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  1. EN EL MONTE CALVARIO, es un poema compuesto por mi difunta madre en el año 1980, fué ella una apasionada de la poesía cristiana de formación autodidacta, una noble y entregada cristiana evangélica hasta el ultimo día de su vida ya muy anciana. Ninguno de sus trabajos fué publicado en su momento.

    Honrando su recuerdo y su memoria mi hermana Conchita Mora lo editó y publicó hace poco en el portal Poemas del Alma y yo, uniéndome a ese sencillo pero merecido tributo, me permito colgarlo en mi blog, con el permiso de todos ustedes.




    Una noche tuve un sueño tan triste,
    que me conmovió,
    soñé que tocaban a mi puerta y corrí a abrir
    y era una niña que me dijo así:


    ¡Anda, corre, que van a crucificar al Rey de los Judíos,
    el que se dice ser el Hijo de Dios!
    y yo, con mórbido placer y fuera de mí, corrí…
    corrí con el único propósito de verlo sufrir,


    pero al ver su rostro triste y lleno de aflicción
    y por sus santas sienes cayendo,
    como hilos de rojo carmesí,
    la santa sangre de nuestro redentor,
    caí a sus pies arrepentida y sumida en el dolor,
    de un dolor sin límites y sin comparación.

    Y en el Monte Calvario,
    testigo silencioso de afrenta y de dolor,
    oré por las almas, ¡que obtengan perdón!
    oré por los justos y por los que no son,
    por el anciano, por el niño, por el asesino… por el ladrón,
    porque todos somos criaturas de Dios.


    Vi cuando lo crucificaban,
    clavaban sus manos y sus pies y abrían su costado,
    y en medio de su tormento decía: “Tengo sed”
    y en vez de darle agua le dieron a tomar vinagre y hiel.


    Allí, mirando tristemente a la turba enfurecida,
    clamaba a su Padre: “No saben lo que hacen, perdónalos Señor”
    mientras al pie de la cruz los viles soldados
    echaban a la suerte sus ropas sin compasión.


    En ese mismo instante el cielo se oscureció,
    la tierra se tiñó de un rojo carmesí,
    de la inocente sangre que se acababa de esparcir.


    El cielo y la tierra se estremecieron
    y en un gran estruendo quisieron gritar:
    “Ha muerto el Mesías, el Hijo de Dios”.


    Tan solo allí volví de mi sueño y ya no era yo,
    ya en mi corazón había obrado Jesucristo
    ¡Nuestro Señor!

    AUTORIA: Blanca Delia Mora
    EDICION: Conchita Mora
    Venezuela
    A alicia Pérez Hernández y malco les gusta esto.
  2. [​IMG]
    A alicia Pérez Hernández y malco les gusta esto.
  3. RECONOCIMIENTO DESTACADO
    POÉTICA CLÁSICA

    Poema seleccionado
    por el Jurado de Mundopoesia.com
    en fecha 30 de Noviembre 2020


    [​IMG]

    Si he llegado a los portales del Turquino
    como inicio de esta aciaga travesía,
    ha de ser porque me hiciste peregrino
    del amor que entre tus versos se escondía.

    Si subí la sacra cumbre de Los Andes
    desafiando a la temible águila arpía,
    ha de ser porque las ansias son más grandes
    que el temor de fenecer en mi osadía.

    Si he cruzado el mar abierto de Ipanema
    afrontando mi flagrante cobardía,
    ha de ser porque me inspiro en un poema
    que quizás no se haya escrito todavía.

    Si este adusto transitar no ha satisfecho
    mi deseo por hallar lo que quería,
    ha de ser porque no he hurgado entre mi pecho
    y es allí donde me aguardas, ¡poesía!​

  4. RECONOCIMIENTO DESTACADO
    POÉTICA CLÁSICA
    Poema seleccionado
    por el Jurado de Mundopoesia.com
    en fecha 14de Diciembre 2020


    [​IMG]

    Cuando se adentra la noche
    y duermes sin el corpiño,
    me vuelco en mil sentimientos,
    ¡no sé qué hacer, amor mío!,
    si agradecer a la vida
    o dar a tu cuerpo abrigo,
    o tan solo contemplar
    tus ojitos que son míos,
    que reposan sus pasiones
    bajo cabellos cobrizos,
    sobre el coral de tus labios
    suavecitos como el limo,
    si despierto tu mirada
    con besitos encendidos,
    o si trato de dormirme,
    aquí, juntito contigo.
    Cuando se adentra la noche,
    ¡no sé qué hacer, amor mío!.

    Cuando se adentra la noche
    y encuentro que no has dormido,
    releyendo mis poemas,
    ¡no sé qué hacer, amor mío!,
    si consumar en tu cuerpo
    pasiones que se hacen gritos,
    o si quedarme callado
    e imaginar sin decirlo,
    es que me nublo en tus ojos,
    en tus labios y en tus rizos
    y solo nace en mi boca,
    un: "Te amo y te necesito"
    y un: "Gracias mi Dios del cielo",
    por cruzarte en mi destino,
    por hacer de ti, mi esposa
    y hacer de mí, tu marido.
    Cuando se adentra la noche,
    ¡no sé qué hacer, amor mío!
    A Gustavo Cervantes le gusta esto.
  5. Poema participante del IV Certamen
    Eduardo León de la Barra
    5 de Noviembre del 2020

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    Aprendí de tí el trioleto

    En tu honor he de escribir
    mi más sentido trioleto,
    porque supiste vivir
    en tu honor he de escribir.

    Eduardo, te ví partir
    y en muestra de mi respeto,
    en tu honor he de escribir
    mi más sentido trioleto.


    Transcripción textual del tema nro. 49 - El trioleto,
    del maestro EDuardo León de la Barra
    registrado en el siguiente enlace:


    http://www.mundopoesia.com/foros/temas/49-el-trioleto.433727/

    Tema en 'Escuela de poética "Eduardo L. de la Barra"' comenzado por edelabarra, 3 de Septiembre de 2012

    El trioleto
    El Trioleto (del francés Triolet), es una antigua y sencilla estrofa, de ocho versos en la cual el primero aparece tres veces y el segundo se repite una vez, quedando solo tres versos más para resolver.

    Según Conrad Geller, en la Edad de Oro de la poesía lírica, alrededor de quinientos años atrás, cuando la Edad Media en Francia, entraba en el Renacimiento, las formas poéticas tendían cada vez más, a ser manifestaciones de virtuosismo. Así abundaban acrósticos, acertijos o adivinanzas y juegos de palabras que integraban los versos. Siempre según este autor, esos tipos poéticos se han convertido compasivamente en piezas de museo, a medida que los poetas modernos han puesto más énfasis en las imágenes y en el sentimiento que sobre la técnica. Pero hay una estructura, la más vieja y sencilla de esas formas francesas que merece una mirada de los poetas actuales: el trioleto. Agrega Geller volviendo al siglo XIII, que el trioleto es un poema corto, usualmente ingenioso, perfecto para incluir en una caja de caramelos de regalo o en un ramo de flores. Su nombre proviene de la repetición de ese primer verso tres veces (del francés “tri”). The Triolet - http://www.writing-world.com/poetry/triolet.shtml

    De las ocho líneas del trioleto, los dos versos iniciales se repiten al final y el primero se repite en el cuarto lugar. O sea que los versos a resolver se reducen a cinco diferentes en total lo que lo hace más facil de lo previsto.

    La estructura es la siguiente:
    Primero un par de versos de rimas a y b (cabeza o refrán),
    octosílabos (pueden ser de otra métrica).

    (Primera mitad del refrán) .a
    (Segunda mitad del refran) b
    Un verso distinto ……………..a
    (Primera mitad del refrán)..a
    Un verso distinto ……………..a
    Un verso distinto ……………..b
    (Primera mitad del refrán) .a
    (Segunda mitad del refran) b

    Veamos un ejemplo:
    Para escribir un trioleto……...a
    que te llegue a enamorar........b
    debo estar de amor repleto... .a
    para escribir un trioleto.….....a

    Allí reside el secreto…………....a
    que te puedo revelar……….......b
    para escribir un trioleto……...a
    que te llegue a enamorar .......b


    - Eduardo León de la Barra -

    Otro ejemplo de nuestra amiga Armonía (tiene una pequeña variación en la tercera rima, comenzando con una redondilla), lo que a mi entenderlo hace algo más castizo.
    SI POR AMARTE YO MUERO

    Si por amarte yo muero,

    lo mismo me da la vida.
    Al final alma querida,
    si por amarte yo muero,
    te dejaré aquel lucero
    que acompaña mi partida.
    Si por amarte yo muero,
    lo mismo me da la vida.

    Agrego estos tres trioletos del amigo Guillermo Abuja Bravo, como un excelente ejemplo de calidad poética.
    TE ESCRIBO ALEJANDRINOS

    Te escribo en alejandrinos
    en tus sombríos momentos
    con el mejor de mis trinos
    te escribo en alejandrinos


    Con mis claveles albinos,
    para olvidar tus lamentos,
    te escribo en alejandrinos
    en tus sombríos momentos.


    PERMITE TOME TU PLUMA

    Permite tome tu pluma
    que dejaste en tu escritorio,
    mientras el dolor se esfuma
    permite tome tu pluma.


    Tu sentimiento se suma
    por noble, puro y notorio,
    permite tome tu pluma
    que dejaste en tu escritorio.


    Y COMPARTO MI ALEGRÍA

    Y comparto mi alegría
    con canto del ruiseñor
    escucha su poesía
    y comparto mi alegría.


    Como tierna melodía,
    al oído acogedor
    y comparto mi alegría
    con canto del ruiseñor.

    Bueno, ahora les toca a ustedes,
    ya ven que sencillo es,
    espero ver a la brevedad sus trioletos y que lo disfruten.
    Cordialmente,
    Eduardo León de la Barra (edelabarra).
    Septiembre 2012
    A Gustavo Cervantes, Anamer y catia-love les gusta esto.
  6. RECONOCIMIENTO DESTACADO
    POÉTICA CLÁSICA

    Poema seleccionado
    por el Jurado de Mundopoesia.com
    en fecha 2 de noviembre 2020


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    Si la décima espinela
    puede honrar a lo que es mío,
    honra pues a mi bohío
    de bahareque y cañuela.
    Honra también a la espuela
    de mi gallito goajiro,
    que se alegra si le miro
    cuando se enfrenta en pelea
    con gallos de igual ralea,
    de igual pluma y mismo giro,

    y al perro que anda conmigo
    entre el bajío y la sierra,
    rebuscando en cueva y tierra
    la presa para su amigo.
    Hónralo, ya te lo digo,
    como has de honrar mi caballo,
    el viejo habanero bayo
    que sale de sus corrales
    dispuesto a enfrentar los males
    al primer cantío del gallo.

    Has de honrar de buena gana
    a la mujer que me espera
    con el boniato en la estera
    hecha de palma cubana.
    Esa mujer es mi Juana
    —al que quiera se le aclara—
    la conocí en Santa Clara,
    pasando Taguayabón,
    en plena revolución
    al mando del Ché Guevara.

    De honrar a mi descendencia
    no te olvides espinela,
    la hembrita que me consuela
    y el varón de mi impaciencia.
    Termina honrando la ausencia
    de aquellos que hemos querido
    y que primero han partido
    a otros mundos y universos,
    recuérdalos en tus versos
    que no caigan en tu olvido.

    A Efectomariposa, Anamer y JCRendon. les gusta esto.

  7. Premio a la Poesía con imágenes
    seleccionado por el Jurado de la Musa
    con fecha mes de octubre 2020


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    Yo me pregunto, amor mío,
    si eres de verbo o palabra,
    si has nacido de dos versos
    en una estrofa de plata,
    escrita con pluma de oro
    sobre papel de avellanas,
    si ha sabido aquel poeta
    que componía en dos almas,
    una en la sombra del viento,
    otra en la luz que dilata,
    una nacida en tus ojos
    y otra que muere en las aguas
    de riachuelos que resecos
    se ocultan en la hojarasca,
    como el llanto que se esconde
    cuando bajas la mirada.
    Yo me pregunto, amor mío,
    si eres de paz o de espadas,
    si en tu interior hay sosiego
    o hay guerras en tus entrañas,
    si por amarte yo muero
    y me cubren tus mortajas
    o si al contrario revivo
    como el fénix de tus ansias,
    si han logrado los pintores
    plasmar en lienzo tu cara,
    bella cual Venus del Nilo,
    cual las indias de Guayana.
    Responde a mi corazón,
    sin adeudos ni quitanzas:
    ¿Por qué cuando hablas sonríes?,
    ¿Por qué lloras cuando callas?.

    Manuel Bastidas Mora/Venezuela
    Copyright. Todos los derechos reservados
    A Anamer y JCRendon. les gusta esto.
  8. Juan Clemente Zenea

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    Juan Clemente Zenea, poeta y patriota cubano, nació el 24 de febrero de 1832 en Bayamo. Considerado el poeta elegíaco más grande del romanticismo cubano, se le reconoce haber ejercido gran influencia en la literatura cubana al retomar el Romanticismo, marcando una nueva línea en la poesía hispanoamericana. Junto con Joaquín Lorenzo Luaces y José Fornaris formaban el grupo más destacado del lirismo cubano de aquellos años.

    Dedicado al periodismo desde los dieciséis años, con veinte tuvo que refugiarse en los Estados Unidos por haber escrito contra el gobierno colonial español.
    Se radica en Nueva Orleans y desde allí escribió y envió artículos políticos que le acarrearon una sentencia de muerte por parte del gobierno español. Gracias a una amnistía, regresa a Cuba en 1854.

    En 1865 viaja a los Estados Unidos por asuntos profesionales y más tarde a México, pero al llegarle noticias del levantamiento en Yara en 1868, se traslada a Nueva York para cooperar en los trabajos de la propaganda insurgente. En el mes de noviembre de 1870 consigue llegar a Cuba en una misión. Después de reunirse con Carlos Manuel de Céspedes y cuando se disponía a regresar a los Estados Unidos, las autoridades españoles le apresaron.

    Juan Clemente Zenea fue sentenciado a muerte y fusilado en la mañana del 25 de agosto de 1871.

    Obras
    1855: Poesías
    1859: Lejos de la patria. Memorias de un joven poeta
    1860: Cantos de la tarde
    1861: Sobre la literatura de Estados Unidos



    Fidelia


    ¡Bien me acuerdo! ¡Hace diez años
    y era una tarde serena!
    ¡Yo era joven y entusiasta;
    pura, hermosa y virgen ella!
    Estábamos en un bosque,
    sentados sobre una piedra,
    mirando, a orillas de un río,
    como temblaban las hierbas.


    ¡Yo no soy el que era entonces,
    corazón en primavera,
    llama que sube a los cielos,
    alma sin culpas ni penas!
    ¡Tú tampoco eres la misma,
    no eres ya la que tú eras;
    los destinos han cambiado:
    yo estoy triste y tú estás muerta!
    La hablé al oído en secreto
    y ella inclinó la cabeza;
    rompió a llorar como un niño
    y yo amé por vez primera.
    Nos juramos fe constante,
    dulce gozo y paz eterna,
    y llevar al otro mundo
    un amor y una creencia.
    Tomamos, ¡ay!, por testigos
    de esta entrevista suprema,
    unas aguas que se agotan
    y unas plantas que se secan;
    nubes que pasan fugaces,
    auras que rápidas vuelan,
    la música de las hojas
    y el perfume de las selvas.
    No consultamos entonces
    nuestra suerte venidera,
    y en alas de la esperanza
    lanzamos finas promesas;
    no vimos que en torno nuestro
    se doblegaban enfermas,
    sobre los débiles tallos,
    las flores amarillentas;
    y en aquel loco delirio
    no presumimos siquiera
    que yo, al fin, me hallara triste,
    ¡que tú, al fin, te hallaras muerta!
    Después, en tropel alegre,
    vinieron bailes y fiestas,
    y ella expuso a un mundo vano
    su hermosura y su modestia.
    La lisonja que seduce
    y el engaño que envenena,
    para borrar mi memoria
    quisieron besar sus huellas;
    pero su arcángel custodio
    bajó a cuidar su pureza,
    y protegió con sus alas
    las ilusiones primeras;
    conservó sus ricos sueños
    y, para gloria más cierta,
    en el vaso de su alma
    guardó el olor de las selvas,
    guardó el recuerdo apacible
    de aquella tarde serena;
    mirra de santos consuelos,
    áloe de la inocencia…
    ¡Yo no tuve ángel de guarda
    y, para colmo de penas,
    desde aquel mismo momento
    está en eclipse mi estrella;
    que en un estrado, una noche,
    al grato son de la orquesta,
    yo no sé por que motivo
    se enlutaron mis ideas;
    sentí un dolor misterioso,
    torné los ojos a ella,
    presentí lo venidero:
    me vi triste y la vi muerta!
    Con estos temores vagos
    partí a lejanas riberas,
    y allá bañé mis memorias
    con una lágrima acerba.
    Juzgué su amor por el mío,
    entibiose mi firmeza,
    y en la duda del retorno
    olvidé su imagen bella.
    Pero al volver a mis playas,
    ¿qué cosa Dios me reserva?…
    ¡Un duro remordimiento
    y el cadáver de Fidelia!
    Baja Arturo al Occidente
    bañado en púrpura regia,
    y al soplar del manso Alisio
    las eolias arpas suenan;
    gime el ave sobre un sauce,
    perezosa y soñolienta;
    se respira un fresco ambiente,
    huele el campo a flores nuevas;
    las campanas de la tarde
    saludan a las tinieblas,
    y en los brazos del reposo
    se tiende naturaleza…
    ¡Y tus ojos se han cerrado!
    ¡Y llegó tu noche eterna,
    y he venido a acompañarte
    y ya estás bajo la tierra!…
    ¡Bien me acuerdo! Hace diez años
    de aquella santa promesa,
    y hoy vengo a cumplir mis votos,
    y a verte por vez postrera.
    Ya he sabido lo pasado…
    Supe tu amor y tus penas,
    y hay una voz que me dice
    que en tu alma inmortal me llevas.
    Mas… lo pasado fue gloria;
    pero el presente, Fidelia,
    el presente es un martirio:
    ¡yo estoy triste y tú estás muerta!


    Fuente consultada:
    Ecured.cu.
    verbiclara.wordpress.com
    buscabiografias.com
  9. Agradecido de todos ustedes amigos y amigas, poetas y poetisas
    de este maravilloso espacio de MP.
    Siempre a la orden de todos.
    A Anamer, malco y JCRendon. les gusta esto.