso corcel
    y un eficiente escudero.

    Con reluciente armadura
    larga y filosa espada
    de altiva catadura
    y lanza muy afilada,
    yelmo de áurea hechura
    en su testada nobleza
    señalando su bravura
    su valentía y entereza.

    Su madre desde aquel entonces
    ya lo veía muy raro
    ¿se le habrán zafado los goznes
    o es un niño atolondrado?
    Parece sea ambas cosas
    decía el vecino de al lado.

    Por los campos de La mancha
    correteaba desbocado
    sobre un caballo de palo
    y con atavíos disfrazado,
    en su pecho una adarga
    de cuero repujado
    un yelmo de papel
    en forma de bacinete
    nadie podía creer
    y corrían asustados
    al ver venir de lejos,
    aquel raro mozalbete.

    ¡ No corretíeis a las cabras !
    que se les corta la leche
    ya veréis si os agarro
    lo que llevaréis de fuete,
    que no quedará hueso sano
    en toda vuestra flacura
    y pasareís todo un año
    con dolores y calentura.

    Alonso que era el nombre
    del endemoniado crío
    y de apellido Quijano
    el del libre albeldrío,
    las más raras ocurrencias
    por su mente desfilaban
    poniendo en vilo a la gente
    cuando sus predios merodeaba.

    Más aconteció una tarde
    de su bravura, haciendo alarde
    en el solar de su casa
    revolviendo unos trastes
    un bicho raro se agazapa,
    ¡Al fin os consigo endriago ponzoñoso!
    no os salvareis cruel monstruo alevoso
    escondido estáis, en traicionera acechanza
    ahora sabréis de un caballero la bravura
    salid del escondrijo con premura y sin tardanza
    llegado vuestro fin acabarán las desventuras.
    Vos que tenéis asediada a la comarca
    de miedo y de terror por tus malvadas andanzas
    engullendo damiselas con tus fauces fogosas
    y prendiéndoles fuego a las humildes chozas
    salid cobarde no tendréis alegato
    os habéis encontrado con la horma
    de vuestros zapatos.

    Era simplemente,
    un alacrán asustado
    que poniéndose furioso
    al verse asediado
    con su rabo ponzoñoso
    clavole el aguijón
    vaciándole el veneno
    y de un solo tirón
    alejose del terreno
    y volviose a su escondite
    dejando en un berrinche
    al incipiente caballero
    aplacando su bravura
    pues tres semanas estuvo
    delirando en calenturas
    y aumentando la locura
    por creencia y por rebote
    volvióse Don Quijote
    el de la "Triste figura".

    Malco
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  2. [​IMG]

    Abandono

    Perdido con las sombras del presagio
    en ínmovil letargo suspendido
    envuelto por los velos del naufragio
    de vértigo me hallaba sorprendido,
    revelan las tinieblas cual adagio
    sentencian con su sino lo sufrido
    las dagas del penar en el desuelo
    es causa de un profundo desconsuelo.

    El alma de tristeza se acongoja
    sufriendo en abandono sus rigores
    la calma cual ramaje se deshoja
    perdiendo prontamente sus fervores,
    las sombras pesarosas se le aloja
    tiñendo de oscurana los amores
    la pobre en su inocencia la han marcado
    rasgada su esperanza la han burlado.

    Vagando en soledad con cruel encono
    camina padeciendo sus temores
    hundida en el marjal del abandono
    tormentas son ahora sus clarores,
    lejana la presiento y reflexiono
    refleja con sus ecos los clamores
    renuncia con su alma ya rendida
    cayendo a lo profundo va vencida.

    No creas que por ser un alma errante
    no pueda detener el largo vuelo
    cambiar ligero el rumbo en un instante
    surcar sin ser saeta el ancho cielo,
    volver y en un encuentro delirante
    cubrirte con las alas del consuelo
    sumirme en el fulgor de tus encantos
    calmar con fiel ternura tu desuelo.






    A aonika2 y lesmo les gusta esto.
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    El Sol salió en mi garganta...

    El Sol salió en mi garganta,
    su luz se pierde al horizonte
    y desciende por pendientes desnudas
    entre colinas invertidas,
    mi voz padeciente desgarra las piedras
    y paraliza las aguas,
    un rumor naciente en tus pupilas
    va creciendo de pie, en el costado
    de tus huellas que persiguen tus pasos levadizos,
    detenido en la sombra de tu sombra,
    en la largura impalpable de tus causes,
    aguas irredentas en tu lejanía
    tras antiguos bronces escondida,
    asoman tus bordes pávidos
    de inquietos temores que alzan los tientos
    de tus caminos en las alamedas del olvido.

    Raras coincidencias convergen en tu cintura,
    una turquina piel la ata a los sentidos
    y se alzan en rotundo vuelo gráciles mariposas
    de azules peregrinos disueltos en las lluvias
    de los abriles cuando los ecos de los mares
    traen sus espumas y las ofrendan junto a corales
    encarnados con las sales de sus rocas.

    No preciso invocar cada instante, cada día, tu nombre,
    con saber que no respondes, sé que existes más allá de lo inextinguible,
    en lo abstracto de la nada, palpitando en su centro, en su exacto
    y puntual centro, con la luz de mi garganta del Sol de mi poniente.
    No preciso palpar los meridianos de tu vientre ni deslizar mis ansias
    por los bordes inexplorados de tu cintura para saber que cálidos remansos
    en la grieta vertical de los deseos me esperan intranquilos.

    No preciso encontrarte,
    por que estás en mi.

    Malco
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    Tempestad (Soneto)

    Vencí la tempestad que tan furiosa
    llenóme con sus vientos de temores
    en noche tan sombría y angustiosa
    llevándose lejanos mis fervores.

    La sombra del silencio es tenebrosa
    procura castigar con sus rigores
    al alma que vencida no reposa
    llenándola de acoso y de terrores.

    La luz plenó de albores mí camino
    en barca que en los mares va señera
    con proa va enfilada al infinito.

    En olas de tibieza va el destino
    teniendo la paciencia de la espera,
    quererte ha sido, grave cruel delito.


    Malco

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  5. [​IMG]
    Certidumbre

    Más álla de la certidumbre,
    donde la poesía es espacio habitable,
    tus ecos moran en el viento sereno
    de mis latitudes.

    Somos dos gritos callados
    que en las penumbras no se encuentran,
    sin embargo en la lejanía retumban
    y entre sombras van aislados,
    no es preciso que se junten
    si por encontrarse mueren
    preferible es que vaguen sin rumbo
    y con el tiempo se rindieren.

    Mas si por oculta causa
    escaparen de las largas noches
    y vinieran al anhelado encuentro,
    un silencio largo y sin pausa
    pediría como consuelo.

    Será la lejura infame
    la causa del extravío
    o será la cercanía oculta
    impedimento tardío.

    Si en el infinito azul del desencuentro
    un canto susurrante se deshace
    en la levedad del lineal horizonte
    tus pasos seguirán las huellas de mi centro,
    y perdidos en el nunca más
    sin regreso a los anduves
    se cerrarán los caminos
    y desde las enhiestas cumbres
    tu aliento verterás.




  6. [​IMG]

    El abuelo ha partido


    El abuelo ha partido, sereno, sosegado, ligero en la calidez de la noche, parecía estar dormido con los sueños en sus labios; cuando vinieron a decírmelo me desplomé sobre el viejo sillón, sentí despedazarse rocas en mi cabeza, han pasado 2 años y aún no lo creo a pesar de estar dejando lirios sobre su tumba.
    Como un velo sentí cubrirme de recuerdos, flotaba en ellos levitando incorpóreo, allí estaba tendido con sus mejillas sonrojadas aún.
    Partí a casa de la abuela a darle la infausta noticia, la recibió en silencio y con la mirada lejana, pérdida...La dejé sola; al cabo de una hora fui a buscarla y la sorprendí desde la ventana llorando, esperé se repusiera de ese intimo momento.
    Se habían separado hacía mucho tiempo nunca supe las razones, los únicos momentos que se saludaban y conversaban era cuando el abuelo un par de días a la semana me llevaba en mis vacaciones a pasarla con ella.
    En tiempos que vivían juntos, como disfrutaba pasar en el viñedo los días feriados en navidades, en los altos escolares, recorriendo el campo con el abuelo y sus ocurrentes historias y respuestas.
    La abuela insuperable cocinera , me mimaba con exquisitas preparaciones y almibarados postres,tartas, galletas.
    El abuelo era un hombre excepcional, sabía de todo, era un bohemio poeta, tocaba el piano, la guitarra, la armónica cantaba con bella voz y tenía un humor corrosivo cuando hacía falta.
    Un día al regresar de casa de la abuela le comenté, pues mantenían a través de mi un juego de mensajes, y le dije:


    -- Abuelo,la abuela me contó,que ella siempre había soñado casarse con un
    príncipe,y que un día buscando agua en el pozo,estaba un sapo que le habló, y asustada quiso escapar,y el sapo le dijo que no temiera,que si le daba un beso el sería su príncipe,y luego del beso apareciste tu.
    --¿Es verdad eso?
    --Si, lo que no te contó,es que ella iba a buscar agua en el pozo subida en una escoba.


    Eran días de ensueño, que deseaba no acabarán nunca, el tiempo de cosecha de la uva para elaborar el vino era una celebración, se llenaba el viñedo de hombres y mujeres de los viñedos cercanos y luego alternaban, al terminar iban al siguiente viñedo a la cosecha y asi colaboraban con este método que llamaban "trabajar por la mano" entre todos.
    Las uvas eran traídas y echadas al lagar y pisadas con los pies descalzos para exprimirlas sin romper los granos y sus jugos luego fermentarían para continuar el proceso que daría como resultado el delicioso vino.
    Se cantaba, se tocaba, mucho se comía y bebía y poco se dormía.
    Una noche tirados sobre la hierba de cara al cielo, vi pasar una luz y dije:


    --¿ Abuelo, esas luces que caminan en el cielo, que son?
    --Las llaman estrellas fugaces.
    --¡Estrellas fugaces!...¿y por que?
    --Porque parece que huyen.
    --¿Y de que?
    --Quizá de algún lucero que quiere atraparla y engullirsela, en realidad son meteoritos.
    --¿Meteoritos?
    --Si, fragmentos de piedras que vuelan por el espacio.
    --¿De donde vienen,abuelo?
    --De cualquier planeta,que niños traviesos nos lanzan.
    --Abuelo,quiere decir que cuando lanzo piedras caen allá.
    --Probablemente por eso las devuelven.
    --Abuelo,no me engañes,has tenido que pagar tres vidrios de ventanas rotas, y es de los vecinos,no de otro planeta.


    --¿Abuelo,es verdad que si uno les pide un deseo, se nos cumple?
    --Bueno,los deseos están dentro de ti ,y dependen del empeño que pongas en conseguirlos,sin embargo, pedirselos a las estrellas fugaces ayuda, siempre y cuando no te quedes esperando que ella sola te los cumpla,tienes que hacer el esfuerzo por ti mismo,entonces, solo así te los cumplirá.
    --Que complicado abuelo.
    --Es cierto...
    --Ahora, todos piden deseos para esto, para lo otro, y se olvidan del principal.
    --¿Cual abuelo?
    --Que no le vaya a caer a uno en la cabeza una piedra fugaz de esas.


    Al abuelo le gustaba catar el vino y a cada sorbo daba un discurso sobre sus bondades o sobre su mala calidad que era como si me hablara en arameo.

    --¿Abuelo,la abuela era bonita?
    --Linda, muy linda.
    --¿Y tu?
    --Feo, muy feo, feisimo.
    --Ya veo, ¿Y como se enamoró de ti, por tu dinero?
    --No, cosas de la mirada.
    _¿De tu mirada?
    --No, la de ella, recuerda que la abuela no ve bien.

    --¿Abuelo, cuando mama nació, tu estabas en la casa?
    --Si, pero tu abuela no.
    --¿No, y donde estaba?
    --En la maternidad.

    --Recuerdo cuando naciste, me puse muy contento.
    --¿ Y estabas en la casa ?
    --Si, pero tu mama no.
    --Claro, estaba en la maternidad.
    --No, en su casa.
    -- Estuve celebrando tres días seguidos.
    -- ¿ Y con quién ?
    -- Conmigo mismo.


    Ese era el abuelo con aguda inteligencia y un optimismo inigualable, nunca lo vi enfadarse, a todo sonreía y daba ocurrentes respuestas.

    --Abuelo, mi amiguito Carlitos,me dice que su abuelito Toto, le da muchos consejos para que sea un hombre de bien.
    --Y me parece correcto que lo haga.
    --¿ Tu no me podrías dar consejos?
    --A ver, no soy muy bueno dando consejos, sin embargo voy a atreverme a darte tres:
    --El primero, si eres un niño obediente, estudioso y generoso seras un hombre de bien.
    --El segundo,no hagas a los demas lo que no quieres que te hagan a ti y dale la mano al caido.
    --Y el tercero,cuando tengas edad de tener novia, y vayas a salir con ella a comer o a bailar o a una taberna,nunca invites a un amigo mas bonito que tu.
    --¿ Y eso por que, abuelo?
    --Porque te quita la novia y te pone a pagar la cuenta.
    --Verdad abuelo?
    --Claro.


    Siento su presencia en cada paso que doy, lo siento en el viñedo con su silencio darme la luz con la que soporto su ausencia, presiento su mano dándome consuelo y fortaleza en mis penas, lo siento habitar mi sangre, mi carne mis huesos, dormir en mi alma, sonreír en cada latido de mi corazón.
    ¡¡¡ El abuelo no ha muerto !!!














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    Vendrán por ti las azucenas

    Vendrán en primavera, por ti las azucenas
    en blanquísimos ropajes calmas y serenas
    y azules mariposas, crisálidas dormidas
    al alba las ofrenden a tus manos erguidas.

    Los nardos y verbenas tejen tus nidales
    de espigas matinales y con hilos de la Luna
    bordados con las plumas de alondras y quetzales
    cubierta de sedales vas envuelta por espuma.

    Penderán albos jazmines en tu crespa cabellera
    y un aroma de azahar a tu cuerpo primavera,
    violáceos malabares con las malvas y los lirios
    en cortejo de ilusiones alejen los martirios.

    Andando entre verdores y serpenteando vados

    en los campos de flores de los serenos prados
    desde montes y colinas llegan los trinares
    las aves con el alba dejan sus cantares.

    Presiento que te ocultas dormida en los trigales
    con cántaros de mieles desbordada en abejares
    en mineral silencio se esparcen tus soñares
    dejando las fragancias de naranjos y rosales.

    Permite sea cautivo disuelto en tus nidales
    ilota que rendido a la luz de tus mirares
    habite sin temores tus crepúsculos solares
    ser voz de los ocasos raudal de manantiales.


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    Jamás podría ( Soneto )

    Jamás podría ser la voz que calla
    ni habría de ceder al cruel tirano
    resistir con valor de un espartano
    sin temer al fusil ni a la metralla.

    Serviles van reptando a la canalla
    entregan hasta el alma a lo profano
    sin patria ni bandera ni lo humano
    su falta de conciencia lo amuralla.

    Latiendo con las flamas encendidas
    las voces libertarias de los pueblos
    alzadas no serán ya sometidas.

    La luz de la conciencia no se apaga
    es lumbre permanente de entereza
    el alma de avaricia si naufraga.



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    Quédate, acercate o entrégate

    Quédate, acercate o entrégate
    a esta amarga soledad nuestra
    que aprieta, rompe y defenestra

    con ciega voz y dureza de piedra,
    en el más allá, en el todavía,
    en la oculta senda, que andar solía,
    en las sinuosas noches de rasgados velos
    y encontrar los ecos que tu luz traía.

    Búscame, sígueme y encuéntrame
    en los pliegues de tus manos,
    o en el fondo de los vados
    en las grietas de sus aguas
    cuando apocan en verano,
    o tiñendo los ocasos
    y en las huellas de tus pasos,
    en los soles de tus ojos
    encendidos y lejanos.

    En el silencio que se escurre
    gota a gota lentamente,
    en el rumor desesperado
    del vacio y de lo ausente
    cuando siento no has llegado
    y el temor es inclemente,
    en el grito desgarrado
    de mi voz irreverente,
    en las indomables tempestades
    de los mares de tu vientre,
    en el enredado frondaje
    de tu crespa cabellera,
    y en los lazos que nos atan
    a los sueños y quimeras.



    Malco
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    Sombriedades

    Calma invisible aliento
    y amaina las silentes ansiedades
    tempestuosas de lamentos
    y con minerales vientos
    diluye sus ruindades,
    aplaca el desaliento
    inundalo de mares
    ahoga los pesares
    al sur de los tormentos.

    Cuando de encarnados soles
    se me enciendan las manos
    y en las noches alargadas

    de frío tremoles
    volverás desesperada
    en evanescente madrugada
    por inhóspitos caminos
    con las huellas calcinadas
    entre humos y cenizas
    en sombra transformada
    renaciendo de la nada
    con temores indecisa
    entonces, esperando tu llegada
    estaré con mi consuelo
    en la hora precisa
    cargado de corales
    rubíes y amatistas
    conjurando los males
    y ciegas sombriedades
    de tu oscuro sufrimiento
    con la luz de mis adentros
    y serenos mistrales
    plenando de soñares
    y alunados versos
    tu alma y sus tormentos
    con estelas de los mares.


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    Certidumbre

    Más álla de la certidumbre,
    donde la poesía es espacio habitable,
    tus ecos moran en el viento sereno
    de mis latitudes.

    Somos dos gritos callados
    que en las penumbras no se encuentran,
    sin embargo en la lejanía retumban
    y entre sombras van aislados,
    no es preciso que se junten
    si por encontrarse mueren
    preferible es que vaguen sin rumbo
    y con el tiempo se rindieren.

    Mas si por oculta causa
    escaparen de las largas noches
    y vinieran al anhelado encuentro,
    un silencio largo y sin pausa
    pediría como consuelo.

    Será la lejura infame
    la causa del extravío
    o será la cercanía oculta
    impedimento tardío.

    Si en el infinito azul del desencuentro
    un canto susurrante se deshace
    en la levedad del lineal horizonte
    tus pasos seguirán las huellas de mi centro,
    y perdidos en el nunca más
    sin regreso a los anduves
    se cerrarán los caminos
    y desde las enhiestas cumbres
    tu aliento verterás.

    Malco
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    Lorca sobrevive en el húmedo musgo

    FuenteVaquero fue tu cuna
    camino de Viznar a Alfacar tu tumba
    de injusticia sin reparo
    y en el firmamento retumba
    la vileza de aquel disparo.

    No alcanzaron las balas para callar tu nombre
    de pie te mataron, de pie, como mueren los hombres
    tus versos saltaron del corazón herido
    volvieronse estrellas de relumbrante filo,
    dicen los que lo vieron lo dicen como testigos
    que ya en el suelo caido,
    de tu boca salieron rosas y de tu pecho alondras
    donde tenían su nido.

    Verde que te quiero verde
    tu recuerdo no se pierde
    en las rocas y praderas
    en los mares y en los ríos
    en el cielo y por doquiera
    sobrevive florecido
    en eterna primavera
    en el musgo humedecido.

    Huerta de San Vicente
    solaz casa de verano
    se escuchan aún las notas
    en el prodigio de tu piano.

    Granada la andaluza de estirpe Nazarí
    aún brotan sus lágrimas,como tributo por ti,
    álla en " El Rinconcillo" del celebre café "Alameda"
    en sus tertulias amenas también lloraron sus penas
    ante el infausto momento y desgarrados por dentro
    elevaron tu pensamiento a las cumbres infinitas
    y con sosegados vientos llevaronlos a otros parajes
    y con "Impresiones y paisajes " de tu alma resucitan
    aquellas palabras benditas como póstumo homenaje.

    Trasladaste tu talento al castizo Madrid
    en Residencia de estudiantes compartiste tus saberes
    tu verbo y tu talante con Buñuel y con Alberti y con el genio de Dalí.
    "Libro de poemas " y melodiosas "Suites"
    forma parte de la obra en tu estancia por Madrid

    Granada te recibe cuando vienes de vuelta
    y con las puertas abiertas lo celebra con fanfarria
    y se trenza tu amistad al singular Manuel de Falla
    y con titeres de fondo aparece el "Cante jondo",
    reanudadas las tertulias en el ameno "El Rinconcillo "
    vuelven a tener brillo las conversas y estribillos
    en noches sin iguales con artistas e intelectuales
    corren a raudales el talento con el vino
    y entre versos y argumentos la guitarra marca el sino.

    Buenos Aires se estremece con tus "Bodas de sangre"
    en tu senda aparece como grato detalle
    y en ofrenda se anuda como lazos al talle
    la amistad fecunda del gran Pablo Neruda,
    y con Juana Ibarbourou
    los afectos se envuelven en un suave tisú.

    Quedan para siempre en tallado testimonio
    las letras imborrables de humano patrimonio:
    Romancero gitano,Diván del Tamarit, Sonetos del amor oscuro,
    son algunas de las obras que cada día mayor valor cobran
    y es motivo de orgullo y de afecto sincero
    y no es perogrullo es talento verdadero.


    ¡¡¡ LORCA VIVE !!!

























  13. [​IMG]

    Lorca sobrevive en el húmedo musgo

    FuenteVaquero fue tu cuna
    camino de Viznar a Alfacar tu tumba
    de injusticia sin reparo
    y en el firmamento retumba
    la vileza de aquel disparo.

    No alcanzaron las balas para callar tu nombre
    de pie te mataron, de pie, como mueren los hombres
    tus versos saltaron del corazón herido
    volvieronse estrellas de relumbrante filo,
    dicen los que lo vieron lo dicen como testigos
    que ya en el suelo caido,
    de tu boca salieron rosas y de tu pecho alondras
    donde tenían su nido.

    Verde que te quiero verde
    tu recuerdo no se pierde
    en las rocas y praderas
    en los mares y en los ríos
    en el cielo y por doquiera
    sobrevive florecido
    en eterna primavera
    en el musgo humedecido.

    Huerta de San Vicente
    solaz casa de verano
    se escuchan aún las notas
    en el prodigio de tu piano.

    Granada la andaluza de estirpe Nazarí
    aún brotan sus lágrimas,como tributo por ti,
    álla en " El Rinconcillo" del celebre café "Alameda"
    en sus tertulias amenas también lloraron sus penas
    ante el infausto momento y desgarrados por dentro
    elevaron tu pensamiento a las cumbres infinitas
    y con sosegados vientos llevaronlos a otros parajes
    y con "Impresiones y paisajes " de tu alma resucitan
    aquellas palabras benditas como póstumo homenaje.

    Trasladaste tu talento al castizo Madrid
    en Residencia de estudiantes compartiste tus saberes
    tu verbo y tu talante con Buñuel y con Alberti y con el genio de Dalí.
    "Libro de poemas " y melodiosas "Suites"
    forma parte de la obra en tu estancia por Madrid

    Granada te recibe cuando vienes de vuelta
    y con las puertas abiertas lo celebra con fanfarria
    y se trenza tu amistad al singular Manuel de Falla
    y con titeres de fondo aparece el "Cante jondo",
    reanudadas las tertulias en el ameno "El Rinconcillo "
    vuelven a tener brillo las conversas y estribillos
    en noches sin iguales con artistas e intelectuales
    corren a raudales el talento con el vino
    y entre versos y argumentos la guitarra marca el sino.

    Buenos Aires se estremece con tus "Bodas de sangre"
    en tu senda aparece como grato detalle
    y en ofrenda se anuda como lazos al talle
    la amistad fecunda del gran Pablo Neruda,
    y con Juana Ibarbourou
    los afectos se envuelven en un suave tisú.

    Quedan para siempre en tallado testimonio
    las letras imborrables de humano patrimonio:
    Romancero gitano,Diván del Tamarit, Sonetos del amor oscuro,
    son algunas de las obras que cada día mayor valor cobran
    y es motivo de orgullo y de afecto sincero
    y no es perogrullo es talento verdadero.


    ¡¡¡ LORCA VIVE !!!

























  14. [​IMG]

    En homenaje a
    Denzil Romero
    en
    El Invencionero.

    Barroco

    Cercano al castillo de Marueth en los campos de Perigord
    bajo un bochornoso calor vagabundeando un verano
    bajo un sol tirano a una taberna entré,
    de románica hechura y empedrada pared
    su techumbre abovedada de cañón seguido
    con arcos de medio punto y germinadas columnas sostenido
    hiciéronme sentir ilusorio a muchos siglos de distancia
    hasta percibí las fragancias de bálsamos sanatorios.

    Gonfalones y arambeles de colores desvaídos
    ornaban inánimes los muros, en volátiles hilachas raídos
    una anciana chimenea de años sempiternos
    a la espera del invierno
    aguardando a su lado, en bultos acomodados
    podaduras de naranjos, olivos y castaños
    arderán con fuegos francos como en tiempos antaños.

    En repisas de madera de troncos añosos
    descansan in illo tempore
    innumerables cacharros, de cobre patinoso

    cerámicas de Beauvais, lamparas de peltre
    de mármol, figuras ecuestres llevaronmé
    en el viento a épocas rupestres.

    Mohosas tiras de embutidos,ristras de ajos apergaminadas
    vejigas llenas de manteca con cuerdas se hallan colgadas,
    banderas amarillas, indigas y azules con enseñas feudales

    pendían en el techo como en tiempos medievales.

    Pareciamé un brumoso sueño aquél encantado lugar
    que no quisiera despertar de este barroco ensueño,
    en presencia del tabernero un anciano barbilimpio
    de largo cabello cano en sus ojos radiante brillo
    bonete de colorada lana,almilla de bayeta verde
    ajustados calzones de punto no hay nada que en él concuerde,
    recostado indolente sobre uno de los mesones pareciendo estar ausente
    se dedica a pasar el tiempo con desaire displicente
    sin esperar a nadie, ver pasar las horas, simplemente.

    Quizás para ahuyentar su propia modorra
    con súbito azoro y cansada ajorra
    vino a darme la bienvenida y con mirada perdida

    estrechándome la mano en actitud agradecida
    dijo que en muchos años difíciles de recordar
    ningún pasante había entrado ni por asomo en aquél lugar,
    en contenta ceremonia y a largos trancos
    buscó una hogaza de pan blanco y enseguida me previno
    en un instante le consigo una jarra de espumante vino,
    sentados sobre escabeles nos dimos a la conversa
    con voz aguardentosa,milenaria y añosa de gruesos cascabeles
    fue tartajeando una historia del antiguo lugar,

    antes si que era éste un sitio concurrido
    poetas,trovadores y auténticos juglares
    de apartadas regiones y distantes pejugares
    y en competidas justas de interminables noches
    y frenéticas embeodadas, como cosa encantada, eran grandes los derroches.

    Ante el compartido embeleso de reyes y señores
    hidalgos de gotera,burgueses lombardos,y nobles redentores
    garrulos,rufianes y artesanos menores
    damas de linaje,pelanduscas, militares
    soldados mercenarios crueles sanguinarios
    entre otros los peores dispuestos en francachelas
    dejar la cruz de sus pagas entre vino y mujerzuelas.

    Danzas y baladas,cantigas y sonetos
    coplas,desacuerdos, razós y cuartetos
    saludos de amor,serventesios y tercetos
    en torneos de veranos en sus noches con sus días
    las horas transcurrían en interminables retos.

    Barricas de generoso vino del Ródano y la Provenza
    vinos blancos burbujeantes y exquisitos entremeses
    entre bombos y platillos el gran festín comienza,
    perdices trufadas de Burdeos,arenques ahumados de Borgoña
    erizos del mar Cantábrico,jamones de Paderbon
    salchichones de Gotinga,vinos de graduación
    hongos de Alsacia,embutidos de Lorena
    foie-gras de cebados ganzos,finos pates de morenas,
    asados de ternera,faisanes y gacelas
    lechones,jabalies y venados en cazuelas.

    Alojados en las ventas y posadas o en simples tarantines
    en improvisadas tiendas o sucios carromatos
    participes y mirantes van llegando de ha por ratos
    de Aquitania,de Turena,de Barcelona o Lombardia
    se llegan sea de noche o sea de día o de cualquier rincón
    de lejuras o cercanías o mas allá del Rubicón,

    los grandes señores en altos corceles
    seguidos de cohortes y avivados lebreles
    con armas enhiestas
    recubiertas todas, con alardosas sobrevestas
    y una caterva de heraldos trompeteros y bufones
    entre danzas y canciones
    anunciaban la llegada de sus amos señorones.

    Y yo vulgar mesero moviéndome muy orondo,arduo y vaporoso
    con mi jofaina repleta de vino espumoso que algún mozo generoso
    haya dejado al descuido codeándome con la flor y nata de la realeza
    y la nobleza de la mas alta alcurnia y con damas de linaje
    en súbito viraje bajo la luna y las estrellas

    compartían
    su nobleza entre colchas del follage.
































  15. [​IMG]

    En homenaje a
    Denzil Romero
    en
    El Invencionero.

    Barroco

    Cercano al castillo de Marueth en los campos de Perigord
    bajo un bochornoso calor vagabundeando un verano
    bajo un sol tirano a una taberna entré,
    de románica hechura y empedrada pared
    su techumbre abovedada de cañón seguido
    con arcos de medio punto y germinadas columnas sostenido
    hiciéronme sentir ilusorio a muchos siglos de distancia
    hasta percibí las fragancias de bálsamos sanatorios.

    Gonfalones y arambeles de colores desvaídos
    ornaban inánimes los muros, en volátiles hilachas raídos
    una anciana chimenea de años sempiternos
    a la espera del invierno
    aguardando a su lado, en bultos acomodados
    podaduras de naranjos, olivos y castaños
    arderán con fuegos francos como en tiempos antaños.

    En repisas de madera de troncos añosos
    descansan in illo tempore
    innumerables cacharros, de cobre patinoso

    cerámicas de Beauvais, lamparas de peltre
    de mármol, figuras ecuestres llevaronmé
    en el viento a épocas rupestres.

    Mohosas tiras de embutidos,ristras de ajos apergaminadas
    vejigas llenas de manteca con cuerdas se hallan colgadas,
    banderas amarillas, indigas y azules con enseñas feudales

    pendían en el techo como en tiempos medievales.

    Pareciamé un brumoso sueño aquél encantado lugar
    que no quisiera despertar de este barroco ensueño,
    en presencia del tabernero un anciano barbilimpio
    de largo cabello cano en sus ojos radiante brillo
    bonete de colorada lana,almilla de bayeta verde
    ajustados calzones de punto no hay nada que en él concuerde,
    recostado indolente sobre uno de los mesones pareciendo estar ausente
    se dedica a pasar el tiempo con desaire displicente
    sin esperar a nadie, ver pasar las horas, simplemente.

    Quizás para ahuyentar su propia modorra
    con súbito azoro y cansada ajorra
    vino a darme la bienvenida y con mirada perdida

    estrechándome la mano en actitud agradecida
    dijo que en muchos años difíciles de recordar
    ningún pasante había entrado ni por asomo en aquél lugar,
    en contenta ceremonia y a largos trancos
    buscó una hogaza de pan blanco y enseguida me previno
    en un instante le consigo una jarra de espumante vino,
    sentados sobre escabeles nos dimos a la conversa
    con voz aguardentosa,milenaria y añosa de gruesos cascabeles
    fue tartajeando una historia del antiguo lugar,

    antes si que era éste un sitio concurrido
    poetas,trovadores y auténticos juglares
    de apartadas regiones y distantes pejugares
    y en competidas justas de interminables noches
    y frenéticas embeodadas, como cosa encantada, eran grandes los derroches.

    Ante el compartido embeleso de reyes y señores
    hidalgos de gotera,burgueses lombardos,y nobles redentores
    garrulos,rufianes y artesanos menores
    damas de linaje,pelanduscas, militares
    soldados mercenarios crueles sanguinarios
    entre otros los peores dispuestos en francachelas
    dejar la cruz de sus pagas entre vino y mujerzuelas.

    Danzas y baladas,cantigas y sonetos
    coplas,desacuerdos, razós y cuartetos
    saludos de amor,serventesios y tercetos
    en torneos de veranos en sus noches con sus días
    las horas transcurrían en interminables retos.

    Barricas de generoso vino del Ródano y la Provenza
    vinos blancos burbujeantes y exquisitos entremeses
    entre bombos y platillos el gran festín comienza,
    perdices trufadas de Burdeos,arenques ahumados de Borgoña
    erizos del mar Cantábrico,jamones de Paderbon
    salchichones de Gotinga,vinos de graduación
    hongos de Alsacia,embutidos de Lorena
    foie-gras de cebados ganzos,finos pates de morenas,
    asados de ternera,faisanes y gacelas
    lechones,jabalies y venados en cazuelas.

    Alojados en las ventas y posadas o en simples tarantines
    en improvisadas tiendas o sucios carromatos
    participes y mirantes van llegando de ha por ratos
    de Aquitania,de Turena,de Barcelona o Lombardia
    se llegan sea de noche o sea de día o de cualquier rincón
    de lejuras o cercanías o mas allá del Rubicón,

    los grandes señores en altos corceles
    seguidos de cohortes y avivados lebreles
    con armas enhiestas
    recubiertas todas, con alardosas sobrevestas
    y una caterva de heraldos trompeteros y bufones
    entre danzas y canciones
    anunciaban la llegada de sus amos señorones.

    Y yo vulgar mesero moviéndome muy orondo,arduo y vaporoso
    con mi jofaina repleta de vino espumoso que algún mozo generoso
    haya dejado al descuido codeándome con la flor y nata de la realeza
    y la nobleza de la mas alta alcurnia y con damas de linaje
    en súbito viraje bajo la luna y las estrellas

    compartían
    su nobleza entre colchas del follage.
































  16. upload_2018-6-8_20-58-11.jpeg

    [​IMG]
    Andrés Eloy Blanco

    Información personal
    Nacimiento 6 de agosto de 1896
    [​IMG] Cumaná, Venezuela
    Fallecimiento 21 de mayo de 1955 (58 años)
    [​IMG] Ciudad de México, México
    Causa de la muerte Accidente [​IMG]
    Lugar de sepultura Panteón Nacional de Venezuela
    Nacionalidad Venezolana [​IMG]
    Lengua materna Español [​IMG]
    Religión Catolicismo [​IMG]
    Partido político Acción Democrática
    Familia
    Cónyuge Angelina (Lilina) Iturbe
    Educación
    Alma máter Universidad Central de Venezuela
    Información profesional
    Ocupación Diplomático, poeta y político [​IMG]
    Obras notables

    Poemas

    * La Renuncia

    He renunciado a ti. No era posible
    Fueron vapores de la fantasía;
    son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
    una proximidad de lejanía.

    Yo me quedé mirando cómo el río se iba
    poniendo encinta de la estrella...
    hundí mis manos locas hacia ella
    y supe que la estrella estaba arriba...

    He renunciado a ti, serenamente,
    como renuncia a Dios el delincuente;
    he renunciado a ti como el mendigo
    que no se deja ver del viejo amigo;

    Como el que ve partir grandes navíos
    como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
    como el perro que apaga sus amorosos brios
    cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;

    Como el marino que renuncia al puerto
    y el buque errante que renuncia al faro
    y como el ciego junto al libro abierto
    y el niño pobre ante el juguete caro.

    He renunciado a ti, como renuncia el loco a la palabra que su boca pronuncia;
    como esos granujillas otoñales,
    con los ojos estáticos y las manos vacías,
    que empañan su renuncia, soplando los cristales en los escaparates de las confiterías...

    He renunciado a ti, y a cada instante
    renunciamos un poco de lo que antes quisimos
    y al final, !cuantas veces el anhelo menguante
    pide un pedazo de lo que antes fuimos!

    Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
    Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
    desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
    La renuncia es el viaje de regreso del sueño...

    ***

    * Las uvas del tiempo

    Madre: esta noche se nos muere un año.
    En esta ciudad grande, todos están de fiesta;
    zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!;
    claro, como todos tienen su madre cerca...
    ¡Yo estoy tan solo, madre,
    tan solo!; pero miento, que ojalá lo estuviera;
    estoy con tu recuerdo, y el recuerdo es un año
    pasado que se queda.
    Si vieras, si escucharas esta alboroto: hay hombres
    vestidos de locura, con cacerolas viejas,
    tambores de sartenes,
    cencerros y cornetas;
    el hálito canalla
    de las mujers ebrias;
    el diablo, con diez latas prendidas en el rabo,
    anda por esas calles inventando piruetas,
    y por esta balumba en que da brincos
    la gran ciudad histérica,
    mi soledad y tu recuerdo, madre,
    marchan como dos penas.

    Esta es la noche en que todos se ponen
    en los ojos la venda,
    para olvidar que hay alguien cerrando un libro,
    para no ver la periódica liquidación de cuentas,
    donde van las partidas al Haber de la Muerte,
    por lo que viene y por lo que se queda,
    porque no lo sufrimos se ha perdido
    y lo gozado ayer es una perdida.

    Aquí es de la tradición que en esta noche,
    cuando el reloj anuncia que el Año Nuevo llega,
    todos los hombres coman, al compas de las horas,
    las doce uvas de la Noche Vieja.
    Pero aquí no se abrazan ni gritan: ¡FELIZ AÑO!,
    como en los pueblos de mi tierra;
    en este gozo hay menos caridad; la alegría
    de cada cual va sola, y la tristeza
    del que está al margen del tumulto acusa
    lo inevitable de la casa ajena.

    ¡Oh nuestras plazas, donde van las gentes,
    sin conocerse, con la buena nueva!
    Las manos que se buscan con la efusión unánime
    de ser hormigas de la misma cueva;
    y al hombre que está solo, bajo un árbol,
    le dicen cosas de honda fortaleza:
    «¡Venid compadre, que las horas pasan;
    pero aprendamos a pasar con ellas!»
    Y el cañonazo en la Planicie,
    y el himno nacional desde la iglesia,
    y el amigo que viene a saludarnos:
    «feliz año, señores», y los criados que llegan
    a recibir en nuestros brazos
    el amor de la casa buena.

    Y el beso familiar a medianoche:
    «La bendición, mi madre»
    «Que el Señor la proteja...»
    Y después, en el claro comedor, la familia
    congregada para la cena,
    con dos amigos íntimos, y tú, madre, a mi lado,
    y mi padre, algo triste, presidiendo la mesa.
    ¡Madre, cómo son ácidas
    las uvas de la ausencia!

    ¡Mi casona oriental! Aquella casa
    con claustros coloniales, portón y enredaderas,
    el molino de viento y los granados,
    los grandes libros de la biblioteca
    —mis libros preferidos: tres tomos con imágenes
    que hablaban de los reinos de la Naturaleza—.
    Al lado, el gran corral, donde parece
    que hay dinero enterrado desde la Independencia;
    el corral con guayabos y almendros,
    el corral con peonías y cerezas
    y el gran parral que daba todo el año
    uvas más dulces que la miel de las abejas.

    Bajo el parral hay un estanque;
    un baño en ese estanque sabe a Grecia;
    del verde artesonado, las uvas en racimos,
    tan bajas, que del agua se podría cogerlas,
    y mientras en los labios se desangra la uva,
    los pies hacen saltar el agua fresca.

    Cuando llegaba la sazón tenía
    cada racimo un capuchón de tela,
    para salvarlo de la gula
    de las avispas negras,
    y tenían entonces
    una gracia invernal las uvas nuestras,
    arrebujadas en sus talas blancas,
    sordas a la canción de las abejas...

    Y ahora, madre, que tan sólo tengo
    las doce uvas de la Noche Vieja,
    hoy que exprimo las uvas de los meses
    sobre el recuerdo de la viña seca,
    siento que toda la acidez del mundo
    se está metiendo en ella,
    porque tienen el ácido de lo que fue dulzura
    las uvas de la ausencia.

    Y ahora me pregunto:
    ¿Por qué razón estoy yo aquí? ¿Qué fuerza pudo
    más que tu amor, que me llevaba
    a la dulce aninomia de tu puerta?
    ¡Oh miserable vara que nos mides!
    ¡El Renombre, la Gloria..., pobre cosa pequeña!
    ¡Cuando dejé mi casa para buscar la Gloria,
    cómo olvidé la Gloria que me dejaba en ella!

    Y esta es la lucha ante los hombres malos
    y ante las almas buenas;
    yo soy un hombre a solas en busca de un camino.
    ¿Dónde hallaré camino mejor que la vereda
    que a ti me lleva, madre; la verdad que corta
    por los campos frutales, pintada de hojas secas,
    siempre recién llovida,
    con pájaros del trópico, con muchachas de la aldea,
    hombres que dicen: «Buenos días, niño»,
    y el queso que me guardas siempre para merienda?
    Esa es la Gloria, madre, para un hombre
    que se llamó fray Luis y era poeta.

    ¡Oh mi casa sin cítricos, mi casa donde puede
    mi poesía andar como una reina!
    ¿Qué sabes tú de formas y doctrinas,
    de metros y de escuela?
    Tú eres mi madre, que me dices siempre
    que son hermosos todos mis poemas;
    para ti, soy grande; cuando dices mis versos,
    yo no sé si los dices o los rezas...
    ¡Y mientras exprimimos en las uvas del Tiempo
    toda una vida absurda, la promesa
    de vernos otra vez se va alargando,
    y el momento de irnos está cerca,
    y no pensamos que se pierde todo!
    ¡Por eso en esta noche, mientras pasa la fiesta
    y en la última uva libo la última gota
    del año que se aleja,
    pienso en que tienes todavía, madre,
    retazos de carbón en la cabeza,
    y ojos tan bellos que por mí regaron
    su clara pleamar en tus ojeras,
    y manos pulcras, y esbeltez de talle,
    donde hay la gracia de la espiga nueva;
    que eres hermosa, madre, todavía,
    y yo estoy loco por estar de vuelta,
    porque tú eres la Gloria de mis años
    y no quiero volver cuando estés vieja!...

    Uvas del Tiempo que mi ser escancia
    en el recuerdo de la viña seca,
    ¡cómo me pierdo, madre, en los caminos
    hacia la devoción de tu vereda!
    Y en esta algarabía de la ciudad borracha,
    donde va mi emoción sin compañera,
    mientras los hombres comen las uvas de los meses,
    yo me acojo al recuerdo como un niño a una puerta.
    Mi labio está bebiendo de tu seno,
    que es el racimo de la parra buena,
    el buen racimo que exprimí en el día
    sin hora y sin reloj de mi inconsciencia.

    Madre, esta noche se nos muere un año;
    todos estos señores tienen su madre cerca,
    y al lado mío mi tristeza muda
    tiene el dolor de una muchacha muerta...
    Y vino toda la acidez del mundo
    a destilar sus doce gotas trémulas,
    cuando cayeron sobre mi silencio
    las doce uvas de la Noche Vieja.

    ***

    * Canto de los hijos en marcha


    Madre, si me matan,
    que no venga el hombre de las sillas negras;
    que no vengan todos a pasar la noche
    rumiando pesares, mientras tú me lloras;
    que no esté la sala con los cuatro cirios
    y yo en una urna, mirando hacia arriba;
    que no estén las mesas llenas de remedios,
    que no esté el pañuelo cubriéndome el rostro,
    que no venga el mozo con la tarjetera,
    ni cuelguen las flores de los candelabros
    ni estén mis hermanas llorando en la sala,
    ni estés tú sentada, con tu ropa nueva.
    Madre, si me matan,
    que no venga el hombre de las sillas negras.

    Lléname la casa de hombres y mujeres
    que cuenten el último amor de su vida;
    que ardan en la sala flores impetuosas,
    que en dos grandes copas quemen melaleuca,
    que toquen violines el sueño de Schuman;
    los frascos rebosen de vino y perfumes;
    que me miren todos, que se digan todos
    que tengo una cara de soldado muerto.

    Lléname la casa
    de flores regaladas, como en una selva.
    Déjame en tu cuarto, cerca de tu cama;
    con mis cuatro hermanas, hagamos consejo;
    tenme de la mano, tenme de los labios,
    como aquella noche de mi padre muerto,
    y al cabo, dormidos iremos quedando,
    uno con su muerte y otro con su sueño.

    Madre, si me matan,
    que no venga el coche para los entierros,
    con sus dos caballos gordos y pesados,
    como de levita, como del Gobierno.

    Que si traen caballos, traigan dos potrillos
    finos de cabeza, delgados de remos,
    que vayan saltando con claros relinchos,
    como si apostaran cuál llega primero.
    Que parezca, madre,
    que voy a salirme de la caja negra
    y a saltar al lomo del mejor caballo
    y a volver al fuego.
    Madre, si me matan,
    que no venga el coche para los entierros.

    Madres, si me matan,
    y muero en los bosques o en mitad del llano,
    pide a los soldados que te den tu muerto;
    que los labradores y las labradoras
    y tú y mis hermanas, derramando flores,
    hasta un pueblo manso se lleven mi cuerpo;
    que con unos juncos hagan angarillas,
    que pongan mastranto y hojas y cayenas
    y que así me lleven hasta un cementerio
    con cerca de alambres y enredaderas.
    Y cuando pasen los años
    tráeme a mi pedazo, junto al padre muerto
    y allí, que me pongan donde a ti te pongan,
    en tu misma fosa y a tu lado izquierdo.
    Madre, si me matan,
    pide a los soldados que te den tu muerto.

    Madre, si me matan, no me entierres todo,
    de la herida abierta sácame una gota,
    de la honda melena sácame una trenza;
    cuando tengas frío, quémate en mi brasa;
    cuando no respires, suelta mi tormenta.
    Madre, si me matan, no me entierres todo.

    Madre, si me matan,
    ábreme la herida, ciérrame los ojos
    y tráeme un pobre hombre de algún pobre pueblo
    y esa pobre mano por la que me matan,
    pónmela en la herida por la que me muero.

    Llora en un pañuelo que no tenga encajes;
    ponme tu pañuelo
    bajo la cabeza, triste todavía
    por las despedida del último sueño,
    bajo la cabeza como casa sola,
    densa de un perfume de inquilino muerto.

    Si vienen mujeres, diles, sin sollozos:
    -¡Si hablara, qué lindas cosas te diría!
    Ábreme la herida, ciérrame los ojos…
    Y una palabra: JUSTICIA
    escriban sobre la tumba
    Y un domingo, con sol afuera,
    vengan la Madre y las Hermanas
    y sonrían a la hermosa tumba
    con nardos, violetas y helechos de agua
    y hombres y mujeres del pueblo cercano
    que digan mi nombre como de su casa
    y alcen a los cielos cantos de victoria,
    Madre, si me matan.

    (Mayo de 1929)

    ***
    Autorretrato

    Nací en una revuelta,
    y me voy por la puerta de un idilio,
    viví una Revolución.

    Estoy de píe en los campos
    que mi calor maduró al fin para los hombres.

    Ante mis ojos,
    las llanuras que sabían a sangre
    están teñidas, puestas a secar.

    De la montaña ideológica
    quedó una frase de divinidad sustantiva:
    el Hombre es una fuerza que ama.

    Ayer fueron los lobos a comer a mi puerta
    y el lobo es el hombre del lobo.

    La tierra está calmada como después de un cuento.
    Quien menos oye, oye amar a la semilla.

    El caliente ecuador
    es una rueda de amigos
    y una espiral de voces acuatiza en las nubes.

    Yo vi el día solar en que murió la guerra
    y puse mi reloj en el primer minuto.

    Soy magro. La calavera
    asoma a flor de piel;
    dos hilachas de nieve atraviesan la calva;
    tengo el amarillento de las hojas de octubre
    y mucho escrito en el pergamino de las manos.

    Pero siento elásticos los tendones
    y tengo una legua de mirada.
    Aquí estoy en los campos.

    Bebí el último trago romántico
    y el primer sorbo ultraísta.

    Le di a la vida instante por instante,
    todo, todo y la noche extra sobre el cuadrante.
    Con la voz de mis horas cantó ella;
    lo que el camino me iba sembrando por los pies,
    me florecía en la cabeza.

    Amor: viví bastante
    para encontrar de nuevo a mi primera novia
    y tomarla otra vez en su primera nieta.

    Tuve un archivo;
    lo he ido quemando.

    Amo al arte en el Poeta de Hoy,
    bello como el atleta griego,
    tallado de deportes,
    que salta de la cama al estadio
    y va a la plaza pública, donde el pueblo lo usa
    para lanzarlo como un disco en la armonía de la mañana.

    Creo en el poeta útil,
    soberanamente altruista,
    y aladamente extraterritorial,
    cuyo canto higienizado
    sea un surtidor de salud
    que se respire como un temperamento.

    Tengo 103 años,
    firmes, como erecciones.

    Recuerdo el día
    en que me fui injertando de la glándula taumaturga.
    El cirujano sembró en mí la astilla de eternidad.

    Para injertarme
    trajeron un gorila de timidez resuelta,
    como la que da el ojo de un inmigrante joven.

    Era un hermoso cuadrumano,
    un segundón de selva
    el hermano de leche de mi resurrección.

    Al concluir el injerto,
    quedé dormido.
    Pero aquella misma noche
    empecé a sentir a mi huésped moverse.

    Se aclimataba a mis vías urbanas
    con torpeza de criado pueblero.
    Lo sentía saltar de rama en rama
    hasta la copa de mi árbol circulatorio.
    Lo sentía colgado por el rabo en mis nervios;
    y al fin se fue asomando al sabor de mi boca
    cuando la carne del balneario se desgajó sobre la arena.

    Tengo 103 años
    firmes como erecciones
    y digo que la vida es buena de beberla.

    Tengo cien hijos míos
    y en mi próximo plano
    seré el mejor logrado de mis nietos.

    Tengo cien hijos míos
    y uno que tuve en nombre de mi hermano el gorila,
    porque puse en tenerlo mi pedazo de él.

    Estoy de píe en los campos, esperando a mis hijos
    para darles el santo y seña de mi vuelta.

    Soy un siglo con erección de antena
    y gozaré al sembrarme en surco caliente.
    Ese día -¡por fin!- la amada tierra y yo
    acabaremos juntos.

    Regresaré. El amor estará cosechado.
    Encontraré plantada una selva de madres
    y dar mi canto nuevo a los cuatro horizontes
    regresarán mis hijos, eternos de esperarme.

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    Renombrarte

    Renombraré
    tu nombre,
    en la acallada
    oquedad del silencio,
    en la resedad
    inevitable de la lejanía,
    en las perdidas voces
    de los ecos,
    en la imagen elíptica
    de los sueños.

    Renombraré
    tu nombre,
    en la redondez
    plena de la luna,
    en la inmensidad absoluta
    del desencuentro,
    en la incógnita
    verdad del origen,
    en la aquietada
    linea del horizonte.

    Renombraré
    tu nombre,
    en el espacio latente
    del tiempo por llegar,
    en el filo cortante
    de la duda,
    en las
    oscuras grietas
    de los olvidos,
    en los
    enredados hilos
    de la espera.

    Renombraré
    tu nombre,
    en la vaguedad oculta
    de la incertidumbre,
    en los escasos momentos
    de la certeza,
    en las diáfanas
    tardes del encuentro,
    en las ensombrecidas noches
    de la desdicha.
    en la áspera piel
    de la desesperanza,
    en la inoportuna palabra
    del adiós.

    Renombraré
    tu nombre
    sin nombrarte
    en la metálica voz
    de mis adentros,
    en la sospecha cierta
    del temor inacabado.

    Renombraré
    tu nombre,
    sin pensar que te nombro
    en los latidos lejanos
    del misterio de tu ausencia,
    en el caudal incontenible
    de tu recuerdo,
    en los bordes inalcanzables
    de tu cuerpo,
    en tu silueta
    tatuada por la afiebrada
    inquietud de los insomnios.

    Renombraré
    tu nombre,
    en la respiración cansada
    del anhelo,
    en la indetenible tempestad
    de la soledad,
    en el plenilunio del final
    de la nada,
    en el comienzo eterno
    del todo.

    Renombaré
    tu nombre,
    palabra a palabra
    hasta la fatiga de mi voz,
    en la perdida búsqueda
    de tu huella,
    en la temblorosa incógnita
    de tu existencia,
    en la pálida esperanza
    del encuentro,
    en el
    inmenso vacío
    que nos separa,
    en la dilatada anchura
    que nos envuelve,
    en la linea frágil
    que me sostiene.

    Renombraré
    tu nombre,
    desde las tinieblas
    del desasosiego,
    entre los cardos y las espinas
    de tu silencio,
    en los calcinados rastros
    que conducen a la nada.

    Renombraré
    tu nombre,
    en la inquietante sombra
    de los lamentos,
    en el oscuro umbral
    de la desdicha,
    en la adormecida
    quietud del ocaso,
    en la inalcanzable frase
    de tu retorno,
    en la penitencia permanente
    de la lejanía,
    en el desencuentro febril
    de tu recuerdo.

    Renombraré
    tu nombre,
    en la certeza de tu existencia,
    en lo impalpable
    de tu presencia,
    en la inmensidad del firmamento,
    en las desechas convergencias
    del pensamiento,
    en el
    relieve de fuego
    sobre
    la roca perenne del tiempo.

    Renombraré
    tu nombre,
    en el mas allá
    de mi
    existencia.








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    Malco
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    Reclamo Místico

    Mi alma gorjea a borbotones
    reclamos místicos sin césares
    materia inerme de sederias
    en espacios abismales,
    nadie entiende los clamores
    que con ungidos fervores
    de mi alma ígnea lava brota
    de la fragua de sus resquemores.
    Salve mar embravecida
    de tu furia los temores
    cuando recalas en la orilla
    hecha ola, hecha espuma,
    calmada y quieta de temblores.
    Elevadas pretensiones de ascensión
    no son posibles sin suficientes candiles
    para alumbrar el camino eterno,
    en la oscuridad del averno
    están las almas hostiles
    al acecho,
    sedientas,
    con sus garras febriles
    destilando veneno de sus fauces
    a los espíritus pueriles.

    De las riberas invernales
    suelta el infinito sus lluvias
    tormenta de los males
    de las crestas rubias otoñales
    aguas de ásperos rigores
    en inmarcesibles cumbres solares.

    De las cavernas barbadas del tiempo
    se desgajan fragmentadas
    intangibles bofetadas
    castigos que como pedradas,
    van a los que no se arrepienten
    y sombras azules danzan, en crepuscular esfera
    al compás de los fausticos arrullos, de seres alados
    portadores de los clavos de tortuosos sufrimientos
    desgarrando las carnes de los crueles avarientos.

    Y del centro de las grietas
    de las emociones umbrías
    fraccionados cristales
    estallados por la energía
    de espíritus puros
    que habitaron libres
    en días temporales ,
    convergen silenciosos
    en místicos marjales
    recorriendo los sueños
    de los pobres mortales.

    Noche que brotas de la nada,escondiéndote en las sombras
    en el rito que me nombras mi poder tu voz silencia
    y no permite que ofrendes mi espíritu sereno
    y ante mi presencia con denuedo, te vuelvo claridad
    y en la mies de los candeales,, presuroso y certero
    conjurando la maldad que en ti hace residencia,
    te arrojo en conjuro,
    la blancura de mi conciencia.












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