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  1. La soledad, Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862)

    Único asilo en mis eternos males,
    Augusta soledad, aquí en tu seno,
    Lejos del hombre y su importuna vista,
    Déjame libre suspirar al menos:
    Aquí, a la sombra de tu horror sublime,
    Daré al aire mis lúgubres lamentos,
    sin que mi duelo y mi penar insulten
    Con sacrílega risa los perversos,
    Ni la falsa piedad tienda su mano,
    Mi llanto enjuque y me traspasa el pecho.
    Todo convida a meditar: la noche
    El mundo envuelve en tenebroso velo;
    Y aumentando el pavor, quiebran las nubes
    De la luna los pálidos reflejos:
    El informe peñasco, el mar profundo
    Hirviendo en torno con medroso estruendo,
    el viento que bramando sordamente
    Turba apenas el lúgubre silencio,
    Todo inspira terror, y todo adula
    Mi triste afán y mi dolor acerbo.
    La horrible majestad que me rodea
    Lentamente descarga el grave peso
    que mi pecho oprimió: por vez primera
    Se mezclan mis sollozos a mis ecos,
    Y apiadado el destino da a mis ojos
    De una mísera lágrima el consuelo..
    ¡Llanto feliz! Cual bienhechor rocío
    templa la sed del abrasado suelo,
    Calma la angustia, la mortal congoja
    Con que batalla mi cansado esfuerzo;
    Y en plácida tristeza absorta el alma,
    No envidiará la dicha ni el contento.
    Solo en el mundo, de ilusiones libre,
    de vil temor y esperanza ajeno,
    Encontraré la paz que vanamente
    me ofreció con su magia el universo.
    ¿Qué importa que a mi planta mal segura
    Aún falte tierra que estampar su sello,
    Y al carcomido escollo amenazando,
    Me estreche el mar en angustioso cerco?
    ¿No me basto a mi mismo? ¿No me es dado
    Alzar mis ojos sin pavor al cielo,
    Sentir mi corazón que quieto late,
    Y el mundo contemplar con menosprecio?
    Yo vi en mi aurora de mi edad florida
    Sus encantos brindarse a mis deseos:
    Gloria, riquezas, cuantos falsos bienes
    Anhela el hombre en su delirio ciego,
    En torno me cercaron: oficiosa
    La amistad redoblada mi contento;
    La pérfida ambición me sonreía;
    Me brindaba le amor su dulce seno...
    Temí, temblé, me apercibí al combate,
    Demandé a mi razón su flaco esfuerzo;
    Y apenas pude en afanosa lucha
    Rechazar tanto hechizo lisonjero.
    ¡Qué fuera, Dios, si al rápido torrente
    Yo propio me arrojara! En presto vuelo
    Pasaron cinco lustros de mi vida,
    Y el cuadro encantador huyó con ellos ;
    Huyó, volví la vista, lance un grito....
    Y en vez de flores encontré un desierto.


    Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862)
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  2. El error fué sombrear en exceso el grafito inicial.

    [​IMG] más menos.
  3. Imágenes de internet todos sus derechos respectivos a sus autores[​IMG]

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    miércoles, 4 de abril de 2018
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    Escuchar la lluvia sin verla, nada más
    eso es sentir goteo incesante
    llamado humor de vida
    entre febriles brumas grises
    y descorchadas acequias de sangre
    tiznan un verde pulmón
    crispado sin reverdecer el sosegado,
    trasquilado horizonte.
    Acuné palabras en sien azul,
    goteo calmado
    perdido entre nubes iguales,
    fui a recoger a la princesa de mi pena
    entre adoquines de leche,
    y cristales seniles de humo,
    muerto queda
    todo lo dormido,
    merced del viento
    anidado en mi espalda.
    Razón mía en curva de espuma,
    fluir acuso.
    Lapsos de sucesos mudos,
    clepsidra en agua afirmo
    no desvanece latido de lluvia
    en la maceta de mundo,
    soy de tierra y no osaré
    conoceré mis dioses en el subsuelo,
    soterraño sin huida.
    Un día.




    El Castellano
  4. miércoles, 4 de abril de 2018
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  5. lilith:
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    Hija de la noche así te llamo
    que la luna encierra tu canto
    los grillos lloran tu nombre
    el viento es tu incipiente respiro
    despiertas por el azabache
    ese que llora la noche
    gimes en las fuentes de primavera
    el espíritu lleva tu nombre grabado
    aire es tu apellido engalanado
    tu vida no entiende de clasificaciones
    sólo tú reinas la noche
    cuando el sueño hace el amor con los dormidos
    ries y lloras con la lluvia
    la tormenta es tu carcajada
    al latido sordo de oscuridad abres tus ojos
    el día por tú tenerlos tan claros ciega
    las ondas en el agitada agua
    mecen tus rizos
    un sueño despierto del fulgor y la belleza
    te engendró a imagen de la centella olvidada
    tu ser respira ambrosía amada
    perdición de muchos
    orgullo y alabanza por mí
    que soy más fuerte que el mal
    que juega, corre y cosquillea
    con tu entraña sí esa por la que mis buques
    dejarían su ancla
    lobo de día cuervo de noche
    que en tu ser se acurruca
    y al sol desnuda
    resplandor de almas fugaces
    nuestro baile
    vespertina perdición si amanece el sol
    quiero ser de ti como el murciélago
    a su rincón,
    volar contigo como si el mundo no importara
    despertar para abrazar otra noche
    en la que girar
    y en tu mirada encontrar fuego de astros
    por dibujar y mi vida contigo sembrar
    musa incipiente
    alma amada que se funde
    prejuicio, mentira y verdad
    ababol sembrado
    tu corazón sin igual.
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    El Castellano
  6. Sueño de contemplador

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    Decreto que soy único habitante
    de mi castillo de murciélagos,
    espíritu redentor estre espigas bermellón,
    dobladas de tinta asolada que evanesce,
    por cimas y líneas de punta
    mi voz se hace palabra, cordillera en caos.
    Alguien me sigue la onda estacada.
    hago brillo y señero en luz de mi falcata,
    un ciempiés acompasado baja,
    Ente soy
    de mi patio demente de arañas,
    para servir sangre en vena
    que no acaba,
    soy enorme como un insécto
    pero no me lo creo
    soberano de una astilla
    dueño residente
    de este castillo,
    entre gramas que me florecen
    de sombras hábiles,
    encumbrado soy
    de la penumbra acuchillada,
    cuchillo de tierra
    me siembra
    mi espalda de Caín
    Soy descendiente de una sombra plateada y
    un murciélago de nácar,
    en lomos de una boca en la araña.


    Era un día nublado,
    se abrigaba todo al resguardo,
    se detuvo
    entre la campana
    miró
    como una hormiga
    llevaba con ardura
    la simiente,
    pero yo, me adentré en la esencia del hormiguero,
    vì una úlcera de la que brotaba sangre de tierra
    entre un reino y habitantes de su trabajo
    con dignidad de estambres
    regalaban ayuda en dispersión de hondas simientes,
    con sus profundidades y concavidades, oxigenaban
    la conquista terrena de las flores.

    Soy señor contemplador.
    Venzo, destrozo, hilvano
    desde las profundidades
    un cuarto saturnino, demente, ensoñado
    aqui empieza la vanguardia del arriano
    vencido el azabache postrero de su hermanastro
    hoy dije que no te amo sulfurada sin rocío
    sembrada hermanada de las plantas
    de las plantas silvestres
    yo soy datura siniestra de flores verdes
    soy rizada muestra
    de higos fé de mi señor Diablo,
    voy en su caballito montado
    hacia el ocaso de las almas
    que temían mis ancestros de soles pasados.

    Y la sensación era
    que yo me encontraba
    atravesando
    una floresta salvaje
    Y avancé
    Hacia una zona de flores oscuras
    Y al atravesar aquello
    Brotaron de la tierra
    Yedras carnívoras
    Que enredaron mis dos tobillos
    para tumbarme en
    unas Azucenas
    de la tarde
    que abren sus flores de noche
    Y dejarme anclado a la tierra
    para que lombrices con el paso de los meses
    hicieran compost con mi cuerpo
    rosáceo entumido.
    Yo fui ávido, recto y afilado
    que hice un pacto con luccifer
    Que marcó el incio de santa condena
    por la que desde el ayer vive esta sed
    como cuervo vampiro
    en lustre de vida propia
    obtener.



    El Castellano


    he recuperado tres escritos demasiado malos, en este tema y reeditado, corregido por si puedan ser peores, gracias.
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  7. Frontera de la letra

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    Se enervaba el sonido del tambor dificultad, soterraña vista sin aspilleras refugio de luz bajo la tierra. Voló sin visión mi vencejo de arena, seguía levitando en el aire mi fantasma, encallecida la soberbia entre paneles de plomo, refresca la idea. Frío se miraba enlucido, sentado entre pilares de fuego, escribano de la estación meditando, esmaltada la mañana en ruptura del hielo, y sus rosas huecas. Sí me arrastré por la miel del beso esperando andar, madre viuda de ausencia ocupada, mi sombra hecha padre entre bruma y humo de tinta, rastrojo que viaja al hoyo del sol. Me blandía mi estima al peso del hierro, hacia la frontera de escritura, nulidad deslizaba la ventanilla.




    Desvestido hueso, mineral candente
    avanzando por un carril que marzo
    bañaba sexual,
    trinchera con centinela
    aspirando humo de bruma,
    entre amapolas nucas,
    surcos de honor afilaban espigas,
    el forraje decía quién más fuerte.
    baldío encrespando la suerte,
    ojal de tiempo florecido
    del yerto mejor,
    sentir entre la roca esperanzado,
    luminosis despertando.
    Me tumbé entre la dorada grama,
    me creció un espectro
    que hablaba silencio,
    y amaba sin importar su verdad.
    Abierta zanja, abandonada sien,
    era un miedo atroz
    tejido a no tener mejor.







    El Castellano
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  8. Primor en flor

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  9. Cantos y odas

    Duero

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    Grita mi estupor y cuchillos

    hieren volteando
    una boca que la onda mece
    flameando.
    Se duerme la costilla
    en el altiplano enjutado
    de hayas y fresnos
    recuerda su geología
    únicamente saboreada
    por el soñar de los picos,
    virginal cuna del Duero
    con tus curvas en rotonda
    de castizas fuentes y abrevaderos,
    dulce azada de agua
    que bascula el sentir
    de la enamorada palabra,
    por cimas tu voz se hace meseta
    haciendo el amor
    con los pájaros dormidos,
    templo y morada
    de la cepa que a ti te alcanza,
    agua furtiva corre por tu era
    y reposa en tu infinita onda,
    que se riza, que se insinúa
    en vaporizadas Torres de belleza,
    que en tu alma anidan,
    sortilegio de rosa y clavel
    cenit del dolmen tallado,
    quién a ti en la vastedad del ser
    en su pecho te lleva prendido
    el fuego en fanal hoguera
    en anchos panales de tus abejas.
    Cuentan de la vida del chopo
    tus diez mil espumas,
    que por sierras
    tu rúbrica dejas,
    navegante con alas azules
    el terreno que jamás te vence,
    secretos de amantes
    tus aguas llevan
    haciendo bullir el inframundo
    de los amores y sus galas mayores,
    agitas con sangre terruna
    el candil que abre en espiga,
    anudando en tu cintura
    tu idioma olvidado
    pasando años fugaces por tu campo,
    rodeando en ortiga
    el triguero espárrago,
    girando de la vid tu capazo
    y sus manos,
    haciendo de tu Vera
    un Dionisio que al tiempo fermenta
    tus besos de tierra.


    El Castellano


    Arlanza:

    Arlanza cubres tus olas
    de infinita seda
    con el palpitar de olmos secuaces,
    al verdor de frescos, jóvenes
    álamos en pulcritud
    de cenizas de fresnos avanzas,
    quién en tus aguas
    te lleva de espuelas
    por tus solas riveras,
    sin ocre con verde aliento,
    te elevas de entre tierra de muertos,
    deshojas tus notas dulces,
    entre crepitar de martillos secos,
    inertes en sed del más fuerte,
    tu agua sin palabras,
    tu agua sin vergüenzas,
    sin rubores de plata
    y sus nieves de espuma,
    haces bullir inframundos de amantes,
    romances con tus robles,
    nadie te sostiene
    tu olvido deslizado,
    solo lindes quietos
    osan acariciarte para siempre,
    tú, tú imperecedera ante la muerte,
    eterna suerte,
    yo estoy contigo,
    magistral obra no creada,
    idioma oculto de tu haya,
    espiga líquida donde las haya,
    senil canto de cigarra
    cuna del grillo en su sangre del atardecer,
    acaso te alcanzan.
    Cumbre eres sin filo ni cima,
    rebosar de la vida sin prisa,
    hoguera sin ascua,
    calor de los seres que amparas,
    descampado
    porque el campo eres tú,
    fulgor entre verdes sienes,
    savia dulce de vida,
    qué milagro a ti te llenó de vida,
    o ya estabas en ella perdida
    para ser envidia del Creador,
    ciencia sin papeles
    libro de tierra,
    onda de segada curva
    pulcritud de espadas al alba
    sin principio ni final
    sólo tú alzas la luz,
    en esperanza de los que cayeron
    en tu huerto donde descansan
    las almas.





    El Castellano


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    Río cuervo de pitanza corva
    Vestido del risco tu nacimiento
    negro en tu soledad de azabache,
    tu soledad acristalada
    por luces del monte,
    tu idea reguero
    que mi sangre lleva,
    de enebro acincelado
    tu cuerpo,
    que se hunde y flota
    de la roca
    tu eternidad azogada,
    huyes y ríes con carrascas,
    sin quedar graznando
    tu alegría.
    Tu cuerpo de aguas sin ceniza
    que la tierra llora,
    recorres mi infancia lejana
    sí esa que nunca acaba,
    para yo ser del monte
    y el monte ser mío
    como piedra a su gamusino,
    eres de la tierra
    un dulce sino,
    caracoleas tu rizada vida
    de monte y estepa,
    de árbol y raíz de tierra,
    eres más que sístole
    de romance que el alma enerva
    con tus negras alas,
    entre tus lenguas de plata
    bañas la fauna
    que a ti te alcanza,
    por fresnos y hayas
    riges tu templanza,
    verdadera, que viste,
    que enamora
    ojos que te hablan,
    abre amor tus pizarras
    construiré mi casa
    por el tejado de tus aguas,
    para decir:
    Yo aquí vine a vivir
    bajo las alas del río cuervo.



    El Castellano


    Castilla:

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    Perduradora onda,
    en cresterías
    de la honda voz nacida,
    tu profundo soto
    de altas torres enfundado,
    me esmalta la idea
    con fragor de risueñas carrascas
    las soledades del hombre ultrajadas,
    agarrado a dulce señero inmóvil,
    al pelaje esmaltan quebrizos
    colmillos de umbrío tomo.
    Cal y tierra entre follaje
    de mi sierra,
    pardas vidas me avanzan,
    una oda al sendero
    y su vida despierta
    entre ojos de azores y sus ocres,
    se siente, se añora,
    se enraíza,
    esto es Castilla,
    esto es el flamear de una cerilla
    de sangre henchida,
    linde quieto de tierra madre,
    por solares tu voz se despeña,
    sosiego que tu linde oculta,
    lumbre de entrañas
    en quietudes de escarcha,
    lento fuego ciego
    de sonrisas del alba,
    quédate, libérame este haz eterno,
    quédese mi piel segura
    al retorcer del castillo de Almansa,
    honda tumba para tu belleza desvencijada,
    entre piedras, y caracoles de astros
    tu espada,
    patio en sobriedad de tu tarde,
    robusta flor entre Ermitas del mañana,
    un talle del pueblo
    sembrado por tu cúspide naciente,
    sueño en fruto
    carmesí sangrante
    de tu corazón de amapola venidera,
    dorada al cantar de espigas
    y su mañana,
    honduras de vidas
    labradas cepas de sarmientos,
    acoge en tu alma
    este fiel ofrecimiento,
    Castilla mi tierra, mi vida,
    mi eterna semilla enamorada.
    Fiel disparo entre acordeones
    de encinas afligidas,
    un marco difuso entre colchones de grama,
    perdiz entre perdigones viajeros,
    voy a tu encuentro,
    me hablan fuentes y abrevaderos,
    como tus tierras
    hacen el amor con parajes dormidos,
    respiro tus frías cuchillas
    que entre clavos me marcan su herida,
    fiel de caricia bebo la sombra
    en tu calma sin despedida,
    un trino quiebra el silencio
    en blanca dama me avanza tu cebada,
    un calor presto de caballero
    a su dama hoguera,
    servil entre abejas
    y sus mieles alcarreñas,
    tejida, lista,
    vaporeada tu siembra
    por antaños cobijan tus azadas
    solariegas.





    El Castellano



    Galicia llama quebrada

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    Galicia cásate conmigo,
    te ofrezco mi sangre.
    Amo la tierra y la tuya
    es mi sueño verde y gris.
    Tu esencia se retoza en mi cuerpo,
    tu ausencia lo ahoga y quema
    desde dentro hacia afuera,
    Tus bosques siempre verdes,
    a tu fértil suelo,
    encumbrado por los siglos de tus celtas
    círculos de piedras,
    con sus espirales nacientes
    de sus megalitos,
    de la cueva a tu montaña
    va que viaja mi entraña,
    entre ocasos sonrientes,
    hasta tus helechos nacientes,
    al arrullo de tus montes,
    calzo espuelas
    y sus arroyos florecientes,
    al canto rodado
    me alzo con el valor de las gotas
    de su río, almas en latencia perdida,
    de montañés mi talle,
    en ausencia de roble carcomido
    por el tiempo y su yaga ardiente,
    infinito remanso sangrante
    de la tierra que no posee dueño
    tan sólo habitante,
    Galicia ella es candor,
    al fragor de silos dormidos,
    al tiempo que reverbera
    sonidos de humo y de agua,
    entre crujidos de esta carcoma naciente
    que ama y te desea mi Galicia bella
    poesía de un tejado verde y azul
    de árbol y mar quebrando,
    tus costas y su muerte paseando,
    hasta donde llega perdido
    mi pensamiento
    para darte un beso
    de cal y arena entona esta caracola
    sobre tus espumas
    balanceando el pulso
    del acantilado y tu hueso de espuma
    al romper tu ola,
    porque nacer no se elige
    ni dónde ni ábside
    al cielo le pido rompa la tierra
    que si vuelvo a nacer,
    yo nazca de tu entraña
    Galicia bella.




    El Castellano
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    Recama heraldo lenguaje
    las simas de tu palabra
    huero sonido que avanza
    y el ser alza.
    Inamovibles torres, belleza
    aguardan, oro noble
    hondo, profuso Sol cercano
    padre de fachadas de Castilla.
    Encinar raudo,
    acoge al puro roble
    vetusto soliviar escarpado
    cuna del árbol resucitado.
    El final en el viento es una promesa.

    Desde Cuenca a Toledo
    desde la corona brillante
    de Ciudad Real a Guadalajara
    pasando por Almansa y el frío
    de Albacete apostando en el río Cuervo,
    y el profundo Tajo, desvistiendo
    febril al río Mundo.
    Reviviendo este tronco muerto
    en Riopar, avanzo, amanezco
    ligias y barbechos tras
    surcos de furtivos arados.
    Fortalezas empedernidas
    fervor de ojos lucientes
    pasados del mañana.
    Me bañan sus fuentes
    en patios de arañas e higueras
    en sotos de almendros
    y nichos de nogales verdecidos.
    Mi hoz de trigo y centeno
    eleva su carne
    por esta mi tierra
    y su vorágine.
    Canto por el revivir
    de este tronco muerto.
    Blanca idea, surco en recodo
    por brezos y mirtos agujereado,
    retemblaré como el esparto.
    Graznos escondidos picotean
    mi alma; crascita voz serena
    alcanza tu semblanza
    me tejí exhausto
    en tu oscura raíz
    del antaño.
    Blanda tiniebla envuelve
    el dormitar de tu carcoma.
    Levantarás de tu sueño
    Rey Rodrigo.
    Y nuestro Cid
    ¿Vestirá tu palabra?



    El Castellano
    [​IMG]




    Guadalajara te recoges
    en la loma despeñada;
    cumbre de valles dormidos
    y turbiales del Henares,
    agitas ninfas en sus aguas,
    al hervir de álamos viejos
    arribas calles entre mocedades,
    tus retamas de parajes
    arden.
    Eclipsando antaños
    de la perdiz sujeta,
    surcos de aras tus uñas hacen;
    vestigios de que el poder pudo,
    caminas descalza los años fugaces.
    Niebla asciende tus iglesias,
    reposa y tus gentes
    la despiertan,
    al otoño que no quiso venir
    te hablo como un hijo a su madre.
    Cúantos siglos quieren
    tus adoquines terrenos,
    asidos de hoz
    y colmena de tus abejas,
    un descender de la vida
    entre corajes de encinas
    y oscuros soles
    que abren de tus parques las fuentes.
    cuanto yo he conocido
    de ti, es poco.
    como infante en tus nidos de tordos,
    no te quedaste en los hoyos .
    Cimientos te desnacen la entraña
    del ayer carpetano,
    por cuantos siglos de comulgaron,
    hija y madre alcarria,
    entre mansedades de hermanos,
    sabor de chopo inusitado,
    helor del antaño,
    resplandor de verde militar de ciprés;
    olmo sin fondo ni tajo,
    córvido nogal de tus insepulcras raíces.
    Miré hoy mi espejo en ti abandonado,
    y no quiero desenraizarme
    de tu pálida tierra,
    por cuantos te conocemos y te conocerán,
    fiel canasta que nadie llevará,
    tu sonrisa jamás apagada.
    Al tiempo que abrirá.
    Tus labios que juegan y se tienden,
    hermanos de mi trilla,
    hermanos de mi arado,
    labios visitando acres de blanca tierra,
    por callejas y cuestas de dulce idea,
    levantas tu dorado cuerpo
    de mujer esculpida,
    por cuantas piedras te tejieron
    en armonía quiero susurrar a tu belleza innata,
    que juega y rie descansada
    en la música de tus álamos.
    Ríes trayendo tu canasto de mieles alcarreñas,
    juegas con quienes hemos depositado en ti confianza
    de vivir en el sosiego de tus senos
    que guardan los siglos
    que lleva tu entraña erigida.
    Mirlos enredan en tus cabellos
    sosiegos mañaneros
    por cuantos te conocemos
    localidad de luz,
    que abre su remanso
    al Henares y sus espumas,
    creación no creada,
    nacida por cuantos te conocemos.
    Cuartelillo de tus fervientes chopos,
    riges tu guarda en tus lanzas de cipreses,
    abriendo tus campos al cernícalo señor,
    y a los estíos chirriados
    que el alma te acogen
    ¡Oh Guadalajara!




    El Castellano
    [​IMG]

    Tormes rinde:

    Hondo espejo de cumbres
    de Avila, Salamanca y Zamora.
    Refrescas tu sien a espaldas de Alba,
    pecho insubordinado vellos de encinares,
    padre tallo y río de febril Castilla,
    desde la rauda espiga al enhiesto
    perdigón que en tus veredas sed sacia.
    Hilanderas tus sedas recuestan,
    bonito no apagues mi estupor
    sembrado por tu silencioso idioma fluído,
    Tormes alza tus castillos de areniscos
    al paso fugaz del tiempo por tus ramblas
    del sueño perdido, que tus aguas arrullan.
    riego y vida de tu anciana tierra,
    paso insepulto de ávida sangre azul,
    terrenos de coronas sin denigrar
    sepultas que agujerean tus aguas
    dignas de acuarelas cinceladas,
    vena y riñón angosto
    por adusto raudal de besos escarpados,
    vine a bajar tu valle
    hasta tu lengua del Duero.
    Un vencejo desertor de tus cielos
    me cuenta que si por él fuera,
    anidaría de tu bella entraña cristalina
    clara, cómo tus altos árboles
    se sembraron de peces
    el día de amantes,
    bebieron todos tus raíces.
    Pájaros dormidos
    que hacen el amor con el viento
    con sueños cristales la tierra se casa contigo.
    Digna odisea por quien te ha conocido,
    caballero ciego que buscas ojos
    por tus reflejos de ávidas imágenes
    trasnochadas, rutilantes perennes.
    Del uno al tres, tres cielos
    habitan tus charcos de caudal
    sed sin remedio de quien te ve.




    El Castellano
  10. Brillan raíces

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    envidia
    nombre femenino
    1. 1.
      Sentimiento de tristeza o enojo que experimenta la persona que no tiene o desearía tener para sí sola algo que otra posee.
      "cuando lo vio en la tele se moría de envidia; siente envidia porque tú lo has hecho mejor; aquello, desde la guerra, se puso muy mal, siempre hay envidias, malos quereres, ya sabe usted"
    2. 2.
      Deseo de hacer o tener lo que otra persona tiene.
      "¡qué envidia, ya te vas de vacaciones!"
    La envidia se olía en el ambiente, caminaba un campo de abrojos de oro a pies descalzos, se erigía una competencia vil, distante , esquiva en ese mundo del arte de la escritura, cada escritor apoderado era como sanguijuela reverdecida de la palabra acertada del semejante. Una lucha de cebollas cerebrales se empobrecía en el paraninfo. Decenas querían la raíz dorada al ascua de intelecto acrisolado al hervor de soles, los que tenían algo con esmirria lo escondían y copiaban o querían lo que no tenían, no era ambición sana, se bañaba en fuente de insatisfacción particular brotando como ramillete de ajos en lugar húmedo, la lucha se encarneció, brilló la hipocresía por derredor vestida de traje, pero todo un día llegó a su fin, el Creador Universal se pronunció,dijo:
    Yo todo lo dije y no he obtenido nada,
    he completado mi espíritu con el don de la palabra,
    nada he esperado, competencia entre lo destacado habéis plasmado.
    Todo lo dicho está ya tratado,
    nada infinito arde en este lugar desalmado.
    Nadie me debe ni ojos ni sesos, por cuanto yo arriano he plasmado,
    seguid vuestra lucha sin cuartel
    que no abandono; ni mis principios, ni mis sombras dejan de buscar bañarse en la luz de mi espíritu completo de conocimiento, la eternidad es lo único infinito y el tiempo su rival,
    palabra es efecto e imagen de un lenguaje que se acaba y acabó.



    El Castellano
    La libertad (del latín: libertas, -ātis) es la capacidad de la conciencia para pensar y obrar según la propia voluntad de la persona.
  11. Hola aporto mi saludo con alguna obra, que trata de lo que me inspira vivir y pertenecer a esta tierra manchega :

    Campos y emociones:

    Guadalajara te recoges
    en la loma despeñada;
    cumbre de valles dormidos
    y turbiales del Henares,
    agitas ninfas en sus aguas,
    al hervir de álamos viejos
    arribas calles entre mocedades,
    tus retamas de parajes
    arden.
    Eclipsando antaños
    de la perdiz sujeta,
    surcos de aras tus uñas hacen;
    vestigios de que el poder pudo,
    caminas descalza los años fugaces.
    Niebla asciende tus iglesias,
    reposa y tus gentes
    la despiertan,
    al otoño que no quiso venir
    te hablo como un hijo a su madre.
    Cúantos siglos quieren
    tus adoquines terrenos,
    asidos de hoz
    y colmena de tus abejas,
    un descender de la vida
    entre corajes de encinas
    y oscuros soles
    que abren de tus parques las fuentes.
    cuanto yo he conocido
    de ti, es poco.
    como infante en tus nidos de tordos,
    no te quedaste en los hoyos .
    Cimientos te desnacen la entraña
    del ayer carpetano,
    por cuantos siglos de comulgaron,
    hija y madre alcarria,
    entre mansedades de hermanos,
    sabor de chopo inusitado,
    helor del antaño,
    resplandor de verde militar de ciprés;
    olmo sin fondo ni tajo,
    córvido nogal de tus insepulcras raíces.
    Miré hoy mi espejo en ti abandonado,
    y no quiero desenraizarme
    de tu pálida tierra,
    por cuantos te conocemos y te conocerán,
    fiel canasta que nadie llevará,
    tu sonrisa jamás apagada.
    Al tiempo que abrirá.
    Tus labios que juegan y se tienden,
    hermanos de mi trilla,
    hermanos de mi arado,
    labios visitando acres de blanca tierra,
    por callejas y cuestas de dulce idea,
    levantas tu dorado cuerpo
    de mujer esculpida,
    por cuantas piedras te tejieron
    en armonía quiero susurrar a tu belleza innata,
    que juega y rie descansada
    en la música de tus álamos.
    Ríes trayendo tu canasto de mieles alcarreñas,
    juegas con quienes hemos depositado en ti confianza
    de vivir en el sosiego de tus senos
    que guardan los siglos
    que lleva tu entraña erigida.
    Mirlos enredan en tus cabellos
    sosiegos mañaneros
    por cuantos te conocemos
    localidad de luz,
    que abre su remanso
    al Henares y sus espumas,
    creación no creada,
    nacida por cuantos te conocemos.
    Cuartelillo de tus fervientes chopos,
    riges tu guarda en tus lanzas de cipreses,
    abriendo tus campos al cernícalo señor,
    y a los estíos chirriados
    que el alma te acogen
    ¡Oh Guadalajara!

    El Castellano

    Río cuervo de pitanza corva
    Vestido del risco tu nacimiento
    negro en tu soledad de azabache,
    tu soledad acristalada
    por luces del monte,
    tu idea reguero
    que mi sangre lleva,
    de enebro acincelado
    tu cuerpo,
    que se hunde y flota
    de la roca
    tu eternidad azogada,
    huyes y ríes con carrascas,
    sin quedar graznando
    tu alegría.
    Tu cuerpo de aguas sin ceniza
    que la tierra llora,
    recorres mi infancia lejana
    sí esa que nunca acaba,
    para yo ser del monte
    y el monte ser mío
    como piedra a su gamusino,
    eres de la tierra
    un dulce sino,
    caracoleas tu rizada vida
    de monte y estepa,
    de árbol y raíz de tierra,
    eres más que sístole
    de romance que el alma enerva
    con tus negras alas,
    entre tus lenguas de plata
    bañas la fauna
    que a ti te alcanza,
    por fresnos y hayas
    riges tu templanza,
    verdadera, que viste,
    que enamora
    ojos que te hablan,
    abre amor tus pizarras
    construiré mi casa
    por el tejado de tus aguas,
    para decir:
    Yo aquí vine a vivir
    bajo las alas del río cuervo.

    El Castellano

    Castilla:

    Perduradora onda,
    en cresterías
    de la honda voz nacida,
    tu profundo soto
    de altas torres enfundado,
    me esmalta la idea
    con fragor de risueñas carrascas
    las soledades del hombre ultrajadas,
    agarrado a dulce señero inmóvil,
    al pelaje esmaltan quebrizos
    colmillos de umbrío tomo.
    Cal y tierra entre follaje
    de mi sierra,
    pardas vidas me avanzan,
    una oda al sendero
    y su vida despierta
    entre ojos de azores y sus ocres,
    se siente, se añora,
    se enraíza,
    esto es Castilla,
    esto es el flamear de una cerilla
    de sangre henchida,
    linde quieto de tierra madre,
    por solares tu voz se despeña,
    sosiego que tu linde oculta,
    lumbre de entrañas
    en quietudes de escarcha,
    lento fuego ciego
    de sonrisas del alba,
    quédate, libérame este haz eterno,
    quédese mi piel segura
    al retorcer del castillo de Almansa,
    honda tumba para tu belleza desvencijada,
    entre piedras, y caracoles de astros
    tu espada,
    patio en sobriedad de tu tarde,
    robusta flor entre Ermitas del mañana,
    un talle del pueblo
    sembrado por tu cúspide naciente,
    sueño en fruto
    carmesí sangrante
    de tu corazón de amapola venidera,
    dorada al cantar de espigas
    y su mañana,
    honduras de vidas
    labradas cepas de sarmientos,
    acoge en tu alma
    este fiel ofrecimiento,
    Castilla mi tierra, mi vida,
    mi eterna semilla enamorada.
    Fiel disparo entre acordeones
    de encinas afligidas,
    un marco difuso entre colchones de grama,
    perdiz entre perdigones viajeros,
    voy a tu encuentro,
    me hablan fuentes y abrevaderos,
    como tus tierras
    hacen el amor con parajes dormidos,
    respiro tus frías cuchillas
    que entre clavos me marcan su herida,
    fiel de caricia bebo la sombra
    en tu calma sin despedida,
    un trino quiebra el silencio
    en blanca dama me avanza tu cebada,
    un calor presto de caballero
    a su dama hoguera,
    servil entre abejas
    y sus mieles alcarreñas,
    tejida, lista,
    vaporeada tu siembra
    por antaños cobijan tus azadas
    solariegas.

    El Castellano

    Tierra de encina:

    Encina carne
    y cuerpo que en ti
    el campo hizo;
    emblema insigna.
    Follaje recio, duro,
    inmoble al transitar
    del viento.
    Sobrehaz madre natura
    de pedernoso azar de catedral
    que de ti hizo san Esteban,
    parda encina te escribo
    desde el reposo del hombre fluyo,
    como sangre me sostiene
    en manadero de tu lecho de tierra.
    Apretada y densa
    lloras al camino,
    no caes en invierno
    ni te desdibujan heladas,
    soles de siglos
    doran tu espada,
    árbol férreo
    de arido horizonte,
    frente los ojos,
    viejo monumento
    que sacudes,
    el alma de la roca.
    Brotada del mismo fuego pareces,
    oh parda encina,
    yo a ti acudo virgen
    que en tus hojas veo pulcritud de estelas,
    puntadas de unión de cielo y terreno,
    en ti campo se hizo,
    de tus lagrimas otorgaste flores la tierra,
    meseta navegas con flor de piedra,
    árbol solemne tú eres,
    a ti rindieran cantos
    a ti rindieran cuchillas,
    campo de víboras
    has pisado,
    espejo de pueblo eres
    que guardas reposo
    y pasado.
    Acoge Virgen de la Encina
    mi canto manso.

    El Castellano
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  12. Mi sangre yerta, obra completa

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    Mi sangre yerta

    I

    Canta mi sangre yerta,
    el hierro de mi tierra por sembrar,
    canta la amapola vieja,
    sangre del corazón carmesí,
    sueña mi semilla despertar,
    donde el muerto cave su vida,
    y mi cicuta triste,
    enraíce el paraíso,
    de pieles sedientas
    y hojas muertas,
    corre mi otoño desde la vereda a la rambla,
    corre mi frío desde el infierno
    al río de esta alma por ganar,
    encina yerta de mi piel esquiva,
    beso de tierra y vid,
    beso de trigo y girasol,
    de cuchillo de espiga mi cante,
    de zarza y espina mi amor
    real como intangíble,
    áspero y rígido,
    bravo y valiente,
    duro y endeble,
    metal y simiente,
    pan y niebla,
    niebla y bruma me desprende,
    desde la boca hasta el pecho,
    donde canta mi pasión sin despecho,
    vive esta sangre caliente,
    lumbre de mis tocones,
    nube del cielo por dibujar,
    a estampa de sed y viveza por entrañar,
    canta mi umbral,
    quiere tener soles y lunas sin gemir,
    invierno llegas,
    dibujando transparentes los miedos,
    avanzas cada campo sin permiso,
    helando hasta el hielo,
    oda de mi sangre yerta,
    por mi tierra me arde la siembra,
    y el beso queda escueto,
    parco el sentido enamora el hálito,
    quién te viera marchar,
    vestida de olivo y centeno,
    de olivo y cebada,
    de trigo y espada mi guadaña,
    por la calma abrasas la esperanza,
    en maldición cantas tu canción,
    y los cuervos te rinde pleito de negra ala,
    de grazno escondido en cada roble,
    desde la piedra a la cueva
    abrasas oscuridad mi entraña,
    dibujas tu vívida estampa,
    donde el tiempo yace muerto,
    y solo los duendes te entienden,
    solo las hojas buscan su nueva vida,
    deste sembradío de niebla me avanzas sin piedad,
    la dicha y la sombra por ganar,
    desde mi tierra encendida hasta la parca bonita,
    desde el cante a la maraña,
    te canta mi vida quieta
    este amor de la mañana
    en tu pliegue de sonrisa y en la noche de tu cara,
    suspira el rojo,
    quiere ser río de alma y arrojo,
    quiere nacer abrojo,
    el espino mece la espina de mi antojo,
    y la amapola amarilla,
    solo ella abre a la gran luz,
    horizonte de mi piel que quiebra como ayer,
    enamorado suspiro de frío,
    enamora mi hielo,
    donde duerme,
    donde reposa el amor de mi sangre yerta.

    II
    Canta mi sangre yerta,
    el hierro de mi tierra por sembrar,
    un embrujo desta hacienda,
    canta la amapola vieja,
    sangre del corazón carmesí,
    sueña mi semilla despertar,
    donde el muerto cave su vida,
    y mi cicuta triste,
    enraíce el paraíso,
    de pieles sedientas en entrañas despiertas
    y hojas muertas camino de savia dura,
    corre mi otoño desde la vereda a la rambla,
    corre mi frío desde el infierno
    al río de esta alma por ganar,
    encina yerta de mi piel esquiva, florecida,
    beso de tierra y vid,
    beso de trigo y girasol,
    de cuchillo de espiga mi cante,
    de zarza y espina mi amor
    real como intangible,
    áspero y rígido,
    bravo y valiente,
    duro y endeble,
    metal y simiente,
    pan y niebla,
    niebla y bruma me desprende,
    desde la boca hasta el pecho,
    donde canta mi pasión sin despecho,
    vive esta sangre caliente,
    lumbre de mis tocones,
    nube del cielo por dibujar
    en rígida estela rendida,
    a estampa de sed y viveza por entrañar,
    canta mi umbral,
    quiere tener soles y lunas sin gemir,
    invierno llegas,
    dibujando transparentes los miedos,
    avanzas cada campo sin permiso,
    helando hasta el hielo,
    oda de mi sangre yerta,
    por mi tierra me arde la siembra,
    desde mi opaca siega
    y el beso queda escueto,
    parco el sentido enamora el hálito,
    quién te viera marchar,
    vestida de olivo y centeno,
    de olivo y cebada,
    de trigo y espada mi guadaña,
    donde dibuja el suelo mi cama,
    por la calma abrasas la esperanza,
    en maldición cantas tu canción,
    y los cuervos te rinden pleito de negra ala,
    de grazno escondido en cada roble,
    crascita desde la piedra a la cueva
    abrasas oscuridad mi entraña,
    dibujas tu vívida estampa,
    donde el tiempo yace muerto,
    y sólo los duendes te entienden,
    sólo las hojas buscan su nueva vida,
    deste sembradío de niebla me avanzas sin piedad,
    la dicha y la sombra por ganar,
    desde mi tierra encendida hasta la parca bonita,
    desde el cante a la maraña,
    te canta mi vida quieta
    este amor de la mañana
    en tu pliegue de sonrisa y en la noche de tu cara,
    suspira el rojo,
    quiere ser río de alma y arrojo,
    quiere nacer abrojo,
    el espino mece la espina de mi antojo,
    y la amapola amarilla,
    sólo ella abre a la gran luz,
    horizonte de mi piel que quiebra como ayer,
    enamorado suspiro de frío,
    enamora mi hielo,
    donde duerme,
    donde reposa el amor de mi sangre yerta.
    Esperando en rojo su siembra.

    III
    Mi sangre yerta esquiva, humeante;
    canta mi sangre yerta, granate,
    el hierro de mi tierra por sembrar,
    canta la amapola vieja, desvencijada;
    sangre del corazón carmesí, rubí excelso,
    granate lustre postrado.
    Sueña mi semilla despertar mi sepultura efímera,
    donde el muerto cave su vida,
    y mi cicuta triste, desprotegida
    enraíce el paraíso
    de pieles sedientas y bocas sobre una araña;
    hojas muertas, de mi vida escrita.
    Corre mi otoño desde la vereda a la rambla,
    corre mi frío desde el infierno
    al río de flores desangrado de esta alma por ganar.
    Encina yerta de mi piel esquiva, flamígera
    beso de tierra y vid dorada al beso;
    beso de trigo y girasol,
    de cuchillo de espiga mi cante,
    de zarza y espina mi amor
    real como intangíble, áspero y rígido,
    bravo y valiente, duro y endeble,
    metal y simiente.
    Pan y niebla, bruma y cal,
    mi carcoma sedienta,
    niebla y bruma me desprende,
    desde la boca hasta el pecho,
    donde canta mi pasión sin despecho,
    vive esta sangre caliente,
    lumbre de mis tocones,
    nube del cielo por dibujar,
    a estampa de sed y viveza por entrañar,
    canta mi umbral,
    quiere tener soles y lunas sin gemir,
    invierno llegas,
    dibujando transparentes los miedos,
    avanzas cada campo sin permiso,
    helando hasta el sentido despierto,
    oda de mi sangre yerta, humeante, dolida;
    por mi tierra me arde la siembra,
    y el beso queda escueto,
    parco lo sentido enamora el hálito,
    quién te viera marchar,
    vestida de olivo y centeno,
    de olivo y cebada,
    de trigo y espada mi guadaña,
    por la calma abrasas la esperanza,
    en maldición cantas tu canción,
    y los cuervos te rinden pleito de negra ala,
    de grazno escondido en cada roble,
    desde la piedra a la cueva
    abrasas oscuridad mi entraña,
    dibujas tu vívida estampa,
    donde el tiempo yace muerto,
    y solo las sombras te entienden,
    solo las hojas buscan su nueva vida,
    deste sembradío de niebla me avanzas sin piedad,
    la dicha y el reflejo por ganar,
    desde mi tierra encendida, hasta la parca bonita,
    desde el cante a la maraña,
    te canta mi vida quieta
    este amor de la mañana
    en tu pliegue de sonrisa y en la noche de tu cara,
    suspira el rojo,
    quiere ser río de alma y arrojo,
    quiere nacer abrojo,
    el espino mece la espina de mi antojo,
    y la amapola amarilla,
    sólo ella abre a la gran luz,
    horizonte de mi piel que quiebra como ayer,
    enamorado suspiro de frío,
    enamora mi hielo,
    donde duerme,
    donde reposa
    el amor de mi sangre yerta,
    flamígera, apagada
    dueña de mi luz y de mi sombra,
    transmigrada a la espera,
    de caudal y cauce sin igual,
    viviré siempre yo en su siembra.
    Vespertino azar;
    Sol de mis soles,
    era él hálito transparente,
    vida de una vida en gota de agua.
    Avanzo sin calma
    mi existencia en un papel,
    hoy no se venderá
    al postor rendido.
    Verá el tiempo
    que no pudo conmigo,
    ni desdoblará clepsidra
    de mi metal furtivo.
    Brotando mi credo,
    abriendo tierras,
    con orgullo del fulminado ayer
    que se escapa en mis manos.



    El Castellano

    Son tres ediciones del mismo trabajo el original primero es del 2013.
  13. Otoño sin lluvias

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  14. http://zunigafajardo.blogspot.com.es/2017/08/ensayo-y-analisis-de-la-poesia-de.html?m=1
  15. Escultura "Higuera del demonio"

    Con frutos de estramonio

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